lunes, 30 de noviembre de 2015

REGRESO A SIRMIÓN.



Sirmión, joya de penínsulas e islas,
bañada por los dos Neptunos
con lagos cristalinos y ancho mar,
¡con qué placer y alegría vuelvo a verte,
cuando me parece mentira haber dejado atrás
las llanuras de Bitinia y volver a verte sano y salvo!.
¿Hay mayor felicidad que estar libre de preocupaciones,
cuando el alma deja su carga y, fatigados
de un largo viaje, llegamos a nuestro hogar
y descansamos en nuestro añorado lecho?
Este único placer compensa todas las fatigas.
¡Salud, querida Sirmión, alégrate con tu dueño!
¡Alegraos también vosotras, aguas cristalinas del lago,
y reid cuantas risas haya en casa!

Catulo, Poesías, 31.

domingo, 29 de noviembre de 2015

ULISES



Musa, dime del hábil varón que en su largo extravio,
tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya,
conoció las ciudades y el genio de innúmeras gentes.
Muchos males pasó por las rutas marinas luchando
por sí mismo y su vida y la vuelta al hogar de sus hombres,

pero a estos no pudo salvarlos con todo su empeño,
que en las propias locuras hallaron la muerte. ¡Insensatos!
Devoraron las vacas del Sol Hiperión e, irritada
la deidad, los privó de la luz del regreso. Principio
da a contar donde quieras, ¡oh diosa nacida de Zeus!

Cuantos antes habían esquivado la abrupta ruina,
en sus casas estaban a salvo del mar y la guerra;
sólo a él, que añoraba en dolor su mujer y sus lares,
reteniale la augusta Calipso, divina entre diosas,
en sus cóncavas grutas, ansiosa de hacerlo su esposo.

Vino al cabo, al rodar de los años, aquel en que habían
decretado los dioses que el héroe volviese a sus casas
en las tierras de Itaca. En vano seguía con sus penas
y sin ver a los suyos. Dolidas las otras deidades,
disentía Posidón de continuo, enconado en su ira
contra Ulises divino, que erraba de vuelta a su patria.

Homero. Odiesa. Canto I.

SOBRE IBERIA DE APIANO (XLVII)



92 Se completa el cerco de Numancia. Sistema de señales.
Cuando todo estuvo dispuesto y las catapultas, las ballestas y las máquinas para lanzar piedras se hallaban apostadas sobre las torres, y estaban apilados junto a las almenas piedras, dardos y jabalinas, y los arqueros y honderos ocupaban sus lugares respectivos en los fuertes, colocó a lo largo de toda la obra de fortificación numerosos mensajeros, que de día y de noche debían comunicarle lo que ocurriera transmitiéndose unos a otros las noticias. Cursó órdenes por cada torre, en el sentido de que, si ocurría algo, hiciera una señal el primero que tuviera problemas y que todos los demás le secundaran de igual modo cuando la vieran, a fin de que pudiera enterarse más rápidamente, por medio de la señal, de la perturbación, y, por medio de los mensajeros, de los detalles. El ejército estaba integrado por sesenta mil hombres, incluyendo las fuerzas indígenas. Dispuso que la mitad se encargara de la guardia de la muralla y de acudir a donde fuera necesaria su presencia; veinte mil hombres debían combatir desde los muros, cuando la ocasión lo requiriese, y otros diez mil constituirían un cuerpo de reserva de éstos. También a cada una de estas tropas le fue asignada una posición y no les estaba permitido intercambiarla sin órdenes previas. Sin embargo, debían lanzarse de inmediato al puesto ya asignado, tan pronto como se diera una señal de ataque. Tan concienzudamente tenía dispuestas Escipión todas las cosas.


93 Los numantinos intentan romper el cerco en vano.
Los numantinos, en muchas ocasiones, atacaron a las fuerzas que vigilaban la muralla por diferentes lugares, y la aparición de los defensores era fugaz y sobrecogedora; las señales eran izadas en alto desde todos los lugares, los mensajeros corrían de un lado a otro, los encargados de combatir desde los muros saltaban hacia sus lugares en oleadas, las trompetas resonaban en cada torre de tal modo que el círculo completo presentaba para todos el aspecto más temible a lo largo de sus cincuenta estadios de perímetro. Y Escipión recorría este círculo para inspeccionarlo cada día y cada noche. Estaba firmemente convencido de que los enemigos, así copados, no podrían resistir por mucho tiempo al no poder recibir ya armas ni alimentos ni socorro.






sábado, 28 de noviembre de 2015

PANONIA.



Después vienen los fecundísimos espacios de Panonia. En ese lugar las cimas de los Alpes suavizándose a través del Ilírico de septentrión a mediodía, se asientan a derecha e izquierda en blandas ondulaciones. Las partes que miran al mar Adriático, se llaman Dalmacia y el Ilírico antes mencionado. Vuelta al septentrión esta la Panonia. Alcanza desde allí hasta el Danubio. En ella están las colonias de Emona y Siscia, unos ríos famosos y navegables que vierten al Danubio, el Drao de corrientes violentas que viene del Nórico, y el Sao de los Alpes Cárnicos, más plácido, a una distancia de ciento veinte mil pasos. El Drao atraviesa por los serretes, serapilos, yasos y andicetes; el Sao, por los colapianos y los breucos. Estos son los principales de sus pueblos. Ademas están los arviates, azalos, amantinos, belgites, cataros, comacates, eraviscos, hercuniates, latovicos, oseriates, y varcianos; el monte Claudio, en cuya cara anterior están los escordiscos y en la posterior los tauriscos; la isla Metubarbis en el río Sao, que es la mayor de las fluviales. Además unos ríos dignos de mención, el Colapis que al desembocar en el Sao cerca de Siscia, desdoblando su cauce forma una isla que se llama Segestica, y un segundo río, el Bacuncio, que desemboca en el Sao en la localidad de Sirmio, donde se hallan la comunidad de los sirmienses y la de los amantinos. Desde allí a Tauruno, donde el Sao se junta con el Danubio, hay cuarenta y cinco mil pasos. Mas arriba son afluentes el Valdaso y el Urpano, tambien importantes.
Plinio “el Viejo” 
Historia Natural III, 25

