Mostrando entradas con la etiqueta Ilipa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ilipa. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de enero de 2013

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XXXI)



8 Explicación astronómica de las mareas.
Pero no comprendo cómo Posidonio, que en otros aspectos presenta a los fenicios como un pueblo extraordinario, les atribuyó en este caso más torpeza que perspicacia. Pues el día y la noche se miden por las revoluciones del Sol, que unas veces está bajo tierra y otras brilla sobre ella; y dice Posidonio que el movimiento del Océano está sujeto a un ciclo periódico semejante al de los astros y que, acorde con la Luna  se eleva sobre el horizonte a la altura de una constelación zodiacal, comienza el mar a hincharse y a inundar sensiblemente la tierra hasta que la Luna toca el meridiano celeste, mientras que al declinar el astro se retira de nuevo poco a poco hasta que la Luna está sobre su ocaso a la altura de una constelación zodiacal. Luego se mantiene al mismo nivel todo el tiempo que tarda la Luna en llegar a su propio ocaso, y, más aún, el tiempo que emplearía en alejarse del horizonte, bajo la tierra, a la altura de un signo. Después va subiendo otra vez hasta el momento en que el astro toca el meridiano bajo la Tierra, luego inicia su retirada hasta que la Luna, que sigue su marcha circular hacia Levante, está a un signo de distancia del horizonte, y se queda en ese mismo nivel hasta que se eleva un signo por encima de la Tierra, para iniciar de nuevo la subida. Éste, según Posidonio, es el ciclo diario. 

El mensual consiste en que los flujos y reflujos alcanzan su máxima amplitud durante las conjunciones de la Luna con el Sol y luego disminuyen hasta el cuarto creciente; de nuevo crecen hasta llegar al plenilunio y disminuyen otra vez hasta el cuarto menguante; luego recomienzan las crecidas hasta las conjunciones, siendo estas crecidas mayores en duración y rapidez.

Del anual dice que tuvo noticia por las gentes de Gádira, que aseguraban que tanto las crecidas como las retiradas del mar alcanzaban su punto máximo en el solsticio de verano. Imagina él que van disminuyendo desde el solsticio hasta el equinoccio, que comienzan de nuevo a crecer hasta el solsticio de invierno y que después vuelven a disminuir hasta el equinoccio de primavera, para crecer luego hasta el solsticio de verano. 

Pues bien, si estos movimientos periódicos se producen cada día y cada noche, subiendo dos veces el mar y dos veces retirándose, y esto con regularidad, tanto de día como de noche, ¿cómo es posible que tenga lugar a menudo durante la bajamar la subida de nivel del pozo y raras veces la falta de agua, o muchas veces pero no con la misma frecuencia? O, admitámoslo, incluso con la misma frecuencia: ¿cómo se explica que los gadiranos no hayan sido capaces de observar este fenómeno que ocurre diariamente, cuando han podido observar los ciclos anuales a partir de hechos que sólo se producen una vez al año? Y, sin embargo, es evidente que Posidonio les da crédito, porque incluso colige que las sucesivas bajadas y crecidas del mar se producen de solsticio a solsticio y de ahí vuelta a comenzar. Y bien, no es en absoluto verosímil que siendo tan perspicaces no hubieran visto lo que sucedía y creyeran no obstante lo que no sucedía.

