domingo, 25 de octubre de 2026

LOS CIMIENTOS DEL MUNDO

 



Estos son los auténticos cimientos de nuestro mundo. En los últimos tiempos hay gente que los prefieren ignoraralos que acercarse a ellos. Pero hay un tipo de persona más peligrosa, auquella que tiene como objetivo su destrucción. Si despreciamos el conocimiento, estamos perdidos. (Librería Acqua Alta, verano 2022)

 

CAMPO SAN BOLDO.

 

 


 

En el campo de San Boldo podemos ver una vivienda vecinal con su propio campanario. En origen el campanario formaba parte de una iglesia dedicada a Santa Ágata y San Ubaldo. El templo de demolió en 1808, excepto el citado campanile, y posteriormente se unió al edificio adyacente.

ANTON ASKERC

 



Anton Askerc, sacerdote y poeta esloveno que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX. Su obra épica, compuesta se baladas y leyendas se enmarcan en el origen del nacionalismo esloveno. Stara Pravda narra la revuelta campesina croata-eslovena de 1573. (Escultura callejera en Celje).


EL BIG BANG Y EL ORIGEN DEL UNIVERSO.





    Astrónomos, astrofísicos, científicos en general, y algún que otro aficionado curioso en particular han comprobado (o eso parece) que el Universo se encuentra en continua expansión, y por tanto en permanente estado de cambio. Devenir cósmico, el Panta rei que decía el jonio Heráclito el Oscuro, el sabio griego nacido en la cosmopolita ciudad de Éfeso. 


    “Hace diez mil o veinte mil millones de años, sucedió algo, la Gran Explosión (big bang), el acontecimiento que inició nuestro universo. Por qué sucedió esto es el misterio mayor que conocemos. Lo que está razonablemente claro es que sucedió. Toda la materia y la energía presentes actualmente en el universo estaba concentrada con una densidad muy elevada una especie de huevo cósmico, que recuerda los mitos de la creación de muchas culturas quizás en un punto matemático sin ninguna dimensión. No es que toda la materia y la energía del universo estuvieran apretadas en un pequeño rincón del universo actual, sino que el universo entero, materia y energía y el espacio que llenan, ocupaba un volumen muy pequeño. No quedaba mucho espacio para que sucedieran cosas allí. El universo inició con aquella titánica explosión cósmica una expansión que ya no ha cesado (Carl Sagan)”. 


13.500 millones de años atrás en el tiempo. La teoría más aceptada sobre el origen del Universo (amén de Cosmogonías religiosas y mitologías varias) es la del Big Bang (o Gran Explosión). Según esta hipótesis, hace 13.500 millones de años, toda la materia y energía existentes se concentraban en un único punto (nos podemos imaginar un balón de fútbol, un juego que mueve el mundo). Este balón (pelota o canica) en un momento determinado (singularidad) explotó y proyectó todo su contenido, en forma de pequeñas partículas, en todas las direcciones posibles. Posteriormente, estas partículas se fueron agrupando entre sí, debido a la gravedad, constituyendo el polvo cósmico. Este polvo cósmico dio lugar a las estrellas, que al agruparse entre sí formaron las galaxias. El Big Bang creo la materia, la energía y el tiempo. Hace 13.500 millones años (millón arriba, millón abajo) nuestro Universo comenzó a caminar. (Si algún físico, astrónomo o astrofísico lee esto, pido humildemente que perdone mis palabras). 


