sábado, 28 de junio de 2014

VILLADANGOS DEL PÁRAMO.




Áspero páramo leonés incendiado por el sol de mediodía, amarillentos prados de León, contemplando este paisaje cobran total sentido los versos que escribió don Antonio Machado “llanuras bélicas y páramos de asceta, no fue por estos campos el bíblico jardín”.

Sobre esta áspera llanura, en el año de Nuestro Señor de 1111, dirimieron diferencias y batieron fuerzas en batalla, doña Urraca y su esposo Alfonso el Batallador. 

El Batallador, y sus tropas aragoneas, se enfrentaron a Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII de León), el arzobispo de Compostela Diego Gelmírez  y los nobles gallegos, al parecer, apoyados por su esposa. El rey de Aragón, que contó con la ayuda del conde de Portugal, Enrique de Borgoña, se hicieron con la victoria. 

viernes, 27 de junio de 2014

SOBRE ROMERÍAS Y FORNICIOS.



Durante la Edad Media, una época que aún no ha concluido en algunos lugares, mozos y mozos de aldeas vecinas (y distantes), aprovechaban para retozar (léase fornicar) durante la celebración de estas romerías. Hasta ese punto ejercía control la iglesia sobre sus parroquianos y parroquianas. Se fornicaba cuando el santoral lo señalaba. Las campesinas fornicaban para gozo del patrón del pueblo y a la salud de la virgen de la Ermita. En todo tiempo y lugar los poderosos han tratado de organizar la vida del populacho, marcar los ritmos, dictar las leyes (que no cumplen) y establecer una moral (que venden a cambio de carísimas bulas e indulgencias). 

miércoles, 25 de junio de 2014

LUCES EN LA OSCURIDAD



Durante el siglo XVI, eruditos autoproclamados humanistas cubrieron con un oscuro mando la realidad histórica que les había precedido. Para aquellas mentes poseídas por el espíritu clásico de Grecia y Roma, el continente europeo había vivido una época nefasta, definida por su atraso tecnológico, la mentalidad supersticiosa y la interrupción de las relaciones comerciales, que se originó con la caída del Imperio Romano de Occidente y que se alargó hasta su propio tiempo. Renacimiento significaba volver a recuperar los valores, la cultura y la luz apagada por obra y gracia de hordas bárbaras surgidas de las entrañas del mismo Averno. Y después de los Humanistas, en los siguientes quinientos años, las nuevas generaciones continuaron retratando la Edad Media como un época oscura.

Desde que tengo uso de razón he visto la Edad Media como una época maravillosa, llena de emociones, aventuras y romanticismo; brujas, dragones, caballeros andantes, juglares y trovadores, frailes y damas enamoradas, moros y cristianos, castillos y catedrales, dieron forma a mi imaginario medieval. Y crecemos. Y estudiamos. Y leemos. Y viajamos por Europa. Y con nuestros ojos visualizamos el legado de un mundo medieval rico, variopinto y lleno de matices. Y entonces descubrimos las luces en la Oscuridad.

En la profundidad de los bosques se materializan brillantes luces urbanas. Roma era uniformidad y globalización, la Edad Media fue todo lo contrario, una eclosión de ideas y nuevas formas de organizar la sociedad, la economía y el estado. Cobijados tras los gruesos muros de piedra de un monasterio rural, afanosos frailes trabajan la tierra, oran a dios y registran por escrito cuentos, leyendas, historias y tradiciones que han podido recopilar. 

Una época oscura que contempló el alumbramiento de la Universidad, de un estilo románico que bebió de múltiples fuentes, múltiples formas de entender el estado, de una profusa literatura y filosofía escolástica que trataba de aunar fe y razón, de inspiradoras novelas de caballería y aventuras legendarias, de la formalización de leyendas atávicas que el siglo XX ha convertido en clásicos inmortales del cine y la literatura. Una incipiente actividad manufacturera de paños que sentó las bases (lejanas) en Flandes de la ulterior y exitosa Revolución Industrial. Maestros de obra que elevaban las torres de sus catedrales góticas hacia los mismos cielos, morada divina. Canteros y albañiles capaces de dar forma a las ideas del magister. Excelsos artistas capaces de dibujar el cielo en una bóveda románica. Ingeniosos trovadores y juglares que hacen llegar al pueblo las historias más fascinantes, como el Ciclo del Grial y las leyendas del Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda, que han llenado, y seguirán llenado, salas de cine en todo el mundo. Eddad y Cantares de Gesta cuentan las aventuras de antiguos héroes y dioses. Odín usurpó el Olimpo a Zeus y Mahoma compitió con Jesucristo por ver quien acercaba al mismo Dios, el mayor número de fieles creyentes. Mitos celtas que sobrevieron en legajos escritos por monjes en monasterios columbanos, donde la actividad intelectual fue una auténtico razón de ser y existir. Franciscanos que se atrevieron a contradecir a la cúpula eclesiástica y dieron una nueva lectura a los evangelios. Clarividentes mercaderes que organizaron la actividad comercial en cofradías y hansas. Maestros de gremio expertos en monopolizar toda la producción, con una visión empresarial propia, concebida para ajar a la competencia. La capacidad de sobrevivir alimentándose de todo lo que la Madre Naturaleza pudiese ofrecer. La creación de un universo demonológico que implica una gran alarde de imaginación. Repúblicas de notables que jugaban a ser democracias, como ocurre aún en nuestros días. Matemáticas indoarábigas que llegaron a Europa de la mano de matemáticos como Leonardo Pisano, conocido como Fibonacci. Campesinos armados y organizados en lucha por sus más simples derechos, enfrentados a intransigentes señores. Vikingos, varegos o normandos, intrépidos aventureros y viajeros que salvaron obstáculo, recorrieron mares y océanos, remontaron ríos, comerciando y guerreando, y que alcanzaron costas que nadie conocía. Movimientos de peregrinos, un antecedente del turismo, el placer de viajar por viajar. 

