Mostrando entradas con la etiqueta Suevos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Suevos. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de abril de 2019

EURICO, REY VISIGODO.




El rey Eurico decidió crear un compendio de leyes único para todos los reinos que dominaba, el famoso Código de Eurico, el primer corpus legislativo compilado por un monarca godo.

Hijo menor de Teodorico I se hizo con el poder en el año 466. Para ello no tuvo remilgos (ni futuros remordimientos) en matar a uno de sus hermanos. Heredó el talante conquistador de su padre y comenzó la expansión del reino de Tolosa. Planificó una estutiada estrategia con un claro objetivo, dominar la Galia Oriental y luego toda la Península Ibérica.

En 472/473 envió a la península Ibérica dos cuerpos de ejército para cerrar una tenaza sobre los suevos. Uno de ellos penetró por los Pirineos y conquistó Pamplona y Zaragoza. El otro atravesó el litoral y se apoderó de Tarragona.

Las iniciativas militares de Eurico fueron un auténtico éxito, al que contribuyó el desmoronamiento del Imperio Romano de Occidente. Bajo Eurico el territorio controlado por el reino visigodo, entre las Galias e Hispania, superaba el millón de kilómetros2. El rey Eurico murió por causas naturales, un acontecimiento ciertamente extraordinario entre los monarcas visigodos.

martes, 12 de febrero de 2019

ALAMANES.



Alamanes, literalmente todos los hombres poderosa confederación de tribus germánicas (suevos, cuados, teutones, carudos y eudoses) que alcanzó su apogeo en el siglo III, entrando en duro conflicto con Roma. 

Se habían establecido entre el Elba y el Vístula, atacaron la frontera de Retia en 213, pero el emperador Caracalla los expulsó. Cincuenta años depués, 258, ocuparon vastas zonas entre el Rin, el Main y el Danubio, y descendieron hasta el Norte de Italia, pero Galieno los volvió a derrotar. En varias ocasiones intentaron conquistar la orilla izquierda del Rin, siendo rechazados en cada tentativa. 

En el contexto de las grandes migraciones del siglo V se establecieron en Alsacia y el Palatinado, entrando en conflicto con los francos. El rey merovingio Clodoveo los venció y los sometió. 

Los alamanes se desarrollaron como un pueblo unitario, con leyes propias y tras la desaparación del Imperio Carolingio, formaron el ducado de los suevos.




jueves, 31 de enero de 2019

ALANOS.



De complicado origen, los alanos, procedentes de Asia Central, fueron uno de los múltiples pueblos que aprovechando la crisis del siglo III realizaron incursiones en las tierras del Imperio Romano. Parece ser que serían de procedencia irania, con quienes les uniría la lengua y otros aspectos culturales, procederían de las zonas montañosas, pues parece que el término “alain” significa montaña.

Según Amiano, autor de Res Gestae;“casi todos los alanos eran algo rubios, de hermosas facciones y arrogante figura, consideraban como una felicidad morir en la guerra, y su mayor timbre de gloria era el haber matado a un enemigo, cuyos despojos gloriosos, especialmente la piel de su cráneo colgaban como trofeo del petral de sus caballos de guerra, no tenían templos, ni adoraban más dios que una espada desnuda clavada en la tierra; no reconocían otra autoridad más que la de unos magistrados o jueces nombrados entre los guerreros más ancianos y valientes, y desconocían cualquier tipo de esclavitud”.

Los alanos llegaron a formar una especie de estado, muy mal organizado por cierto, en el siglo III, entre el Ural, el Cáucaso y el Don, que fue rápidamente destruido ante el avance imparable de los hunos.

Los historiadores (antiguos y modernos) no se ponen de acuerdo al clasificar este pueblo y establecer su nacionalidad. Entre Josefo, Ptolomeo, Claudiano y Amiano Marcelino existen notables discrepancias, pues mientras unos los identifican con los getas, otros los confunden con los escitas, los hunos y los vándalos. El poeta Ovidio, en su largo y triste destierro en el Ponto, describió por primera vez sus salvajes y rudas costumbres.

Los alanos irrumpieron en Europa en el siglo IV y se dividió en dos grupos. Uno continuó su avance hacia el oeste, en la misma dirección que los germanos, y llegaron a la Galia, a Lusitania y finalmente al Norte de África, donde se fusionaron con los vándalos. El otro grupo se dirigió hacia el este y se asentó en el Cáucaso. Se dice que en esta cordillera aún viven algunos de sus descendientes, repartidos entre Georgia y Rusia.

En el siglo IV se asentaron en tierras de la actual Hungría debido a la presión de los godos, y de ahí pasaron a la Galia en el 406. Tres años después pasaron a la península Ibérica junto con vándalos y suevos. Tras su exterminio por el rey visigodo Valia en el 418, sus supervivientes se unieron a los vándalos de Genserico, que terminaron fundando un reino en el norte de África.


martes, 4 de julio de 2017

REQUILA, REY DE LOS SUEVOS.



Ambicioso rey de los suevos de Galicia, seguidor de la ancestral religión pagana nórdica. Requila dirigió campañas militares con el objetivo de expandir los límites de su reino, intervino en Lusitania y en la Bética, conquistó Mérida y Sevilla, y bajo su férreo puño el poder suevo alcanzó su cénit en Hispania. Derrotó a las topas romanas de Vito que habían llegado a Hispania a poner las cosas en orden.


Contrario a los católicos y muy agresivo contra los hispanorromanos se asoció con los bandoleros bagaudas, a los que utilizó como si fuesen corsarios. Al parecer sentía cierta simpatía por ciertas tendencias heréticas que intentaron revivir el priscilianismo en los alrededores de Astorga. Murió en 448.  

sábado, 25 de octubre de 2014

CRUCERO DE SANTO TORIBIO



Toribio, religioso natural de la provincia de Galicia, de buena familia lo vendió todo y acudió a Jerusalén. Allí gozó del favor del patriarca Juvenal que lo nombró Sacristán de la Iglesia del San Sepulcro. La morriña le hizo regresar a su tierra, y lo hizo trayendo a España algunas reliquias de la pasión, como un fragmeno del Lignum Crucis. Una tradición cuenta que Toribio trajó al Bierzo la talla de la Virgen de la Encina, llamada a convertirse en patrona de la comarca. Ya en la Península Ibérica fue nombrado obispo de Astorga y combatió enérgicamente la herejía de su paisano Prisciliano.