APULUM ALBA IULIA



En el año 106 el emperador Trajano (de indiscutible origen bético o andaluz, según se prefiera) finalizaba la conquista de los territorios del Norte del Danubio, las ancestrales tierras de dacios (también llamados getas) y fundaba una nueva provincia; la Dacia. A partir de estos momentos se intensifica la romanización, y como en todos los rincones del Imperio, la ciudad fue el principal foco de irradiación de cultura latina. Es fácil imaginar cuan intensa debió ser esa influencia, para que dos mil años después el idioma rumano (derivado del latín) sobreviva en medio de un inmenso océano de eslavismo. Alba Iulia, conocida en la Antigüedad como Apulum, a un tiro de piedra de los impresionantes montes que fueron hogar de los dacios, es una de esas ciudades.


Parece ser que se trata de una población de origen dacio citada por el geógrafo Ptolomeo con el nombre de Apulum. Inmediatamente después de acabada la conquista, se estableció aquí un castro defensivo, Castrum Apulum. Con el tiempo se fue transformando en una ciudad, que junto a Sarmizegetusa Trajana, fue el núcleo principal, y más poblado, de toda Dacia. Aún existen controversias historiográficas sobre el origen de Apulum, que se desarrollaría a partir de dos núcleos, uno civil y otro militar, que en un proceso de conurbación acabarían convertidos en una única y próspera ciudad. Futuras investigaciones confirmarán, o desmentirán esta hipótesis. Lo que si parece claro es que Apulum creció como asentamiento civil a partir de la recepción de grupos de colonos que se dedicarían a la explotación agropecuaria y minera de la zona.

Aquí se estableció un gobernador senatorial con rango consular y mando sobre las legiones de las provincias dacias (Superior e Inferior). En ese sentido se convirtió en la principal plaza fortificada de Dacia y en el cuartel general de la Legión XIII Gémina, encargada entre otros menesteres, de proteger los cargamentos de sal procedentes de Turda y el oro extraido en las montañas cercanas. Apulum, que se desarrolló como una unidad administrativa dependiente de Sarmizegetusa Trajana, llegó a nombrar a una provincia entera, la Dacia Apulensis (anteriormente Dacia Superior) que se correspondía a grandes rasgos con Transilvania. Además de la riqueza salina y aurífera, las tierras adyacentes eran aptas para la agricultura, y los profundos bosques de la región eran activamente explotados. En definitiva una ciudad para controlar y dominar una región próspera y de considerable valor estratégico.



En el centro de la ciudadela moderna de Alba Carolina se encuentran los restos del antiguo foro y un área sacra, excavada hace poco tiempo, dedicada al culto del dios Mitra. Una placa recuerda el durísimo enfrentamiento entre Trajano y el rey dacio Decébalo, considerado un auténtico héroe nacional en Rumanía.  


viernes, 27 de noviembre de 2015

LAS LEMNÍADES



En la isla de Lemnos, las mujeres durante algunos años no habían ofrecido sacrificios en honor de Venus; debido a la ira de esta, sus maridos tomaron por esposas a mujeres tracias y despreciaron a las primeras. Pero las lemniades, conjuradas por instigacion de la misma Venus, acabaron con todo el linaje de hombres que allí había, excepto Hipsipila, que escondió en una nave a su padre Toante, a quien una tempestad arrastro hasta la isla Taurica.

Entretanto, los Argonautas se acercaron a Lemnos en el curso de su navegacion. Cuando los vio Ifinoe, guardiana de la puerta, se lo anuncio a la reina Hipsipila, a quien Polixo, mujer de avanzada edad, le aconsejo que los ligara a sus hospitalarias mansiones.

Hipsipila procreo de Jason dos hijos, Euneo y Deipilo. Tras ser retenidos allí muchos días, partieron reprendidos por Hércules.


Pero las lemniades, despues de enterarse de que Hipsipila habia salvado a su padre, intentaron matarla; ella se dio a la fuga. Unos bandidos la capturaron, la deportaron a Tebas y la vendieron al rey Lico como esclava. Por otra parte, todas las lemniades que habían concebido hijos de los Argonautas, les impusieron los nombres de estos.
Higino. Fábulas

jueves, 26 de noviembre de 2015

HELENA DE RASCIA.



Esposa, madre, consorte y mujer de armas tomar. Es más frecuente de lo admitido, el que la mujer tome las riendas en nombre de su esposo e hijos. Helena – o Ilona – de Rascia fue una princesa serbia, esposa del rey húngaro Bela II “el Ciego” al que ayudó no sólo a llegar al trono, sino también a conservarlo. Helena alcanzó gran influencia en la corte, dando sabios consejos a su esposo y gobernando en su lugar cuando era necesario. Incluso animó a Bela a vengarse de aquellos que los cegaron cuando era niño, desencadenando una masacre en la ciudad de Arad.


La reina consorte estuvo en todo momento acompañada y auxiliada por su hermano Belos Vukanovic, que llegó a desempeñar el cargo de Nádor de Hungría. Cuando murió Bela, fue sucedido por su hijo Geza II, y como aún era un niño, Helena se encargó de la regencia del reino. Además de Geza, otros dos hijos del feliz matrimonio ciñeron la Santa Corona Húngara, Ladislao II y Esteban IV.  