En definitiva, la Edad Media supuso el paso del pretendido uniformismo romano impuesto a través del ejército, la administración y la burocracia, a una variopinta multiculturalidad que terminó de dar forma a las diferentes personalidades europeas.

Y yo me pregunto ¿volveremos a vivir una nueva Edad Media cuando se colapse el sistema actual?

martes, 24 de junio de 2014

LA REVUELTA DE WAT TYLER.




Los antisistemas no son algo nuevo de este bendito siglo XXI. A lo largo de la historia, y ya van siglos, han existido personas que, por uno u otro motivo, mostraron su total desacuerdo con la organización política y socioeconómica en la que se hallaban inmersos. Y muchas de estas personas se pusieron manos a la obra, y enfocaron sus vidas y energías a luchar por derribar el sistema de los oprimía. 

Durante la Baja Edad Media una oleada de revueltas populares recorre Europa. Las masas más humildes protagonizan insurrecciones antiseñoriales, que las más de las veces acaban en auténticos baños de sangre. Quizás se exagerado hablar de "oleadas revolucionarias", pero no deja de ser cierto que las revueltas campesinas pertenecen al régimen señorial (y feudal) tanto como las huelgas y manifestaciones al Capitalista. Dos modos de organizad la producción y distribución de bienes, y una misma manera de enfrentarlos; desde la humilde base trabajadora y productora.

Una de estas revueltas bajomedievales fue la acaudillada en Inglaterra por Wat Tyler en 1381, que además es uno de los movimientos populares mejor documentados de toda la historia medieval inglesa. Y aunque la insurrección fue un fracaso, significó el principio del fin de la servidumbre en Inglaterra. En  ese sentido sirvió para sensibilizar a las clases altas de lo apremiante y necesario que era afrontar un reforma del feudalismo y de las condiciones miserables en las que vivía un campesinado que se veía obligado a trabajar bajo un régimen de casi esclavitud. 


Las palabras se encargan de espolear los corazones oprimidos. El clérigo John Ball predicó ante el campesinado inglés, animándolos a resistir utilizando toda la fuerza y recursos, a cualquier opresión por parte del Estado. Además, las noticias de insurrecciones populares llegadas del otro lado del Canal, de Francia y Flandes, alentaban a las clases bajas inglesas. 

Este fue el caldo de cultivo para que se gestara un motín antifiscal. El 30 de mayo de 1391 recaudadores reales llegaron a una pequeña aldea de nombre Fobbing, y se encuentran con la férrea oposición del terrateniente local Thomas Baker. Los funcionarios del tesoro regio abandonaron el pueblo con las manos vacías y el rabo entre las piernas. 

Rápidamente cundió el ejemplo y estalló una revuelta en Essex, que se propagó como una llama sobre pólvora, iniciándose una marcha hacia Londres. Los sublevados entraron en la capital el 13 de junio. Wat Tyler se puso al frente de los rebeldes de Kent y se dirigieron hacia Londres para unirse y prestar apoyo a la revuelta. 


El populacho se organizó y demostró un gran sentido de la colaboración y ciertas dotes para la guerra, abriéndose paso hacia Londres. Se toparon con una compañía fuertemente armada con el rey Ricardo II y el Lord Mayor (o alcalde de Londres), William Walworth al frente. Se avinieron a parlamentar, Tyler desmontó, bajó la guardia, la vil mano del Lord Mayor apuñaló el cuello del rebelde y la espada del caballero John Cavendish atravesó su abdomen. Esa era precisamente la señal indicada para comenzar la masacre.

¡Han matado al capitán!, gritaron los campesinos, que se aferraron a la vida, blandieron sus armas y vendieron muy cara su inevitable derrota.

domingo, 22 de junio de 2014

LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Y LOS ESTUDIANTES DURANTE LA EDAD MEDIA.



Salamanca, tradición y solera. Con sus viejos libros bajo el brazo lo estudiantes van y vienen, recitan las lecciones mientras pasean bajo los porches que rodean las plazas y el patio de las Escuelas Menores, o descansaban bajo el sol y comparten inquietudes y vivencias con allegados, compañeros y amigos. El área circundante a la facultad salmantina sigue vibrado después de varios siglos con la dinámica vida universitaria. 

La Universidad de Salamanca fue fundada en 1218 y en 1254 un "Privilegio" otorgado por Alfonso X el Sabio, protector de las artes y patrocinador del conocimiento, reglamentaba su organización y funcionamiento, convirtiéndola en una de las universidades más antiguas de Europa. Además, por medio de una bula pontificia expedida por Alejandro IV en 1255 fue la primera institución educativa que obtuvo el título (o rango) de Universidad. Un centro dedicado en cuerpo y alma, al conocimiento por el conocimiento. Con el tiempo se convirtió en una de las más importantes y prestigiosas de la Corona de Castilla y de toda España (más adelante aún, durante la Edad Moderna, de Europa). Y para corroborar tal afirmación nos queda la voz popular; "Quien quiera saber, que vaya a Salamanca".