Cuenta la leyenda que Santo Toribio tuvo que abandonar su diócesis y huir de la ciudad, ya que los habitantes de Astorga lo acusaron de impiedad. Corrío montaña arriba y cuando llegó al lugar donde hoy se eleva el Cruceiro, juró que jamás regresaría. Otra versión de la leyenda cuenta que Toribio tuvo que huir de Astorga cuando llegaron las hordas de bárbaros suaves que arrasaron y se adueñaron de la región.  

lunes, 16 de junio de 2014

BAGAUDAS



Si el estado no es capaz de proteger a sus gentes, los que nada tienen se organizan, se lanzan al monte y al camino a vivir como depredadores, y no tienen inconvenientes en enfrentarse abiertamente a los cuerpos armados oficiales. 

A mediados del siglo V, el Imperio Romano hacía aguas por todas partes, su presencia militar en Hispania era cada vez más débil y testimonial, los recursos económicos parecían estar agotados y la agitación social (latente en épocas de bonanza) se materializó en un movimiento de rebelión; los bagaudas. 

Los bagaudas fueron un variopinto ejército (o más bien milicias) formadas por esclavos, campesinos empobrecidos, bandoleros y todos aquellos, que descontentos con el sistema, estaban dispuestos a tomas las armas y dirigirlas contra el (declinante) poder establecido. 

La corrupción de magistrados, recaudadores y grandes propietarios, conducen a los más humildes a un empobrecimiento extremo, y muchos de ellos no ven más salida,  que renunciar a la ciudadanía y convertirse en perseguidos y proscritos. Y a esta masa de gente honrada y desesperada, se irán uniendo bandoleros y delincuentes comunes, haciendo causa común contra la opresión institucional.

Salviano toma partido por estos depauperados sociales y los caracteriza como: "expoliados, afligidos, aniquilados por jueces malos y crueles".

Los bagaudas aparecieron de forma intermitente durante varias generaciones, y popularmente eran conocidos como "los habitantes de los bosques". Aunque el significado exacto de la palabra bagauda sigue siendo desconocido. 

Se trataba de grupos heterogéneos, que únicamente tenían en común la pobreza y el estar situados al margen de la ley; esclavos, proscritos, desertores, desheredados, ciudadanos arruinados o ladrones. Con una organización militar muy rudimentaria y mal armados, combatieron utilizando la táctica de la guerra de guerrillas. Los bandoleros y desertores conformaron la oficialidad de estos curiosos ejércitos. 

En 449 Basilio se puso al frente de ellos y asolaron el Valle del Ebro, y junto al rey suevo Requiario tomaron Zaragoza y Lérida. Las acciones bagaudas consistían en razzias y saqueos a campos y grandes propiedades, para obtener botín. Puntualmente también protagonizaron golpes de mano sobre ciudades, aunque nunca llegaron ni a ocuparlas, ni a dominarlas, lo que demuestra el escaso (o nulo) apoyo que tenían entre la población urbana. 

En el año 455 los visigodos, en nombre de Roma, exterminaron este movimiento, y los supervivientes fueron reubicados como campesinos feudatarios. 

Hasta que punto la bagauda fue un movimiento organizado, con unos fines claros de rebelión contra el poder romano en Hispania, sigue siendo objeto de debate entre los entendidos en la materia.

martes, 11 de marzo de 2014

ÚSIPOS.



Los bravucones y valientes úsipos, hartos de sus Germania natal se enrolaron en el ejército romano y se trasladaron con el general Agrícola a la conquista de la inconquistable Britania. Una cohorte formada por úsipos embarcó en varios navíos ligeros y subieron por las peligrosas costas de la Gran Bretaña, luchando con arrojo contra los britanos. Cuentan que llegaron a tal punto de indigencia, quizás por haber subido a bordo demasiado alcohol y pocos víveres, que no tuvieron más opción que comerse a los más débiles de la tripulación. Según Tácito fueron capaces de completar la vuelta entera a Britania, para ser tomado por auténticos piratas por los suevos. Muchos de estos úsipos alcanzaron fama gracias a su charlatanería y al relato de sus aventuras en bares y tabernas. Aunque muchos otros fueron vendidos como mercancía esclava. 

"Durante el mismo verano una cohorte de úsipos, reclutada en Germania y trasladada a Britania osó cometer una fechoría grande y memorable. Muerto un centurión y ciertos soldados que, incluidos en los manípulos para enseñar la instrucción actuaban como modelo y guía de los demás, subieron a tres naves libúrnicas llevando a la fuerza a sus timoneles; uno de ellos consiguió volver remando, los otros dos se hicieron sospechosos y fueron asesinados. Aún no se había divulgado la noticia y ya navegaban junto a la costa como algo milagroso. Después, cuando desembarcaron en busca de agua y provisiones, como trabasen combate con numerosos britanos que defendían sus bienes, saliendo vencedores las más de las veces, derrotados otras, llegaron a tal extremo de indigencia que se comieron a los más débiles para terminar todos entrando en el sorteo. Así rodearon Britania; perdieron las naves por su desconocimiento de la navegación. Tomados por piratas, fueron capturados primero por los suevos, después por los frisios. Hubo algunos que, vendidos como mercancías y yendo a parar a nuestra orilla tras sucesivos intercambios de mercaderes, se hicieron famosos con el relato de sus aventuras"
Tácito. Agrícola 28. 

domingo, 9 de junio de 2013

VANGIONES



Los vangiones eran un pueblo germano que habitaban la región de Renania-Palatinado y tenían como capital Borbetomagus, la actual Worms. 

Según Tácito, que los considera sin género de dudas germanos, estaban asentados cerca del Rin.

