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jueves, 20 de noviembre de 2014

MÉNADES



Ménades, poseídas por el espíritu de Dionisios, danzan febrilmente del ocaso al alba, participan en interminables orgías bajo los influjos de la Luna, se dejan arrastrar por los pecados de la carne, yacen ebrias en el húmedo prado y enloquecen orgásmicamente con todo tipo de placeres.


Las ménades, según la mitología griega, son criaturas femeninas salvajes y libres, vinculadas con Dionisios, el dios de los placeres, el desenfreno y todos los vicios. Las ninfas que se ocuparon de criar a Dionisios niño, enloquecieron inspiradas por el arrebatador espíritu del dios frigio y se convirtieron en las primeras ménades.

viernes, 8 de febrero de 2013

MARIANDINOS



Los mariandinos habitaban Asia Menor, para Estrabón pertenecían a los tracios, y para Heródoto serían un pueblo completamente diferente; entre ambas afirmaciones se encontrará la realidad. 

De cualquier manera, parece ser que estaban emparentados con los paflagonios, o al menos compartían usos y costumbres con ellos.

"Los mariandinos y los sirios salieron en campaña con equipo idéntico al de los paflagonios"
Heródoto  VII, 72. 

Los mariandinos fueron tempranamente sometidos por el rey Creso de Lidia. 

"Todas las naciones que moran más acá del río Halis, fueron conquistadas por Creso y sometidas a su gobierno, a excepción de los Cílices y de los licios. Su imperio se componía por consiguiente de los de los lidios, frigios, misios, mariandinos, calibes, paflagonios, tracios, tinos y bitinios; como también de los carios, jonios, eolios y panfilios".
Heródoto   I, 28 

Y posteriormente se convirtieron en súbditos y tributarios del Imperio Persa. 

"El tercer gobierno, en que estaban encabezados los pueblos del Helesponto que caen a la derecha del que navega hacia el ponto Euxino, a saber, los frigios, los tracios asiáticos, Paflagonios, los Mariandinos y los Sirios, cargaba con 360 talentos de contribución".
Heródoto III, 90

La principal ciudad de los mariandinos era Heraclea Póntica, una antigua polis situada en Bitinia, en la provincia turca de Zonguldak. 

"Respecto a los mariandinos y los caucones, en cambio, no todos coinciden. Dicen que Heraclea, fundación de los milesios, está situada en territorio de los mariandinos, pero nada se puede decir sobre quiénes son sus habitantes ni de dónde vienen, ni parece que tengan estos hombres un dialecto o alguna otra distinción étnica, sino que son muy similares a los bitinios; parece por tanto, que también esta tribu era tracia".
Estrabón  XII,  3, 4. 

Los habitantes griegos de esta ciudad, terminaron sometiendo a servidumbre a sus antiguos pobladores. 

"También se cuenta que habiendo sido los milesios los primeros fundadores de Heraclea, obligaron a los mariandinos, los anteriores ocupantes del lugar, a servir como hilotas, hasta el punto de que podían venderlos"
Estrabón XII, 3, 4 

martes, 15 de enero de 2013

LOS HITITAS


VIDA Y COLOR 2
(Colección de Cromos de 1968)


A medida que las investigaciones arqueológicas se han ido desarrollando en el Próximo Oriente, nuestros conocimientos acerca de la historia de aquellas tierras se han hecho mucho más precisos.  Fruto de los trabajos de excavación realizados a partir de 1907 es el descubrimiento de un pueblo nuevo, cuya existencia ya estaba señalada en la Biblia: los hatti o hititas. 



La capital de su imperio la antigua Hattusas, situada junto a la actual aldea turca de Boghazköi, es un inmenso conjunto de ruinas de las que se han extraido millares de objetos artísticos y de tabletas inscritas, gracias a las cuales se ha podido reconstruir la historia de la ciudad. 



El panteón teológico estaba presidido por Teshub, dios de la tempestad que se manifestaba en el trueno, y su compañera Hepat, a los cuales se superponía la gran divinidad solar venerada en el santuario de Arinna. 



En razón de la heterogeneidad de los pueblos amalgamados en la denominación de hititas, no puede hablarse de la existencia de una raza de tal nombre. Nuestra lámina trata de imaginar cual sería el aspecto de un guerrero. 



Sus mujeres, como la que vemos en esta lámina, iban sencillamente vestidas y no usaban joyas ni productos de belleza, estaban habituadas a la vida al aire libre y a los trabajos de la casa. 



Aunque la fuerza del ejército hitita estaba basada en la facilidad de maniobra y la rapidez de sus unidades de caballería, las circunstancias geográficas obligaron también al empleo de cuerpos de infantes. Sus acciones eran especialmente efectivas en los lugares cubiertos por densa vegetación, sobre todo en los terrenos pantanosos o en los tupidos bosques de las cuencas fluviales, impenetrables para los jinetes. 



El esplendor político del estado hitita dependió en gran manera de la utilización de un arma mortífera: el carro de guerra. Las asombrosa campañas de Suppiluliuma y sus resonantes éxitos estuvieron basado en la movilidad de los escuadrones de carros que componían el grueso de su ejército. 



El cultivo de los campos y el pastoreo de los ganados se encomendó casi siempre a los antiguos pobladores del país que, al término de la conquista hitita, habían pasado a la condición de vasallos. 

La meseta de Anatolia, tierra esteparia, quebrada, hendida por agrestes barrancos, dio cobijo a numerosas especies de animales salvajes. 

En la época de los reinos neohititas, es decir, después del siglo XII a.C., la parte de Anatolia situada entre el mar Egeo y  la cadena montañosa del Tauro fue ocupada por los frigios.



En lo alto de los despeñaperros, oteando las barrancadas y la llanura anatolia, anidaban diversas especies de aves comedoras de carroña. 

lunes, 21 de mayo de 2012

BRIGES (O BRIGOS)



 Poblaciones frigias, que cedieron ante el empuje de los tracios y se convirtieron en los últimos restos frigios en Europa, en la zona de los Balcanes, concretamente en Macedonia Occidental. 

 "Los frigios se llamaron siempre briges mientras convivieron en Europa con los macedonios. Pero luego se trasladaron al Asia, con el país cambiaron también el nombre".
Heródoto VII, 73. 

Los feroces briges causaron graves daños al potente ejército persa, antes de ser sometidos por Mardonio. 

"A Mardonio y a su ejército de tierra, acampado en Macedonia, lo atacaron de noche los tracios brigos, que le causaron muchas bajas, e hirieron al propio Mardonio. A pesar de todo, ni tan siquiera ellos lograron eludir que los persas los sometieran. [...]...en la lucha los brigos habían inflingido duras pérdidas a su tropas de tierra".
Heródoto VI, 45.

Posteriormente, los briges, formaron parte del inmenso ejército persa que pretendía invadir Grecia.

Plinio los llama brigas y los sitúa en el valle del Erigón, actual Cerna Reka.   

  

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