domingo, 28 de junio de 2015

MATÍAS CORVINO.




He atravesado la llanura húngara  , bajado a las catacumbas de Pecs  , visto una puesta de Sol en Szeged, caminado junto a la orilla del Gran Río en Mohács, ascendido hasta la Roca del Cuervo en Holloko, remontado el Danubio, contemplado la inmensidad desde el castillo de Visegrad, paseado por Szekesfehervar , la ciudad de la Coronación y por Veszprem, la ciudad de las reinas, subido a la inmensa cúpula de la Iglesia Madre húngara en Esztergom e irremediablemente he caído rendido ante la indeleble belleza de Budapest. Definitivamente me enamoré de Hungría, de su gente y de su historia. Por todas partes encontré las huellas de Matías Corvino, uno de los monarcas más recordados en el país magiar; favoreció la implantación del Humanismo en su reino, fortaleció el estado, aspiró al trono imperial, luchó contra turcos, bohemios, polacos y valacos, consiguiendo ademas la mayor expansión territorial en la historia del Reino de Hungría. Coronado en Szekesfehervar, residió en Visegrad, embelleció Buda y murió en Viena. Él mismo quiso contarme su historia.



Matías no había nacido para reinar. Por sus venas no corría sangre azul, ni siquiera era primogénito de su familia, pero al parecer el destino de las personas (afortunadamente) no viene escrito en los genes. Los acertados movimientos estratégicos de los miembros de su poderoso clan, y su propia determinación personal, le convirtieron en uno de los monarcas europeos más reputados (y prestigiosos) del siglo XV, y un símbolo perpetuo para su país, Hungría. Bien es cierto, que la tierra originaria de su estirpe, Transilvania, pertenece desde hace unos cien años, a otro estado, la vecina Rumanía. Hijo de Janos Hunyadi , un reputado comandante conocido como "el Caballero Blanco", famoso por sus batallas (y victorias) contra los turcos, terrateniente transilvano y regente de Hungría durante la minoría de Ladislao V, y de Erzsebet Szilágyi, perteneciente a una noble familia húngara. El Matías niño fue educado en Hunyad (Hunedoara) el centro de las posesiones paternas, por un eminente preceptor, Janos Vitez, tutor, maestro y máxima autoridad religiosa como Arzobispo de Esztergom.



A la muerte de Janos Hunyadi, poco después de salvar Belgrado de las llamas turcas, su primogénito y heredero, Ladislao, se vio envuelto en una rocambolesca conjura palaciega, a consecuencia de la cual fue declarado culpable de traición y decapitado. Matías terminó arrestado en Praga, pero logró, con la ayuda y mediación de Janos Vitecz, establecer una alianza con el rey de Bohemia, Jorge Podiebrad, que además le ofreció a su hija Catalina en matrimonio. En estas circunstancias, Mihaly Szilágyi, hermano de la madre de Matías, quien aún era un niño (y esa circunstancia le salvó de acabar como su hermano mayor), se convierte en el "padrino" del poderoso clan de los hunyadi, y en protector del futuro rey.

La prematura muerte del rey Ladislao V, que ha pasado a la historia como "el Póstumo", provocó una situación de trono vacante, y el enfrentamiento entre las diferentes facciones nobiliarias para imponer a su candidato. Según la tradición, mientras Matías permanecía secuestrado en Bohemia, algunos nobles húngaros juraban sobre las heladas aguas del Danubio que Matías sería su único rey. La actuación de su tío materno Mihaly, que no tuvo inconveniente en usar la fuerza para presionar, intimidar y convencer a los indecisos, su propia madre y otros influyentes aliados de la familia, como Janos Vitecz o su suegro Jorge Podiebrad, resultaron determinantes para que Matías, que sólo tenía quince años, fuese elegido rey de Hungría.



En 1458 Matías era proclamado rey, pero lo coronación oficial y legítima se retrasó uno años, pues la Santa Corona, sin la cual el acto de la coronación carecía de validez, se hallaba en poder del emperador Federico III. Tras varios años de duras y tensas negociaciones, la corona fue devuelta, a cambio de una importante suma de dinero y la promesa de que si Matías moría sin heredero, Federico podría sentarse en el trono magiar. El enfrentamiento entre Matías y Federico fue recurrente a lo largo de las vidas de ambos, pues Federico pretendía reinar en Hungría y Matías convertirse en el emperador del Sacro Imperio.



En 1464, Matías, era coronado rey como dios manda: en la ciudad de Szekesfehervar, por el obispo de Esztergom, Dionisio Szecsi , y con la Santa Corona Húngara. En un rincón de la ciudad de Szekesfehervar un precioso monumento recuerda la coronación del rey Matías.

Muy pronto demostró Matías de que pasta estaba hecho. Su primera decisión importante fue apartar del poder a su tío Mihaly (Miguel para los amigos), el mismo que había propiciado su entronamiento, pues el joven rey, pudo entrever claramante cual era la intención del hermano de su madre; regentar Hungría en nombre de su sobrino. Esta medida anunciaba el ideal político del rey Matías, la monarquía autoritaria, y a lo largo de su reinado fue dando pasos en esa dirección con la finalidad de consolidarla.



En la segunda mitad del siglo XV, Fernando de Aragón, Isabel de Castilla, Lorenzo de Médici, Murad II, Mehmet II, Federico III, Maximiliano I o el propio Matías Corvino personificaron la creación del Estado Moderno. Cada uno de ellos puso un granito de arena (o de cemento según se mire) en la creación de un nueva forma de organizar el estado, dejando atrás definitivamente la esencia y fundamentos de las monarquías feudales. Se trata de los cimientos de las formas estatales que conocemos (y sufrimos) hoy día. Matías forjó alianzas con la baja nobleza y con la dinámica, y por momentos, poderosa burguesía urbana, enfrentados ambos a la gran nobleza, privilegiados y rancios linajes de terratenientes inmovilistas, para dinamitar sus posiciones de preeminencia y lograr la independencia absoluta de la institución monárquica. Para sufragar sus ambiciosos proyectos reformó la hacienda, apartando a la nobleza de los ingresos reales y apoyándose en un cuerpo de funcionarios profesionales.



En Visegrad, a orillas del Danubio, vigilado desde la altura por un auténtico nido de águila fortificado, se levantan los impresionantes restos pétreos de un palacio renacentista, restaurado y engrandecido por el Rey Cuervo, una materialización del poder absoluto que llegó a detentar el rey. Sus ruinas aún conservan la grandeza que el edificio tuvo en vida.