LOS AVERNOS



Los arvernos estan establecidos hacia el Liger. Su capital es Nemoso, situada a la vera del rio que discurre junto a Cénabo, enclave comercial de poblacion variopinta ubicado hacia la mitad de la parte navegable, y va a desembocar al Oceano. Del antiguo poder de los arvernos da buena prueba el hecho de que, en muchas ocasiones, lucharon contra los romanos alineando unas veces doseientos mil hombres y otras el doble, como cuando lucharon a las ordenes de Vercingetorix contra Cesar el dios. Antes, contra Maximo Emiliano, eran doscientos mil, y otros tantos contra Domicio Enobarbo. Los enfrentamientos con Cesar tuvieron lugar en las cercanias de Gergovia, ciudad de los arvernos situada sobre un monte muy alto de la cual procedia Vercingetorix, y en torno a Alesia, ciudad de los mandubios, pueblo fronterizo de los arvernos, también ella situada sobre un altozano, rodeada de montes y ceñida por dos ríos. En esta ciudad fue hecho prisionero su jefe y se puso fin a la guerra. Contra Maximo Emiliano lucharon en la confluencia entre el Isara y el Rodano, por la parte en que el Cemeno confina con el Rodano, pero contra Domicio fue aun mas abajo, en la confluencia del Sulga y el Rodano. Los arvernos se extendían inicialmente hasta Narbona y hasta las fronteras de la masaliotida, e imperaban sobre los pueblos establecidos hasta el Pirene, el Oceano y el Rin. Se cuenta que Luerio, el padre de aquel Bituito que combatio contra Maximo y Domicio, era tan rico y ostentoso que, para hacer a sus amigos una demostracion de su opulencia, había cruzado en un carro la llanura sembrando a diestro y siniestro monedas de oro y de plata, de forma que pudieran recogerlas los que lo escoltaban.
Estrabón IV, 2, 3.


SOBRE IBERIA DE APIANO (XLVI)



90 Numancia es rodeada con un muro
No mucho después, estableció dos campamentos muy próximos a Numancia y puso al frente de uno de ellos a su hermano Máximo, en tanto que él en persona se encargaba del otro. A los numantinos, que con frecuencia salían fuera de la ciudad en orden de combate y le provocaban a la lucha, no les hacía caso alguno, porque consideraba más conveniente cercarlos y reducirlos por hambre que entablar un combate con hombres que luchaban en situación desesperada. Y después de establecer siete fuertes en torno a la ciudad, (comenzó) el asedio y escribió cartas a cada una (de las tribus aliadas indicando el número de tropas) que debían enviar. Tan pronto como llegaron, las dividió en muchas partes y también subdividió a su propio ejército. A continuación, designó un jefe para cada una de esas partes y ordenó rodear la ciudad de una zanja y una empalizada. La circunferencia de Numancia era de veinticuatro estadios, y aquélla de los trabajos de circunvalación, de más del doble de esa cifra. Todo este espacio de terreno fue dividido y asignado a cada una de esas partes y se les ordenó que, si los enemigos lanzaban un ataque contra un punto determinado, se lo indicaran con una señal; durante el día, con un trapo rojo colocado sobre la punta de una alta pica, y de noche, con fuego, a fin de que, tanto él como Máximo, pudieran ayudar a los necesitados corriendo junto a ellos. Una vez que tuvo adoptadas todas las medidas y podía ya rechazar eficazmente a los que trataban de impedirlo, cavó otro foso detrás, no lejos de aquél, lo fortificó con una empalizada y construyó un muro de ocho pies de ancho y diez de alto sin contar las almenas. Erigió torreones a lo largo de todo este muro, a intervalos de cien pies. Como no le fue posible prolongar el muro de circunvalación alrededor de la laguna adyacente, la rodeó de un terraplén de igual anchura y altura que las de la muralla para que sirviera a manera de muralla.


91 Corte de las comunicaciones por el río.
De este modo, Escipión fue el primero, según creo, que cercó con un muro a una ciudad que no rehuía el combate. El río Duero fluía a lo largo del cinturón de fortificaciones y resultaba de mucha utilidad a los numantinos para el transporte de víveres y para la entrada y salida de sus hombres. Éstos, buceando o navegando por él en pequeños botes, pasaban inadvertidos o bien lograban romper el cerco con ayuda de la vela, cuando soplaba un fuerte viento, o sirviéndose de los remos a favor de la corriente. Como no podía unir sus orillas por ser ancho y muy impetuoso, construyó dos torreones, en vez de un puente, uno en cada orilla y desde cada uno colgó, con cuerdas, grandes tablones de madera que dejó flotar a lo ancho del río, y que llevaban clavados numerosos dardos y espadas. Estos tablones, entrechocando continuamente, debido a la corriente que se precipitaba contra las espadas y los dardos, no permitían pasar a ocultas ni a quienes lo intentaban nadando, sumergidos o en botes. Y esto era lo que en especial deseaba Escipión que, al no poder establecer contacto nadie con ellos ni tampoco entrar, no tuviesen conocimiento de lo que sucedía en el exterior. De este modo, en efecto, llegarían a estar faltos de provisiones y de material de todo tipo.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

ORIGEN RELIGIOSO DE LA MARGINACIÓN FEMENINA.



Tres principios religioso-mitológicos que han servido para legitimar históricamente la marginación de la mujer.

♠ Un principio, EVA. Según la religión judía, transmitida también a la tradición cristiana, Eva fue la primera mujer, creada por Dios a partir de una costilla de Adán. Como todos conocemos Adan y Eva fueron expulsados del Paraíso y condenados a sufrir en vida, debido a la debilidad de la mujer que fue tentada por Satanás en forma de serpiente. De esta forma, desde el principio de los tiempos la mujer ha sido “culpable” de todos los males de la Humanidad. Pero ¿ha sido esto siempre así?.

La religión católica de la mano de los Padres de la Iglesia, se encargó de perpetuar la figura de la mujer como origen de todo mal: «Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer… No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños». (San Agustín de Hipona.)

