Coetáneo
al conflicto europeo pero en la práctica desconectada. Japón y
Alemania eran aliados solo de nombre. Los alemanes no apoyaron a
Japón en su enfrentamiento contra la URSS, batalla de Jaljin Gol en
mayo de 1939. Posteriormente Japón no hizo nada para contribuir al
éxito de la Operación Barbarroja.
En
Asia, Japón comenzó a construir su propio imperio territorial,
conquistar su propio Espacio Vital. La agresiva política exterior
japonesa pronto chocaría frontalmente con los intereses
estadounidenses en el Pacífico, choque de gigantes industriales. La
falta de materias primas lanzó a Japón a una agresiva expansión
territorial (el capitalismo lo acaba engullendo todo).
Japón
y la guerra del Pacífico.
El
estallido de la Segunda Guerra Mundial ofreció a Japón la
oportunidad (y excusa) para extenderse por el sureste asiático y el
Pacífico, tras la firma, en el mes de septiembre de 1940, de un
acuerdo de ayuda mutua con Alemania e Italia por un período de diez
años.
Para
poder mantener el control de los territorios ocupados, Japón
necesitaba apoderarse de los pozos de petróleo de Malasia e
Indonesia, que se encontraban en poder de los británicos y los
holandeses respectivamente. Definitivamente la posesión de
hidrocarburos era imprescindible para encarar una guerra con
garantías de éxito. Estas operaciones no gustaron nada a los
Estados Unidos, que impuso un bloqueo a Japón en lo referente al
comercio de petróleo.
En
esta situación, la ocupación de las islas Hawaii dejaba el comercio
del petróleo en el Pacífico y Oceanía en manos de los japoneses,
lo que era vital para el desarrollo de su industria.
Con
este objetivo tomó el Imperio del Sol Naciente la iniciativa bélica.
El 7 de diciembre de 1941, más de 360 aviones japoneses atacaron por
sorpresa (y sin previa declaración de guerra) la base estadounidense
de Pearl Harbor, en el Pacífico. La aviación nipona hundió ocho
acorazados y ocasionó más de 2400 muertos. Como respuesta a esta
acción, el 11 de diciembre, Estados Unidos declaró la guerra a
Japón y entraba de lleno (y oficialmente) en la Segunda Guerra
Mundial.
El
ejército imperial japonés continuó una fulgurante expansión, y en
tan solo tres meses, derrotaron a los británicos y estadounidenses,
consiguiendo dominar todo el Pacífico y los territorios del sureste
asiático; Tailandia, Birmania, Malasia británica, Borneo, Hong Kong
y las Indias Occidentales Holandesas.
En
primavera de 1942, mes de mayo, las Filipinas, junto a Nueva Guinea y
las islas Salomón, cayeron en manos japonesas. El comandante en jefe
de las tropas norteamericanas en el Pacífico, Douglas McArthur, tuvo
que retirarse a Australia para dirigir desde allí las tropas
aliadas.
La
ofensiva del Sol Naciente en el Pacífico.
La
idea de una Esfera de Coprosperidad Asiática Oriental situaba a
Japón en el centro de un bloque económico, político y militar,
englobando a las colonias europeas del Extremo Oriente. Los combates
en Europa habían debilitado las posesiones de Francia, Países Bajos
y Reino Unido en Asia, y Japón se disponía a sacar provecho de la
situación. Para los nacionalistas japoneses la expansión
territorial se revelaba indispensable para liberarse de la imposición
de los estados occidentales y como forma de acceder a los recursos
indispensables para sostener el desarrollo económico y el
crecimiento demográfico. La expansión japonesa por el Pacífico
terminaría chocando con Estados Unidos, que también poseía
intereses en la región.
Y
la guerra se hizo mundial.
Japón,
el Imperio del Sol Naciente, era la potencia dominante en el
Pacífico. El emperador Hiro Hito era una marioneta, únicamente un
símbolo, pues el poder estaba en manos del general Tojo, que había
instaurado una dictadura militar (recordando los viejos tiempos de
los sogunes).
En
su política expansiva Japón conquistó Corea y se anexionó
Manchuria, donde instaló un estado satélite, al que entregaron para
su gobierno a Pu Yi, el Último Emperador retratado por Bertolucci en
su oscarizada película.