"Pueblos germanos sin duda alguna habitan en la misma orilla del Rin: vangiones, tribocos y nemetes."

Germania 28. Tácito.

Plinio el Viejo también se expresa en términos similares, "Los pueblos de Germania que viven junto al Rin, en la misma provincia, son los németes, los tribocos, los vangiones [...]" Historia Natural IV, 106.

La ciudad de Borbetomagus, con un nombre que nos recuerda a los topónimos celta, se juega con Colonia y Tréveris, el honor de ser la ciudad más antigua de Alemania. En lengua celta Borbetomagus significa "asentamiento cerca del agua". En la mayoría de las ocasiones, no es posible dilucidar si un pueblo es germano o celta, ambas cosas, o ninguna. Ambos términos, son tan amplios, que a veces parece no significar absolutamente nada referirse a tal o cual pueblo, como celta o como germano. Con el tiempo Borbetomagus se latinizó bajo la forma de Vormatia. 

El gran ejército de Ariovisto, que fue derrotado por Julio César, contaba entre sus filas con un numeroso grupo de vangiones. 

"Sólo entonces, y a la fuerza, sacaron los germanos sus tropas del campamento y formaron por pueblos, a intervalos iguales, los harudes, los marcomanos, los tríbocos, los vangíones, los németes, los eudusios y los suevos, rodeando toda su formación con carromatos"
Julio César.
Guerra de las Galias I, 52. 


jueves, 23 de mayo de 2013

EL IMPACTO GERMANO Y LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO



El Imperio Romano era una estructura política, dominando un territorio determinado y con unas fronteras claras. Éstas fueron fluctuando a los largo de los siglos, pero desde el siglo II d.C, prácticamente no se movieron. 

Las citadas fronteras estaban constituidas por accidentes geográficos; grandes ríos, Rhin y Danubio, mares, como el Mar Negro y el Océano Atlántico, y grandes desiertos, como el Sahara. Estas fronteras, llamada "limes", marcaban, delimitaban el territorio del Imperio Romano, más allá de ellas  moraban los diferentes pueblos bárbaros. 

Muchos de estos pueblos eran nómadas, formados por distintas tribus, que a su vez se desglosaban en diversos clanes. Estas sociedades tribales oscilaban entre dos polos; los jefes y los guerreros. La relación entre ellos se basaba en la vinculación personal que unía la vida, incluso el destino, del guerrero con su jefe. Este tipo de relación tendrá importantes repercusiones en época medieval. 



A partir del siglo III se comenzó a producir una fuerte presión, por parte de estos pueblos, sobre el limes, que terminarían traspasando para asentarse en el mismísimo Imperio Romano, siendo una importante agente que contribuyó a su disolución. Buscar el por qué de esa presión ha sido uno de los grandes temas de debate de la historiografía. 

Hasta hace relativamente poco, se trataba de dar explicación a partir de una única causa. Actualmente se piensa que un fenómeno tan complejo, y cargado de tantos matices, no es posible comprenderlo, ni explicarlo, por un solo motivo. La suma de una serie de causas nos permitirá establecer una explicación más razonable de esta presión. 

La primera de estas causas fue la debilidad del Imperio Romano a partir del siglo III; un bajo nivel demográfico, una mala administración y un cierto malestar social. Luis García Moreno afirma que "a todo esto habría que añadir la falta de solidaridad con los elementos dirigentes del estado imperial". 

A partir de los siglos III y IV varias ciudades cobran gran importancia, ya no va a ser Roma la única ciudad que capitalice el poder. A inicios del siglo IV Constantino funda una nueva ciudad en Bizancio, una segunda capital para el imperio, que bautizará con su nombre. Constantinopla se transforma en una Nueva Roma, con lo que el Imperio comienza a polarizarse entre Oriente y Occidente. Esta realidad se hace patente en el año 395, cuando Teodosio divide el imperio entre sus dos hijos, Honorio y Arcadio, en Imperio de Occidente e Imperio de Oriente, cada uno con su propia capital. 

De forma paralela otras ciudades fueron adquiriendo mayor entidad. Gracias a las Constituciones Imperiales sabemos que, por ejemplo, Milán o Tréveris fueron ejerciendo funciones de capitalidad. En los citados documentos aparece no solo el emperador que las emite, sino también el lugar dónde son emitidas. Muchas de ellas señalan Milan y Tréveris, por lo que poco a poco se van convirtiendo en cabeza de la administración. La capitalidad adquiere cierto tono itinerante, allí donde se encuentre el emperador, se hallará la capital. 

Ante problemas acuciantes para el Imperio, no se adoptaba una solución única para todo el territorio. Mas bien, proliferaban discursos distintos, no existía un proyecto político común. Se constata una ausencia absoluta de solidaridad entre los diferentes territorios imperiales. 

En cada lugar, o ciudad, se podía opinar, y actuar de manera contradictoria, tal y como sucedió en el siglo IV. Los visigodos hostigaban continuamente la región de los Balcanes, un problema que corresponde atajar a la capital de Oriente, Constantinopla. La solución adoptada será desviar el problema hacia Occidente, concretamente hacia Occidente. Por lo tanto el problema no desaparece, únicamente va a cambiar de ubicación. Constantinopla se deshace del marrón y le pasa la papeleta a Roma. 



Peter Brown apunta que la aristocracia romana, y también la Iglesia, cada vez con mayor frecuencia, optan por negociar acuerdos personales con cada uno de los jefes y reyezuelos de los pueblos germánicos. Poder temporal y poder espiritual se iban desentendiendo de la posibilidad de una política común para todo el ámbito imperial. Un ejemplo claro lo constituyen los grandes terratenientes del sur de Francia, que pactaron el asentamiento de los visigodos sin contar con Roma. 

Hemos analizado la situación interna de Roma, vamos a intentar ahora acercarnos a la realidad exterior. El fenómeno invasor no fue algo aislado, ni de aparición súbita. El peligro de los germanos estuvo ahí desde siempre, desde el mismo momento en que Roma comenzó su expansión y fue anexionando nuevos territorios. Mas esta presión se va haciendo insostenible a partir del siglo IV, relacionada con la necesidad de mejorar que tenían estos pueblos (una constante universal, iniciar migraciones para mejorar las condiciones de vida). 