Durante la Edad Media ni los estudios, ni la vida del estudiante, ni la labor de los profesores, se parecían en nada a nuestro actual ritmo académico. 


Los jóvenes estudiantes iniciaban su formación universitaria a la temprana edad de quince o dieciséis años. En ocasiones, compartían aulas con estudiantes más tardíos, normalmente clérigos. 

Horarios y jornada.
Las clases, impartidas siempre en latín, auténtica correa de transmisión cultural y lengua vehicular, comenzaban a las seis o las siete de la mañana y se dividían en tres partes. 

- Durante la exposición, a lo largo de la primera hora de la mañana, aproximadamente de 6 a 9, el maestro leía y comentaba un texto.

-  Entre las diez y la hora de la comida se celebraba la disputa, es decir, el debate con lo alumnos de lo leído y comentado en la primera parte.

-  En la sesión de tarde los alumnos recordaban memorizaban y repetían todo lo expuesto, debatido y las conclusiones que se habían alcanzado. 

Planes de Estudio.
Como sigue sucediendo en la actualidad, los estudios estaban perfectamente reglamentados y organizados. Y no se podía acceder a los grados superiores sin haber cursado y superado los inferiores.

Los estudiantes se matriculaban en la Facultad de Artes donde cursaban las artes liberales, divididas en el trivium (gramática, dialéctica y retórica) y el quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música), en un precedente de nuestra errónea división del conocimiento entre Letras y Ciencias. Al finalizar las Artes Liberales obtenían el grado de bachiller.

Una vez convertido en bachiller el estudiante ingresaba en las Facultades Mayores, donde podían estudiar Medicina (4 años), Derecho (6 años) y Teología (5 años). Para ser profesor debían obtener la licenciatura, que les obligaba a estudiar cuatro o cinco años más, terminando sus estudios entre los 30 y 35 años.

¿Quién podía estudiar?
Los estudios universitarios eran largos y muy costosos, por ese motivo únicamente podían cursarlos hijos de burgueses, de ricos terratenientes y de los nobles, aunque habitualmente estos últimos preferían enfocar su vida a la carrera de las armas, en vez de los libros. En ese sentido, muchos burgueses compensaban su falta de privilegios feudales, con una mayor preparación académica. 

lunes, 16 de junio de 2014

BAGAUDAS



Si el estado no es capaz de proteger a sus gentes, los que nada tienen se organizan, se lanzan al monte y al camino a vivir como depredadores, y no tienen inconvenientes en enfrentarse abiertamente a los cuerpos armados oficiales. 

A mediados del siglo V, el Imperio Romano hacía aguas por todas partes, su presencia militar en Hispania era cada vez más débil y testimonial, los recursos económicos parecían estar agotados y la agitación social (latente en épocas de bonanza) se materializó en un movimiento de rebelión; los bagaudas. 

Los bagaudas fueron un variopinto ejército (o más bien milicias) formadas por esclavos, campesinos empobrecidos, bandoleros y todos aquellos, que descontentos con el sistema, estaban dispuestos a tomas las armas y dirigirlas contra el (declinante) poder establecido. 

La corrupción de magistrados, recaudadores y grandes propietarios, conducen a los más humildes a un empobrecimiento extremo, y muchos de ellos no ven más salida,  que renunciar a la ciudadanía y convertirse en perseguidos y proscritos. Y a esta masa de gente honrada y desesperada, se irán uniendo bandoleros y delincuentes comunes, haciendo causa común contra la opresión institucional.

Salviano toma partido por estos depauperados sociales y los caracteriza como: "expoliados, afligidos, aniquilados por jueces malos y crueles".

Los bagaudas aparecieron de forma intermitente durante varias generaciones, y popularmente eran conocidos como "los habitantes de los bosques". Aunque el significado exacto de la palabra bagauda sigue siendo desconocido. 

Se trataba de grupos heterogéneos, que únicamente tenían en común la pobreza y el estar situados al margen de la ley; esclavos, proscritos, desertores, desheredados, ciudadanos arruinados o ladrones. Con una organización militar muy rudimentaria y mal armados, combatieron utilizando la táctica de la guerra de guerrillas. Los bandoleros y desertores conformaron la oficialidad de estos curiosos ejércitos. 

En 449 Basilio se puso al frente de ellos y asolaron el Valle del Ebro, y junto al rey suevo Requiario tomaron Zaragoza y Lérida. Las acciones bagaudas consistían en razzias y saqueos a campos y grandes propiedades, para obtener botín. Puntualmente también protagonizaron golpes de mano sobre ciudades, aunque nunca llegaron ni a ocuparlas, ni a dominarlas, lo que demuestra el escaso (o nulo) apoyo que tenían entre la población urbana. 

En el año 455 los visigodos, en nombre de Roma, exterminaron este movimiento, y los supervivientes fueron reubicados como campesinos feudatarios. 

Hasta que punto la bagauda fue un movimiento organizado, con unos fines claros de rebelión contra el poder romano en Hispania, sigue siendo objeto de debate entre los entendidos en la materia.

domingo, 15 de junio de 2014

LA DESCOMPOSICIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIO.