Combatió en diferentes momentos contra todos sus vecinos: su propio suegro, Jorge Podiebrad (acusado de proteger a los husitas) encabezando una cruzada y proclamándose rey de los checos católicos, con el monarca de Polonia Casimiro IV, con el incómodo voivoda valaco Vlad "el Empalador" al que no dudó en arrestar y utilizar como peón en un enorme partida de ajedrez, con los invencibles turcos, con el inteligente Esteban III de Moldavia y sobre todo, con Federico III del Sacro Imperio. La Europa cristiana veía en Matías al general que debía llevarles hacia la definitiva victoria sobre los sultanes otomanos, no obstante, la mayor preocupación de Corvino fue el cetro imperial. Podemos hipotetizar que el plan de Matías consistía en crear un fuerte estado en Europa Central que aglutinaría Hungría, Bohemía y el Sacro Imperio, para hacer frente, con garantías de éxito, al poderoso Imperio Otomano.

Su enfrentamiento con Federico y sus ansias imperiales, le llevaron a sitiar y ocupar Viena en 1485. Todo para nada. Trasladó su corte a la capital austríaca, pero en 1486, los electores imperiales se decantaron por el hijo de Federico, Maximiliano I, al que nombraron Rey de Romanos (es decir, heredero del Sacro Imperio Romano Germánico). Incluso en la carrera de la vida venció Federico, que murió tres años después que Matías.



Aunque Matías jamás alcanzó, ni de lejos, las altas cotas militares de su padre, organizó un moderno ejército para mantener el orden interno, consolidar el poder autoritario dentro de sus fronteras, asegurar las fronteras del país y luchar por sus objetivos expansionistas. Este ejército formado básicamente por mercenarios, soldados profesionales, era conocido como "ejército negro". Este "ejército negro" estaba organizado en tres cuerpos: la caballería pesada, los húsares, unidades de caballería ligera que ganarían fama y popularidad durante la Edad Moderna europea, y la infantería, que incluía arcabuceros. Los arcabuceros eran rodeados y protegidos por escuderos, lanceros y hombres acorazados, de tal forma, que podían disparar con la sensación de parapetarse en un bastión. También incorporó carros husitas, de los que su inteligente (y flexible) padre ya hizo buen uso.

Al año de casarse con Catalina, la hija del rey bohemio murió y Matías quedó viudo. No perdió el tiempo Matías, y encontró a varias amantes, una de las cuales llegó a darle un hijo, bastardo por supuesto, hasta que en el año 1476 contrajo matrimonio con Beatriz, la hija de Ferrante I, rey de Nápoles. Con Beatriz llegaron a la corte húngara poetas, músicos y artistas italianos, que siempre han tenido la extraordinaria capacidad de exportar sus productos; el Renacimiento, los zapatos, el café, los helados, la pasta o la pizza, por nombrar los más conocidos.



Otro de los motivos por los que es alabado y recordado este rey es que, precisamente junto a su segunda esposa, Beatriz, propició la irrupción del Humanismo en tierras húngaras. De un lado Matías se había rodeado de los más selectos pensadores humanistas, empezando por su maestro Janos Vitez, el afamado Janos Panonio, su cronista Antonio Bonfini, o el bibliotecario Galeotto Marzio. El monarca poseía una biblioteca con más de mil volúmenes, digna del más purista de los eruditos. De otro ladro, la reina consorte irrumpió en Hungría con un variopinto cortejo formado por escritores, poetas, músicos, maestros y artistas italianos, que introdujeron en la corte disciplinas antes desconocidos. Además introdujo costrumbres elegantes en la comida y en las formas de vida. Los bravos magiares dejaron de comer el goulash y la paprika, y comenzaron a apreciar las virtudes de la pasta y la pizza.



Los palacios de Buda y de Visegrad fueron embellecidos por deseo y obra de la pareja real, llenando las habitaciones de sus palacios con muebles de lujo y decorando las estancias con pinturas y grabados de excelso gusto italiano.



En 1490 el rey Matías murió en Viena, sin poder llegar a convertirse en emperador. No obstante, consiguió considerables éxitos como monarca, a pesar de no ser de sangre real. La imagen legendaria de Matías, el rey Justo, fue dibujada tras su muerte, pues esta, fue seguida de inestabilidad y disturbios en el reino, por lo que Matías, que defendía a los pobres y derrotaba a los orgullosos señores que abusaban de su poder, encarnaba una época dorada. Una leyenda , un tanto apócrifa, hacia descender a Matías Corvino, a través de su padre Janos Hunyadi, del recordado rey (y emperador) Segismundo de Luxemburgo . Por supuesto, el inteligente Matías jamás se preocupó por desmentir esas historias, ni por aclarar los oscuros orígenes de su progenitor.



El pueblo, siempre ávido de cuentos, chismes, modelos e historietas, convirtió a Matías en protagonista de aventuras y situaciones más o menos irreales, que coadyudaron a forjar la figura post morten del rey justo, campechano y cercano al pueblo. Eso sí, también contaron sus amoríos y peripecias fornicadoras. Juan Carlos I de España circulaba de incógnito con su motocicleta de gran cilindrada por las carreteras de la transición socorriendo a accidentados y necesitados, del mismo modo que Matías Corvino gustaba pasear disfrazado de plebeyo, pasando desapercibido entre el populacho y ofreciendo su ayuda a los más desvalidos. También tuvo Matías a su particular Corina en la figura de Ilonka , joven y hermosa pastora, protagonista de cuentos y narraciones populares.



Visegrad, Budapest, Szekesfehervar, Esztergom, Vezprem, Holloko, Pecs, Mohacs, Szeged, prácticamente no hay ciudad húngara que no recuerde a su rey. Quedaron atrás los reyes santos de la Edad Media, como Esteban o Ladislao, y Matías se convirtió en el prototipo de monarca autoritario renacentista, férreo gobernante y activo humanista, de su mano penetraron en Hungría las nuevas ideas alumbradas durante el Renacimiento.


sábado, 27 de junio de 2015

ALBERTO III "EL PIADOSO" DUQUE DE BAVIERA.