♠ Otro principio, LILITH. Para la tradición judía, aquella que no ha pasado al Cristianismo, existió una esposa de Adán anterior a Eva, nos referimos a Lilith. Lilith, en este caso, sería la primera mujer, pero no quiso someterse al hombre y a la hora de mantener relaciones sexuales quería dominar a Adán. Consecuencia de su desacato a la autoridad masculina; fue expulsada, maldecida y condenada a vagar eternamente (y alimentarse de sangre humana). La idea que transmite este mito es bien clara, la mujer que no se someta al hombre será expulsada de la sociedad. 

♠ Un tercer principio, PANDORA. El titán Prometeo, compadecido del sufimiento humano, robó el fuego a los dioses, y se lo entregó a los hombres para que pudiesen sobrevivir y llevar una vida más placentera. Los mezquinos olímpicos planearon su venganza, Pandora. Hefesto, el herrero, forjó una bella mujer a imagen y semejanza de los inmortales. También se le hizo entrega de un ánfora donde quedaron guardaros todos los males, bajo la promesa de no abrila nunca. Zeus acompañó a Pandora junto a los hombres, y Epimeteo, el hermano de Prometeo la acogió gustoso entre sus brazos. Entonces, Pandora, levantó la tapa del ánfora y todas las desgracias inundaron el mundo de los hombres. Asustada, tal vez arrepentida, cerró de nuevo el ánfora, quedando atrapada en su interior, la esperanza. 


martes, 24 de noviembre de 2015

ALBANIA VENECIANA.



A partir del año mil los venecianos, que desarrollaron una auténtica talasocracia en el Mare Nostrum, comenzaron a visitar la región que se corresponde con las actuales Montenegro y Albania, a incluirla en sus activos circuitos comerciales, y finalmente a extender su control y dominio. Entre los años 1420 y 1797 (fecha en que Napoleón disolvio la República veneciana) existió la llamada Albania Veneciana, que tenía su centro (y capital) en la ciudad de Cattaro (Kotor) y su bahía, cuya influencia y control llegaba hasta el norte de Albania.


Esta estratégica región se convirtió en un auténtico baluarte contra los turcos en los Balcanes. Los dominios de la República de San Marcos se extendían desde las inmediaciones de la República de Ragusa al norte, hasta el puerto de Durazzo (Durrës) en la costa de Albania al sur. Las posesiones venecianas incluían (entre otras) a la propia Cattato (Kotor), Risano (Risan), Perasto (Perast), Teodo (Tivat), Castelnuovo (Herceg Novi), Budua (Budva) y Spizza (Sutomore). En territorio de Albania propiamente dicho, los venecianos controlaron fundamentalmente Scutari (Sködra), y tras la muerte de Skanderbeg pasaron a ejercer su influencia en toda la región del principado de Croia (Krujë). Ambas plazas fueron cedidas a los turcos en 1479.  

SOBRE IBERIA DE APIANO (XLV)



88 Escipión salva a Rutilio Rufo de una emboscada.
En una cierta llanura de Palantia, llamada Coplanio, los palantinos habían ocultado un grueso contingente de tropas en las estribaciones boscosas de las montañas y, con otros, atacaron abiertamente a los romanos mientras recogían el trigo. Escipión ordenó a Rutilio Rufo, historiador de estos sucesos y, a la sazón, tribuno militar, que tomase cuatro cuerpos de caballería y pusiera en retirada a los asaltantes. Rufo los siguió, en efecto, cuando se retiraban con excesiva torpeza y alcanzó con los fugitivos la espesura. Entonces, al descubrir la emboscada, ordenó a los jinetes que no entablaran una persecución ni atacaran todavía, sino que se quedaran quietos presentando las lanzas y se limitaran a rechazar el ataque. Escipión, al correr Rufo hacia la colina en contra de lo ordenado, lleno de temor lo siguió con rapidez y, cuando descubrió la emboscada, dividió su caballería en dos cuerpos y les ordenó a cada uno que cargaran contra el enemigo alternativamente, y que se retiraran al punto después de disparar sus jabalinas todos a la vez, pero no hacia el mismo lugar, sino colocándose en cada ocasión un poco más atrás y retrocediendo. De esta forma, consiguió llevar a salvo a los jinetes a la llanura. Cuando estaba levantando el campamento y emprendía la retirada, se interponía un río difícil de atravesar y cenagoso, y junto a él, le esperaban emboscados los enemigos. Escipión, al enterarse, se desvió de la ruta y tomó otra más larga y menos propicia para las emboscadas, haciendo el viaje de noche a causa del calor y la sed, y cavando pozos, la mayoría de los cuales resultaron ser de agua amarga. Logró salvar a sus hombres con extrema dificultad, pero algunos de los caballos y bestias de carga murieron de sed.


89 El cónsul romano escapa de una emboscada.
Mientras atravesaba el territorio de los cauceos, cuyo tratado había violado Lúculo, les hizo saber por medio de un heraldo que podían regresar sin peligro a sus hogares. Y prosiguió hasta el territorio de Numancia para pasar el invierno. Allí se le unió también, procedente de África, Yugurta, el nieto de Masinissa, con 12 elefantes y los arqueros y honderos que habitualmente le acompañaban en la guerra. A Escipión, entregado al saqueo y a la devastación constante de las zonas de alrededor, le pasó inadvertida una emboscada en una aldea que estaba circundada, en su mayor parte, por una laguna cenagosa y, por el otro lado, por un barranco en el que estaba escondida la tropa emboscada. Escipión dividió a su ejército unos penetraron en la aldea para saquearla, dejando fuera las insignias, y otros, en número pequeño, recorrían los alrededores a caballo. Contra éstos se lanzaron los emboscados. Ellos trataron de rechazarlos, pero Escipión, que se encontraba por casualidad junto a las insignias delante de la aldea, llamó a toque de trompeta a los de dentro y, antes de llegar a contar con mil hombres, corrió en auxilio de los jinetes que estaban en situación difícil. El grueso del ejército se lanzó fuera de la aldea y puso en fuga a los enemigos, pero no persiguió a los que huían, sino que se retiró al campamento tras haber sufrido pocas bajas ambas partes.


lunes, 23 de noviembre de 2015

ARKTIKUM.



