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sábado, 6 de noviembre de 2021

ARTE ROMANO. ARQUITECTURA Y CIUDAD.

 


A medida que se fueron extendiendo, los romanos fueron creando una civilización urbana, que acabaría integrando a todos los pueblos conquistados. La ciudad será el centro de la administración del Estado y difusor de la romanización, a través de la lengua (el latín), el derecho, las calzadas y una arquitectura universal al servicio del Estado. 


El proceso de urbanización desarrollado por Roma fue de dos tipos fundamentalmente: 

- En las regiones del Mediterráneo Oriental utilizaron las ciudades de origen griego que crecieron y se adaptaron a las nuevas necesidades. 

- En las regiones del Mediterráneo Occidental (como fue el caso de la Península Ibérica), más ruralizado y con menor tradición urbanística, tuvieron que fundar numerosas ciudades. Estas ciudades de nueva planta nos muestran mejor la tipología urbanística romana. 

La ciudad se origina a partir de influencias etruscas y helenísticas, pero debe responder a las nuevas necesidades derivadas de la condición de gran imperio: construcción de grandes espacios cubiertos (basílicas, termas...), gran desarrollo de la ingeniería civil (puentes, calzadas, presas, acueductos, cloacas . . . ). Esta nueva tipología arquitectónica funcional es lo que le otorgará gran valor y originalidad. 

CARACTERÍSTICAS DE LA ARQUITECTURA ROMANA. 

El marcado sentido práctico del pueblo romano se aplicó a la arquitectura y a sus métodos constructivos, cuya finalidad primordial era la resistencia del edificio, su fácil reparación y su utilidad.  De forma genérica todas las construcciones romanas presentan tres rasgos: 

a. Una arquitectura al servicio del poder político. El Estado romano la utiliza para mantener vivo el recuerdo y el enorme poder de sus gobernantes. En ese sentido, muchos emperadores pusieron sus nombres a estas construcciones. Este aspecto determina las dimensiones colosales de estas construcciones, se trata de impresionar y demostrar la capacidad del Estado, así mismo, la utilización de la piedra y del hormigón buscan la permanencia en el tiempo, como el poder de Roma sobre los pueblos sometidos. La arquitectura romana es la expresión de su poder. 

b. Es una arquitectura utilitaria, funcional, que permite al Estado la extensión de la romanización por las tierras que domina y la consolidación política de su poder. Frente a una tipología constructiva práctica, también existen obras muy ornamentadas. El espíritu práctico del pueblo romano se impone en las obras arquitectónicas, interesa diseñar obras útiles, lo que contribuye a la uniformidad de los modelos arquitectónicos. 

c. Los arquitectos e ingenieros romanos consiguieron una gran destreza técnica, en la construcción de grandes edificios y en los sistemas de cubiertas: bóvedas de cañón, de arista y el descubrimiento de la cúpula como eje de simetría axial vertical, el arco de medio punto, la simetría de los conjuntos monumentales. 

Con respecto a los aspectos técnicos, podemos afirmar que los romanos consideraron siempre la solidez constructiva (firmitas) como lo primero a tener en cuenta cuando se diseñaba un edificio. Prueba de que lo hicieron bien es que muchos de sus edificios se mantienen en pie dos mil años después. 

Tipologías.

Los romanos desarrollaron una poderosa política constructiva al servicio de todos los ciudadanos aportando soluciones tipológicas para multitud de usos. Entre estas diferentes tipologías  y soluciones novedosas veremos diseños urbanísticos, edificios de uso público, religioso, de ocio o administrativo; obras públicas para servicios básicos; y construcciones conmemorativas, y en todos ellos importantes novedades de diseño. 

Los materiales. 

Los arquitectos y albañiles romanos usan materiales muy diversos; madera, piedra, ladrillo, hormigón, mármol . . . 

La madera se empleaba en las cubiertas y en las viviendas. 

Opus incertum

Opus quadratum

La piedra (opus) era tallada en perfectos sillares (opus quadratum) o en bloques irregulares unidos con mortero (opus incertum). 

El ladrillo se empleaba básicamente en las bóvedas, con la finalidad de aligerar su peso. 




El hormigón fue la gran innovación que revolucionó la arquitectura romana: al precisar poca piedra y mano de obra, y ser fácil de reparar, se convirtió en el material más empleado. El hormigón  es una mezcla de cal, arena, agua y guijarros. Al secarse, adquiría una consistencia pétrea, pero era lo suficientemente moldeable que permitía construir formas, como las bóvedas. Sin esta técnica, hubiesen sido imposibles algunos de los edificios romanos que más admiramos: el Panteón, el Coliseo o las temas de Caracalla. 