El Imperio Carolingio, la obra política de Carlomagno, se mantiene como tal hasta el año 843. Una estructura política que duró tan sólo 43 años. En el año 814 muere Carlomagno y le sucede su hijo Luis el Piadoso, también conocido como Ludovico Pío. El halo mítico y religioso sobrevivirá al rey Luis.

En el año 843, con la muerte de Ludovico Pío, y tras el Tratado de Verdún, el gran imperio de Carlomagno queda dividido entre sus tres nietos (los hijos de Luis).

Francia Occidentalis, que se corresponde a grandes rasgos con la Francia actual, para Carlos el Calvo.

Francia Orientalis, más o menos Alemania, para Luis el Germánico.

Lotaringia, la zona central del Imperio, para el primogénito Lotario, incluyendo las dos ciudades más importantes, Roma y Aquisgrán (el intento de Carlomagno de fundar una capital para su imperio). Sobre Lotario recaía también el título Imperial.

Lotario pierde el poder y el título, y entonces es cuando se crean dos grandes bloques territoriales, conformándose además dos espacios políticos que serán el germen tanto de Francia como de Alemania. 

El título imperial se sigue manteniendo en la Francia Occidentalis, como un título esencialmente nominal. Será a partir del siglo X, cuando el título traspase la frontera entre ambos reinos, y desde el año 964 con Otón I "el Grande", se vincule con el territorio alemán. 

jueves, 12 de junio de 2014

CALCIO STORICO.



Hoy empieza el Mundial de Fútbol en Brasil, el mayor espectáculo deportivo del mundo (con permiso de los Juegos Olímpicos) y el que más seguidores congrega. Y aunque el fútbol (o soccer) que conocemos en este siglo XXI tiene sus orígenes en las verdes campiñas inglesas decimonónicas, durante la Baja Edad Media italiana se jugaba un deporte similar, que se encuentra entre los ancestros de nuestro balompié; el Calcio Storico o Calcio Florentino. Quizás por ese motivo el país de la bota sigue sintiendo una devoción cuasi religiosa por el Deporte Rey. 

Las noticias documentales más antiguas sobre su práctica se remontan a mediados del siglo XIV, aunque probablemente ya era popular varias décadas antes. Un siglo después (más o menos), concretamente en 1580, un humanista, Giovanni de Bardi, escribió un libro con el título "Discurso sopra il giuco del calcio florentino." 


La Piazza della Santa Croce era el terreno de juego donde se practicaba este rudo deporte, entre dos equipos formados por 27 fornidos jugadores, que utilizaban pies, manos y cualquier parte del cuerpo para introducir una pelota en un agujero situado a cada lado del campo, y defendido por el equipo contrario. A diferencia del fútbol actual, en que el balón rueda sobre césped, el calcio se disputaba sobre arena, en una suerte de rugby playa.


Si los nobles gustaban de justas y torneos, los plebeyos disfrutaban del calcio. 

Los partidos de calcio se celebraban durante la Semana de Carnaval, aprovechando además el parón de las actividades agrícolas.

En la bella Florencia se disputaba un torneo entre cuatro equipos. Cuatro equipos. Cuatro barrios. Cuatro parroquias. Cuatro colores. 


Los azzurri de la Santa Croce. 


Los rossi de Santa María Novella. 


Los bianchi del Santo Spirito. 


Y los verdi de San Giovanni.

Ambos equipos se enfrentan a modo de batalla, a pie y sin armas, en un extenuante combate donde prácticamente todo está permitido: correr, chocar, pegar, empujar....con el sano objetivo, común a todos los deportes, de ser mejor que el rival. 


Tambores y trompetas suenan, los maestros de ceremonia se dirigen al centro de la cancha, y nombran a los capitanes, hombres experimentados y carismáticos, al estilo de un Iker Casilla, un Franco Baresi, un Lothar Mattaus o un Didier Deschamps. Cada capitán se encarga de seleccionar a sus hombres, les asignan un puesto y una misión, adaptada a sus condiciones físicas y sus cualidades personales. Cuatro hombres rudos y corpulentos como medio delanteros. Tres medios traseros veloces y de mucho coraje. Cinco defensas, gallardos y con saber estar. Y para finalizar los quince delanteros, jóvenes, rápidos, habilidosos y animosos.


Los veintisiete hombres se disponen en el campo formando tres hileras, esperando con tensión a que comience a rodar el balón. 

REGATEROS Y REGATERAS. ADALIDES DEL COMERCIO MEDIEVAL.



El comercio siempre ha sido el paraíso de los intermediarios, esos personajes carentes de escrúpulos, pero expertos en el arte de la palabra, que compran al productor y venden al consumidor o al tendero, y cuya mayor virtud es la capacidad para inflar los precios de las mercancías a su conveniencia. En la Edad Media recibían el nombre de regateros, o regatón, y por regla general este oficio estaba en manos de las mujeres.

La regatera pululaba por el mercado, enlazaba el campo con la ciudad. Negociando con los campesinos y los labriegos, compraban pequeños animales de corral, piezas de caza menor, huevos, leche, frutas, queso y hortalizas. Posteriormente los revendían en el interior de las ciudades, en sus plazas y mercados. 

Ingrata labor que hace merecedor de apelativos despectivos, como usurera o avariciosa, a aquellas personas que la desempeñaban. En la literatura de la época regateros y regateras aparecen retratadas como gente ociosa, mentirosa y que actúan de mala fe. Otros oficios como prestamistas, carniceros, sepultureros o herreros, también han sido mal considerados y las personas que los realizaban, objetos del escarnio popular. 