Duques y obispos, personajes imprescindibles de la Edad Media Europea. Camino por ciudades europeas y tropiezo con estatuas y nombres del pasado. En la fachada del ayuntamiento de Munich, entre decenas de próceres bávaros, la vista se detiene, no se bien por qué, en la figura de Albert III von Wittelsbach, conocido como "el Piadoso", que fue duque de Baviera entre 1438 y 1460. Las peripecias de su vida no tienen desperdicio. Su prometida le rechazó y se fugó con otro, y él, enamorado de una criada, Agnes Bernauer, se casó con ella en secreto. Cuando su padre se enteró la acusó de brujería y fue ahogada en un río. A la muerte de su padre se convirtió en titular del ducado, rechazó la corona de Bohemia, parace ser que no le interesaban demasiado los tejemanejes políticos y que le tiraba más lo religioso, pues fundó un monasterio benedictino en Andechs. Acabó sucumbiendo a una epidemia mortal; la Peste.  

jueves, 25 de junio de 2015

ÍDOLO OCULADO DE EXTREMADURA.



El mono desnudo, como acertadamente lo bautizó Desmond Morris, abandonó el bosque, se internó en la sabana y en su viaje descubrió la piedra e inventó dioses. Con el tiempo aprendió a transformar la piedra a imagen y semajanza de esos dioses. Los ídolos, llamados oculados, bien pueden representar a uno de esos dioses. La representación de esos enormes ojos es el elemento común que caracteriza a este tipo de figurillas, unificadas bajo el concepto de oculados. Otros rasgos pueden corresponder al pelo y a un posible tatuaje facial. Las circunstancias del hallazgo no han permitido determinar su procedencia exacta, y a pesar de ser conocido como "Ídolo de Extremadura", la concentración de piezas similares hacen suponer que apareciese en la cuenca del Guadalquivir. Pese a tratarse de un representación asexual, se ha relacionado con divinidades femeninas o encarnación de la muerte, vinculada a las creencias centradas en el culto a la fertilidad practicado por los miembros de sociedades agrarias protohistóricas. Mientras miro fijamente al fondo de los ojos de esta figurilla tratando de captar su esencia no puedo dejar de preguntarme si es posible que algún primate pariente haya inventado también sus propios dioses.  

miércoles, 24 de junio de 2015

EL ROBO DE LA HISTORIA.



El título robo de la historia alude a la apropiación de la historia por parte de Occidente. Es decir, el pasado se conceptualiza y presenta según lo que ocurrió a escala provincial en Europa, casi siempre en la Europa occidental, y que luego se impuso al resto del mundo. El continente europeo presume de haber inventado una serie de instituciones portadoras de valores como la democracia, el capitalismo mercantil, la libertad y el individualismo. Sin embargo, estas instituciones existen también en otras muchas sociedades humanas. Entiendo que lo mismo ocurre con ciertas emociones como el amor (o el amor romántico), cuyo origen se ha situado casi siempre en Europa en el siglo XII y que se han vinculado de modo intrínseco a la modernización de Occidente (la familia urbana, por ejemplo).

Esto resulta evidente en el relato que nos ofrece el distinguido historiador Trevor-Roper en su libro "The rise of Christian Europe". Trevor-Roper subraya los destacados progresos de Europa desde el Renacimiento (aunque algunos historiadores comparativos no reconocen dicha superioridad hasta el siglo xix). Y considera que tales progresos fueron obra exclusiva del continente europeo. La superioridad podr.a ser temporal, pero Trevor-Roper afirma:

"Los nuevos gobernantes del mundo, sean quienes sean, heredaron una situación construida por Europa y sólo por Europa. Son las técnicas europeas, los ejemplos europeos, las ideas europeas las que han arrancado al mundo no europeo de su pasado: de la barbarie en Africa; de una civilización mucho más antigua, lenta y majestuosa en Asia; y la historia del mundo, durante los últimos cinco siglos, ha sido historia europea en todos los aspectos realmente significativos. No creo que tengamos que disculpamos porque nuestro estudio de la historia sea eurocéntrico"

Tras varios años viviendo entre tribus africanas y en un reino de Ghana, comencé a cuestionar una serie de pretensiones de los europeos en las que se arrogaban el invento de formas de gobierno (como la democracia), de formas de parentesco (como la familia nuclear), de formas de intercambio (como el mercado), y de formas de justicia, que al menos en fase embrionaria se encontraban ampliamente representadas en muchos otros lugares. Estas pretensiones se plasman en la historia, tanto en la disciplina académica como en el discurso popular. Evidentemente, se han producido grandes logros en Europa en los últimos tiempos y debemos tenerlos en cuenta. Pero por lo general deben mucho a otras culturas urbanas, como la de China. Por otro lado, la divergencia entre Occidente y Oriente, tanto económica como intelectual, es relativamente reciente y quiza sea transitoria.

Europa no sólo despreció o minimizó la historia del resto del mundo y, en consecuencia, malinterpretó su propia historia, sino que impuso conceptos y periodos históricos que han deteriorado nuestra comprensión de Asia de forma significativa tanto para el futuro como para el pasado.
Jack Goody
"El Robo de la Historia".


martes, 23 de junio de 2015

PIAZZA DEL CAMPO DE SIENA.



Una bonita plaza, que desciende suavemente formando un abanico hacia el Palazzo Público, coronado por la Torre del Mangia, que domina el espacio aéreo del lugar, enfrentado a la Fonte Gaia. La piazza aparece prácticamente rodeada de típicos edificios toscanos y es el centro, alrededor del cual, basculan las callejuelas que forman un laberinto urbano y quedan divididas en diecisiete contrade o barrios. 

Cada contrade posee sus propias banderas y animales simbólicos, la lealtad de los vecinos a su contrada es muy fuerte, y la rivalidad entre ellos tiene su máxima expresión en el festival del Palio, una carrera de caballos a pelo, representantes de cada barrio, que datan de 1283. El palio, propiamente, es un estandarte de seda que recibe el ganador de cada carrera. 

lunes, 22 de junio de 2015

LAÓNICO CALCOCONDILAS.



