El oficio del caballero es el fin
y la intención por los que comenzó la orden de caballería. De
donde, si el caballero no cumple con el oficio de la caballería, es
contrario a su orden y a los principios de la caballería.
Oficio de caballero es mantener y
defender la santa fe católica, por la cual Dios Padre envió a su
Hijo a tomar carne en la gloriosa Virgen, Nuestra Señora Santa
María, y para honrar y multiplicar la fe sufrió en este mundo
muchos trabajos y muchas afrentas y penosa muerte. De donde, así
como Nuestro Señor Dios ha elegido a los clérigos para mantener la
santa fe con escrituras y probaciones necesarias, predicando aquélla
a los infieles con tanta caridad que desean morir por ella, así el
Dios de la gloria ha elegido a los caballeros para que por fuerza de
armas venzan y sometan a los infieles, que cada día se afanan en la
destrucción de la santa Iglesia. Por eso Dios honra en este mundo y
en el otro a tales caballeros, que son mantenedores y defensores del
oficio de Dios y de la fe por la cual nos hemos de salvar.
Muchos son los oficios que Dios ha
dado en este mundo para ser servido por los hombres. Pero los más
nobles, los más honrados, los más cercanos dos oficios que hay en
este mundo, son oficio de clérigo y oficio de caballero; y por eso
la mayor amistad que hubiera en este mundo debería darse entre
clérigo y caballero.
Tan noble cosa es el oficio de
caballero que cada caballero debería ser señor y regidor de alguna
tierra; pero no hay tierras suficientes para los caballeros, que son
muchos. Y para significar que un solo Dios es señor de todas las
cosas, el emperador debe ser caballero y señor de todos los
caballeros; mas como el emperador no podría por si mismo regir a
todos los caballeros, conviene que tenga debajo de sí reyes que sean
caballeros, para que lo ayuden a mantener la orden de caballería. Y
los reyes deben tener bajo sí condes, condores, valvasores y los
demás grados de caballería; y bajo estos grados deben estar los
caballeros de un escudo, los cuales sean gobernados y sometidos a los
grados de caballería arriba citados.
Oficio de caballero es mantener y
defender a su señor terrenal, pues ni rey, ni príncipe, ni ningún
alto barón podría sin ayuda mantener la justicia entre sus gentes.
De donde, si el pueblo o algún hombre se opone al mandamiento del
rey o del príncipe, conviene que los caballeros ayuden a su señor,
que por sí sólo es un hombre como los demás. De modo que el
caballero malvado que ayuda antes al pueblo que a su señor, o que
quiere ser señor y quiere desposeer a su señor, no cumple con el
oficio por el cual es llamado caballero.
Por los caballeros debe ser
mantenida la justicia, pues así como los jueces tienen oficio de
juzgar, así los caballeros tienen oficio de mantener la justicia. Y
si el caballero y las letras pudiesen convenir entre sí tanto que el
caballero poseyese la suficiente ciencia como para ser juez, juez
debería ser el caballero; pues aquel por quien la justicia puede ser
mejor mantenida es más conveniente para ser juez que otro hombre,
con lo que el caballero es conveniente para ser juez.
El caballero debe cabalgar,
justar, correr lanzas, ir armado, tomar parte en torneos, hacer
tablas redondas, esgrimir, cazar ciervos, osos, jabalíes, leones, y
las demás cosas semejantes a éstas que son oficio de caballero;
pues por todas estas cosas se acostumbran los caballeros a los hechos
de armas y a mantener la orden de caballería.
De donde, así como todos estos
usos arriba citados son propios del caballero en cuanto al cuerpo,
así justicia, sabiduría, caridad, lealtad, verdad, humildad,
fortaleza, esperanza, experiencia y demás virtudes semejantes a
éstas son propias del caballero en cuanto al alma.
Oficio de caballero es mantener la
tierra, pues por el miedo que tienen las gentes a los caballeros
dudan en destruir las tierras, y por temor de los caballeros dudan
los reyes y los príncipes en ir los unos contra los otros. Pero el
malvado caballero que no ayuda a su señor terrenal, natural, contra
otro príncipe es caballero sin oficio, y es igual que fe sin obras y
que descreimiento, que es contra fe. De donde, si tal caballero
cumpliese obrando así con la orden y el oficio de caballería, la
caballería y su orden serían contrarias al caballero que combate
hasta la muerte por la justicia y por mantener y defender a su señor.
Oficio de caballero es mantener
viudas, huérfanos, hombres desvalidos; pues así como es costumbre y
razón que los mayores ayuden y defiendan a los menores, así es
costumbre de la orden de caballería que, por ser grande y honrada y
poderoso, acuda en socorro y en ayuda de aquellos que le son
inferiores en honra y en fuerza.
Si Dios ha dado ojos al menestral
para que vea y pueda trabajar, al hombre pecador le ha dado ojos para
que pueda llorar sus pecados; y si al caballero le ha dado el corazón
para que sea estancia donde resida la nobleza de su ánimo, al
caballero que tiene fuerza y honra le ha dado corazón para que haya
en él piedad y compasión para ayudar y salvar y mirar por aquellos
que levantan los ojos con lágrimas, y sus corazones con esperanza, a
los caballeros para que los ayuden y los defiendan y los asistan en
sus necesidades.
Oficio de caballero es tener
castillo y caballo para guardar los caminos y defender a los
labradores. Oficio de caballero es tener villas y ciudades para
mantener la justicia entre las gentes, y para congregar y juntar en
un lugar a carpinteros, herreros, zapateros, pañeros, mercaderes y
los demás oficios que corresponden al ordenamiento de este mundo y
que son necesarios para conservar el cuerpo en sus necesidades.
Ramón Llul. El libro del Orden
de Caballería.
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