Factores climáticos, demográficos y sociales nos ayudan a explicar este aumento de la presión sobre el limes.  Oscilaciones y empeoramiento del clima en algunas zonas de Asia provocaron que los grupos humanos buscaran espacios más templados. El aumento demográfico de determinadas tribus hizo que parte de la población se desplazase en búsqueda de más y mejores tierras para asentarse. 

A las oscilaciones climáticas y el crecimiento demográfico hay que sumar los cambios sociales. Entre los siglos II y III los germanos experimentan un desarrollo de su estructura político-social, el desarrollo de determinadas explotaciones agrarias y el fortalecimiento de una clase dirigente, una incipiente aristocracia. Estos cambios provocan la aparición de nuevas reglas para ordenar la vida cotidiana de estos pueblos. Los señores fueron acaparando cada vez más poder político, asentado en el control económico de un determinado territorio. 

En el momento en que estamos, no se puede seguir manteniendo la "Hipótesis del efecto dominó". Según esta hipótesis los movimientos de estos pueblos seguían un efecto dominó. Se argumentaba que existía un movimiento primario que desencadena el resto, empuja a otros pueblos hacia el limes. Como acabamos de señalar, esta hipótesis ya no se sostiene. Los diferentes pueblos se van acercando al limes en distintos momentos y por diferentes causas. Para abordar estos temas es necesario realizar estudios más locales. 



Miles de personas van a traspasar el limes, van a intentar establecerse en el Imperio y la solución que adopta Roma ante esa avalancha será, en principio, de naturaleza jurídica. Buscará una fórmula jurídica que le permitiese asumir la presencia de estos pueblos dentro del Imperio. Esta fórmula es el "foedus". 

El "foedus" es un tratado firmado entre el estado romano y un pueblo germano. A través de este tratado el pueblo se convierte en federado y aliado de los romanos y queda instalado dentro del Imperio. 

Una vez asentados dentro del Imperio Romano se produce un reparto de las propiedades entre la población romana y la población germana. Este reparto se hace de la siguiente manera, dos tercios del ager (zonas en cultivo) para el germano y el tercio restante para el romano. Mientras que del saltus (zonas incultas, bosques, marismas) queda la mitad para cada uno. 

En el 418 se firma un foedus entre Roma y los visigodos, en virtud del cual, quedan instalados en el sur de la Galia, entre Toulouse y el Atlántico. En este espacio la población romana residente, tendría que convivir con los recién llegados. 

Entre el 395, año de la división del Imperio, y el 476, cuando Roma desaparece como estructura política, se firmaron más de cien foedus, entre Roma y diferentes pueblos germanos. Bien es cierto, que un pueblo germano podía firmar más de un foedus. 



De alguna manera Roma pretendía asumir a estos pueblos, incorporarlos a su realidad, hacerlos romanos, y que participasen en la defensa del Imperio. Y por supuesto que iban a hacerlo, en tanto en cuanto que estos germanos ya tenían unas propiedades, y había que defenderlas. Roma lanzó a unos germanos contra otros. 

A pesar del éxito inicial de esta fórmula, el Imperio Romano terminó desapareciendo. El hecho de la caída del Imperio Romano siempre se ha estudiado poniendo todo el énfasis en las invasiones germanas. Indudablemente el factor más espectacular y llamativo a ojos del historiados decimonónico. Como venimos señalando, esta afirmación ya no se sostiene. En la desaparición del Imperio Romano de Occidente intervinieron algunos elementos más .



Para estudiar el tema de las invasiones se utiliza un concepto de la historiografía alemana, acuñado en el siglo XIX, el Volkerwanderung, literalmente "migración de pueblos". Este concepto iba asociado al análisis de las estrategias militares utilizadas por los germanas para vencer a los romanos. También intentaba explicar la caída de Roma como consecuencia de la llegada de los invasores llegados de más allá del limes. 

Hoy día esta lectura única del concepto volkerwanderung está en tela de juicio y se potencian los estudios regionales que atiendan a una serie de aspectos tales como, el grado de desarrollo sociopolítico de los invasores, las conexiones existentes entre los grupos de dirigentes invasores y las autoridades imperiales, que objetivos subyacían bajo estos movimientos (fusionarse con la población romana o destruirla) y las relaciones entre el gobierno central romano y sus provincias. Muchos germanos actuarán como aliados romanos en la lucha contra otros germanos, independientemente del pueblo al que pertenezcan; los guerreros germanos siguen a su jefe, no a una supuesta nación.

En el año 476, Odoacro, un rey hérulo, depone al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto. El caudillo hérulo coge los símbolos e insignias imperiales y las envió a la nueva Roma, Constantinopla.

Ese 476 tuvo un gran valor simbólico; significaba el final del Imperio Romano de Occidente. Sin embargo, hemos de verlo como un hecho más, ya que en ese momento, el poder político romano era pura ficción.

Durante los siglos IV al VII se va produciendo la llegada y el establecimiento de distintos pueblos. Normalmente este proceso lo estudiamos a través de distintas fases, tres oleadas migratoria. 

La primera fase, entre los siglos IV - V, protagonizada por hunos, visigodos, suevos, vándalos, burgundios, anglos, jutos , sajones provocó los efectos más traumáticos y devastadores. Entre los siglos V y VI, participan pueblos que durante la fase anterior permanecieron en un segundo plano, como los francos y los ostrogodos. 



La tercera fase, siglo VI - VII, se produce el intento de recuperación de la parte occidental por parte del emperador bizantino Justiniano. Para llevar a cabo este proyecto crea un ejército dirigido por los generales Belisario y Narsés, invirtiendo grandes riquezas, para lo que tuvo que realizar un gran esfuerzo económico. Tras algunos éxitos iniciales, recupera el Norte de África, el Levante de la Península Ibérica y algunas zonas de Italia, el intento termina en fracaso. En este ejército participan algunos pueblos germanos aliados de Constantinopla. Uno de ellos es el de los lombardos, que terminará separándose de Bizancio e instalándose en Europa Occidental.