Esta
expansión por el Pacífico chocaba con los intereses del Hermano
Mayor, de los Estados Unidos, y la confrontación no podía tardar en
producirse. La mañana del 7 de Diciembre de 1942, el almirante
Yamamoto dio la orden “Tora, Tora, Tora” y la aviación japonesa
bombardeó la base naval americana de Pearl Harbor, aniquilando a
buena parte de la flota. En esos momentos Estados Unidos entraba, de
manera oficial, en la Segunda Guerra Mundial (el Día de la Infamia).
Con la ruptura de hostilidades en el Pacífico, la guerra Europea se
convertía en una Guerra Mundial.
Pearl
Harbor.
7
de diciembre de 1941. Domingo por la mañana, sin previo aviso, ni
declaración de guerra mediante, los aviones japoneses bombardearon
la flota estadounidense que se encontraba atracada en los muelles de
la base naval de Peral Harbor, situada en el archipiélago de Hawaii.
Al mismo tiempo se atacaron las posiciones británicas en Malasia.
Los aliados fueron cogidos por sorpresa, y como consecuencia del
ataque, la flota americana sufrió graves pérdidas, aunque no tantas
como había previsto el alto mando nipón. La opinión pública se
mostró favorable a declarar la guerra y dejar atrás el estado de
neutralidad activa. “El día de la Infamia” supuso la entrada en
la guerra de los Estados Unidos.

“Ayer,
7 de diciembre de 1941, una fecha que pervivirá en la infamia, los
Estados Unidos de América fueron sorpresiva y deliberadamente
atacados por fuerzas navales y aéreas de Japón. Los Estados Unidos
estaban en paz con esas nación y, a solicitud de Japón, estaban en
conversaciones con su gobierno y su emperador buscando el
mantenimiento de la paz en el Pacífico. […] Como comandante en
jefe del ejército y de la marina he ordenado que sean tomadas todas
las medidas para nuestra defensa”.
(Discurso
de Roosevelt ante el
Congreso,
8 de diciembre de 1941)
La
marina británica también atacada.
El
almirantazgo británico ordenó el envío a los mares de Oriente de
dos buques de la Armada Real, el HMS Príncipe de Gales y el HMS
Repulsa, en una maniobra de amenaza e intimidación, una advertencia
para que Japón no atacase la base británica en Singapur.
Sin
la protección área los barcos fueron blancos fáciles a los ataques
japoneses. El Príncipe de Gales y el Repulsa se encontraban
totalmente indefensos, sin cobertura aérea, cuando los bombarderos
torpederos de los japoneses los descubrieron y los hundieron sin
mucha dificultad. Cientos de hombres murieron en el ataque. Estados a
10 de Diciembre, tres días después del ataque a Pearl Harbor.
Invasión
de Birmania y de las Indias holandesas.
La
experta marina británica había contribuido a la construcción de un
vasto imperio cuyos tentáculos se extendían por los mares de todo
el globo. Otra de las colonias de su Graciosa Majestad era Birmania,
rebautizada hace ya unos años como Myanmar. Como toda la región
también se convirtió en un importante objetivo estratégico para el
ejército imperial japonés, por sus recursos naturales,
especialmente las cosechas de arroz, y por su ubicación entre la
India, el Sudeste asiático y las Indias holandesas. Estas últimas
estaban destinadas a convertirse en la fuente principal de petróleo
para Japón. A la industria y a las máquinas de guerra había que
darles de comer. Las operaciones japonesas en la zona comenzaron el
11 de diciembre de 1941. No había tiempo que perder.
1942.
La rendición de Singapur.
La
rendición de Singapur, el 15 de febrero de 1942 fue, en palabras de
Winston Churchill, “el peor desastre y la mayor capitulación de
la historia británica”. Las motivadas tropas japonesas
barrieron las colonias británicas del sudeste asiático,
apoderándose de Hong Kong y de Malasia, y en febrero de 1942
forzaron la rendición de la poderosa fortaleza de Singapur. Los
cañones de Singapur estaban orientados hacia el mar, pero los
japoneses atacaron por tierra (la información concede grandes
ventajas al que la posee). Cuando la ciudad quedó desabastecida de
agua, al gobernador británico, Arthur Percival, no le quedó más
remedio que rendir la plaza.
Conquista
de Filipinas.
Una
larga campaña. Del 8 de diciembre de 1941 al 9 de junio de 1942.
Unas horas después del bombardeo de Pearl Harbor, el ejército
imperial japonés inicia una gran ofensiva sobre Filipinas. El
archipiélago filipino es conquistado en pocas semanas, pero los
norteamericanos lograron resistir algunos meses en Corregidor,
conocido como el Gibraltar del Este.