9 Influencia del Zodíaco en las mareas. 
Dice Posidonio que Seleuco, el del Mar Eritreo, refiere la cierta irregularidad y la cierta regularidad de estos fenómenos a las variaciones de los signos del Zodíaco; pues cuando la Luna está en los signos equinocciales se normalizan las mareas y cuando está en los solsticios se observa una irregularidad tanto en la extensión como en la rapidez, y en los demás signos la relación depende de su proximidad al equinoccio o al solsticio. Cuenta que habiendo pasado él mismo en el Heraclion de Gádira varios días durante el solsticio de verano en torno al plenilunio, no pudo constatar las variaciones anuales; sin embargo, en torno a la conjunción de aquel mes observó en Ilipa un gran cambio en el reflujo del Betis en relación con los anteriores, en los que ni siquiera cubría la mitad de la altura de sus orillas, mientras que en esa ocasión el agua se desbordaba hasta el punto de poder los soldados coger agua allí mismo (pero Ilipa dista del mar unos setecientos estadios); y que a pesar de que las llanuras costeras estaban cubiertas por la pleamar hasta una distancia de treinta estadios hacia el interior, de tal modo que incluso se formaban islas, midió la altura del agua en el basamento del templo de Gádira y en el del dique que protege el puerto y no cubría ni diez codos; y aunque se conceda el doble de esta longitud por las crecidas que se producen de vez en cuando, ni siquiera así presentaría el aspecto que presenta en las llanuras la magnitud de la pleamar. Este fenómeno, según se ha comprobado, es general en todo el contorno del litoral oceánico, pero lo que le ocurre al río Íber - asegura Posidonio - es extraño y peculiar, porque a veces sube de nivel independientemente de las lluvias y de las nieves cuando cobran intensidad los vientos del Norte, y atribuye la causa a la laguna que atraviesa, pues bajo el ímpetu de los vientos irían a parar a él las aguas lacustres. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (VI)




3 El Betis y el Anas, navegables.
     El Betis, a lo largo de sus orillas, está densamente poblado y es navegable corriente arriba casi mil doscientos estadios desde el mar hasta Córduba y lugares situados un poco más al interior. Y la verdad es que están cultivados con esmero tanto la zona ribereña como los islotes del río. Además ofrecen una agradable vista, porque sus tierras están hermoseadas con bosques y otros cultivos. Así pues, hasta Híspalis la navegación se efectúa en embarcaciones de tamaño considerable, a lo largo de un trecho no muy inferior a quinientos estadios; hasta las ciudades de más arriba hasta Ilipa en barcos más pequeños, y hasta Córduba en lanchas fluviales hechas hoy día con maderas ensamblados, pero que antiguamente se confeccionaban a partir de un solo tronco. El tramo superior hasta Castalón no es ya navegable.

Paralelas al río se extienden algunas cadenas de montañas que se le acercan más o menos por el Norte, llenas de minerales. Donde abunda más la plata es en las proximidades de Ilipa y Sisapon, tanto de la llamada antigua como de la moderna, y en la zona de la llamada Cotinas se produce el cobre junto con el oro. Por tanto, a mano izquierda según se remonta el río se encuentran estas montañas, mientras que a la derecha se extiende una gran llanura, ubérrima, con grandes árboles y excelente para los rebaños.

También el Anas es remontable, pero no con barcos de tanta envergadura ni durante tan largo trecho. En su orilla norte hay también montañas con minas, que llegan hasta el Tago. Naturalmente, las regiones que tienen minas son por fuerza escabrosas y poco fértiles, como es el caso de las que bordean Carpetania y, en mayor medida aún, Celtiberia. De la misma naturaleza es también la Beturia, que posee áridas llanuras que bordean el Anas.