    El Cosmos careció de forma, durante un número desconocido de eras que siguieron a la efusión explosiva de materia y energía del big bang. No había galaxias, ni planetas, ni vida. En todas partes había una oscuridad profunda e impenetrable, átomos de hidrógeno en el vacío. Aquí y allí estaban creciendo imperceptiblemente acumulaciones más densas de gas, se estaban condensando globos de materia: gotas de hidrógeno de masa superior a soles. Dentro de estos globos de gas se encendió por primera vez el fuego nuclear latente en la materia. Nació una primera generación de estrellas que inundó el Cosmos de luz. No había todavía en aquellos tiempos planetas que pudieran recibir la luz, ni seres vivientes que admiraran el resplandor de los cielos. En el profundo interior de los hornos estelares la alquimia de la fusión nuclear creó elementos pesados, las cenizas de la combustión del hidrógeno, los materiales atómicos para construir futuros planetas y formas vivas. Las estrellas de gran masa agotaron pronto sus reservas de combustible nuclear. Sacudidas por explosiones colosales, retornaron la mayor parte de su sustancia al tenue gas de donde se habían condensado. Allí, en las nubes oscuras y exuberantes entre las estrellas, se estaban formando nuevas gotas constituidas por muchos elementos, generaciones posteriores de estrellas que estaban naciendo. Cerca de ellas crecieron gotas más pequeñas, cuerpos demasiado pequeños para encender el fuego nuclear, pequeñas gotas en la niebla estelar que seguían su camino para formar los planetas. Y entre ellos había un mundo pequeño de piedra y de hierro, la Tierra primitiva. (Carl Sagan)


AIXA AL HURRA.

 


     

“Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”. Según la leyenda estas palabras salieron de la boca de Aixa, la madre de Boabdil, cuando el último rey de Granada, abandonaba la ciudad camino de las Alpujarras.

    Aixa, mujer de fuerte carácter, fue la primera esposa del emir Muley Hacen y cabecilla de la resistencia de los granadinos contras los Reyes Católicos. Cuando Muley Hacen la separó de su lado para casarse con la cristiana Isabel de Solis, Aixa se dedicó a intrigar para arrebatar el trono a su marido y sentar en él a su retoño. Con la ayuda del linaje de los Abencerrajes consiguió que su hijo se convirtiese en rey. En su tiempo fue conocida como Aixa al – Hurra (la Honesta).

OSTABAT, EL LUGAR DONDE SE ENCUENTRAN PEREGRINOS DE TODA EUROPA.

 


 (Un día que nunca existió. Salvo en mi mente)

“El que por Santa Fe, el de San Leonardo y el de San Martín se reúnen en Ostabat y, pasado Port de Cize, en Puente la Reina se unen al camino que atraviesa el Somport y desde allí forman un solo camino hasta Santiago”.
Códice Calixtino.


    Paul y Rosemary, después de pasar un par de días en la Feria de Scarborough embarcaron en Dover, cruzaron el Canal de la Mancha, pues tenían la ilusión de visitar la abadía de Saint Denis, y contemplar el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Hans y Laras, bregados pescadores en las frías aguas del mar del Norte, comenzaron a caminar en Ribe, el puerto danés, viejo enclave vikingo, en el que llevan afincados más de una década. Un amigo decidió cerrar su restaurante la Foca Feliz y acompañarles. Lisa, Anne y Karoline se conocieron en Amsterdam, y después de un par de noches de confesiones, alcohol y marihuana, decidieron ponerse en marcha. De la festiva y elegante capital neerlandesa también partió Judith, con quien nos encontramos en Agés. Jurgen comenzó en Trier, la Tréveris romana y encontró a Olaf en Colonia, Los hermanos Jean Pierre y Jean Paul visitaron primero Le Mont Sain Michelle. Mikka navegó desde Helsinki a Lübeck y comenzó a caminar a orillas del mar Báltico. Gunnar, sacerdote de Nidaros, inició la peregrinación frente a la portada gótica de la magnífica catedral noruega. También de Escanvinavia partió Ingrid, desde el monasterio de Vadstena. Francesca, Sofía, Andrea y Marco han cubierto la distancia que separa Asís, en Umbría, y Le Puy en Velay. Fervientes católicos, los cuatro jóvenes están dispuestos a realizar la peregrinación más completa posible. En Le Puy también comenzó a caminar un joven fraile llamado René. Por dos días no coincidió su salida con los animosos italianos. De Malinas salió Margarette y de Brujas, María. Karol esperará en casa su regreso. Ante y Zlata comenzaron en Split, pero una fuerte discusión tras dos días de marcha, les hizo decidir aparcar su relación. Ante deshizo el camino andado y regresó a casa de su madre. Zlata, liberada de una carga, que hasta ese momento no sabía que portaba, miró al frente, y siguió caminando. Lazslo, magiar de pura cepa, descendiente, según tradición familiar, del legendario Arpad, prometió por la Santa Corona húngara, postrarse ante la tumba del apóstol. Jan comenzó en Praga y Pavel en Ostrava, Madalina y Ovidiu de la lejana y salvaje Valaquia. Dimitrij, Igor y Artem (precioso nombre) llegan desde la Madre Patria Rusa. 