Viajeros, geógrafos, cronistas, escribanos, exploradores e historiadores, que dejaron sobre papel constancia de su paso por el mundo, de las maravillas que vieron o las atrocidades que oyeron. Objetivos o subjetivos, imparciales o partidistas, sus palabras se nos antojan imprescindibles para, desde nuestro presente, conocer un poco del pasado. Laónico Calcocondilas fue uno de ellos. Miembro de una poderosa familia ateniense del siglo XV, tomando como insignes modelos a Heródoto y Tucídides, redactó una obra en diez volúmenes centrada particularmente en un incipiente Imperio Turco, que comenzaba a dar muestras de su futura grandeza. Primeramente hace un breve recorrido por la historia universal desde los asirios, para describir con más detalle el reinado de Mehmet II, sus batallas y relaciones con los vecinos (como la familia Draculesti), y por supuesto, la conquista de Constantinopla. Calcocondilas murió antes de poder terminar su obra. Pero su obra no se limitó a describir la decadencia de Bizancio y la fulgurante aparición del poder otomano, sino que recoge datos acerca de la Península Ibérica y sus querellas intestinas, Francia i Inglaterra, la historia de Occidente desde Carlomagno y Roncesvalles hasta la Guerra de los Cien Años, Alemania, Rusia, los rumanos y los pueblos ribereños del mar Negro.  

domingo, 21 de junio de 2015

VLAD DRÁCULA ENCARCELADO EN LAS ENTRAÑAS DE BUDAPEST.



El terrible voivoda valaco, Vlad III, caído en desgracia, pasó un tiempo como rehén del rey Matías de Hungría. Un tiempo que se prolongó más de una década. Los verdaderos motivos solo podemos suponerlos, algo hizo Vlad, que enojó a su antiguo aliado y protector.


Aunque muy posiblemente viviría en una auténtica jaula de oro, a las mentes más escabrosas, les gusta imaginarlo sometido a las más terribles torturas y vejaciones. En el subsuelo de la colina donde se asienta Buda, existe un húmedo y oscuro laberinto, y una tradición apócrifa cuenta que el Empalador pasó parte de su cautiverio encerrado en él.


Una auténtica ciudad subterránea recorre Buda por el subsuelo.



Resulta muy complicado reconstruir la historia de Vlad el Empalador, prisionero en Buda y convertido en un vampiro de leyenda. En 1462 Drácula fue encerrado en las mazmorras localizadas en las cuevas que se encontraban en el interior del Distrito del Castillo. (Las noticias coetáneas sobre el prisionero son poco fiables). Sabemos, por noticias de la historia local, (a ciencia cierta) que en tiempos de los Hunyadi, las cuevas no solo eran utilizadas para encerrar a prisioneros, sino también como cámara de tortura. ¿No tuvo suficiente Vlad con sufrir tormento en Turquía, que también padeció terribles torturas en suelo húngaro?.  


sábado, 20 de junio de 2015

BOKA KOTOSKA



Boka Kotoska, Boche di Cattaro o Bahía de Kotor, una accidentada bahía, que recibe el nombre de la ciudad más importante que duerme a sus orillas, constituye una parte de la frontera entre Croacia y Montenegro.



Aunque en la actualidad es un maravilloso destino turístico que aún no se ha masificado, sus características morfológicas hicieron de ella un enclave ideal para construir puertos de mar, donde poder fondear para descansar, protegerse de ataques piratas o reparar las naves. Los venecianos, conscientes de sus importancia estratégica, no dudaron en fortificarla y configurar un fuerte baluarte defensivo contra el avance de la armada otomana.  


viernes, 19 de junio de 2015

PANTEÓN DE PARÍS.



Un grandioso espectáculo de blanca e inmaculada piedra inspirado en el Panteón de Agripa en Roma. Antigua basílica cristiana convertida en un templo dedicado a la gloria de la nación francesa. Su fundación aconteció en el año 507, por obra del rey franco Clodoveo que acababa de ser bautizado en la fe de Cristo. La santa patrona Genoveva que protegió París de las hordas bárbaras es enterrada bajo este suelo en el 512.


El edificio actual en el que se funden la pureza griega y la ligereza gótica, es fruto de la gran remodelación encargada por Luis XV, con la pretensión de competir con la Basílica de San Pedro de Roma. 


Y en medio de la convulsión revolucionaria el templo es transformado en 1791 en Panteón Nacional. Voltaire, Rousseau, Diderot, Victor Hugo o María Curie son algunas de las personalidades inhumadas en este panteón.


Sus paredes estás ornamentadas con escenas que hacen referencia a los ilustres patrones parisinos y franceses; Clodoveo, Santa Genoveva, Carlomagno o Juana de Arco.


De basílica cristiana a templo de la nación, la razón oscurecida por la megalomanía humana, no debéis adorar a ningún dios, mas al contrario, rendid honores a aquellos hombres que nosotros decidamos que lo merecen 


jueves, 18 de junio de 2015

LA DAMA DE ORIHUELA



En una sociedad aristocrática, varonil y guerrera como era la ibérica, los hombres y mujeres seguían manteniendo un estrecho (e irrompible) vínculo con la esencia femenina, con la Madre Tierra. Eso al menos se desprende de la proliferación de esculturas de damas de hermosas facciones. Quizá la Dama de Orihuela no sea de las más conocidas, pero su belleza es innegable. Esculpida en arenisca y conservada en el pequeño museo de la ciudad alicantina, procede del prolífico Cerro de los Santos. Un manto cubre la cabeza de una dama datada en el siglo IV a.C. y que presenta un rostro colmado de serenidad. El yacimiento de procedencia es un santuario donde recibió culto una divinidad, de nombre desconocido, que se relaciona con unos depósitos de agua medicinales. Podemos imaginar un ritual centrado en la ablución o incluso ingestión de estas aguas, y en la ofrenda votiva de figuras como esta.  

miércoles, 17 de junio de 2015

JUAN DE ALBRET.



Esposo de Catalina de Foix, rey consorte de Navarra, fue derrotado en batalla por el Duque de Alba, pero luchó con todas sus fuerzas para intentar recuperar el reino, atrincherado en sus posesiones ultrapirenaicas. Todos sus intentos resultaron infructuosos.  

martes, 16 de junio de 2015

CATALINA DE FOIX, REINA DE NAVARRA.



Catalina de Foix, nieta de Blanca de Navarra y su esposo Juan de Albrech, fueron los últimos reyes navarros que opusieron cierta resistencia a la incorporación de Navarra a la nueva monarquía dual formada por Isabel y Fernando.

Su madre, Magdalena de Francia, la casó con el apuesto Juan de Albrech, con el beneplácito del rey de Francia, Luis XI, toda una declaración de intenciones frente a las apetencias castellanas. La opinión pública, los magnates, nobles y burgueses navarros, quedaron polarizados, entre los partidarios del acercamiento a Francia y los defensores de la unión con Castilla.


Enfrentado a Francia en todos los ámbitos del Mediterráneo, Fernando el Católico, decidió la anexión militar del reino Navarro, y en 1512, don Fadrique, el Duque de Alba, comenzó la invasión. La conquista se fue realizando sin encontrar una gran resistencia, y con la ayuda de algunos grupos navarros, y en el 1513 el marqués de Gomares juraba en Pamplona, observar los fueros navarros como virrey.

