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miércoles, 2 de diciembre de 2015

SARMIZEGETUSA ULPIA TRAIANA.



Trajano cruzó el Danubio al frente de sus legiones, destruyó la fortaleza de Decébalo en los montes Orastie, y robó su nombre. ¡Malditos vencedores!. Ahora su colonia, su nueva fundación se llamaba igual que la principal ciudad de la Dacia. De esta manera en la Rumanía actual conviven las ruinas de dos ciudades llamadas Sarmizegetusa; la capital de Decébalo y la colonia de Trajano.


“Ubicunque vicit Romanus, habitat”, con esta certera afirmación (que la historia pudo convertir en una máxima) Séneca condensó el pilar básico de la romanidad: allí donde los legionarios consiguen la victoria, el romano planta su hogar. Y para transformar una tierra extraña y hostil en hogar construyen ciudades a imagen y semejanza de la Urbs, Roma.


El emperador quiso compensar el gran esfuerzo y los enormes gastos que supusieron la conquista de Dacia, con una rápida, eficas y total asimilación del territorio recién conquistado con una intensa romanización. Estas poblaciones de nueva planta serán el principal vehículo para era integración dentro del mundo cultural latino. “Roma en este territorio se va a caracterizar fundamentalmente por ser el motor impulsor de un proceso urbanístico al estilo mediterráneo sin precedentes en la zona, que no había vivido un fenómeno semejante, salvo por la presencia de algunas ciudades de tradición griega en las inmediaciones del mar Negro” (Bermejo Meléndez y otros; Trajano fundador. El último impulso colonizador del imperio).


El legado de la zona, y primer gobernador de la provincia, Decimus Terentius Scaurianus fundó en el año 106, la Colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, no en la montaña, sino en la llanura, en un estratégico nudo de comunicaciones, asentando en ella a los veteranos de las guerras dácicas. Sarmizegetusa es la única ciudad fundada por Trajano en Dacio, y es en la actualidad la mejor conocida del país. Desde un principio se convirtió en un símbolo de la presencia romana en la región y cuando, con la provincia pacificada, el poder político imperial basculó hacia Apullum, la Colonia empezó a destacar como el centro aglutinador del culto imperial.


El territorio circundante a esta urbe se articulará en pagi – una unidad administrativa que forma parte de una colonia o municipio - y numerosos vici – poblaciones que surgen de forma espontanea, desempeñando un papel decisivo en casi todas las fundaciones posteriores de Roma en Dacia. En ese sentido destaca el desarrollo de la población de Apullum, que terminaría siendo la sede del gobierno provincial, y con la que siempre mantuvo una recurrente rivalidad.


Foro, muralla y anfiteatro, los mismos elementos en todos los rincones del Orbe Mediterráneo, incluso en regiones tan alejadas como esta, al norte del gran río Danubio. Sarmizegetusa con 22'5 hectáreas presenta el típico trazado en torno a dos ejes perpendiculares, el Cardo y el Decumano. Paseando por sus ruinas podemos distinguir claramente dos áreas perfectamente delimitidas, una al estilo del campamento de la legión rodeada por una muralla, y otra que se extiende más allá de los límites que marcan esos muros.


Una vez que hemos pasado por taquilla lo primero que nos encontramos es el anfiteatro que acogía las luchas de gladiadores, sin duda el edificio más espectacular de cuantos se mantienen en pie, con capacidad para cinco mil espectadores. Los juegos circenses eran a la antigua Roma lo que el fútbol a nuestro mundo. 


El complejo lúdico se completa con una escuela de gladiadores y un pequeño templo dedicado a Némesis. De la misma forma que el torero reza en la capilla antes de saltar al coso, el fornido gladiador se arrodilla ante Némesis en los momentos previos al combate.


En la época de las invasiones, mucho tiempo después que Roma se replegara y abandonase Dacia, los habitantes utilizaron el anfiteatro como fuerte para defenderse de las incursiones de los godos, de forma similar a lo que sucedió en los anfiteatros de Arles o de Cartagonova. El resto de edificios de la ciudad, como en tantas ruinas, sirvieron de cantera. Los vecinos venían aquí para hacer provisiones de piedra y sillares para levantar otras construcciones. En esa ocasión la acción humana aceleró el proceso de ruina.


A escasos metros del anfiteatro encontramos un área con tres templos, dedicados a Liper Pater, una divinidad itálica asimilado a Dionisio, protector de las vides, a Esculapio, protector de las artes médicas y la basílica del Templo.