En la ciudad finesa de Rovaniemi, cerca del hogar de Papa Noel, se levanta Arktikum, un moderno museo dedicado al Ártico y a Laponia. En Arktikum se unen el Centro Ártico de la Universidad de Laponia y el Museo Regional de Laponia.


La naturaleza, las gentes, los climas y las culturas del lejano norte tienen un hueco en este precioso Museo. Por un lado la naturaleza la salvaje, la investigación multidisciplinar y la ciencia describen el marco natural y el medio ambiente de Laponia.

Tambor de chamán saami
Por otro lado la exposición sobre la cultura saami, es una muestra que versa sobre la prehistoria, historia, tradición arquitectónica y elementos culturales de la gente de Laponia.



La exposición “Caminos del Norte” presenta la vida, la historia y la cultura de los saamis en tres regiones finlandesas; Rovaniemi y su área, el Norte de Laponia y Laponia meridional.  

domingo, 22 de noviembre de 2015

RUFO FESTO AVIENO.



Geógrafo con alma de poeta, natural de Etruria, que escribió en latín durante el siglo IV. Senador y cónsul, formó parte de la élite cultural de Roma, y sus viajes le llevaron a visitar, entre otros rincones del Viejo Mundo, el Santuario de Delfos y la ciudad de Gades. Escribió sus obras utilizando versos, inspirado en los grandes de la literatura – Ovidio, Virgilio, Cátulo - sobre el cosmos, cartografía, etnografía y geografía, todo en tono poético y con un cierto aire nostálgico por los tiempos pasados. Fenómenos que versa sobre el universo, Descripción del orbe terrestre una descripción física y política, con ciertos toques de antropología, del orbe conocido, y Ora Marítima, un periplo que sigue los cánones de las obras de la geografía clásica, son tres sus obras que nos han llegado.

sábado, 21 de noviembre de 2015

SOBRE IBERIA DE APIANO (XLIV)



86 Escipión somete al ejército a ejercicios continuos.
Pero con todo, ni aun así se atrevió a entablar combate hasta que los ejercitó con muchos trabajos. Así que, recorriendo a diario todas las llanuras más cercanas, construía y demolía a continuación un campamento tras otro, cavaba las zanjas más profundas y las volvía a llenar, edificaba grandes muros y los echaba abajo otra vez, inspeccionándolo todo en persona desde la aurora hasta el atardecer. Las marchas, con objeto de que nadie pudiera escaparse como sucedía antes, las llevaba a cabo siempre en formación cuadrada y sin que estuviese permitido a ninguno cambiar el lugar de la formación que le había sido asignado. Recorría la línea de marcha y, presentándose muchas veces en la retaguardia, hacía subir en los caballos a los soldados desfallecidos en lugar de los jinetes y, cuando las mulas estaban sobrecargadas, repartía la carga entre los soldados de a pie. Si acampaban al aire libre, los que habían formado la vanguardia durante el día debían colocarse en torno al campamento después de la marcha y un cuerpo de jinetes recorrer los alrededores. Los demás, por su parte, realizaban las tareas encomendadas a cada uno, unos cavaban trincheras, otros hacían trabajos de fortificación, otros levantaban las tiendas de campaña, y estaba fijado y medido el tiempo de realización de todos estos menesteres.


87 Escipión se traslada junto a Numancia. Su carácter previsor.
Cuando calculó que el ejército estaba presto, obediente a él y capaz de soportar el trabajo, trasladó su campamento a las cercanías de los numantinos. Pero no estableció, como algunos, avanzadillas en puestos de guardia fortificados ni dividió por ningún concepto a su ejército a fin de que, en caso de ocurrir algún contratiempo en un principio, no se ganara el desprecio de los enemigos, que, incluso entonces, ya los menospreciaban. No llevó a cabo tampoco ningún intento contra aquéllos, pues todavía estudiaba la naturaleza de la guerra, su momento favorable y cuáles serían los planes de los numantinos. Recorrió, en busca de forraje, toda la zona situada detrás del campamento y segó el trigo todavía verde. Cuando hubo segado todos estos campos, se hizo preciso marchar hacia adelante. Había un atajo que pasaba junto a Numancia en dirección a la llanura y muchos le aconsejaban que lo tomara. Manifestó, sin embargo, que temía el retorno, pues los enemigos estarían, entonces, descargados y tendrían a su ciudad como base desde donde atacar y a la que poder retirarse. Y añadió: «En cambio, los nuestros retornarán cargados, como es natural en una expedición que viene de recoger trigo, y exhaustos, y llevarán animales de carga, carros y vituallas. El combate será muy difícil y desigual; arrostraremos un gran peligro, si somos vencidos, y sin embargo, en caso de vencer, no obtendremos una gloria grande ni provechosa. Es ilógico exponerse al peligro por un resultado pequeño y es incauto el general que acepta el combate antes del momento propicio; bueno, en cambio, lo es el que sólo se arriesga en el momento necesario». Y prosiguió, a modo de comparación, que tampoco los médicos echan mano de amputaciones o cauterizaciones antes que de fármacos. Después de haber dicho esto, ordenó a sus oficiales que hicieran la ruta por el camino más largo. Acompañó, entonces, a la expedición hasta el límite del campamento y se dirigió a continuación al territorio de los vacceos, de donde los numantinos compraban sus provisiones, segando todo lo que encontraba y reuniendo lo que era útil para su alimentación, mientras que lo sobrante lo amontonaba en pilas y le prendía fuego.