No obstante, Catalina y Juan no se dieron por vencidos, e intentaron en varis ocasiones recuperar su reino, pero siempre fueron rechazados por la superioridad militar del Duque de Alba. Finalmente en 1515, Fernando el Católico, perdidas las esperanzas de engendrar un heredero con Germana de Foix, decide la incorporación definitiva de Navarra.

En 1518 muere Catalina y le hereda su hijo Enrique II, aunque solo tenía dominio al norte de los Pirineos.


lunes, 15 de junio de 2015

MAGADALENA DE FRANCIA



Esta hija de Carlos VII de Francia y María de Anjou parecía predestinada a reinar en algún país europeo. ¿o no?.

En el año 1457, el arzobispo de Esztergom, máxima autoridad religiosa en el Reino de Hungría, llegaba a la corte acompañado de un numeroso séquito, para solicitar la mano de Magdalena y casarla con el joven rey húngaro Ladislao V. La felicidad y el optimismo por el enlace estalló en mil pedazos cuando poco después llegó la noticia del temprano fallecimiento del rey Ladislao, que ha pasado a la historia como Ladislao el Póstumo. Primera oportunidad de reina, malograda.

Su familia no desesperó ni cejó en el empeño, y prono encontraron otro príncipe para su hija, Gastón de Foix, Príncipe de Viana y heredero de Navarra. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos, Francisco y Catalina. Pero Gastón tampoco llegaría a convertirse en rey de Navarra, pues murió en 1470. Otra posibilidad de reinar que se escapó. Tal vez la última.

La muerte de su suegra, Leonor de Foix, en 1479, le brindó la oportunidad de regir los destinos de Navarra, aunque fuese de forma indirecta. El heredero legítimo era su hijo Francisco I, pero al ser todavía un niño, Magdalena se convierte en regente de Navarra.

Mas las desgracias en forma de muertes prematuras, parecían no tener fin, y su pequeño hijo también falleció siendo muy joven, pasando la corona a su otra hija, Catalina, a la que tuvo que ayudar en los asuntos de gobierno, casándola con Juan de Albrech, ganándose de esta manera una peligrosa enemistad con Castilla.


domingo, 14 de junio de 2015

DE LA CUEVA AL TEMPLO.



Desde un principio, mucho antes de la historia escrita, el ser humano encontró refugio en la cueva. Mientras desarrollaba su cotidianidad, pronto dicha oquedad se convirtió en un lugar mágico, centro de iniciación, en la que los artistas supieron plasmar en sus paredes rocosas ese día a día pero también ceremonias y rituales. Cuando el hombre pasó del nomadismo al sedentarismo, dando nacimiento a la agricultura, ya poseía un desarrollo de conciencia suficiente para usar el símbolo como representación de sus conocimientos. Conceptos e ideas trascendentes, culto a los muertos y una visión personal de cuanto le rodeaba.

Pronto floreció el Megalitismo. Dólmenes, menhires, cromlechs, sepulcros de corredor y más tarde construcciones ciclópeas fueron el testimonio que nos legaron. La importancia del culto a la piedra se pierde en la noche de los tiempos. El propio Platón utilizó la caverna como arquetipo cósmico y como símbolo ético y moral. Esa cavidad en las entrañas de la tierra representaba el útero o la matriz materna. Para dicho filósofo, la visión de la cueva era como la representación del purgatorio donde la luz solo se percibe como reflejo y los seres solo como sombras, esperando su conversión para la ascensión del alma hacia el mundo de las ideas. Mircea Eliade, consideraba a la cueva como una representación del yo interior y del yo profundo del inconsciente, materialización del Regresus ad uterum.

A imagen del cosmos, el suelo corresponde a la Tierra y su bóveda al Cielo. Para los taoístas, la montaña sagrada de K'uenLuen, centro del mundo, contiene una cueva secreta por la que se regresa al estado primordial antes de la salida hacia el cosmos. En la arquitectura tradicional de la India, cuando el templo se halla esculpido en la roca posee en su interior un stupa, cuyo monumento posee a su vez en sus entrañas, reliquias que son consideradas sagradas. La caverna de Abu Ya'qûb es la caverna primordial, conocida en el esoterismo islámico como Tawîl o regreso a la sustancia central. El Templo de Osiris en Egipto, lugar conocido únicamente por los grandes iniciados, estaba tallado también en la roca y formado por una gran sala que se abría a las criptas subterráneas. Los propios esenios se reunían en una gran cavidad en el interior de la montaña, en la que se encontraba una gran mesa con asientos de piedra. Poseía dos entradas; una para los iniciados y otra para los maestros. En las Escrituras, Génesis, capítulo XXI, versículo 29, el moribundo Jacob ruega a sus hijos para ser enterrado en la «doble cueva» del campo de Efron Hetheén.

Estos enclaves iniciáticos eran el lugar del nuevo nacimiento y de la regeneración. El adepto era recibido, moría en su vida material, abandonaba lo sensible para salir completamente trans formado y lleno de una nueva vida, la vida del iniciado. Era una transformación de conciencia, una catarsis, una muerte simbólica y un renacimiento hacia un nuevo estado del ser. Estas tradiciones ancestrales que se llevaban a cabo por la vía de la tradición oral, pronto se vieron relegadas con la imposición de la nueva religión imperante, el Cristianismo. El culto a las piedras se vio combatido por el Concilio de Arles. A pesar de la prohibición, el ser humano siguió con la tradición de sus antepasados. Solo existían dos soluciones: destruir los megalitos o recuperarlos para sí. Algunos fueron destruidos, pero finalmente se optó por la segunda de ellas. Se esculpieron cruces, se construyeron iglesias en sus cercanías e incluso encima de ellos. Prueba evidente de su sacralidad.

Con el paso de los siglos, ermitas, iglesias y catedrales, éstas últimas en época de máximo apogeo de la Edad Media, conservaron en su iconografía aquellos conceptos considerados secretos, ocultos, procedentes de ceremonias, ritos e iniciaciones ancestrales que quedaban en la memoria del acervo popular y que las nuevas imposiciones eclesiásticas no lograron borrar con sus dogmas y credos. Los templos venían a tener el mismo significado ancestral. El suelo enlosado era la Tierra y las nervaduras, contrafuertes y demás elementos arquitectónicos que sostenían la bóveda representaban al Cielo.