    Ostabat es una pequeña localidad jacobea y vasca (en la Baja Navarra) dividida en dos barrios, la bajo, o Irizola, y el alto o Villa Nueva, unidos por la calle que sube, Karrika Handia. En este pequeño pueblo, a escasos kilómetros de los Pirineos, llegan caminantes y peregrinos de toda Europa (algunos con decenas o centenares de kilómetros en sus piernas). En esta población confluyen los tres caminos franceses más importantes – vía de Vezelay, vía de Tours, y vía de Le Puy – el cuarto, vía de Arlés, penetra en la península Ibérica a través del puerto de Somport. A los que vienen por Arlés los encontraremos en Obanos/Gare. Los que partieron de Flandes, los que cruzaron Alemania, aquellos que aprovecharon para peregrinar también a Le Puy en Velay, todos los que pasarán dentro de dos o tres días por Roncesvalles, están aquí. ¿Qué los habrá impulsado a lanzarse al Camino?.Cada uno tendrá sus motivos. 


    Francos, eslavos, húngaros, borgoñones (o burgundios), holandeses, flamencos, valones, escandinavos, alemanes de diversas tribus, eslovacos, valacos, algún que otro italiano, ingleses, escoceses y finlandeses. Todos confluyen en la pequeña localidad de Ostabat. La mayoría lleva semanas en el Camino y acumulan una buena cantidad de kilómetros en las piernas. Iniciaron el Camino muy lejos de los Pirineos, pero es a los pies de la cordillera cuando comienzan a sentir el auténtico y genuino espíritu jacobeo.


    A lo largo de la Edad Media el cristianismo fue conquistando, una a una, todas las tierras de Europa. Ni vikingos, ni eslavos, ni germanos, ni baltos, pudieron decir no a la Santa Cruz. Muchos, aunque sus dioses ancestrales se resistían, acabaron por aceptar (más mal, que bien) la fé en Cristo. Las rutas de peregrinación desempeñaron un papel fundamental en el auge de la religión. Unos caminaban movidos por la fé, otros lo hacían movidos por un espíritu de aventura. También los hay que caminan en busca de un conocimiento integral del mundo. 

    Veintitrés kilómetros separan Ostabat de Saint Jean pied de port, una sencilla etapa prepirenaica, antesala de la etapa reina del Camino de Santiago. El mundo gira y gira sin cesar, un continuo fluir, en el que todo cambia. Los tiempos actuales nada tienen que ver con centurias pasadas, y hoy viajamos para comenzar el Camino de Santiago en el punto, que por el motivo que sea, hayamos decidido. Todo más cómodo y divertido, menos sufrimiento y penitencia, pero misma ilusión, curiosidad y pasión. Hacer el Camino de Santiago es una de las formas que tenemos en la actualidad para acercarnos (al menos un poco) a las mentalidades de la Edad Media y la Edad Moderna. Antes del tren, el avión, el autobús y el boom del turismo (siglo XX), el peregrino comenzaba a caminar en la puerta de su casa. Y un enorme porcentaje de esos peregrinos,que venían a España desde diferentes puntos de Europa, pasaban (y pernoctaban) por Ostabat. 