El florentino Antonio Pucci (s. XIV) dice de ellos lo siguiente: "Cree el regatón tener la razón y se muestra mal hablado y por un par de castañas en mal estado es capaz de llegar a las manos y a tratarte de puta".

En "Los oficios de París", una obrita del siglo XIV, se califca a las regateras como "las reinas del mercado". Y en Zamora, allá por el siglo XII, las venditrices fructuum dominaban todo lo que entraba y salía del mercado de la ciudad.

El campesino, a pesar de sentirse engañado y estafado, prefiere evitarse la molestia de trasladarse a la ciudad, y penetrar en un ambiente, que en muchas ocasiones, le supera. Pero en la ciudad consideran excesivas las ganancias del regatero para tan poco esfuerzo realizado. Siempre la envidia, sentimiento corrosivo que se pega a la fina piel que recubre el alma humana. 

En un sistema económico que padecía una deficiencia en las redes de mercados, el regatero se convierte en un agente fundamental para el desarrollo de la actividad mercantil durante la Edad Media, erigiéndose además en correa de transmisión entre el mundo rural y el urbano.

No obstante, y precisamente por este motivo, el regatero era responsable de los problemas de abastecimiento que padecía la ciudad y de la subida de los precios de las mercancías.

En determinadas ocasiones los Concejos y Gobiernos de Villas y Ciudades se vieron obligados a tomar medidas para evitar que cobraran precios abusivos, especialmente en los productos de primera necesidad.

martes, 10 de junio de 2014

LA CORONACIÓN DE CARLOMAGNO



Aprovechando sus intervenciones militares en el Norte de Italia, Carlomagno fue fortaleciendo sus relaciones con el Papa. León III mantenía su mitra gracias a que el propio Carlomagno lo había protegido no sólo ante los ataques lombardos, sino también ante ciertos sectores de Roma que no le aceptaban como Papa. Esta buena sintonía entre ambos poderes se materializó el día de Navidad del año 800, cuando el rey de los francos fue coronado Emperador por el Sumo Pontífice. 

La ceremonia de coronación la conocemos gracias a la crónica de Eginhardo, uno de los máximos representantes de la Escuela Palatina de Aquisgrán. Siguiendo lo escrito por Eginhardo, el rey se encontraba en Roma, en la Basílica escuchando la misa de Navidad. Y para no desperdiciar una marco inmejorable, el papa procedió a coronar a Carlomagno como emperador. Una vez le ha otorgado el título imperial, el pueblo aplaude y aclama a Carlomagno. Finalmente el Papa reconoce a Carlomagno  restaurador del Imperio Romano de Occidente. A partir de este momento se va a intensificar un conflicto entre ambos poderes; el espiritual y el temporal, que en la Plena Edad Media explotaría en la Querella de las Investiduras. 

Durante toda la Edad Media va a existir la siguiente percepción del poder; la idea de Dominiun (poder) le corresponde a Dios, y cualquiera que discuta esto, será declarado hereje. Lo que si se va a discutir, y mucho, es quién tiene la primacía del poder en la tierra; el poder espiritual, ostentando por la iglesia (Papas, Obispos, Abades) o el poder temporal, que lo ostentan reyes, grandes señores y/o el emperador (cuando lo hay). 

Las discrepancias que surgen desde finales del siglo V giran en torno a quién tiene la supremacía, y lo que ocurre en el año 800, aclaraba de alguna forma ese problema; el Papa León III al coronar a Carlomagno, se sitúa por encima del Emperador, ya que era él, a través de Dios, el que otorga el poder temporal. 

Y según cuentan las crónicas, Carlomagno salió disgustado de esa ceremonia por que él y su entorno consideraban lo contrario, es decir, que su poder, el temporal, estaba por encima del espiritual. En definitiva, la Corona era superior a la Mitra. 


Mil años después Napoleón Bonaparte no quiso repetir el "error" de Carlomagno, y en Notre Dame de París, y a pesar de la bendición del papa Pío VII, el general corso se autocoronó emperador. 

De cualquier manera, en el año 800 vuelve a surgir en Occidente la figura de un emperador. Y en el año 812, Miguel I, por entonces emperador de Bizancio, reconocen la legitimidad de Carlomagno como emperador. 

En el interior del propio Imperio Carolingio, y por parte del círculo de intelectuales que rodean a Carlomagno, se empieza a crear y a dar forma a un concepto que posteriormente tendrá gran trascendencia la "Renovatio Imperii romanorum". La idea era que con la coronación del año 800 se iba a recuperar el Imperio Romano de Occidente. Eso implicaba que se equiparaba la figura de Carlomagno con las figuras de antiguos emperadores romanos, y al mismo tiempo lo que se hacía era recuperar esa unión entre Imperio Romano y Cristianismo. 

A pesar de la idea de recuperación del Imperio Romano, el Imperio de Carlomagno fue más germánico que romano. El nuevo Imperio Carolingio se vertebra hacia el Norte, mientras que el romano se vertebraba hacia el Sur, hacia el Mediterráneo. 

lunes, 9 de junio de 2014

IRENE DE BIZANCIO. PODEROSA, MEGALÓMANA Y CRUEL.