El perímetro de la muralla acoge en su interior un trazado ortogonal que es estructura a partir del cardo y el decumano, y que tiene en el foro su centro neurálgico. Las excavaciones realizadas han permitido probar la existencia de tres foros superpuestos construidos con materiales diferentes: mármol, piedra y madera. Alrededor de este espacio se disponían los edificios típicos: la basílica, la curia, el aerarium, el tabularium y diferentes estancias para los diversos collegia que existían en la población.


El palacio del procurador provincial de la Dacia Apulensis fue uno de los edificios más importantes de Sarmizegetusa. En el edificio se disponían varias diferentes estancias como oficinas, que contaban con un sencillo sistema termal.


En el interior de la muralla se ha podido constatar la existencia de varias domus e insulae, así como hasta unas quince villas en los alrededores del núcleo urbano. Y como en todas las ciudades romanas no podían faltar las omnipresentes termas.


Roma crea un desierto y lo llama paz. Trajano y sus legiones destruyen la capital de Dacia, la auténtica (sagrada y regia) Sarmizegetusa, enclavada en los Cárpatos, y una vez sometida la región, fundó otra Sarmizegetusa, esta vez en la llanura, para regalar un hogar a sus esforzados veteranos. Sarmizegetusa Trajana fue desde su origen el eje principal de la presencia romana en la Dacia, que andando el tiempo devino en elemento imprescindible para la forja de la personalidad y la nacionalidad rumanas.


sábado, 28 de noviembre de 2015

APULUM ALBA IULIA



En el año 106 el emperador Trajano (de indiscutible origen bético o andaluz, según se prefiera) finalizaba la conquista de los territorios del Norte del Danubio, las ancestrales tierras de dacios (también llamados getas) y fundaba una nueva provincia; la Dacia. A partir de estos momentos se intensifica la romanización, y como en todos los rincones del Imperio, la ciudad fue el principal foco de irradiación de cultura latina. Es fácil imaginar cuan intensa debió ser esa influencia, para que dos mil años después el idioma rumano (derivado del latín) sobreviva en medio de un inmenso océano de eslavismo. Alba Iulia, conocida en la Antigüedad como Apulum, a un tiro de piedra de los impresionantes montes que fueron hogar de los dacios, es una de esas ciudades.


Parece ser que se trata de una población de origen dacio citada por el geógrafo Ptolomeo con el nombre de Apulum. Inmediatamente después de acabada la conquista, se estableció aquí un castro defensivo, Castrum Apulum. Con el tiempo se fue transformando en una ciudad, que junto a Sarmizegetusa Trajana, fue el núcleo principal, y más poblado, de toda Dacia. Aún existen controversias historiográficas sobre el origen de Apulum, que se desarrollaría a partir de dos núcleos, uno civil y otro militar, que en un proceso de conurbación acabarían convertidos en una única y próspera ciudad. Futuras investigaciones confirmarán, o desmentirán esta hipótesis. Lo que si parece claro es que Apulum creció como asentamiento civil a partir de la recepción de grupos de colonos que se dedicarían a la explotación agropecuaria y minera de la zona.

Aquí se estableció un gobernador senatorial con rango consular y mando sobre las legiones de las provincias dacias (Superior e Inferior). En ese sentido se convirtió en la principal plaza fortificada de Dacia y en el cuartel general de la Legión XIII Gémina, encargada entre otros menesteres, de proteger los cargamentos de sal procedentes de Turda y el oro extraido en las montañas cercanas. Apulum, que se desarrolló como una unidad administrativa dependiente de Sarmizegetusa Trajana, llegó a nombrar a una provincia entera, la Dacia Apulensis (anteriormente Dacia Superior) que se correspondía a grandes rasgos con Transilvania. Además de la riqueza salina y aurífera, las tierras adyacentes eran aptas para la agricultura, y los profundos bosques de la región eran activamente explotados. En definitiva una ciudad para controlar y dominar una región próspera y de considerable valor estratégico.



En el centro de la ciudadela moderna de Alba Carolina se encuentran los restos del antiguo foro y un área sacra, excavada hace poco tiempo, dedicada al culto del dios Mitra. Una placa recuerda el durísimo enfrentamiento entre Trajano y el rey dacio Decébalo, considerado un auténtico héroe nacional en Rumanía.  


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