CARLI LLOYD

 



Carli Lloyd es una futbolista estadounidense que se desempeña en el medio del campo y tiene llegada y gol. Habitual en las convocatorias de su selección durante la última década se ha colgado dos medallas de oro olímpicas (2008 y 2012) y ha levantado la copa del mundo (2015). Además ese año 2015 fue elegida la mejor jugadora del mundo. 


La copa del mundo de 2015 celebrada en Canadá encumbró a Carli Lloyd pues anotó seis goles en siete partido incluyendo un espectacular triplete en la final frente a Japón. 

sábado, 24 de octubre de 2026

EL LAGO DE LOS CISNES.

 

El Lago de los Cines, una adaptación al Séptimo Arte.  

 


 






 






 


Guión y dibujos: Esteban Maroto. 

Publicado en Creepy. Almanaque 1982.  

JULIANO EL ARGENTARIO

 

  

Las iglesias medievales son la materialización de las creencias, de las ideas y de la  tecnología existente en la época. Son obras costosas, que en muchos casos, prolongan su construcción en el tiempo. Para levantarlas, además de todo lo que hemos señalado, hacía falta dinero, mucho dinero. En la Rávena del siglo VI encontramos a un personaje inmensamente rico dispuesto a invertir parte de su fortuna en edificar estos templos a la mayor gloria de Dios. Y de paso alimentar un tanto su ego. Juliano el Argentario, cuyo nombre aparece en varias inscripciones, fue uno de los principales donantes de la iglesia de San Vital, con una aportación de veintiséis mil sólidos. También apoyó la construcción de San Apolinar en Classe. El término argentario se utilizaba para referirse a los cambistas, personas que proporcionaban calderilla a quienes deseaban transformar sus sólidos de oro en monedas de bronce que se utilizaban para las compras.  Argentario era cambista, banquero y prestamista. 

ECLESIO DE RÁVENA

 


Rávena es una de las ciudades más bellas de Italia y lo es en parte gracias a su majestuoso patrimonio monumental. De entre todo este patrimonio ocupa un lugar especial la Iglesia consagrada a San Vital iniciada durante el reinado de Teodorico y bajo el episcopado de Eclesio, que fue obispo de la ciudad entre el 522 y el 532. Fue precisamente este prelado el responsable de la insólita planta octogonal del templo. (Y no era templario. El que quiera entender que entienda).  Antes de fallecer, Eclesio se aseguró de ser inmortalizado junto a Cristo en el mosaico del ábside, identificado con su nombre. Eclesio es representado como ideólogo del tempo y sostiene entre las manos una maqueta de su iglesia octogonal.  ¿De dónde sacó Eclesio la inspiración para unas características tan novedosas?. 

    Cuenta la tradición que la inspiración de Eclesio fue la visita a Constantinopla en el 525 como miembro de una embajada enviada por el rey Teodorico. Los miembros de la embajada pudieron admirar las principales iglesias de la ciudad; la de los Santos Apóstoles (con el mausoleo anexo), la basílica de Santa Sofía, que aún no tenía el aspecto que conocemos en la actualidad y la iglesia de los santos Sergio y Baco. Eclesio regresó a Rávena con los planos en la cabeza e incluso pudo llegar acompañado por un maestro de obra u arquitecto. Una vez en suelo italiano se puso manos a la obra. El resultado la bellísima iglesia que podemos contemplar hoy día. 

viernes, 23 de octubre de 2026

CRUCIFIXIÓN DE TINTORETTO (c. 1555).

 

 


Crucifixión. c. 1555. óleo sobre lienzo. Jacopo Tintoretto. Galería de la Academia (Venecia).

 



Esta obra del pintor veneciano Tintoretto muestra la transición hacia el dinamismo del Barroco. Una composición, por otro lado, densamente poblada.

 


 



A la izquierda el estandarte sujetado por un centurión ondea al viento y a la derecha los soldados jugándose a los dados la túnica del Cristo, delimitan la escena y dirigen la mirada del espectador hacia el centro.

 

 

Y en el centro de la composición, fijando todas las miradas, la figura doliente del crucificado.

HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FÚTBOL. URUGUAY 1930. TRECE PAÍSES COMIENZAN LA AVENTURA.