Para finalizar una rápido repaso a los más importantes protagonistas del volkerwanderung. 

HUNOS.



Dirigidos por Atila, no llegaron a establecerse en ningún punto de Occidente. Procedentes de Asia, recorrieron buena parte de Europa y hostigaron a los romanos, especialmente en las Galias y en la Península Ibérica. Al parecer se trataba de una confederación formada por distintos pueblos. 

Esta gran confederación estaba agrupada gracias a Atila, un caudillo militar. Todos sus guerreros dependían dél personalmente. Cuando muerte Atila el peligro huno se difumina, al desaparecer el nexo que los unía. 

VISIGODOS. 

Junto con los ostrogodos pertenecen a una familia mayor, los godos. Los godos estaban situados junto al río Dniéster. Los visigodos empiezan a presionar la frontera oriental del Imperio Romano, sobre todo en la zona de los Balcanes. 

Los problemas originados por los visigodos a Constantinopla, provoca que la corte oriental desvíe el problema hacia occidente, siendo asentados al sur de la Galia. Posteriormente, tras la derrota militar que los visigodos sufren en el 507 en la batalla de Vouillé, a manos de los francos, los visigodos se desplazarán a la península Ibérica, donde se instalarán hasta el 711. 

SUEVOS.




Los suevos procedían de Centroeuropa y se instalan en lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal. 

VÁNDALOS.

Cruzaron la frontera del Rhin en el año 406, recorren parte de las Galias, cruzan la Península Ibérica y se dirigen hacia el norte de África. A través de un foedus, 429, los vándalos son instalados definitivamente en el norte de África. La actitud de este pueblo será bastante hostil hacia las comunidades romanas.

BURGUNDIOS.

Llegaron desde el Centro de Europa y su recorrido será algo más corto. Quedaron instalados en la zona que actualmente se conoce como Borgoña. Este pueblo será anexionado por los francos.

ANGLOS, JUTOS Y SAJONES.

Estos pueblos, aprovechando que las guarniciones del sur de Britania habían sido abandonadas, se dirigen y asientan en la isla. Su hogar original pudo estar en Dinamarca.

En las segundas oleadas llegan a occidente otros pueblos.

FRANCOS. 

El pueblo franco se dividía en francos salios y francos ripuarios. Los salios procedían de Salland (Países Bajos) y los ripuarios estaban asentados más al este, grosso modo, entre la ciudad de Colonia y el mar del Norte. La rama que va a triunfar será la de los francos salios. 

OSTROGODOS. 

Pertenecían a la gran familia de los godos, primos hermanos de los visigodos. En torno al 490, los ostrogodos están instalados en el Norte de Italia, situando su capital en Rávena. 

LOMBARDOS. 

Llegan a Occidente de la mano de las tropas de Justiniano, actuando como tropas auxiliares de Bizancio. Los bizantinos intentaban recuperar la parte occidental del imperio, y en ese contexto conseguirán destruir el Reino Vándalo del Norte de África. 




Durante esos años de reconquista, los lombardos actuaban como tropas auxiliares, hasta que consiguen independizarse de los bizantinos. Una vez liberados de la tutela bizantina, se instalan en Italia, básicamente en la región actual de Lombardía, provocando a su vez, la desaparición de los ostrogodos. 

lunes, 15 de abril de 2013

LOS BÁRBAROS LLEGAN A HISPANIA

a los ojos de un testigo directo



Hidacio, obispo e historiador hispanorromano del siglo IV d.C. vivió en directo la llegada de los "bárbaros las Provincias Hispanas". 

"Los alanos, los vándalos y los suevos entraron en las Españas en el año 447 de la era (Hispánica); los unos, el cuatro de las calendas de octubre, los otros, el tres de las idus de octubre, en la tercera feria, en el octavo consulado de Honorio y el tercero de Teodosio, hijo de Arcadio [...]

Mientras cometen desmanes los bárbaros por las Españas y el azote de la peste no ataca con menos intensidad, el tiránico recaudador de impuestas arrebata las riquezas y las provisiones almacenadas en las ciudades y el soldado las consume. El hambre cruel se propaga hasta el punto de que las carnes humanas llegaron a ser devoradas por el género humano por la fuerza del hambre; incluso las madres se alimentaron con los cuerpos de sus hijos muertos o cocinados por sus propias manos [...] Y así, haciendo estragos por todo el orbe las cuatro plagas del hierro, el hambre, la peste y los animales salvajes, alcanzan su cumplimiento las profecías anunciadas por el Señor a través de sus profetas. 

El año 457 [...] los bárbaros convertidos a la idea del establecimiento de la paz por la misericordia del Señor, se dividen por sorteo las regiones de las provincias para habitarlas. Los vándalos ocupan Galicia, y los suevos, el territorio situado en el extremo que da al mar océano; los alanos se sortean las provincias Lusitania y Cartaginense, y los vándalos llamado silingos se reparten la Bética".
Crónicas . Hidacio.

domingo, 10 de febrero de 2013

MARSIGNOS



Los Marsignos aparecen citados en la Germania de Tácito, situados más allá de Cuados y Marcomanos, junto a otros grupos como los osos o los burios. Algunos autores, como J.M. Requejo, los consideran pueblos celtas. 

Hacia atrás, los marsignos, cotinos, osos y buros limitan a los marcomanos y cuados por su parte posterior. De éstos, los marsignos y buros recuerdan a los suevos por su lengua y costumbres; la lengua gala de los cotinos y la canónica de los osos demuestra que no son germanos; también el que estén sometidos a tributos.
Tácito. Germania. 43

Otra posibilidad, teniendo en cuenta su ubicación geográfica en la Europa Centrooriental y su inclusión en una lista junto a osos y burios, es que los marsignos fuesen un grupo protoeslavo. De todas formas, y a pesar de sus costumbres similares a los Suevos, parece claro que no eran germanos. 