Los lugares llamados actualmente «de poder», en el que confluyen las denominadas fuerzas telúricas y que estudia la moderna Geobiología, poseen una larga tradición como enclaves sagrados en los que el hombre unía la tierra con el cielo y que aparecen en todos los pueblos y culturas del planeta. Pinturas y grabados de todos los tiempos han representado esas fuerzas que el ser humano ha aprovechado para ir en pos de su trascendencia y en las que erigió megalitos, templos, y más tarde, con el paso de los siglos, ermitas, iglesias y catedrales.

Corrientes de aguas subterráneas, fuentes, manantiales, cuevas prehistóricas, castros y un sinfín de asentamientos humanos se edificaron en estos enclaves o en sus cercanías, aprovechando esas fuerzas de la Madre Tierra, denominadas como las venas del dragón por el Feng Shui o Wouivres por los celtas. Fuerzas que empiezan a ser investigadas actualmente y con resultados sorprendentes.
Xavier Musquera. Ocultismo Medieval.
Introducción.


FRANCISCO FOIX "EL FEBO" UN NIÑO EN EL TRONO DE NAVARRA.



Francisco I Foix, conocido como el "Febo" por su belleza, era hijo de Gastón y de Magdalena de Francia, y nieto de Blanca de Navarra. Su abuela murió en 1479 y él heredó la corona de Navarra. Cuando comenzó a reinar tenía once añitos, por tanto la tutela y regencia correspondió a su madre Magdalena, hija del rey de Francia Carlos VII, y que poseía el título de Princesa de Viana.

El rey niño poco pudo hacer para apaciguar laa tensa situación que se vivía en el reino. En 1481 se convocaron cortes en Pamplona, y ahí fue coronado rey, ante la presencia de los jefes de agramonteses y beamonteses. No obstante, los beamonteses continuaron prestando su apoyo a Fernando el Católico.

La frágil salud de Francisco pronto provocó un fatal desenlace; en 1483 moría el joven rey en el castillo de Pau, lugar que había elegido para retirarse tras la coronación. Se cree que la tuberculosis fue la responsable.


sábado, 13 de junio de 2015

LA GRAN MORAVIA.UNA SÍNTESIS



Instalado entre el mundo germano (representado en estos momentos de la historia por la Francia Orientalis) y el Imperio Bizantino, las dos potenticas de la época (Alta Edad Media), se desarrolló la Gran Moravia (Velká Morava/Magna Moravia), el primer estado medieval eslavo de cierta relevancia y proyección, conquistador y heredero del Principado de Nitra. Con el objetivo de contrarrestar la influencia franca (y frenar su expansión), Moravia basculó hacia Oriente, buscando el apoyo de Bizancio, a través de la evangelización de los apóstoles Cirilo y Metodio.


Sin el ruido de los ávaros, el estigma de los hunos, la belicosidad de los godos o la ferocidad de los magiares, fueron llegando, poco a poco, los eslavos, que casi imperceptiblemente ocuparon el centro y el oriente de Europa. No queremos decir con esto que los eslavos fuesen pacifistas empedernidos, ni que no tuvieran que recurrir a la fuerza y a la guerra para afianzar el territorio. Es más, el primer estado eslavo se forjó a golpe de espada y utilizó como aglutinante la Biblia. Ratislav, siguiendo el ejemplo de Clodoveo y Recaredo varios siglos antes, quiso utilizar la religión para dotar a su estado de unas bases sólidas y un elemento de cohesión.

Génesis.


La historia de la Gran Moravia, un efímero estado (tribal) eslavo, que se desarrolló entre carolingios y magiares, con las manos (suplicando ayuda) tendidas hacia Bizancio, es muy compleja, y sus orígenes no están, todavía, suficientemente documentados.

Un antiguo centro de civilización celta sobre el que se asentó el pueblo germano de los cuados , fue recibiendo desde el siglo V (tras el colapso del Imperio Romano), la llegada de diversos grupos eslavos. Establecidos en gran número, los eslavos le otorgaron el nombre de Moravia a esta tierra, pues por ella fluía un río llamado Morava. Estas tribus o familias dispersas se fueron agrupando alrededor de determinados caudillos o príncipes (knez) como Pribina o Samo. Más tarde, y en referencia al topónimo en cuestión, los bizantinos bautizaron este estado como Gran Moravia.

Como la mayoría de los estados medievales, y aún posteriores (y por supuesto anteriores), la guerra tuvo una importancia crucial en la formación de la Gran Moravia, forjada a hierro y fuego. A partir del siglo VI el solar de la futura Moravia era sometido al despiadado ataque de los ávaros, a los que el Reino (o Principado) de Samo opuso, una tímida, y por momentos, insuficiente resistencia. Serían los francos los que precipitaron el derrumbe del poder ávaro en la región tras vencerlos en el 769.

Menos de un siglo más tarde, en el año 833, Mojmir I somete al Principado de Nitra (proyecto frustrado de estado eslavo), aglutinando por vez primera a diversos grupos tribales eslavos, checos, eslovacos, bohemios, moravos, alrededor de un único estado, reuniendo toda la región bajo un mismo trono, cuyo primer ocupante fue el propio Mojmir.

Pribina, legítimo príncipe de Nitra, logra huir con su familia, y consigue del rey franco un pequeño feudo a orillas del Lago Balatón (en la actualidad una referencia turística en Hungría).

Ratislav y la consolidación.


Mojmir puso los pilares y Ratislav añadió cemento para consolidar los cimientos del edificio moravo, contando para ello con la aquiescencia (más o menos interesada) del Imperio Bizantino.

Después de dar varias vueltas a libros y a la red de redes, no me queda muy claro como llegó Ratislav a sentarse en el trono de la Gran Moravia. Una posibilidad es que este Ratislav, nieto de Mojmir, derrocase al soberano con la ayuda de Luis el Germánico. La otra opción es que simplemente murió Mojmir y el alemán favoreció la coronación de Ratislav. De una u otro manera, el quid de la cuestión está en el apoyo del rey Luis, totalmente convencido de que Ratislav aplicará en sus nuevos dominios una política favorable a los intereses francos. Craso error.

Tan pronto como se aposentó en el trono, y a pesar de deber parte de su corona a Luis, Ratislav consiguió consolidar su independencia, y ante el inminente peligro que suponían los francos (que además se habían aliado con los siempre incómodos ávaros), estrechó lazos con Oriente. Con la intención de materializar esta ventajosa alianza con Bizancio, solicitó al emperador Miguel III que le enviase algún misionero que evangelizara a sus súbditos y de paso, eliminar el monopolio de los obispados francos en la región. De esta manera llegaron a Moravia los apóstoles Cirilo y Metodio , cuya obra resulta decisiva en la configuración posterior de las culturas eslavas, la formación de una identidad propia y su autonomía con respecto a Occidente.