El final de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) vino acompañado del desarrollo de la sociedad de masas; los obreros habían conseguido mejorar notablemente sus condiciones de vida y las clases medias eran cada vez más numerosas. En este contexto, los felices años '20, van a surgir y se van a desarrollar los grandes espectáculos de masas, y el fútbo será uno de los que más gente arrastre y más pasiones levante. Los selecciones americanas ya disputaban la durísima Copa América y el balompié formaba parte de los Juegos Olímpicos, pero hacía falta un poco más. Al igual que el barón Pierre de Coubertain se empeñó en resucitar la Olimpiadas, otro francés, Jules Rimet, fue el ideólogo de la Copa Mundial del Fútbol.


Nueve equipos americanos – Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Estados Unidos, México, Paraguay, Perú y Uruguay – y cuatro equipos europeos – Bélgica, Francia, Yugoslavia y Rumanía – disputaron la primera Copa del Mundo de fútbol en Uruguay. En principio iban a ser dieciséis selecciones pero entre los efectos de la crisis económica que azotaba Europa, el largo viaje hasta el continente americano y el enfado de algunos países, como Inglaterra, Italia o Suecia, que querían ser los organizadores, muchos equipos europeos decidieron boicotear el mundial (usando todo tipo de escusas) y el número de participantes quedó reducido a trece. 



Europa aún sufría las consecuencias de la crisis económica que se inició en el Jueves Negro en la bolsa de Nueva York, y Uruguay se ofreció a construir un gran estadio y además pagar los gastos a los jugadores participantes. Por otro lado la nación uruguaya celebraba ese año el primer centenario de su constitución. Ese fue el nombre del estadio inaugurado para el evento. Todo esto sumado al hecho de que la selección celeste, la más potente del momento, se había colgado la medala de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928 (organizados por la FIFA) convirtieron a Uruguay en anfitrió de la primera Copa del Mundo de Fútbol. 





Tres estadios – Centenario, Pocitos y Gran Parque Central – ubicados todos en la ciudad de Montevideo, fueron los escenarios del campeonato. 



Carol II, el rey futbolero. 
Carol II, rey de Rumanía y gran aficionado al fútbol, tuvo que intervenir para que el equipo nacional rumano pudiese disputar el mundial. La mayoría de los futbolistas rumanos – incluídas sus estrellas – trabajaban para la compañía petrolera británica Anglo-Persian Oil Company (hoy BP) pero sus jefes se negaron a ceder a los trabajadores durante tres meses. Carol II tiró de diplomacia, y se puso en contacto con su primo el rey británico Jorge V, y finalmente consiguió la cesión de quince jugadores a cambio de hacerse cargo de sus salarios. Cuentan que Carol II participó en la elección de los futbolistas. El propio rey confirmó años después que una de las grandes frustraciones de su vida fue no poder acudir a Uruguay. 


Cuatro equipos europeos, solo cuatro, se pegaron la paliza de cruzar el océano Atlántico. Tres de ellos – Bélgica, Rumanía y Francia – compartieron pasaje en el barco Conte Verde durante los quince días que duró la travesía. En el Conte Verde también viajaba el presidente de la FIFA, y principal impulsor de la Copa del Mundo, Jules Rimet, que custodiaba en una valija la copa y las medallas.


Los jugadores combatían el tedio entrenando en la cubierta del barco. Al llegar al continente americano atracaron en Brasil, recogieron al equipo brasileño y continuaron el viaje hasta Montevideo. 


Los trece equipos se dividieron en un grupo de cuatro selecciones y otros tres compuestos por tres equipo cada uno. Los campeones de cada grupo se enfrentarían en las semifinales. 


Francia – México fue el histórico partido que inauguró la primera Copa del Mundo de la historia el día 13 de julio y el francés Lucien Laurent, el autor del primer gol. Argentina y Chile, que completaban el grupo A, se jugaron el pase en el último partido del grupo más igualado. La victoria cayó del lado argentino. 