ETNOGRAFÍA DE LOS CUADOS




Los cuados eran un pueblo de Germania Oriental, primos hermanos de los marcomanos, por parte de padre, y de los sármatas, por parte de madre. 

Según el historiador Tácito hacia el siglo I d.C. , formaban, junto a semnones, longobardos, hermunduros y marcomanos, parte de los suevos. 

"Próximos a los hermunduros viven los naristos y, a continuación, los marcomanos y los cuados. La gloria y el potencial más importante pertenecen a los marcomanos, e incluso su mismo territorio lo conquistaron valientemente tras derrotar en un tiempo a los boyos. No desmerecen la raza los naristos y cuados"
Tácito. Germania 42. 

Habitaban en la Europa Centrooriental, tierras de Bohemia y Moravia (República Checa), al norte del Danubio, regiones a las que llegaron junto con los marcomanos, y de las que expulsaron a los anteriores pobladores celtas (como los boios). Vivían al oeste de los sármatas, separados de las provincias romanas de Panonia Superior y Valeria, por el Danubio.

Vecinos de los sármatas, aparecen unidos en muchas ocasiones, de ahí que se nos presenten mezclados y muy próximos, no solo por la vecindad, sino también por la similitud de costumbres y armamento.

"[...] los sármatas y los cuados se habían unido y habían llegado a un acuerdo por la cercanía y la semejanza de sus costumbres y de sus armas, y que estaban atacando Panonia y la Moesia Segunda mediante grupos dispersos"
Amiano Marcelino 17, 12, 1. 

Es bastante probable, que sármatas y cuados sincronizasen sus incursiones en las zonas controladas por los romanos. 

". . . los cuados y sármatas asolan los territorios de Panonia"
Orosio VII, 22, 7

"[...] los cuados, que habían compartido numerosas situaciones de peligro con los sármatas, a quienes, con frecuencia habían estado inseparablemente unidos en sus correrías"
Amiano Marcelino 17, 12, 8. 



Parece que los cuados, gustaban de habitar lugares elevados y poblados de bosques, como la Selva Hercinia (Selva Negra). Debemos hacer hincapíé, nuevamente, de la gran importancia, tanto económica como religiosa, que tenía el bosque para el germano. La espesa vegetación, los humedales y los numerosos árboles, servían también como inaccesibles refugios y se convierten en lugares propicios para tender trampas y emboscar al ejército invasor romano.

"En este lugar además se encuentra la Selva Hercinia y los pueblos suevos, los cuales habitan en el interior del bosque, como los cuados"
Estrabón VII, 1, 3


Los cuados, junto a los alamanes, son uno de los pueblos germanos cuya importancia es mayor en el relato del historiador tardoantiguo Amiano Marcelino, que describe muy bien su organización.

Entre los siglos I y IV d.C. los cuados aparecen frecuentemente combatiendo a Roma.

El primer contacto de Roma con los Dacios (86 d.C.), obligó a Domiciano a luchar también contra otros pueblos, como los sármatas, los marcomanos de Bohemia, y los propios cuados en Moravia.

Estando Panonia sin guarnición romana, los cuados se lanzaron a su conquista, y tuvo que acudir un ejército  romano de 20.000 hombres que fue derrotado.

Envalentonados, los cuados continuaron con su avance y trataron de apoderarse de la ciudad italia de Aquileya, en el mar Adriático, muy cerca de la frontera con Eslovenia. En esta ocasión si que fueron detenidos por las legiones de Roma.




En tiempos de Marco Aurelio, se unieron a los marcomanos, y fueron vencidos en el 175. 

"Efectivamente, al sublevarse estos pueblos de crueldad bárbara y de cantidad innumerable, esto es, los marcomanos, los cuados, los vándalos, los sármatas, los suevos y casi toda Germania"
Orosio VII, 15,8.

Durante este el siglo II, los cuados eran un pueblo aguerrido y temible, protagonistas de intrépidas campañas militares, fueron capaces de destruir Opitergium (en el Véneto) y del mencionado asedio de Aquileya. En el siglo IV, Amiano considera, que los cuados han perdido el esplendor de antaño.

"En ese momento no eran muy temidos, pero habían sido un pueblo belicoso y con mucho poder como demuestran sus rápidos ascensos y caídas del pasado, el que Aquileia fue asediada por ellos y por los marcomanos, la destrucción de Opitergio, así como muchas acciones sanguinarias culminadas en campañas muy rápidas. Por ello, cuando atravesaron los Alpes Julios, el emperador Marco Pío, de quien hemos tratado anteriormente, apenas pudo resistir"
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

Los cuados volvieron al ataque durante el Imperio de Caracalla y en época de Galieno invadieron Panonia. En el 375 Valentiniano los expulsó, y desde este momento se confundieron totalmente con los suevos, formando parte de este contingente de pueblos en la "gran migración de los germanos". 

El emperador Valentiniano sentía la necesidad de proteger la frontera situada al otro lado del Danubio, concretamente el territorio ocupado por los cuados, y por este motivo los forzó a la guerra, invadiendo su espadio. Según nos informa Amiano, este espacio debía contar con enormes proporciones.

"Y es que Valentiniano, que desde el inicio de su principado había mostrado un gran afán por fortificar las fronteras - afán ciertamente excesivo -, ordenó que se levantara un campamento defensivo al otro lado del río Íster, en el interior del territorio de los cuados, como si estos formaran parte ya del suelo romano"
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

El asesinato a sangre fría de su rey Gabinio, que parece ser ordenó Valentiniano, fue el motivo de una gran agitación generalizada entre los cuados, que devastaron a sangre y fuego las provincias de Panonia y Valeria.