El mármol se introdujo en época de Augusto y era utilizado como revestimiento y para adornos escultóricos, a fin de dar apariencia de riqueza al edificio. 

También se utilizan pinturas y mosaicos para los revestimientos. 



El soporte. 

La columna es el soporte esencial. Los arquitectos romanos utilizaron los órdenes clásicos griegos, aunque introduciendo algunas transformaciones e innovaciones: toscano (orden dórico modificado con influencia etrusca, con basa y fuste liso), jónico (se utiliza poco y a veces presenta cuatro volutas en lugar de dos), corintio (muy utilizado, con basa altísima) y el compuesto (una aportación romana que combina en los capiteles elementos toscano y jónico, o jónico y corintio). 


Aprovechando la altitud de las grandes construcciones, se estableció una superposición de órdenes del más sencillo (en la base) al más elaborado, como en el Coliseo. 

La cubierta. 

Los romanos consiguieron una gran destreza técnica combinando arcos y columnas. Existían varios tipos de cubiertas, que se pueden agrupar dentro de los dos sistemas fundamentales conocidos: el sistema arquitrabado y el abovedado. 



a. En las cubiertas arquitrabadas se empleaban vigas de madera y se cubría el edificio con una techumbre a dos aguas.



b. En el sistema abovedado se utilizaban fundamentalmente el hormigón para disminuir el peso. Las cubiertas eran principalmente las bóvedas de medio cañón, arcos de medio punto y bóvedas. 

En la arquitectura romana fue frecuente la unión de ambos sistemas en un mismo edificio, combinando de esta manera el arco y el dintel, e incluso la techumbre a dos aguas, las bóvedas y las cúpulas. 

Ornamentación. 

La arquitectura romana posee mayor sentido ornamental que la griega. Los entablamentos se enriquecen considerablemente, los frisos se adornan con guirnaldas con bucráneos (cráneos de buey), elementos vegetales (especialmente derivados del acanto), grutescos (seres fantásticos, animales y vegetales entrelazados), aumento de molduras, decoración botánica abundante . . . 



En los interiores se persigue un efecto cromático con el empleo de distintos materiales que contrasten, mármoles, mosaicos y pinturas.  

lunes, 18 de enero de 2016

TERMAS ROMANAS DE SANTA MARÍA EN ANTEQUERA.



El descubrimiento en el año 1988 de las termas de Santa María significaron la primera prueba fehaciente de la ubicación de la ciudad romana de Antikaria, bajo el casco urbano de la actual Antequera. Estas termas romanas estuvieron en funcionamiento desde el siglo I hasta bien entrado el siglo V. Como en todas estas estructuras se pueden apreciar los distintos ambientes destinados a aguas frías, templadas y calientes.  

martes, 15 de diciembre de 2015

MÉNSULA TAURINA.



El Toro es el animal simbólico del Mediterráneo por excelencia, por tanto no es de extrañar que los ciudadanos de Emerita Augusta decidieran esculpir esta ciclópea ménsula que formaba parte del foro municipal.  


miércoles, 2 de diciembre de 2015

SARMIZEGETUSA ULPIA TRAIANA.



Trajano cruzó el Danubio al frente de sus legiones, destruyó la fortaleza de Decébalo en los montes Orastie, y robó su nombre. ¡Malditos vencedores!. Ahora su colonia, su nueva fundación se llamaba igual que la principal ciudad de la Dacia. De esta manera en la Rumanía actual conviven las ruinas de dos ciudades llamadas Sarmizegetusa; la capital de Decébalo y la colonia de Trajano.


“Ubicunque vicit Romanus, habitat”, con esta certera afirmación (que la historia pudo convertir en una máxima) Séneca condensó el pilar básico de la romanidad: allí donde los legionarios consiguen la victoria, el romano planta su hogar. Y para transformar una tierra extraña y hostil en hogar construyen ciudades a imagen y semejanza de la Urbs, Roma.


El emperador quiso compensar el gran esfuerzo y los enormes gastos que supusieron la conquista de Dacia, con una rápida, eficas y total asimilación del territorio recién conquistado con una intensa romanización. Estas poblaciones de nueva planta serán el principal vehículo para era integración dentro del mundo cultural latino. “Roma en este territorio se va a caracterizar fundamentalmente por ser el motor impulsor de un proceso urbanístico al estilo mediterráneo sin precedentes en la zona, que no había vivido un fenómeno semejante, salvo por la presencia de algunas ciudades de tradición griega en las inmediaciones del mar Negro” (Bermejo Meléndez y otros; Trajano fundador. El último impulso colonizador del imperio).