Yugoslavia, Uruguay y Estados Unidos superaron claramente a sus rivales y se plantaron en las semifinales. El estadounidense Bert Pantenaude fue el primer jugador en marcar tres goles en el mismo partido en la historia de los mundiales. 

Argentina - Estados Unidos. 
Argentina y Uruguay demostraron superioridad y suficiencia en los partidos que le enfrentaron respectivamente a Estados Unidos y Yugoslavia respectivamente. Los dos estados rioplatenses vencieron por el mismo resultado 6 – 1. 


Carlos Gardel canta para Argentina. 
Un par de días antes de que se disputase la final, Carlos Gardel se acercó a la concentración argentina y allí cantó todo lo que le pidieron unos emocionados jugadores. Gardel los llamaba “los magos del balón”. 


El 30 de Julio de 1930 en el estadio centenario Argentina y Uruguay reditaban la última final olímpica celebrada en Ámsterdan. El ambiente previo estuvo muy caldeado, muchos argentinos se desplazaron a Uruguay, mientras los uruguayos prepararon una auténtica encerrona. Según algunos futbolistas argentinos, llegaron a temer por sus vidas, no en vano, dos rivales históricos, dos pueblos apasionados, iban a dirimir quién era el mejor equipo del mundo. 


Argentina llegó al descanso con un ajustado 2 – 1 a su favor. Durante los segundos 45 minutos la máquina charrúa se puso a jugar al fútbol, marcó tres goles y se convirtió en la primer selección en ganar un mundial. 


Héctor Castro, el Divino Manco (perdió el antebrazo cuando tenía trece años) cerró con un certero cabezazo el definitivo 4 – 2. 


El defensa José Nasazi, el capitán uruguayo que levantó la copa y se colgó los dos oros olímpicos. Actualmente sigue siendo considerado uno de los mejores defensores de la historia. Un caudillo en el campo, el equipo funcionaba al ritmo de sus gritos y arengas. 


Dos balones para una final. ¿Anécdota o leyenda urbana? 
Como en el fútbol callejero, ese de zapatillas agujereadas, balones estropeados y camisetas en las porterías: El capitán de un equipo se dirige a los chicos y les dice: “hoy jugamos con mi balón que pesa más y no se lo lleva el viento”. El niño más repipi del barrio responde: “de ninguna manera, jugamos con el mío que es más caro y además es el oficial”. 

Pues eso mismo, pero en la final de un mundial. Cada selección quería jugar con el suyo. Decisión salomónica, primera parte con el balón argentino. Segunda parte con el balón uruguayo. Eran otros tiempos. 


El equipo uruguayo, dirigido por Alberto Supicci, que disputó la final: arriba Gestido, Nasazzi, Ballestero, Mascheroni, Andrade y Fernández. Agachados la fantástica delantera formada por Dorado, Scarone, Castro, Cea e Iriarte.


Formación argentina (no están en orden): Juan Botasso, José Della Torre, Fernando Paternoster, Juan Evaristo, Luis Monti, Pedro Suárez, Carlos Peucelle, Francisco Varallo, Guillermo Stábile, Manuel Ferreira y Mario Evaristo.


Los capitanes Nasazzi y Nolo Ferreira. 


El delantero argentino Guillermo Stábile “el Filtrador” con ocho goles se convirtió en el máximo goleador del torneo. 


El meta argentino Juan Botasso fue uno de los más destacados del torneo. 


No obstante, y según la fuente que consultes, el mejor cancerbero de los que disputó el mundial fue el yugoslavo Milovan Yaksic.


Enrique Ballestero, meta uruguayo, fue otro de los arqueros que destacaron en el mundial. Dejó su puerta a cero en los dos primeros choques, recibió un gol en semifinales y otros dos en la finalísima. Jugaba para Rampla Junrios y cuando comenzó la profesionalización fichó por Peñarol. En 1935 volvió a ganar un título con la Celeste, la Copa América.  