"[...] el pueblo de los cuados, que había permanecido tranquilo durante mucho tiempo, se agitó de repente. [...] Y lo cierto es que, por bárbaros que fueran, tenían un motivo de queja".
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

"Después, cuando el rey Gabinio pidió humildemente que no se intentara nada nuevo, simuló humanidad y, como si fuera a mostrarse de acuerdo, le invitó a que acudiera a un banquete junto a otras personas.
Pero cuando Gabinio salía del banquete, Marceliano hizo que le mataran, violando de forma criminal el deber sagrado de la hospitalidad.
Cuando el rumo de esta acción tan atroz se difundió por diversas regiones, hizo que se rebelaran los cuados y los pueblos cercanos. Éstos, llorando la muerte de su rey, reunieron y enviaron tropas de ataque que, después de atravesar el Danubio, atacaron a la gente que estaba ocupada en las tareas de la cosecha, ya que no esperaban ninguna hostilidad"
Amiano Marcelino 29  , 6, 5-6.

Sus ataques habitualmente estaban dirigidos sobre las fronteras romanas dirigidos contra las provincias de Valeria y ambas Panonias. Nos parece necesario distinguir, entre las ocasiones, pocas, que lo hacían en solitario, y las más frecuentes, en las que aliados con los sármatas invadieron las Panonias en 365, las dos Panonias y Valeria en el 373, y nuevamente, en el 375, las dos provincias de Panonia.

" [...] los suevos estaban atacando Recia, los cuados Valeria, y que los sármatas, el pueblo más experto en el pillaje, estaban devastando la Moesia Superior y la Panonia Segunda"
Amiano Marcelino 16, 10, 20. 

Los cuados, como otros muchos pueblos germanos, también sirvieron en el ejército romano, siendo destinados a las orillas del Éufrates y a la frontera meridional de la provincia africana. 

En las fuentes se nos muestra un pueblo dedicado al pillaje y la rapiña, siendo el robo el único objetivo de sus expediciones militares. Además, Amiano exalta su carácter bárbaro, cuando nos los presenta exultante, alegres y satisfechos tras haber destruido una ciudad y masacrado a su población.

También sobresale su capacidad mucho más dispuesta para la emboscada, la táctica de guerrilla, que para la batalla campal, el combate a campo abierto; siendo ágiles en rápidos ataques y veloces retiradas. Siendo su organización militar en pequeños escuadrones de gran movilidad.

Su carácter volátil, o más bien conscientes del verdadero peligro, se muestra en las numerosas ocasiones, en las que tras una derrota militar, se arrodillan ante sus vencedores y suplican una paz honrosa. Más de una vez, culpan de sus razzias a pequeños grupos de bandidos que nada tienen que ver con ellos (actuación similar a la de los lusitanos en la Península Ibérica). Para asegurar la paz, no tenían inconveniente en desprenderse de las armas, ni de entregar a sus propios hijos como rehenes a los romanos, a cambio de la fidelidad.

". . . al ver a nuestro ejército en el corazón de su reino y del suelo patrio, se echaron a los pies de nuestros soldados y, tras alcanzar el perdón, cumplieron lo que se les ordenó, eso es, entregaron a sus hijos como garantía de que estaban dispuestos a cumplir las condiciones impuestas, tras lo cual, sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser reales"
Amiano Marcelino 17, 12, 21.

Los cuados se dividían en diferentes pueblos (tribus/linajes) que ocupaban diferentes territorios; de ahí que en las fuentes aparezcan distintos reinos de los cuados. También se utiliza el término "pagi" para referirse a esas circunscripciones, al frente de cada cual había una jerarquía superior.

Las noticias sobre la campaña de 358 nos ofrece una muestra de la organización política de este pueblo germano; en ella se distinguen varios grupos y podemos extraer además algunas ideas sobre su concepción monárquica.



Tenemos las figuras de los reyes Arahario, que aparece al frente de una tropa mixta de cuados y transiugitanos, y de Vitrodo, hijo de Viduario. Podemos pensar en una monarquía claramente hereditaria y en cierto sentido compartida. Los reyes tendrían amplios poderes, aunque limitado quizás por la asamblea del pueblo en armas, tan típica de la organización políticosocial de los pueblos germanos.

"Es lo que hicieron Arahario y Usáfer, un noble destacado, generales de los ejércitos de sus pueblos y, de los cuales, el primero encabezaba al grupo de los transyugitanos y de los cuados y, el segundo a algunos sármatas, grupos muy unidos por la cercanía de sus tierras y por la fiereza de su carácter"
Amiano Marcelino 17 ,12, 12.

Junto a esta cúspide, denotamos la presencia de un conjunto de reyezuelos vasallos, por llamarlos de alguna manera, con un poder mucho más limitado y posiblemente dependiente de los anteriores. El caso más claro es el de Agilimundo.

"Entonces su príncipe Vitrodoro, hijo del rey Viduario, y su vasallo Agilimundo, así como otros nobles y oficiales, que encabezaban a varios pueblos . . ."
Amiano Marcelino 17, 12, 21.

La sociedad de los cuados tiene forma piramidal. En la cúspide se encuentran los reyes principales, compartiendo el poder, Arahario y Vitrodo.

El escalafón intermedio estaría formado por los mencionados reyes vasallo, Agilimundo, y un conjunto de grandes jefes militares (una especie de aristocracia), que extendían su poder sobre algunos grupos de cuados.



La base de la pirámide, sobre la que descansa todo el engranaje social y económico, está compuesta por los hombres libres; capaces de luchar y de trabajar.

En cuanto a la esclavitud no podemos ni afirmar, ni negar su existencia en algún momento de su historia. Lo cierto es que en esta época ya habría desaparecido.



La ganadería, especialmente la caballar, era su actividad económica más destacada. En general sus caballos eran superiores, en docilidad y rapidez, a los romanos. En el botín de guerra un elemento primordial eran los rebaños y todos los animales en general.

"Y una vez que mataron a la mayor parte, al resto se los llevaron prisioneros hasta su tierra, así como a una gran cantidad de ganado"
Amiano Marcelino 29, 6, 6.

Junto a la ganadería también practicaban la agricultura, aunque a mucha menor escala. La producción agrícola no les ofrecía suficientes garantías de subsistencia, por lo que se veían obligados, en numerosas ocasiones, a incluir el grano en los botines obtenidos mediante las expediciones de pillaje o razzias.