EL DÍA SANGRIENTO DE ARAD.



La Humanidad no es inocente. Muchas familias tienen las manos manchadas de su propia sangre. Traición y venganza perviven unidas por un hilo prácticamente invisible y ciertamente indestructible. El rey húngaro Colomán, paradójicamente célebre por su sana afición a la lectura, temeroso de la creciente influencia de su hermano Almos, en un alarde de impiedad, ordenó encarcelarle y cegarle. No terminó ahí la barbarie, pues Almos tenía un hijo pequeño de cinco años, llamado Bela, que también padeció tan cruel tormento. 

Bela demostró ser una persona perseverante, fuerte y resistente, sobrevivió a las terribles heridas, y consiguió sentarse en el trono húngaro después de la muerte de su primo Esteban II, hijo de Colomán. Bela no olvidó la mutilación sufrida, y animado por su esposa serbia, Helena, planificó su venganza como debe ser, con tiempo y con la mente bien fría. En un momento de su reinado convocó a nobles y a otros grandes hombres a una importante reunión en la ciudad transilvana de Arad, hoy en territorio rumano. Todos los que acudieron a la cita fueron obligados por Belos Vukanovic (el fornido cuñado de Bela) espada en mano, a confesar y admitir públicamente ser partícipes del complot para arrestar a Almos y Bela, y participar voluntariamente en la mutilación de padre e hijo. Los culpables fueron pasados a cuchillo, sin piedad ni miramientos. Se cuenta que la esposa de Bela, Helena de Rascia, acudió a la reunión para asegurarse que todas aquellas sabandijas fuesen ejecutadas, pues no podemos olvidar que Bela era ciego. La sala quedó cubierta de sangre, miembros cercenados y de cuerpos sin vida. Aquella jornada ha pasado a la historia como “el día sangriento de Arad”. La venganza se había cumplido. 



viernes, 20 de noviembre de 2015

LAS TIERRAS QUE BAÑA EL ISTRO Y SU GENTE.



Más aún, los recónditos parajes bárbaros muestran de repente el Danubio, si bien el curso de sus aguas es cambiante. El monte Abnoba es el progenitor del Istro. Este río se despeña de una hendidura del Abnoba; luego se vuelve hacia las regiones orientales y desemboca en las aguas saladas del Ponto Euxino; cinco son las desembocaduras que arrojan su corriente al mar en la zona en que aparece la lejana isla de Teuce; y este río, hacia donde soplan las ráfagas heladas del aquilón, lo pueblan el sármata, los germanos, el geta, los feroces basternas, y los pueblos de los dacios; lo habita también el salvaje alano y, el escita, que mora en el litoral Taurisco; y después, a partir de aquí, la terrible raza del melancleno va y viene diseminada por estos contornos.

Cercano se encuentra el país de los neuros, los gelones veloces y los agatirsos, cubiertos con sayos siempre de colores. Acto seguido el río Boristenio desemboca con energía en el Ponto Euxino; a continuación se te brindan las llanuras marinas de Panticapeo y de Ardisco, procedentes de la cumbre quebrada de los montes Rifeos; a menudo, allá, bajo las duras condiciones atmosféricas de la Osa, unas nubes espesas desprenden nubarrones de escarcha; allá las ricas venas de la tierra generan el cristal níveo; también allá la tierra comienza a endurecerse merced al resistente diamante entre los montes Rifeos y los agatirsos de elevada estatura. Tales son las etnias que se encuentran hacia el Istro, en la áspera región que se extiende bajo la constelación de Boyero.

Por la zona meridional habitan los gerras, arrastrándose a través de las lomas de montes cubiertos de maleza. Con estos gerras limitan las ciudadelas del extenso Nórico y, luego, la Panonia cultiva sus fértiles tierras de enorme extensión. El mesio eleva muy alto hacia el bóreas sus campos y, prolongando su territorio por detrás de los tracios, los rebasa ampliamente. Vienen después los propios tracios que trabajan su enorme país con el curvo arado; finalmente, desde la amplia franja en que se extiende la Propóntide, abundante en peces, y desde donde se agitan las aguas turbulentas del Helesponto, hasta el lejano mar Egeo, los tracios poseen muchísimas tierras. Aquí Palena cría las llamas de la resplandeciente licnita en cuevas productoras de miel; también aquí el rubio jaspe centellea como las estrellas, con la misma intensidad con que los ígneos astros arden sin cesar en llamas eternas por la bóveda celeste.

Rufo Festo Avieno “Descripción del Orbe Terrestre”

Y FUE DECAPITADO JUNTO A SU TUMBA.



Vlad III de Valaquia, el popular “Empalador” es protagonista de truculentas historias para no dormir, y aunque parezca que esas leyendas son fruto de las morbosas mentes de un atormentado y depauperado siglo XXI, ya circulaban por Europa a mediados del siglo XV. Algunas de ellas en vida del susodicho personaje. Una de esas atrocidades es la cruel ejecución de un rival por el trono, Dan III. 

Corría el año 1460 y Vlad Drácula era voivoda de Valaquia, pero contaba con la fuerte oposición (ganada a pulso) de los sajones de Transilvania y del rey de Hungría Matías Corvino. Los burgueses de Brasov tenían su propio candidato, al que también veía con buenos ojos el monarca húngaro, un miembro del clan danesti llamado para mayor redundancia Dan. Este Dan es conocido por la historiografía rumana como Dan III. Unos y otro dieron apoyo, dinero y armas a este advenedizo pretendiente al trono. 