Las fortalezas.


Además de lograr fortalecer su reino, Ratislav inició una serie de campañas militares que le llevaron a extender sus dominios hasta el Vístula y el Oder. Para defender su territorio puso en marcha una política de construcción de fortalezas, entre las que destacan Devin, Nitra y Bratislava.

Como norma general se utilizaron estructuras preexistentes; protohistóricas en Devin o romana en Bratislava. Los castillos se edificaban en colinas, rodeados por empalizadas de madera y fosos, siguiendo los modelos imperantes en otros lugares de Europa.

Svatopluk I. Apogeo y canto del Cisne de Moravia.


Bajo el gobierno de Svatopluk I , cuya estatua ecuestre preside un lugar privilegiado en la pequeña plaza que se abre frente a la entrada del Castillo de Bratislava , la Gran Moravia alcanzó su cénit y la máxima expansión territorial de su no muy larga historia. Pero también comenzó su declinar.

Svatopluk era sobrino del rey Ratislav, del que había recibido el título (y dominio) de Príncipe de Nitra. El joven y ambicioso Svatopluk, educado en la corte real estaba totalmente convencido de se capaz de hacer las cosas mucho mejor que su tío. Para hacerse con el poder se alió con los francos, hizo prisionaro a Ratislav y lo entregó a sus enemigos.

Parece ser que la lealtad no era frecuente en esta corte eslovaca (si se me permite utilizar el término), pues Ratislav traicionó a Mojmir y Svatopluk a Ratislav, convencidos de que no extía manera más directa y segura de acceder al poder.

Svatopluk gobernó con mano de hierro su reino, expulsó a los francos, repelió a los búlgaros y contuvo las primeras oleadas de los magiares. Se proclamó "Rex de Magna Morava" y llevó a su imperio a las cotas más altas de expansión territorial, abarcando Chequia, Eslovaquia, y áreas de Hungría, Rumanía, Polonia, Austria, Alemania, Serbia, Eslovenia, Croacia y Ucrania. La Gran Moravia tuvo presencia en prácticamente todos los estados eslavos actuales.

A pesar de todo lo conseguido, la muerte de Svatopluk significó el principio del fin para la Gran Moravia.

Una capital fantasma.


Constantino VII, emperador de Bizancio se refiere con el nombre de Moravia a la capital de la Gran Moravia. En la actualidad todavía no ha podido ser identificada, aunque la principal candidata es Mikulcice. Las ciudades moravas, como todas a los largo del tiempo, marcan una clara división entre los poderosos y los oprimidos; viviendas de madera para la gente común y resistentes edificios de piedra para la nobleza.

Mikulcice fue fortificada en el siglo VII y años más tarde se había convertido en una importante aglomeración con un castillo, varias aldeas y una población de unas dos mil personas. Además de capital política, Milkulcice fue un centro religioso de influencia en la región, donde se construyeron, utilizando la piedra, las primeras iglesias del país.

No obstante, y siguiendo la práctica de otros reinos, la corte era itinerante, y también se establece temporalmente en otras sedes como Nitra , segundo centro del Imperio y dominio del príncipe heredero, Devin o Bratislava , cuya función más importante era defender la frontera con los francos.

Ejército.


Como hemos señalado, el ejército fue parte importante en el origen, el desarrollo y la consolidación de la Gran Moravia, aunque a decir verdad contamos con pocas fuentes sobre los primeros ejércitos eslavos.

El grueso de la tropa estaba formado por una infantería pesada armada con lanzas y hachas, cuyo aspecto debía ser temible. Un frente compacto de robustos hombres decididos a quebrar cráneos a golpe de hacha. Sin embargo a la caballería se le dio poco uso, lo que significó una gran desventaja ante los rápidos y efectivos jinetes magiares.

Los caudillos contaban con un grupo selecto, que era a la vez guardia personal y cuerpo de élite, el "druzhina". Los jefes moravos eran más partidarios de las escaramuzas, las emboscadas y la guerra de guerrilla, antes que plantear batallas campales. La red de fortalezas servía para replegar las tropas tras los rápidos ataques.

Los hijos de Svatopluk y el final de la Gran Moravia.
La Gran Moravia acosada en sus amplias fronteras y debilitada por las inevitables luchas internas no fue capaz de resistir las acometidas de un pueblo que venía cabalgando desde las estepas. Morir Svatopluk (894) y comenzar la decadencia del imperio fue una misma cosa. Sus sucesores se vieron incapaces e impotentes ante el avance de los magiares.

Los hijos de Svatopluk se repartieron el poder, el territorio y la influencia, el mando quedó dividido y el estado entró en barrena. Mojmir II será rey de la Gran Moravia y Svatopluk II Príncipe de Nitra. Enfrascados en luchas intestinas (tan humanas) comenzaron a perder los territorios periféricos; sufrieron la invasión de los francos, los checos comienzan a rebelarse y en el área oriental se desgaja la futura Polonia.

Los húngaros aprovecharon esta debilidad para ir penetrando y arrebatando territorios en la cuenca del Danubio y en los Cárpatos. En el año 902 destruyeron a un ejército moravo y para el año 907, fecha de la Batalla de Bratislava , en la que los húngaros derrotan a los bávaros, la Gran Moravia era sólo un recuerdo (las fuentes no mencionan la presencia de tropas moravas en el choque). A partir de ese momento se produce en la región una profunda fusión entre eslavos y magiares.

Legado.
El principal legado de la Gran Moravia surge a partir de la obra de los apóstoles Cirilo y Metodio, determinante en la formación de las culturas eslavas. El recuerdo de este imperio de corta vida revivió en los siglos XIX y XX, durante la oleada romántica que recorrió Europa y que provocó numerosos levantamientos en el seno del Imperio Austrohúngaro y en los posteriores intentos de crear una identidad nacional conjunta con la que dotar un proyecto de estado, Checoslovaquia. La unión quedó rota amistosamente en 1993 mediante la Revolución de Terciopelo.