El legado de la zona, y primer gobernador de la provincia, Decimus Terentius Scaurianus fundó en el año 106, la Colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, no en la montaña, sino en la llanura, en un estratégico nudo de comunicaciones, asentando en ella a los veteranos de las guerras dácicas. Sarmizegetusa es la única ciudad fundada por Trajano en Dacio, y es en la actualidad la mejor conocida del país. Desde un principio se convirtió en un símbolo de la presencia romana en la región y cuando, con la provincia pacificada, el poder político imperial basculó hacia Apullum, la Colonia empezó a destacar como el centro aglutinador del culto imperial.


El territorio circundante a esta urbe se articulará en pagi – una unidad administrativa que forma parte de una colonia o municipio - y numerosos vici – poblaciones que surgen de forma espontanea, desempeñando un papel decisivo en casi todas las fundaciones posteriores de Roma en Dacia. En ese sentido destaca el desarrollo de la población de Apullum, que terminaría siendo la sede del gobierno provincial, y con la que siempre mantuvo una recurrente rivalidad.


Foro, muralla y anfiteatro, los mismos elementos en todos los rincones del Orbe Mediterráneo, incluso en regiones tan alejadas como esta, al norte del gran río Danubio. Sarmizegetusa con 22'5 hectáreas presenta el típico trazado en torno a dos ejes perpendiculares, el Cardo y el Decumano. Paseando por sus ruinas podemos distinguir claramente dos áreas perfectamente delimitidas, una al estilo del campamento de la legión rodeada por una muralla, y otra que se extiende más allá de los límites que marcan esos muros.


Una vez que hemos pasado por taquilla lo primero que nos encontramos es el anfiteatro que acogía las luchas de gladiadores, sin duda el edificio más espectacular de cuantos se mantienen en pie, con capacidad para cinco mil espectadores. Los juegos circenses eran a la antigua Roma lo que el fútbol a nuestro mundo. 


El complejo lúdico se completa con una escuela de gladiadores y un pequeño templo dedicado a Némesis. De la misma forma que el torero reza en la capilla antes de saltar al coso, el fornido gladiador se arrodilla ante Némesis en los momentos previos al combate.


En la época de las invasiones, mucho tiempo después que Roma se replegara y abandonase Dacia, los habitantes utilizaron el anfiteatro como fuerte para defenderse de las incursiones de los godos, de forma similar a lo que sucedió en los anfiteatros de Arles o de Cartagonova. El resto de edificios de la ciudad, como en tantas ruinas, sirvieron de cantera. Los vecinos venían aquí para hacer provisiones de piedra y sillares para levantar otras construcciones. En esa ocasión la acción humana aceleró el proceso de ruina.


A escasos metros del anfiteatro encontramos un área con tres templos, dedicados a Liper Pater, una divinidad itálica asimilado a Dionisio, protector de las vides, a Esculapio, protector de las artes médicas y la basílica del Templo.


El perímetro de la muralla acoge en su interior un trazado ortogonal que es estructura a partir del cardo y el decumano, y que tiene en el foro su centro neurálgico. Las excavaciones realizadas han permitido probar la existencia de tres foros superpuestos construidos con materiales diferentes: mármol, piedra y madera. Alrededor de este espacio se disponían los edificios típicos: la basílica, la curia, el aerarium, el tabularium y diferentes estancias para los diversos collegia que existían en la población.


El palacio del procurador provincial de la Dacia Apulensis fue uno de los edificios más importantes de Sarmizegetusa. En el edificio se disponían varias diferentes estancias como oficinas, que contaban con un sencillo sistema termal.


En el interior de la muralla se ha podido constatar la existencia de varias domus e insulae, así como hasta unas quince villas en los alrededores del núcleo urbano. Y como en todas las ciudades romanas no podían faltar las omnipresentes termas.