En un principio, el territorio ocupado por los cuados era de una gran inmensidad, por tanto contaban con amplias tierras para el cultivo. Esta abundancia de tierras podría explicar el escaso desarrollo de sus técnicas de cultivo, y por ende, de su productividad. Utilizarían técnicas similares a la agricultura de rozas.

Por otro lado, el carácter montañoso de su hábitat dificultaría en gran manera el cultivo de la tierra. Por estos  motivos, sus actividades económicas revisten un marcado carácter ganadero, que implicaba una mayor movilidad que otros pueblos germanos occidentales.

Los cuados pasaban por ser excelentes jinetes, algo típico de pueblos nómadas pastores y  ganaderos, que hacen de la monta una auténtica forma de vida.

"Recorren distancias enormes, ya cuando persiguen a otros o cuando regresan, montando a caballos veloces y dóciles, y llevando cada uno un caballo y, a veces, incluso dos, de manera que, al ir cambiando de montura, pueden recuperar las fuerzas y el vigor con descansos alternativos"
Amiano Marcelino 17, 12, 3. 

Su táctica bélica, como hemos mencionado antes, es la de las emboscadas, ataques vertiginosos y rápidas huídas. Para ello utilizaban sus rápidos y bien adiestrados corceles, a los que castraban para evitar que se sintiesen sobreexcitados ante la presencia de yeguas (enemigas). En este sentido, la fuerza principal de su ejército era la caballería.



El armamento era variado y contaba con corazas de cuero, escudos y largas lanzas, ideales para la carga de caballería o para ser arrojadas; también contaban con dardos y otras armas arrojadizas.  Para el combate cuerpo a cuerpo utilizaban las espadas.

"Estos pueblos, más hábiles en el pillaje que en combate abierto, disponían de lanzas bastante largas, y de escudos hechos con cueros pulidos y alisados, sujetos a sus ropas de hilo como si fueran plumas. La mayor parte de sus caballos suelen estar castrados para evitar que se escapen agitados al ver a alguna hembra, o para que no se revuelvan cuando están escondidos y evitar así que descubran a los jinetes con sus fuertes relinchos"
Amiano Marcelino 17 , 2, 2.


En cuanto a las creencias religiosas, los cuados, al igual que otros pueblos esteparios de pastores nómadas como los hunos, veneraban las espadas. Entre los pueblos mencionados era costumbre adorar una espada clavada en la tierra.

"[....] sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser leales."
Amiano Marcelino 17, 12, 21. 

martes, 30 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO (XV)




41  Esta facción de los suevos se extiende hasta la parte más interior de Germania; más cerca de nosotros (sigamos ahora el curso del Danubio, como antes el del Rin) está la tribu de los hermunduros, fiel a los romanos; por esta razón, son los únicos de los germanos que mantienen relaciones comerciales, no sólo en la orilla, sino tierra adentro, en la más espléndida colonia de la provincia de la Recia. Pasan la frontera por doquier y sin guardianes, y, mientras que a los demás pueblos les mostramos sólo las armas y los campamentos, a éstos les abrimos nuestras casas y fincas, porque no las ambicionan. Entre los hermunduros nace el Elba, río otrora famoso y conocido; hoy apenas se le menciona. 

42    Próximos a los hermunduros viven los naristos, y, a continuación, los marcomanos y cuados. La gloria y el potencial más importante pertenecen a los marcomanos, e incluso su mismo territorio lo conquistaron valientemente tras derrotar en un tiempo a los boyos. No desmerecen la raza los naristos y cuados. Y ésta es, por así decirlo, la fachada de la Germania en la zona que la bordea el Danubio. Los marcomanos han conservado hasta nuestra época reyes de su propia nación, noble linaje de Maroboduo y Tudro (ahora soportan monarcas extranjeros), pero la fuerza y el poder de sus reyes proviene de la autoridad de Roma; raras veces reciben nuestro apoyo militar, más frecuentemente de tipo económico, aunque no por ello son menos poderosos.

43      Hacia atrás, los marsignos, cotinos, osos y buros limitan a los marcomanos y cuados por su parte posterior. De éstos, los marsignos y buros recuerdan a los suevos por su lengua y costumbres; la lengua gala de los cotinos y la canónica de los osos demuestra que no son germanos; también el que estén sometidos a tributos. Los sármatas les imponen parte de tales tributos; parte, los cuados, como si fueran extranjeros; los cotinos, para mayor vergüenza, trabajan incluso minas de hierro. 

Todos estos pueblos se asentaron en algunas llanuras, pero sobre todo en desfiladeros y cimas de montañas. Una cadena de montes separa y divide Suevia, al otro lado de la cual viven muchos pueblos, entre los que el nombre de los ligios es el más extendido y comprende muchas tribus. Bastará nombrar a las más poderosas: harios, helvecones, manimos, helisios, naharvalos. En el territorio de los naharvalos es notorio un bosque perteneciente a una añeja religión. La preside un sacerdote con atavío femenino, pero, según una interpretación romana, recuerdan a los dioses Cástor y Pólux. Tal es la esencia de esta divinidad; su nombre, Alcis; ninguna imagen, ninguna huella de creencia extranjera; sin embargo, se les venera como a dos hermanos, como a dos jóvenes. 

Por lo demás, los harios, aparte de su fuerza, en la que superan a los pueblos citados, siendo feroces como son, favorecen su ferocidad con artimañas y aprovechando las ocasiones: con escudos negros y cuerpos untados, escogen noches muy oscuras para sus combates e infunden terror con el solo miedo que produce su aspecto de ejército espectral, sin que ningún enemigo soporte esa visión inusitada y como de otro mundo, pues en todas las batallas los primeros en ser vencidos son los ojos. 

Tras los ligios están los gotones; con régimen monárquico, con una sujeción algo mayor que la de los restantes pueblos germanos, aunque no tanto como para suprimir su libertad. A continuación, nos encontramos por la parte del Océano a los rugios y lemovios. Típicos de todos estos pueblos son los escudos redondos, las espadas cortas y la sumision a sus reyes.   
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...