La Edad Media es una época complicada para ser estudiada y aprehendida en su totalidad. Cuando creo comprender algo, cuando me parece que he entendido el proceso de formación de un estado (ciertamente alejado en el tiempo y el espacio), me asaltan cincuenta dudas más, descubro cien datos nuevos que tengo que colocar en algún lado y que la mayoría de las veces no logro encajar. Y cuando me centro en el mundo eslavo, mi cabeza siente naufragar en un maremágnun de datos, a lo mejor confusos, a lo peor contradictorios. Con la Gran Moravia hice lo que pude, rastreando datos aquí y allá y ensamblándolos como buenamente he podido.


viernes, 12 de junio de 2015

SEGISMUNDO DE LUXEMBURGO



Roma, Ciudad Eterna y Caput Mundi, 31 de mayo del año 1433, el Papa Eugenio IV corona como emperador del Sacro Imperio a Segismundo de Luxemburgo, que se convierte, a partir de ese momento, en el monarca más poderoso de la Europa católica. A la corona de Hungría y a la de Bohemia, sumaba ahora el cetro imperial. A mayor poder, mayor número de rivales. Prácticamente los venció a todos, a unos con la espada, a otros con buenas palabras. Solo hubo una turbia amenaza que no fue capaz de conjurar, la expansión otomana. 

Segismundo era hijo de Carlos IV , el emperador que puso todo su empeño en convertir Praga en la ciudad más hermosa de Europa. Para reforzar sus relaciones con la Santa Corona húngara, Carlos casó a Segismundo con María, la hija del rey húngaro Luis el Grande . Ese enlace permitiría a Segismundo convertirse en rey de Hungría. Nacido en Alemania, Nuremberg, de ascencencia Bohemia, a lo largo de su vida, el futuro emperador, hijo de emperador, se fue identificando profundamente con su patria adoptiva, Hungría.

Cuando murió Luis el Grande, su hija María fue coronada reina de Hungría con todo el boato y ceremonial pertinente. Algunos años después, Segismundo también fue coronado y aceptado como rey de Hungría por el pueblo magiar. En la práctica, gobernó sólo. Instaló su corte en la colina de Buda, que se alza majestuosa sobre el Danubio , y que con el tiempo, unida a Pest, se convirtió en la más fascinante capital de toda Europa Central. Remodeló el castillo, que se fue convirtiendo en un palacio de bellos contornos.

Ferviente defensor del catolicismo pasó gran parte de su vida, y de su reinado, luchando en favor de la Iglesia. En 1396 dirigió una desafortunada cruzada que acabó en desastre en la batalla de Nicópolis, donde el ejército cristiano fue superado tácticamente por los generales otomanos. El propio rey estuvo a punto de perder la vida.

La expansión del Islam por Europa oriental era solamente una de sus preocupaciones, pues la Iglesia Católica estaba inmersa en una tremenda crisis institucional, con tres papas que se consideraban legítimos, Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII, el Papa Luna. Aquí también Segismundo tomó cartas en el asunto. En 1413 convocó el Concilio de Constanza con el objetivo de terminar con este despropósito, y después de dimes y diretes, tensas negociaciones y un poco de voluntad por parte de todos, Martín V es elegido Papa, poniendo fin al Cisma de Occidente.

Pero en el Concilio de Constanza también había otro asunto espinoso que tratar, la herejía del bohemio Jan Hus. El propio Hus fue convocado al concilio, y el incauto se presentó inocentemente allí. A pesar de defender sus postulados, no pudo convencer a los inmovilistas censores de la iglesia, y el pobre Hus fue juzgado, condenado y finalmente quemado en la hoguera. Este acontecimiento traería a Segismundo más de un quebradero de cabeza, y posiblemente, un sentimiento de culpa. En 1419 murió su hermano Wenceslao, rey de Bohemia, por tanto la corona pasaba a Segismundo, pero se encontró con la durísima oposición de los seguidores de Jan Hus, conocidos como husitas, iniciándose un conflicto bélico conocido como “guerras husitas”. Nuevamente la religión como excusa política. Jan Zizka “el Tuerto” uno de los más celebrados estrategas de la Baja Edad Media, dirigió con maestría los ejércitos husitas, a los que Segismundo opuso al mejor de sus comandantes, Janos Hunyadi . Un largo conflicto que se prolongó durante quince años, sin que ninguno de los dos bandos consiguiese una victoria clara y definitiva. Cuando la diplomacia falla, se recurre a la guerra. Cuando la guerra no soluciona los problemas se vuelve a la diplomacia. En 1434, se firma el Tratado de Basilea, Segismundo, con el apoyo del papa Eugenio IV, acepta cierta libertad de culto religioso, y los bohemios reconocen a Segismundo como su rey.

Tras la muerte de María, Segismundo no estaba dispuesto a renunciar al amor y a los placeres de la carne, y se enamoró de una joven de la nobleza, con origen esloveno, Bárbara de Celje, con la que contrajo matrimonio en 1408. De este matrimonio nació su única hija, Isabel, que se casó con Alberto , hijo del duque de Austria, Alberto IV. Decidido a dejarlo todo atado, y bien atado, Segismundo nombró sucesor y heredero a su yerno, que reinaría en Hungría y sería conocido por el sobrenombre de “el Magnánimo”.

Segismundo de Luxemburgo, es también conocido por haber fundado la “Orden del Dragón”, que tanta tinta (y sangre) ha hecho correr. Una enigmática orden, con fama de esotérica, concebida para luchar contra el Imperio Otomano y defender a la iglesia católica de sus enemigos. Creo que no hace falta añadir, que la fama de dicha orden, se relaciona con la pertenencia a la misma de Vlad II , el padre de Vlad III el Empalador, elevado a los altares de la cultura popular del siglo XX, como Drácula, gracias a la transmutación literaria que del personaje propició el irlandés Bram Stoker. La Orden del Dragón, que algunos ocultistas vinculan con supuestos conocimientos sobre magia póstuma, ha servido de inspiración, como templarios, masones y rosacruces, a las mentes más dadas a la ensoñación literaria y la fantasía.

Rey de Hungría, rey de Bohemia, Emperador de la Iglesia, con Occidente destruyéndose en la Guerra de los Cien años, y oriente convulsionada por las campañas turcas, Segismundo fue durante algunos años, el hombre más poderoso de Europa. Fe, perseverancia, determinación y buen talante fueron sus armas, convencido de que lo que no se obtiene con la espada, se consigue con las palabras. En 1437 falleció Segismundo, y fue sepultado en Nagyvárad, actualmente Oradea en Rumanía, junto a la tumba de uno de los reyes santos húngaros, San Ladislao .
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