Roma crea un desierto y lo llama paz. Trajano y sus legiones destruyen la capital de Dacia, la auténtica (sagrada y regia) Sarmizegetusa, enclavada en los Cárpatos, y una vez sometida la región, fundó otra Sarmizegetusa, esta vez en la llanura, para regalar un hogar a sus esforzados veteranos. Sarmizegetusa Trajana fue desde su origen el eje principal de la presencia romana en la Dacia, que andando el tiempo devino en elemento imprescindible para la forja de la personalidad y la nacionalidad rumanas.


sábado, 28 de noviembre de 2015

APULUM ALBA IULIA



En el año 106 el emperador Trajano (de indiscutible origen bético o andaluz, según se prefiera) finalizaba la conquista de los territorios del Norte del Danubio, las ancestrales tierras de dacios (también llamados getas) y fundaba una nueva provincia; la Dacia. A partir de estos momentos se intensifica la romanización, y como en todos los rincones del Imperio, la ciudad fue el principal foco de irradiación de cultura latina. Es fácil imaginar cuan intensa debió ser esa influencia, para que dos mil años después el idioma rumano (derivado del latín) sobreviva en medio de un inmenso océano de eslavismo. Alba Iulia, conocida en la Antigüedad como Apulum, a un tiro de piedra de los impresionantes montes que fueron hogar de los dacios, es una de esas ciudades.


Parece ser que se trata de una población de origen dacio citada por el geógrafo Ptolomeo con el nombre de Apulum. Inmediatamente después de acabada la conquista, se estableció aquí un castro defensivo, Castrum Apulum. Con el tiempo se fue transformando en una ciudad, que junto a Sarmizegetusa Trajana, fue el núcleo principal, y más poblado, de toda Dacia. Aún existen controversias historiográficas sobre el origen de Apulum, que se desarrollaría a partir de dos núcleos, uno civil y otro militar, que en un proceso de conurbación acabarían convertidos en una única y próspera ciudad. Futuras investigaciones confirmarán, o desmentirán esta hipótesis. Lo que si parece claro es que Apulum creció como asentamiento civil a partir de la recepción de grupos de colonos que se dedicarían a la explotación agropecuaria y minera de la zona.

Aquí se estableció un gobernador senatorial con rango consular y mando sobre las legiones de las provincias dacias (Superior e Inferior). En ese sentido se convirtió en la principal plaza fortificada de Dacia y en el cuartel general de la Legión XIII Gémina, encargada entre otros menesteres, de proteger los cargamentos de sal procedentes de Turda y el oro extraido en las montañas cercanas. Apulum, que se desarrolló como una unidad administrativa dependiente de Sarmizegetusa Trajana, llegó a nombrar a una provincia entera, la Dacia Apulensis (anteriormente Dacia Superior) que se correspondía a grandes rasgos con Transilvania. Además de la riqueza salina y aurífera, las tierras adyacentes eran aptas para la agricultura, y los profundos bosques de la región eran activamente explotados. En definitiva una ciudad para controlar y dominar una región próspera y de considerable valor estratégico.



En el centro de la ciudadela moderna de Alba Carolina se encuentran los restos del antiguo foro y un área sacra, excavada hace poco tiempo, dedicada al culto del dios Mitra. Una placa recuerda el durísimo enfrentamiento entre Trajano y el rey dacio Decébalo, considerado un auténtico héroe nacional en Rumanía.  


miércoles, 11 de noviembre de 2015

LAS TRES PLAZAS DE SIBIU.



Sibiu es una de las ciudades más prósperas de Transilvania, y como muchas ciudades de origen germano, se organiza en torno a tres plazas: Mare, Mica y Huet. Juntas forman el corazón de la Ciudad Alta.

Piata Mare.

La Piata Mare – Plaza Grande – es el punto de reunión social desde la Edad Media hasta la actualidad. En este céntrico espacio se vienen celebrando mercados de grano desde 1366 y fue mencionada por vez primera como plaza en 1411, cuando se cerró el tercer cinturón de fortificación de la Ciudad. Muestra forma rectangular, y sus dimensiones, 142 metros de largo y 93 de ancho, hacen de ella una de las plazas más amplias de toda la región transilvana.


La Piata Mare es el epicentro de todos los paseos urbanos y una serie de pasadizos comunican esta plaza con otros lugares del centro urbano, como la Piata Mica y los barrios del casco antiguo. En los laterales de la plaza sobresalen maravillosos edificios de los siglos XVI – XVIII de líneas sobrias, con fachadas coloridas y tejados en los que se abren las típicas ventanas con forma de ojo.



Bajo su suelo se abren silos medievales, que utilizaban los comerciantes para almacenar sus mercancías.

Piata Mica.