4  Los esteros.
     Pero la propia Turdetania goza de unas asombrosas condiciones. Además de ser ella misma productora de todo y en abundancia, duplica sus beneficios con la exportación, pues el excedente de sus productos es fácilmente vendido por sus numerosos barcos mercantes. Hacen posible esto los ríos y los esteros que, como dije, son comparables a los ríos e igualmente remontables desde el mar hacia las ciudades del interior, no sólo por naves pequeñas, sino también por las grandes. Pues la tierra que se halla al interior del extenso litorial comprendido entre el Promontorio Sagrado y las Columnas constituye toda ella una llanura. Allí, en distintos puntos, avanzan hacia el interior desde el mar unas depresiones semejantes a cañones de mediana profundidad o a lechos de ríos que se prolongan muchos estadios. Las subidas de nivel del mar durante las pleamares las anegan, de forma que no son menos remontables que los ríos, sino incluso mejor. Pues la navegación se parece aquí a la que se practica en los descensos fluviales, al no haber ningún obstáculo de frente y empujar además de popa el mar, por la subida de la marea, igual que la corriente de un río. Allí tienen más amplitud las mareas que en otros lugares, porque el mar, costreñido desde un gran océano hacia el breve estrecho que forma Maurusia con Iberia, se regolfa y se precipita sobre las partes de la tierra que ceden fácilmente ante él. Algunas de estas depresiones se vacían durante las bajamares, a otras no las abandona del todo el agua y otras, en fin, configuran islas en su seno. Tales son, pues, los esteros entre el Promontorio Sagrado y las Columnas, que tienen una subida de nivel más pronunciada que la de otros sitios. Una crecida semejante ofrece también una ventaja para las necesidades de los navegantes, y es que hace a los esteros mayores y más numerosos, navegables muchas veces incluso cuatrocientos estadios, de manera que, en cierto modo, deja toda la tierra navegable y expedita para las exportaciones e importaciones de mercancías. Pero tiene también un inconveniente, porque la navegación fluvial, a causa del ímpetu de la pleamar, que empuja muy fuertemente en sentido contrario a la corriente de los ríos, comporta un riesgo no pequeño para las embarcaciones, tanto si van en dirección al mar como si van tierra adentro. Por otra parte, los reflujos en los esteros son peligrosos, porque también ellos se acentúan proporcionalmente a las subidas de la marea y, debido a su rapidez, han varado en seco muchas veces una nave. Y los rebaños que cruzaban en dirección a las islas de frente a la desembocadura de los ríos o de los esteros, unas veces fueron tragados por el agua y otras quedaron aislados y, obligados a regresar, no fueron capaces y perecieron. Y se dice que las vacas, que tienen observada esta circunstancia, esperan la retirada del mar y entonces regresan a tierra firme.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (V)



2  TURDETANIA.

1. Límites y ciudades principales.  
      Así pues,al interior de la orilla este del Anas se extiende la Turdetania, que está recorrida por el río Betis. La delimitan, por el Oeste y el Norte, el río Anas, por el Este algunas tribus de los carpetanos y oretanos, y por el Sur los bastetanos que ocupan una estrecha franja costera entre Calpe y Gádira, y el mar después hasta el Anas. También se integran en Turdetania los bastetanos que he mencionado, así como los pueblos de más allá del Anas y la mayor parte de los pueblos limítrofes. La extensión de este país no es, en longitud y anchura, superior a dos mil estadios, pero sus ciudades son extraordinariamente numerosas, pues se dice que llegan a doscientas. Las más conocidas son las que se alzan a orillas de los ríos, los esteros y el mar, debido a su ventajosa situación. Las que más auge han adquirido son Córduba, fundación de Marcelo, y por su fama y su pujanza también la ciudad de los gaditanos, ésta por sus empresas navales y por haber estrechado lazos con los romanos mediante alianzas y aquélla por la fertilidad y amplitud de su campiña, a lo que contribuye en gran medida el río Betis; desde un principio la habitaron gentes escogidas de los romanos y los indígenas, y además fue ésta la primera colonia que enviaron a estos lugares los romanos. Después de esta ciudad y la de los gaditanos descuella ciertamente Híspalis, si bien su mercado continúa existiendo, por su renombre y por haberse establecido recientemente allí como colonos los soldados de César sobresale Betis, aunque no tenga entre su población hombres ilustres. 

2 Otras ciudades.
    Tras éstas encontramos Itálica  e Ilipa a orillas del Betis, y más lejos Astigis, Carmon y Obulcon. Y también aquéllas en las que fueron vencidos los hijos de Pompeyo, Munda, Ategua, Urson, Tuccis, Ulia y Aspavia, todas ellas no lejos de Córduba. En cierto modo se constituyó como metrópolis de este lugar Munda, que dista mil cuatrocientos estadios de Carteya, a donde huyó Gneo después de ser derrotado; luego, zarpando de allí y desembarcando en una región montañosa situada sobre el mar, encontró la muerte. Su hermano Sexto, que salió con vida de Córduba y luchó durante un corto tiempo entre los iberos, sublevó más tarde Sicilia; expulsado después de allí a Asia, fue alcanzado por los generales de Antonio y terminó sus días en Mileto. 

    De los celtas, la ciudad más conocida es Conistorgis, y a las orillas de los esteros Asta, a la que acuden generalmente los gaditanos, por estar situada a no mucho más de cien estadios del puerto de la isla.  
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...