Milutin Ivkovic, defensa derecho yugoslavo incluído en el once ideal de la copa del Mundo, había estudiado medicina en la universidad de Belgrado. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial fue arrestado y fusilado por la Gestapo.


Junto a Ivkociv y Nasazzi, el mejor defensa del campeonato. Fernando Paternóster, defensa central, era uno de los puntales de la retaguardia argentina.
  

José Leandro Andrade, conocido como “la Maravilla Negra”, tras deslumbrar a los franceses en los juegos olímpicos de París, era uno de las figuras más destacadas del fútbol uruguayo durante la década de los '20. Leandro Andrade, un tipo grande que hacía con el balón lo que le daba la gana era le perfecto organizador de juego. Campeón olímpico en 1924 y 1928, también participó en la consecución de este título, aunque ya había entrado en el declive de su carrera.


En el medio de campo uruguayo se desempeñaba Álvaro Gestido, que también formó parte del elenco que se colgó la medalla de oro en las olimpiadas de 1928. Este jugador de Peñarol era hermano de Óscar Gestido, presidente de la República de Uruguay en 1967.


Pedro Cea (según algunas fuentes de origen gallego, nacido en Redondela), goleador (cinco tantos en el torneo) y otro de los protagonistas de la victoria uruguaya. Cea, especialista en marcar goles en momentos claves, es el único futbolista que disputó todos los partidos en las olimpiados de 1924 y 1928 y en al mundial de 1930. 


Si Stábile ponía los goles, Luis Monti dirigía el juego argentino desde la retaguardia. En su época era conocido como Doble Ancho, por su imponente físico. Monti fue el futbolista que sentó las bases del tradicional 5 argentino, un medio defensivo capaz de armar el juego propio y destruir el del rival.


Carlos “Barullo” Peucelle acompañaba a Luis Monti en el centro del campo y se encargaba de las labores ofensivas. Un medio de calidad y con llegada (tres goles en el mundial). Peucelle está considerado el ideólogo de la Máquina de River, el legendario equipo de los años cuarenta.  


El piloto olímpico.
Manuel “Nolo” Ferreira, capitán de la selección albiceleste. Santo y seña de Estudiantes de la Plata, cuya afición lo bautizó con el cariñoso apelativo de Nolo. Fue conocido también como “el Pilóto Olímpico, después de dos sensacionales campeonatoas en que Argentina logró sendos subcampeonatos: los Juegos Olímpicos de 1928 y el Mundial de 1934. Consiguió además dos copas América en 1927 y 1929.

Nolo Ferreira era un tipo especial. Se perdió el segundo partido de su selección en este mundial para acudir a realizar un examen en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Algo impensable en los tiempos que corren.

El gran Eduardo Galeano le dedicó unas palabras: "Fue en 1929, la selección Argentina enfrentaba a Paraguay. Nolo Ferreira traía la pelota desde lejos. Venía abriéndose camino, apilando gente, hasta que de buenas a primeras se encontró de cara a toda la defensa, que formaba un muro.
Entonces Nolo se detuvo. Y allí parado, se puso a pasear la pelota de un pie al otro, de uno a otro empeine, sin que ella tocara el suelo. Y los adversarios balanceaban la cabeza de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, todos a la vez, hipnotizados, clavada la vista en el péndulo de la pelota. Duró siglos aquel vaivén, hasta que Nolo encontró el hueco y de pronto disparó: la pelota atraveso la muralla y sacudió la red.
Los agentes de la policía montada se bajaron de los caballos para felicitarlo. En la cancha había 20 mil personas, pero todos los argentinos juran que estuvieron allí". (El fútbol a Sol y Sombra)


Héctor Scarone “el Mago” , un auténtico mito del fútbol charrúa, y una de las primeras estrellas del deporte rey. Presente en todos los títulos importantes de Uruguay en la década de los '20, cuatro copas de América, dos medallas de oro olímpico y el campeonato mundial. Máximo goleador en la historia de su selección hasta que fue superado por Forlán. 


En Uruguay se escribió el primer capítulo de los mundiales.