El
general Douglas McArthur dirigió la tenaz defensa que los americanos
presentaron en Filipinas, pero los japoneses los atraparon en la
estrecha península de Batán y forzaron sus rendición. McArthur se
vio obligado, ante el persistente empuje nipón, a abandonar
Filipinas, eso sí, jurando que volvería para liberar al
archipiélago. Se retiró a Australia para organizar desde allí la
contraofensiva.
Tras
la capitulación miles de americanos y filipinos fueron hechos
prisioneros. Alrededor de 10.000 americanos murieron en la terrible
“marcha de la muerte” desde Batán hasta los campos de
prisioneros en el norte de la Isla.
Batalla
de Midway. 4 – 7 de Junio de 1942.
Seis
meses después de iniciada la contienda, los americanos asestaron un
duro golpe a la armada japonesa. La inteligencia americana consiguió
descifrar los mensajes encriptados de la armada japonesa y pudieron
lanzar un ataque sorpresa que terminó siendo fulminante.
Los
japoneses navegaban hacia la isla de Midway, en medio del Océano
Pacífico, pero fueron interceptados por los americanos. La batalla
aeronaval se libró casi exclusivamente desde los portaaviones (cuya
participación fue decisiva en esta guerra) y las dos flotas no
llegaron a encontrarse. Los americanos hundieron cuatro portaaviones
– Kaga, Akagi, Soyu e Hiryu – y únicamente perdieron uno. Estas
irreparables pérdidas hicieron que Japón perdiese la iniciativa en
el Pacífico, comenzando una fase de retroceso y de defensa
desesperada de las bases conquistadas en anterioridad. Los japoneses
perdieron diez veces más hombres que los americanos, 3057 frente a
307.
Guadalcanal.
7 de agosto de 1942 – 9 de febrero de 1943.
Animados por el éxito en Midway, y
con la celeridad necesaria para no perder la ventaja, en agosto de
1942, los estadounidenses iniciaron la conquista de Guadalcanal.
Después de la victoria en la batalla de Midway, el ejército
norteamericano inició un largo y lento proceso de recuperación de
las islas del Pacífico, controladas en esos momentos por Japón. La
dura campaña de Guadalcanal, en las Islas Salomón (un archipiélago
situado entre Australia y Nueva Guinea), donde los japoneses habían
tenido que hacer frente durante seis meses a una enconada
resistencia, finalizó con la victoria americana.
El
desembarco de unos 19.000 marines se realizó sin grandes
dificultades pero una vez en tierra se toparon con una serie de
dificultades; el clima tropical extremo (serpientes, mosquitos y
sanguijuelas causaron verdaderos estragos entre la tropa), las
complicadas características geográficas del archipiélago y la
superioridad numérica de los efectivos japoneses.
Guadalcanal
fue el prólogo de una larga serie de derrotas japonesas, resultado
de la puesta en práctica de la táctica conocida popularmente como
“saltos de rana”, avanzar de isla en isla, asentando bases para
desde ahí avanzar – saltar – a la siguiente isla, e ir
paulatinamente aproximándose al Japón metropolitano.
Nueva
Guinea.
En
la batalla del Mar de Coral (acontecida un mes antes de Midway) la
US Navy logró impedir el desembarco de un fuerte contingente japonés
dispuesto a tomar Port Moresby, capital de Nueva Guinea. Este sería
el origen de una durísima campaña en las selvas del interior de la
isla, que se prolongó dos años, y que culminó con la expulsión
definitiva de las tropas imperiales japonesas.
Operación
Venganza (abril 1943).
Los
americanos diseñan la operación venganza para derribar el avión
del almirante Yamamoto, el principal obstáculo en la guerra del
Pacífico. El cerebro de las tácticas japonesas.
Contraataque
británico desde Birmania. 1943 – 1944.
Los
“Chindits” , tropas británicas especialmente entrenadas,
contraatacaron por detrás de las líneas japonesas en la complicada
jungla de Birmania. En 1944 los japoneses intentaron invadir la
India, la Joya de la Corona del Imperio Británico, apoyados por
tropas hindúes antibritánicas, pero fueron derrotados en la batalla
de Imphal (marzo-julio 1944).
China.
En
China, en general norteamericano, Vinegar Joe Stilwell “Pepe
Vinagre” colaboró con las guerrillas chinas que operaban contra
los japoneses. Así, muy lentamente, se hizo retroceder a los
japoneses hacia el interior de la jungla, alejándolos de las
ciudades y de los enclaves estratégicos.
