jueves, 17 de enero de 2013

MARI

UNA CIUDAD COMERCIAL

Mari, importante intermediario comercial, situado en un estratégico enclave, desde el que podía controlar las principales rutas que unían Mesopotamia con la franja Sirio-Palestina. 

Al alba del tercer milenio a.C., en el curso medio del río Éufrates, se fundó la ciudad de Mari, que gozó de gran importancia desde el mismo momento de su nacimiento, y que a lo largo de este milenio, se convirtió en centro de uno de los grandes estados sirios de la época. 

Ubicación de Mari, entre Mesopotamia y Siria.
Mari, auténtico emporio comercial, enclavada a orillas del Éufrates, justo en el centro de los principales polos de comercio de Próximo Oriente, estamos hablando por supuesto de Mesopotamia y Norte de Siria. La ciudad, es decir, sus gentes (comerciantes, artesanos, reyes, sacerdotes), se enriqueció gracias al control del tráfico de mercancías esenciales, de la que era deficitaria Mesopotamia, y que procedían de la franja sirio palestina, como la piedra, los metales o la excelente madera de los cedros del Líbano. 
Bosque de cedros en el Líbano
Esta relación con Mesopotamia propició que su población, semita, adoptara tradiciones culturales sumerias. En ese sentido, Mari es, por sus características formales, organizativas, estructurales y culturales, una auténtica ciudad mesopotámica, pero en territorio sirio; eran sumerios, sin serlo propiamente. Los ejemplos materiales de esta influencia cultural sumeria son, la propia escritura cuneiforme, las estatuas que recuerdan los tipos sumerios y los anillos cilíndricos. 
Estatua del superintendente Ebih II hallada en Mari, y expuesta en Louvre
Entre los años 2600 - 2340 a.C. (Protodinástico III), Mari vivió su primera etapa de esplendor. Para las fuentes sumerias, los reyes de Mari fueron la "Décima Dinastía después del Diluvio". Desde el principio, parece ser que estaba gobernada por auténticos reyes que se extendieron por algunas zonas de la Mesopotamia media. Incluso su rey Iblu-il pretendió también tomar Ebla, pero fue derrotado y tuvo que abandonar la idea de doblegar a su gran rival eblaíta. 

El control que ejercía Mari sobre el tráfico comercial levantó suspicacias, y envidias malsanas entre sus vecinos, y le granjeó poderosos enemigos; especialmente Ebla en Siria y Acad en Mespotamia. 

Es factible el hecho de que Mari cayera, de manera más o menos directa, dentro del primer imperio universal de la región; el Imperio Acadio. Para los acadios, las encarnizadas rivales Ebla y Mari, constituían una gran barrera que precisaban eliminar para liberalizar el acceso a las ricas regiones de Siria y alcanzar la costa del Mediterráneo. Tras el colapso del Imperio acadio, los reyes de la III Dinastía de Ur, impondrán vasallaje a Mari, Ebla y otras ciudades del entorno. 

Tras la desaparición de la III Dinastía de Ur, Mari comenzó una segunda época de esplendor. A comienzos del II milenio a.C., tiene lugar en Próximo Oriente una atomización del poder y varias formaciones estatales, de pequeño tamaño, se fueron alternando por el control de la zona; Isin, Larsa, Assur, Mari, Eshnunna y Uruk. 

Avanzando el milenio, la influencia de Mari en la región debía ser los suficientemente importante, como para que el rey de Babilonia, Hammurabi, sintiese la necesidad de borrarla del mapa. Esto aconteció en 1760 a.C., cuando las tropas babilonias del rey asaltaron la ciudad, arrasándola hasta sus cimientos. 

La historia de la ciudad está bien documentada, gracias al impresionante archivo, más de 20.000 tablillas, descubierto en el palacio de Zimri-Lim, que se opuso a Hammurabi, y que sería a la postre, el último rey de Mari. 

El palacio del rey Zimri-Lin es uno de los más impresionantes monumentos de toda el Asia Occidental antigua. Es de gran tamaño, posee unas 300 salas, habitaciones y corredores. Destaca el buen estado de conservación de los elementos ornamentales y además en las diferentes campañas de excavación ha aparecido un material muy variado; estatuas, pinturas murales, utensilios cotidianos, e incluso moldes para repostería. En uno de los sectores se eleva una segunda planta de unos 15 metros de altura. 

El palacio quedaba organizado alrededor de dos patios. En la planta baja encontramos almacenes, cocinas, habitaciones para el personal doméstico y la zona oficial, donde localizamos el salón del trono. Al sureste de este sector aparece un santuario. En la segunda planta se distribuyen las dependencias privadas del rey y los diferentes servicios administrativos. 

Uno de los salones del palacio de Zimri-Lin
Tras la caída, y destrucción de Mari, tomará su relevo una antigua ciudad vasalla, Terga. Terga era sede desde muy antiguo de un santuario consagrado al dios Dagan y se convirtió en capital del reino Hana. 
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