Dan III esperó la llegada del deshielo para cruzar la frontera e invadir Valaquia. Las experimentadas tropas de Vlad no tuvieron excesivos problemas para desbaratar el ejército asaltante y capturar a su líder. Vlad el Empalador preparó una ejecución digna de la noble cuna de su enemigo. Dan III, como todo aristócrata en sus circunstancias, fue decapitado. Eso sí, después de cavar una tumba y asistir a su propio funeral. 

“Item encarceló al joven Dan e hizo leer el servicio de difuntos por sus sacerdotes; una vez realizado ello, hizo cavar una tumba según la costumbre cristiana y lo decapitó junto a su tumba”. (De un panfleto anónimo alemán de 1463 Geschichte Dracole Waide). 



jueves, 19 de noviembre de 2015

SOBRE IBERIA DE APIANO (XLIII)



84 Escipión es elegido cónsul y parte hacia Iberia.
En Roma, el pueblo, cansado ya de la guerra contra los numantinos, que se alargaba y les resultaba mucho más difícil de lo que esperaban, eligió a Cornelio Escipión, el conquistador de Cartago, para desempeñar de nuevo el consulado, en la idea de que era el único capaz de vencer a los numantinos. Éste también en la presente ocasión tenía menos edad de la establecida por la ley para acceder al consulado, por consiguiente el senado, una vez más, como cuando fue elegido este mismo Escipión contra los cartagineses, decretó que los tribunos de la plebe dejaran en suspenso la ley referente a la edad y la pusieran de nuevo en vigor al año siguiente. De esta manera Escipión, cónsul por segunda vez, se apresuró contra Numancia. Él no formó ningún ejército de las listas de ciudadanos inscritos en el servicio militar, pues eran muchas las guerras que tenían entre manos y había gran cantidad de hombres en Iberia. Sin embargo, con el consenso del senado, se llevó a algunos voluntarios que le habían enviado algunas ciudades y reyes en razón de lazos personales de amistad, y a quinientos clientes y amigos de Roma, a los que enroló en una compañía y los llamó la compañía de los amigos. A todos ellos, que en total eran unos cuatro mil, los puso bajo el mando de su sobrino Buteón y él, con unos pocos, se adelantó hacia Iberia para unirse al ejército, pues se había enterado que estaba lleno de ociosidad, discordias y lujo, y era plenamente consciente de que jamás podría vencer a sus enemigos antes de haber sometido a sus hombres a la disciplina más férrea.

85 Restauración de la disciplina en el ejército.
Nada más llegar, expulsó a todos los mercaderes y prostitutas, así como a los adivinos y sacrifica dores, a quienes los soldados, atemorizados a causa de las derrotas, consultaban continuamente. Asimismo les prohibió llevar en el futuro cualquier objeto superfluo, incluso víctimas sacrificiales con propósitos adivinatorios. Ordenó también que fueran vendidos todos los carros y la totalidad de los objetos innecesarios que contuvieran y las bestias de tiro, salvo las que permitió que se quedaran. A nadie le fue autorizado tener utensilios para su vida cotidiana, exceptuando un asador, una marmita de bronce y una sola taza. Les limitó la alimentación a carne hervida o asada. Prohibió que tuvieran camas y él fue el primero en descansar sobre un lecho de yerba. Impidió también que cabalgaran sobre mulas cuando iban de marcha, pues: «¿Qué se puede esperar, en la guerra —dijo— de un hombre que es incapaz de ir a pie?». Tuvieron que lavarse y untarse con aceite por sí solos, diciendo en son de burla Escipión que únicamente las muías, al carecer de manos, tenían necesidad de quienes las frotaran. De esta forma, los reintegró a la disciplina a todos en conjunto y también los acostumbró a que lo respetaran y temieran, mostrándose de difícil acceso, parco a la hora de otorgar favores y, de modo especial, en aquellos que iban contra las ordenanzas. Repetía, en numerosas ocasiones, que los generales austeros y estrictos en la observancia de la ley eran útiles para sus propios hombres, mientras que los dúctiles y amigos de regalos lo eran para sus enemigos, pues, decía, los soldados de estos últimos están alegres pero indisciplinados y, en cambio, los de los primeros, aunque con un aire sombrío, son, no obstante, obedientes y están dispuestos a todo.



SALOMÓN DE HUNGRÍA.



Salomón, hijo de Andrés I y Anastasia de Kiev, fue rey de Hungría el tiempo que pudo. Mejor dicho, fue rey cuando lo dejaron. Cuando murió su padre fue apartado del trono por su tío Bela I y buscó refugio en la corte de su cuñado, estaba casado con Judith de Baviera, el emperador Enrique IV. Allí en Alemania esperó Salomón el momento de regresar y reclamar su trono. La oportunidad llegó con otra muerte, la de Bela I. 

En 1063 fue coronado en Szekesfehervar , gracias a la ayuda de Enrique IV (y su ejército) que le presentó al pueblo húngaro, y que consiguió un acuerdo con su primo Geza, el hijo de Bela I. Geza reconocía rey a Salomón y a cambio recibia la tercera parte del territorio del reino, convirtiéndose en el segundo hombre más poderoso de Hungría. La ayuda de Enrique IV no era gratuita, pues pretendía extender su influencia sobre el reino magiar. 


Tras este acto de fraternidad Salomón contó con el apoyo de Geza y de su hermano Ladislado, con los que combatió a los extranjeros, en especial a los cumanos y a los pechenegos. Enfrentado también al Imperio Bizantino, Salomón tomó Belgrado, y posteriormente Nis. Tras la conquista surgieron serias desavenencias entre el rey y sus primos por el reparto del botín. No sabemos si Geza tenía preparada la pataleta, pero el caso es que aprovechó la coyuntura para romper sus relaciones amistosas y pugnar abiertamente por el trono húngaro. En 1074 Ladislao y Geza vencieron en la batalla de Mogyorod, Geza se proclamó rey, y Salomón volvió al exilio otra vez, llevándose con él la Santa Corona. 