La Piata Mica – Plaza Pequeña – también llamada Plaza de los Artesanos, con trazado medieval, obtiene su identidad por sus famosas arcadas abiertas. Antaño fue el lugar de la ciudad más destacado dedicado al mercado, la base del desarrollo y de la riqueza acumulada en la urbe. Con el tiempo la Piata Mare le arrebató esta preeminencia.


Esta Piata se divide en dos partes bien diferenciadas, la calle Ocnei que desciende por debajo del Puente de las Mentiras hacia la ciudad baja, y el lado Norte y Este del mercado que sigue el contorno del segundo cinturón de murallas.

Piata Huet.

La Piata Huet, un poco más apartada, se formó en el primer recinto fortificado, y a ella abre sus portadas la Catedral Evangélica. Construida a finales del siglo XII es la más antigua de las tres.

Piata Mica 





viernes, 9 de octubre de 2015

CARACTERIZACIÓN DE LA PLENA EDAD MEDIA.



Esta etapa abarca los siglos clásicos del Medievo, del XI al XIII. Durante la Plena Edad Media asistimos al desarrollo de determinadas realidades políticas, que englobamos dentro del nombre genérico de Monarquías Feudales. Básicamente y ciñéndonos a sus características (teóricas) en Occidente fueron Francia e Inglaterra.

Al frente de este sistema monárquico se sitúa el rey, que no obstante, encuentra su poder limitado debido al desarrollo de los grandes señores, de los que el monarca únicamente es un “primus inter pares” (el primero entre los iguales). Estos grandes señores, duques, condes y marqueses dependen institucionalmente del rey, en virtud de las relaciones feudovasalláticas. En ocasiones un vasallo podía ser más poderoso que el propio rey. Esto fue lo que ocurrió entre el rey de Inglaterra, Enrique II que era vasallo del monarca francés, pero era más poderoso, al menos territorialmente. Enrique II era vasallo de su homólogo francés porque tenía propiedades en suelo francés.

El desarrollo de la autoridad real, primitiva etapa de las Monarquías Autoritarias, se produce a partir de la segunda mitad del siglo XIII, cuando los reyes empiezan a ir asumiendo más poder, en detrimento de los señores feudales.

Junto a las monarquías feudales, en la Plena Edad Media continua vigente la idea imperial, heredada de los imperios romano y carolingio, y siguen existiendo emperadores. En la Plena Edad Media, el denominado Sacro Imperio Romano Germánico, está focalizado en la zona de Alemania, la antigua Francia Orientalis, cuyo primer emperador fue Otón I.


Una tercera realidad política que se va a desarrollar, con gran éxito por cierto, en el Occidente Cristiano durante la Plena Edad Media, son las ciudades estado, especialmente en la península italiana; Venecia, Pisa, Florencia... que deberán su prosperidad, en gran medida, las actividades comerciales. Precisamente los beneficios obtenidos por el comercio le ofrecen la posibilidad del autogobierno.

Un cuarto poder fáctico lo constituye el Papado, como autoridad religiosa suprema, pero también como un influyente agente temporal. Será en el siglo XIII cuando el Papa Inocencio III en el IV Concilio de Letrán (1215) elabore la teoría de la Teocracia Pontificia, en virtud de la cual, el poder espiritual está por encima del poder del Emperador.


Desde un punto de vista estrictamente económico, la Plena Edad Media se caracteriza por el desarrollo y auge que se manifiesta en todos los aspectos de la sociedad y la economía. La roturación de nuevas tierras es la materialización de los nuevos tiempos. Estas tierras se dedicaban fundamentalmente al cereal (trigo y cebada) y al viñedo. Los productos que se obtienen de ellos, pan, cerveza y vino constituirán la base alimenticia de la población, pero también tenían una carga simbólica en las ceremonias eclesiásticas (excepto la cerveza, claro está).


En ese sentido, la fundación de monasterios exigía un desarrollo paralelo de campos de cultivo para la vid y el cereal, es decir, para obtener el pan y el vino necesarios para celebrar la Eucaristía.

Por otro lado, la ganadería tendrá también un papel notable en la época, pero secundario con relación a la agricultura.

Todo este proceso de roturación provoca cambios en el paisaje, los bosques van retrocediendo, lo mismo que las zonas pantanosas. En cualquier caso, agricultura, ganadería o zonas incultas, la tierra sigue siendo la fuente principal de riqueza en la Plena Edad Media.