Irene nació en Atenas en 75 2y en 768 consiguió convertirse en la esposa del emperador bizantino León IV. Enviudó demasiado pronto y aprovechando la fortaleza de su juventud decidió aferrarse al trono.  En un primer momento asumió la regencia del Imperio en nombre de su hijo Constatino VI, que aún era demasiado joven para lidiar en estas lides. 

Poseída por un integrismo religioso radical convocó el III Concilio de Nicea, donde se condenó la Iconoclastia y se aceptó la postración y adoración de las imágenes. 

Embriagada por sus propios delirios de grandeza se negó a abandonar el por cuando su hijo Constantino alcanzó al mayoría de edad. Una sublevación de una parte del ejército la obligó a hacerlo. 

Pero Irene no se dio por derrotada. Acumuló toda la mala leche que pudo e inició una conspiración contra su propio hijo, carne de su carne. Para socavar su reputación lo acusó de bigamia y consiguió destronarlo. No contenta con esto, y en un acto de extrema crueldad intolerable ordenó que la arrancaran los ojos.

Hinchado su ego, retomó el control y se apropió del título imperial de basileus. Y en sus delirios de grandeza soñó restablecer la unidad perdida del Imperio Romano, mediante el matrimonio con el dueño del Occidente europeo, Carlomagno. Precisamente este proyecto megalómano fue el que precipitó su caída definitiva.

Buena parte de la nobleza estaba convencida que si ese matrimonio se celebraba acabarían convertidos en simples súbditos del Rey de los Francos. Organizaron un motín, destronaron a Irene y la desterraron a la soleada (y solitaria) Isla de Lesbos, donde vivió sus últimos días.

Pero incluso muerta, Irene seguirá dando que hablar. El pueblo bizantino recuperó su cuerpo, tratándolo como una sagrada reliquia. Poco tiempo después, una mujer capaz de infligir un daño tan atroz a su propio hijo, fue  canonizada por la Iglesia Ortodoxa. Extraño y ajeno, el criterio de la Iglesia para elegir a sus Santos. 

viernes, 6 de junio de 2014

CARLOMAGNO Y LA FORMACIÓN DEL IMPERIO



El reinado de Carlomagno fue bastante duradero en el tiempo, ya que se extendió entre el 768, cuando heredó el trono de su padre Pipino el Breve, y su muerte en el 814. Sobre Carlomagno se han escrito ríos de tinta. Se trata de un personaje de gran entidad política, consiguió extender el reino de los francos, consiguió recuperar la institución imperial en el Occidente europeo. Un rey, un hombre que tuvo una gran trascendencia, incluso en vida, y que le llevó a ser mitificado por la historiografría posterior.

En el siglo XI se puso por escrito "La Canción de Roldán" y ahí aparece Carlomagno como un monarca, que además de ostentar el poder militar, posee una amplia cultura. Incluso llega a situarse más allá del Bien y del Mal. El Cantar de Gesta es un elemento literario que contribuye a la mitificación de su figura y la reconstrucción de su propia vida. 

El vasto imperio del Rey Carlos abarcaba territorios de Francia, los Países Bajos, Alemania, Norte de Italia y parte de Cataluña..

Carlomagno no actuó de forma distinta que sus predecesores, su política militar fue igual que la de sus antepasados familiares y la de los antecesores merovingios. Históricamente existía una tradición guerrera en el seno del reino franco. Una tradición que Carlomagno estaba presto a continuar. 

Es realmente difícil y compleja la reconstrucción posterior que se hace de los acontecimientos protagonizados por el emperador carolingio, como por ejemplo, mantener que Carlomagno, tenía un plan, una idea que era conquistar toda Europa. Una hipótesis que es a todas luces imposible de defender. 

Entre las campañas más importantes de Carlomagno podemos citar, la conquista de Sajonia (802), destrucción del Imperio Ávaro, destrucción de los lombardos y conquista de su capital en Pavía y la intervención en la Península Ibérica. 

En el caso de los lombardos, al igual que hizo su padre Pipino el Breve, Carlomagno se decide a intervenir en Italia, toda vez que los germanos seguían hostigando Roma y los territorios papales. En esta ocasión el reino lombardo es conquistado y su territorio anexionado. 

La intervención carolingia en la Península Ibérica tiene su origen en el 777. Los gobernadores musulmanes de Zaragoza y Barcelona piden ayuda a Carlomagno, ya que estas ciudades querían lograr la independencia de Córdoba. Ante esta solicitud, el ejército franco se dirige hacia Zaragoza. Pero cuando llegan a las puertas de la ciudad, en el 778, la situación política ha cambiado, el gobernador tiene ya buenas relaciones con Córdoba y se niega abrir las puertas a las tropas de Carlomagno.

Carlomagno regresa a casas, y lo hace por el paso de Roncesvalles, mientras que la retaguardia de su ejército era hostigada por grupos de vascones. Y este es el origen del cantar de gesta "La Canción de Roldán" que presenta a los soldados de retaguardia como auténticos héroes. . Sin embargo las crónicas de la época no aluden a este incidente acaecido en Roncesvalles. 

En 801 y 802 Carlomagno conquista Gerona y Barcelona, que pasan a poder carolingio. A través de estas campañas militares Carlomagno va forjando su imperio, siendo coronado como Emperador de Occidente en la Navidad del año 800. 

jueves, 5 de junio de 2014

SANTA CLOTILDE, REINA DE LOS FRANCOS.



Sobrina del rey de los Burgundios, el rey de los francos Clodoveo, envió a su representante a Génova, para hacerla su esposa.