Durante el reinado de Geza, Salomón contó nuevamente con el apoyo de su cuñado Enrique IV, al que prometió entregar el reino en vasallaje si le ayudaba a recuperarlo. Vencido al primer intento, el emperador decide retirarse de Hungría. Cuando murió Geza, fue sucedido por su hermano Ladislao. Se acababan las oportunidades para Salomón, que fue perdiendo también la confianza del emperador, aunque siempre estuvo presto a incordiar a su primo, confabulando con cualquiera que pudiese ofrecerle hombres armados, como fue el caso de los cumanos. Derrotados también por Ladislao I

La historia de Salomón tiene un final hasta cierto punto poético. Se le recuerda en los campamentos de los pechenegos combatiendo con ardor al Imperio Bizantino, y viviendo sus últimos trece años vagando como un eremita y durmiendo en el interior de una cueva.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

ALEXANDRU I ALDEA.




Alexandru I Aldea, hijo del histórico Mircea el Viejo, fue voivoda (o príncipe) de Valaquia entre 1431 y 1436, y desarrolló su gobierno desde la corte de Targoviste. Accedió al poder derrocando a un miembro del clan enemigo de los danesti, concretamente a Dan II, y fue capaz, gracias a su habilidad, de mantener el trono un tiempo relativamente largo, cinco años, una auténtica proeza para los tiempos que corrían.

En su conquista del principado contó con la inestimable ayuda de los turcos, y posiblemente también del voivoda moldavo Alexandru cel Bun (Alejandro el Bueno). Debido a la inestabilidad de la región, Aldea tuvo que hacer un guiño a los húngaros, algo que no sentó nada bien al sultán Murad II . La reacción fue inmediata y Alexandru Aldea no tuvo más remedio que arrodillarse. Acudió a Edirne, rindió pleitesía al sultán, prometió el envío de jóvenes de la nobleza para ser entrenados como jenízaros y aceptó acompañar a los turcos en una campaña por Transilvania y Hungría. 

En 1432 finalizaba la tregua de tres años acordada por Segismundo de Luxemburgo y el gobernante otomano, y el turco aprovechó que el rey de Hungría tenía otros problemas que resolver en Centroeuropa, para eliminar la peligrosa influencia húngara en aquellas tierras. Al valaco no le quedó otra que participar en la expedición de saqueo, pero algunas cartas enviadas a los burgueses de Brasov, hacen suponer su intención de traicionar a los turcos una vez que pisasen suelo transilvano. De cualquier forma terminó despertando los recelos de Segismundo, que tenía en el hermanastro de Alexandru, Vlad (futuro Vlad II ) a su protegido y pretendiente al trono valaco. 

El final de su reinado (¿1435?) hay que ponerlo en relación con una fugaz incursión encabezada por el propio Vlad II que atravesó los Cárpatos y lo venció en batalla. Si los turcos apoyaron a Alexandru en esta ocasión, o no lo hicieron, es algo que nunca sabremos con seguridad. Es cierto que la política otomana en la región fue siempre convertir a los levantiscos voivodas en sus vasallos. Tampoco conocemos con que tropas contó Vlad.

Alexandru I murió en 1436, de muerte natural o de enfermedad, porque cosa rara, no existen rumores sobre envenenamiento o asesinato. A Alexandru le tocó vivir una época turbulenta, Valaquia cambió de príncipe una veintena de veces en cien años, y tuvo siempre que nadar entre dos aguas, Hungría en una orilla, y el Imperio Otomano en la de enfrente. Un hombre más piadoso que político, estuvo siempre preocupado por la salvación eterna, y para congraciarse con el Creador, realizó generosas donaciones a iglesias y monasterios, como al de Cozia o al del Monte Athos. 

martes, 17 de noviembre de 2015

VÄINÄMOINEN, EL SABIO ETERNO.



Väinämoinen es el Sabio Eterno, excéntrico bardo protagonista del Kalevala, la epopeya nacional finlandesa. El viejo impasible Väinämoinen fue el encargado de poner en orden el caos, como prototipo de héroe civilizador inventó la agricultura y dominó el fuego, y en su papel de chamán cura a los enfermos y erradica las epidemias. 


A partir de un lucio gigante confeccionó un kantele (instrumento del folklore finés similar a un arpa) y con su música maravillosa era capa de encantar a cualquier ser viviente y adormecer a los enemigos que siempre estaban al acecho. Junto a Ilmarinen logró recuperar el Sampo, un molino maravilloso capaz de hacer próspera cualquier tierra, por baldía que fuera.

Y al final, Väinämoinen abandona este mundo porque un ciclo ha terminado, pero antes de marchar promete que volvera cuando sea necesario su regreso. Como garantía de su promesa lega su kantele a los finlandeses. 

Entonces el viejo Wainamoinen se sintió presa al mismo tiempo de una gran cólera y una gran ver­güenza. Se alejó, vagando por la orilla del mar; y rom­pió a cantar por última vez. Y por virtud de su canto creó una barca, una linda barca de cobre.

Después se sentó al timón y puso proa a alta mar; y mientras hendía las olas, alzó la voz y dijo: "Pasarán los tiempos, nuevos días nacerán y volverán a morir. Y entonces nuevamente tendréis necesidad de mí; me aguardaréis, me llamaréis para que os conquiste un nuevo Sampo, para que os haga un nuevo kantele, para que os rescate la luna y el sol desaparecidos. ¡Para devolver al mundo su alegría desterrada!" .

Y el viejo Wainamoinen se lanzó en su navío a tra­vés de las procelosas aguas hasta perderse en el lejano horizonte, entre los últimos pliegues del cielo. Allí se detuvo con su barca, y allí permanece.

Pero dejó su kantele, su instrumento melodioso, a Finlandia; dejó a su pueblo la eterna alegría, y las sublimes runas a los hijos de su raza. (Kalevala).