Paralelo a este crecimiento económico agropecuario, también se produce un creciente desarrollo comercial centralizado en el mundo urbano, a partir de la celebración de mercados y ferias, y la aparición de la banca y las letras de cambio, todo ello en estrecha relación con la ciudad.

lunes, 5 de octubre de 2015

STRADA NICOLAE BALCESCU DE SIBIU.



A menudo, cuando paseamos por las vetustas ciudades de la Vieja Europa, arrastrados por el gentío y atrapados por el ritmo que marca la urbe (a veces pausado, a veces vertiginoso), no somos conscientes de la antigüedad y la historia de algunas de sus calles (estradas, avenidas, bulevares o rúas). La calle Nicolae Balcescu, completamente peatonalizada, es la más transitada e importante del casco histórico de Sibiu, en Transilvania.



Esta calle fue trazada en 1492 cuando se estaba trabajando para acondicionar la Ciudad Alta, y recibía el nombre de Platea Haltensis. No obstante su remoto origen, muchas de las casas y edificios, en un cuidado estilo clásico, son del siglo XIX. Hoy día es la calle más animada de Sibiu, a la que abren sus puertas (y escaparates) tiendas, hoteles y restaurantes, donde antes había almacenes, talleres de artesanos y tabernas, y a pesar del paso del tiempo, y las reformas sufridas, sigue comunicando dos de los espacios públicos más destacados de la ciudad, la Piata Unirii y la Piata Mare.  

domingo, 6 de septiembre de 2015

LA CIUDAD MEDIEVAL. UNA HIPÓTESIS.



Según el Materialismo Dialéctico, a una tesis, el Castillo (aunque también podemos citar a la abadía o al monasterio) se le opone una antítesis, la aldea. De su confrontación surge una síntesis; la ciudad medieval. Los labriegos y pastores (todos los campesinos en general) se contraponen a los señores (laicos o eclesiásticos, caballeros y abades), privilegiados y no privilegiados, señores y vasallos, y de esa lucha de clases surge con fuerza un nuevo segmento social, la burguesía. Una burguesía que no parará de crecer hasta el siglo XIX, cuando el capitalismo derrote definitivamente al feudalismo, y estos burgueses remuevan los cimientos de la sociedad tradicional y se erijan en el grupo dominante. La guerra, la oración y la agricultura son complementadas por la artesanía, y superadas claramente por el comercio a gran escala. Poco a poco los pequeños burgos fortificados fueron creciendo y haciéndose más complejos, transformándose, además, en los centros de la actividad comercial, religiosa, y con el tiempo, política. Los monarcas, enfrentados secularmente con los grandes terratenientes, colmaron de privilegios a estas pujantes aglomeraciones urbanas. Los gremios van suplantando a las legendarias órdenas de caballería, las ferias atraen a más gente que las justas, el dinero es más valioso que las hostias, y la riqueza material va ganando la batalla a la esfera espiritual. Los canteros y albañiles (futuros masones) elevan a los cielos, para gloria de los ciudadanos y no de Dios, las maravillosas catedrales góticas, convertidas en álbum pétreo de recuerdos y un símbolo visible de una época.  

martes, 23 de junio de 2015

PIAZZA DEL CAMPO DE SIENA.



Una bonita plaza, que desciende suavemente formando un abanico hacia el Palazzo Público, coronado por la Torre del Mangia, que domina el espacio aéreo del lugar, enfrentado a la Fonte Gaia. La piazza aparece prácticamente rodeada de típicos edificios toscanos y es el centro, alrededor del cual, basculan las callejuelas que forman un laberinto urbano y quedan divididas en diecisiete contrade o barrios. 

Cada contrade posee sus propias banderas y animales simbólicos, la lealtad de los vecinos a su contrada es muy fuerte, y la rivalidad entre ellos tiene su máxima expresión en el festival del Palio, una carrera de caballos a pelo, representantes de cada barrio, que datan de 1283. El palio, propiamente, es un estandarte de seda que recibe el ganador de cada carrera. 

domingo, 29 de marzo de 2015

MARIENPLATZ




El corazón de la capital de Baviera, un espacio bullicioso, la Marienplatz es, desde la fundación de Munich, el centro neurálgico, alrededor del cual se organiza la vida de las ciudad. La plaza está presidida por el Ayuntamiento Nuevo, observado desde la parte oriental por el Antiguo, a un lado de la plaza se encuentra la Plaza de la Catedral y hacia el otro, el Mercado . Los tres elementos, junto con la muralla, que definen una ciudad medieval: el Ayuntamiento, la Catedral (o iglesia) y el Mercado.
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