Se cuenta que Clotilde convenció al pagano Clodoveo de la conveniencia de convertirse a la religión católica. Clodoveo se bautizó y utilizó la religión recién adquirida para afianzar la unidad de su pueblo. Además Gregorio de Tours alaba la generosidad de una reina, que consiguió elevar al primer plano el papel político (aunque sea en la sombra) de las reinas medievales.


Paseando por los inmensos Jardines de Luxemburgo en París, nos encontramos con la estatua de la reina esculpida por Jean-Baptiste Jules Klagman.

CASTAÑAS, ALIMENTO MEDIEVAL.



A lo largo de toda la Edad Media, el consumo de castañas fue una práctica muy difundida, especialmente entre las clases populares, que en muchos momentos del año, no podían acceder a otros alimentos, como carnes, frutas y verduras. 


La Europa templada, incluida nuestra Península Ibérica, estaba poblada por extensas masas forestales, y entre las muchas especies de árboles que las formaban, el castaño ocupaba un lugar de preeminencia. En ese sentido, la castaña era un fruto fácil de encontrar, barato y de gran valor nutritivo. Y como ha venido sucediendo desde el Neolítico, la recolección de frutos silvestres, era el complemento perfecto para las actividades agrarias. 

Los campesinos encontraron muchas formas diferentes de consumir las castañas; maceradas en agua caliente, asadas, hervidas o tostadas. También en puré y en forma de harina, con la que se amasaba pan. 

En otras ocasiones, las castañas se secaban al sol o se ahumaban para conservarlas mejor. Piero de Crescenzi nos detalla al respecto: "Las castañas verdes al ser ahumadas, de forma que se sequen, se conservan durante largo tiempo y se dice que son más sabrosas que las otras".

El final de la Edad Media también significó el ocaso de la castaña como alimento del pueblo, siendo sustituida por un tubérculo recién llegado de América, que pronto ganó fama y popularidad en toda Europa, la patata. 

martes, 3 de junio de 2014

LOPE DE VEGA Y LOS TOROS DE GUISANDO.



Afamados Toros de Guisando, dos milenios enseñoreándose de las tierras de la meseta abulense, las excelsas plumas del Siglo de Oro, también le rindieron el sencillo homenaje de la palabra escrita. Lope de Vega, en "El mejor maestro, el tiempo", pone en boca del personaje Turín, la siguiente bravuconada:

"¿Ha visto vuestra merced,
en aquel pradillo ameno,
a los Toros de Guisando?
- Sí he visto.
- 'Huélgome dello!
Pues yo los desjarreté."

domingo, 1 de junio de 2014

LAS MURALLAS DE DUBROVNIK



La República de Ragusa (actual Dubrovnik) fue uno de los más potentes estados del Mediterráneo Central durante la Edad Media y la única ciudad adriática que pudo resistir el avance veneciano en aquellas costas. Uno de los principales factores que contribuyeron a conservar su autonomía hasta época napoleónica fue su imponente entramado defensivo, formado por torreones, baluartes, fuertes y una muralla que rodea (y cierra) completamente el núcleo urbano.  



En el siglo XII se erigieron las murallas de la ciudad, en croata Dubrovacke gradske, construidas con roca caliza, alrededor de la ciudad nueva, para intentar protegerse y defenderse de las amenazas llegadas tanto de Oriente como de Occidente. Numerosas adiciones y fortificaciones, su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, han hecho de estas murallas medievales de las mejor conservadas de Europa. Como si de una auténtico milagro se tratase, después de un pasado turbulento y un durísimo asedio durante los años '90, los orgullosos muros de la ciudad aún permanecen en pie.



Una fortificación jalonada con fortines, bastiones y torreones, que se extiende durante unos dos kilómetros, elevándose hasta los 25 metros de altura. Hoy son centenares de turistas los que tratan de asaltarlos. El cerco de murallas está reforzado por tres torres circulares y catorce cuadrangulares, cinco bastiones, dos grandes y angulares fortificaciones y el Fuerte de San Juan. El foso que rodeaba parte de la ciudad contaba con más de 120 cañones que hacían mucho más férrea y efectiva su defensa. 


A lo largo de su turbulenta historia, muchas han sido las ocasiones en que Ragusa ha dado muestras de lo formidable de sus murallas y de su capacidad para la resistencia. Entre 866 y 867 aguantó quince meses de asedio sarraceno contando con la ayuda de la flota bizantina enviada por Basilio I. En 948 los venecianos intentaron conquistar la ciudad y los ragusanos atribuyeron la victoria a San Blas. También Stefan Nemanja, Gran Príncipe de Raska, fue derrotado en las puertas de Ragusa en 1185, que en esta ocasión contaron con la ayuda de los fieros normandos. En 1205 venecianos y cruzados se aposentaron en Dalmacia y a Ragusa no le quedó más remedio que abrirle sus puertas y en 1451 el poderoso señor de bosnia Stjepan Vukci Kosaca se vio obligado a levantar el sitio. 



Trdava Lovrijenac, o Fuerte de San Lorenzo, situado en una especie de islote frente a la ciudad, para asegurarse la lealtad de la guarnición, ésta, se sustituía cada treinta días, y además únicamente se les proporcionaban víveres para ese tiempo.