Campaña
de las Islas Marianas y Palaos. Junio – Noviembre 1944.
En
su imparable y sufrido avance de isla en isla por el Océano
Pacífico, los Estados Unidos lanzan una ofensiva, bajo el mando de
Chester Nimitz, sobre los antiguos archipiélagos españoles de Islas
Marianas y Palaos. El objetivo era triple: neutralizar las bases
japonesas en el Pacífico Central, prestar apoyo para recuperar las
Filipinas y establecer bases más cercanas a Japón desde las cuales
continuar con las campañas de bombardeos.
Americanos
y japoneses librarán durísimos combates, especialmente en las
conquistas de Saipán y Peleliu. En respuesta a estos desembarcos, la
Armada Imperial Japonesa atacó a la armada estadounidense en la
batalla del mar de Filipinas (19 – 20 junio 1944) un choque que
finalizó con derrota nipona.
Después
del éxito en Marianas y Palaos el ejército estadounidense continuó
avanzando y el 20 de octubre de 1944, con Douglas McArthur a la
cabeza, se desembarcaba en Filipinas.
Batalla
del Golfo de Leyte.
Ante
el desembarco aliado en Filipinas, Japón responde lanzando una
poderosa ofensiva aeronaval, que desencadenó una batalla de enormes
proporciones en el Golfo de Leyte (23 – 26 octubre 1944). Al ser
derrotados, los japoneses pierden totalmente toda capacidad de hacer
frente a la armada norteamericana. Es en este escenario donde entran
en juego los famosos kamikazes.
Indochina.
A
principios de 1945, con Filipinas en manos de los aliados, los
japoneses perdieron el control de las comunicaciones con Indochina,
lo que facilitó el avance británico en Birmania. Desde enero de
1945, los norteamericanos fueron reconquistando las islas del
Pacífico y los británicos avanzaron en la península de Indochina.
En las selvas de Indochina actuaba la guerrilla comunista
antijaponesa de Ho Chi Minh (el Viet Minh).
Iwo
Jima y Okinawa.
Estas
dos batallas son dos símbolos, tanto de la victoria aliada, como de
la dureza de los combates librados entre japoneses y americanos por
cada palmo de terreno. La batalla de Iwo Jima se desarrolló entre
febrero y marzo de 1945, y la de Okinawa entre los meses de abril y
junio del mismo año. Como suele ocurrir en todos los escenarios
bélicos, los marines estadounidenses sometieron a la población
femenina mediante continuas violaciones.
Ambas
islas estaban consideradas por el alto mando norteamericano como las
últimas escalas antes de desembarcar en territorio metropolitano
japonés. La conquista supuso un increíble número de bajas para los
marines y para los japoneses. Paradigma de los desastres de la
guerra.
Kamikazes.
Los
norteamericanos utilizaron la pequeña isla de Iwo Jima para lanzar
continuos ataques a las islas próximas a Japón. Los japoneses
continuaron sin rendirse y, como último recurso, utilizaron
Kamikazes: 34 navíos norteamericanos fueron hundidos, 591 sufrieron
daños y 2000 aviones fueron destruidos por este procedimiento.
Los kamikazes eran
pilotos suicidas japoneses que se lanzaban en picado, utilizando el
avión como proyectil, sobre las naves americanas para hundirlas, o
en todo caso, causar el máximo daño posible. Esta forma de combatir
se extendió a partir de 1944, cuando los japoneses fueron quedándose
sin armamento y carburante, y ocasionó cuantiosas pérdidas a la
flota de Estados Unidos.
Bombas
sobre Japón.
En
1942 el general James Doolittle dirigió un ataque por sorpresa
bombardeando Tokio. Los americanos continuaron bombardeando
intensamente las ciudades japonesas, matando a miles de personas,
debido a los terroríficos infiernos que se desataron con el
estallido de las bombas.
Harry
Truman decide terminar la guerra por la vía rápida. En
1945 se lanzaron dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki,
devastando ambas ciudades.
Ante este despliegue de medios Japón se rinde inmediatamente y sin
condiciones. Las bombas fueron lanzadas el 6 y 9 de agosto. La
rendición se firmó el 2 de septiembre a bordo del acorazado USS
Missouri.
El
empleo de esta nueva arma, con un poder destructivo prácticamente
ilimitado, dio comienzo a una nueva época caracterizada por
el miedo colectivo a un holocausto