Trdava Bokar, defendía una de las puertas principales, la Puerta de Pile. Diseñada en el siglo XV por el arquitecto florentino Michelozzo di Bartolommeo, que fue invitado a Ragusa para dirigir la defensa de la ciudad tras la caída de Constantinopla. El fuerte Bokar está considerado uno de los más hermosos ejemplos de armonía y funcionalidad de la arquitectura defensiva. 


El Fuerte Revellin, exento, protegía y defendía el acceso a la ciudad a través de la Puerta Ploca, y también tiene controlado el puerto. Fue construido en 1462, y diseñado por Antonio Ferramolino, tras la caída de Bosnia y el recrudecimiento de la amenaza otomana. El nombre deriva del término rivelino (revellin) que hace referencia a la obra defensiva construida frente a la puerta de la ciudad. 


La no tan importante entrada norte, Sjeverna gradska vrata, está defendida por la St. James Tower. 


Las murallas marítimas se extienden desde del Fuerte Bokar en el Oeste, y el Fuerte de San Juan en el sur, y la Fortaleza Revelín, y su cometido era defender a la República de Ragusa de los ataques marítimos, especialmente de la marina veneciana. 


Las imponentes murallas terrestres se extienden desde Trdava Bokar hasta el Fuerte Revellin. 


El Fuerte de San Juan - Trdava sv. Ivana - cumplía la función de proteger la entrada del puerto, uno de los lugares más importantes de la ciudad, a través del cual los comerciantes ragusinos controlaban gran parte del Adriático. Consiguió en varias ocasiones evitar el acceso de piratas y otras naves enemigas. 


Tvrdava Minceta, desde el norte ejerce el dominio sobre toda la ciudad, se yergue como una auténtica torre del homenaje, señera y señora de todo el entramado defensivo. Mencetic era la familia propietaria de los terrenos donde se construyó la torre. 


Además de murallas y torres que defendían la ciudad de Dubrovnik, la República de Ragusa, también contaba con núcleos cercanos fortificados, como Ston. La gran muralla de Ston, situada varios kilómetros al norte de la capital ragusina, formaba parte del sistema defensivo de la República. 


WILLIAM THE MARSHAL, EL CABALLERO MÁS GRANDE.



William the Marshal, o Guillermo el Mariscal, fue un caballero anglonormando, considerado, en su época "el más grande caballero que jamás vivió". Sirvió a cuatro monarcas ingleses, Enrique II, Ricardo I Corazón de León, a su hermano Juan Sin Tierra, y a Enrique III. 

Como hijo menor de un noble menor William no tenía donde caerse muerto. Así que ni corto ni perezoso decidió cruzar el canal y pasar a Normandía, con la intención de hacerse un hombre y un nombre. En 1166 fue armado caballero durante una campaña en la Alta Normandía que había sido invadida por Flandes. En otra ocasión fue capturado en una emboscada, pero impresionó de tal manera de Leonor de Aquitania, que decidió liberarlo.

Bajo la protección y admiración de la reina, William se convirtió en el mejor competidor de justas de su época, su auténtica pasión, y descubrió, que bien podía ganarse la vida participando en torneos por toda Francia. Se trataba de duras competencias, mortales en numerosas ocasiones, pero que podía reportar botines, caballos y armaduras, y recompensas por los oponentes capturados. En su lecho de muerte el Mariscal recordaba haber vencido a más de quinientos caballeros durante su exitosa carrera.


Su relación con los monarcas se fue estrechando, se convirtió en un asiduo e íntimo de la corte, y Enrique y Leonor, lo eligieron como maestro de armas del hijo de ambos Enrique el Joven, que moriría prematuramente. William fue capitán de Enrique II, y durante el enfrentamiento entre éste y su hijo Ricardo, en una escaramuza el Mariscal descabalgó a Ricardo, aunque se limitó, simplemente , a matar a su caballo. Se cuenta que Guillermo el Mariscal fue el único hombre capaz de tirar del caballo a Ricardo I Corazón de León. 

A pesar de este lance, tras la muerte de Enrique, Ricardo aceptó a William en su corte, como consejero y alaido, decisión que también tomó su hermano Juan, y un tiempo después, Enrique III.

Por mediación del rey Enrique, William contrajo matrimonio con Isabel de Clare, obteniendo, además de propiedades en Inglaterra, Gales y Normandía, el título de Conde de Pembroke. 

La biografía de este caballero y señor feudal francés, bajo el título "Histoire de Guillaume le Maréchal", promovida por uno de los hijos de William, y cuyo autor, es un desconocido Jean, sirvió al medievalista  francés George Duby para escribir el libro "Guillermo el Mariscal". 

El 14 de mayo de 1219 moría el Gran Mariscal, y cumpliendo el voto realizado durante las Cruzadas, fue Ordenado Caballero en su lecho de muerte. Entre sus últimas disposiciones, entregar comida a los pobres que asistiesen a su cortejo fúnebre. Condes, nobles y pares vistieron sus mejores galas para tributar merecido homenaje al féretro de tan excelso caballero. Cuando estas noticias llegaron a Francia, Guillermo el Mariscal fue proclamado "el primer lugarteniente de Dios en la tierra y el mejor de los Caballeros". 


Las últimas palabras de un guerreo convencido, ante una batalla imposible de ganar fueron: "No puedo defenderme de la Muerte". El cuerpo sin vida de William fue sepultado en la Iglesia del Temple de Londres, donde aún podemos ver la efigie de su sepulcro reposando eternamente junto a uno de sus hijos. 
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