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miércoles, 14 de noviembre de 2018

EL MEDIO FÍSICO DE GRECIA.



En Asia Menor existen una gran número de colonias griegas y por ello están en contacto con las culturas del Próximo Oriente. Es un territorio muy fragmentado, tanto en la costa (muy recortada, acantilados) como en el interior, muchos ríos cortos y cadenas montañosas que dificultan las comunicaciones. Se da también una fragmentación política, debido, como cabe suponer, a la propia fragmentación orográfica. Esto explica la aparición de diferentes núcleos de poder, ciudades-estados (Poleis); que son muy distintas de las ciudades-estados de Mesopotamia, existiendo una gran variedad de modalidades de poleis. Esta configuración favorece la diseminación de poder y la imposibilidad de centralizar ese poder. El mar es el principal factor físico del mundo griego. 

Cabe reseñar que las principales ciudades griegas están situadas en la costa oriental, en contacto con Asia Menor. La cultura griega está abierta a muchas influencias debido a su posición geográfica, a caballo entre Europa, Asia y África. También se va a ir extendiendo por el Mediterráneo hasta la Península Ibérica. Se trata pues de un pueblo con una gran vocación marinera y comerciante.Los tres espacios geográficos de Grecia son: Islas, Costa de Asia Menor y Península Balcánica. 

El territorio griego dificulta la producción de cereales (excepto en Micenas). Estos cereales los obtienen de Rusia y Ucrania y en regiones del Asia Menor, en el sur de Italia, donde crean colonias dando forma a la Magna Grecia. También carecen de metales, aunque aparecen minas de plata, explotadas por Atenas. Esta falta de recursos hace que se hagan a la mar y vayan creando colonias.

martes, 6 de octubre de 2015

LOS CRETENSES.

VIDA Y COLOR 2
(Colección de Cromos de 1968).


Las tierras que bordean el mar Egeo y las numerosas islas que lo salpican abandonaron la Prehistoria entre el tercer y el segundo milenio a.C. Hasta ese momento todos esos territorios estaban habitados por pueblos que desconocían el metal, utilizaban herramientas de piedra pulimentada, poseían unos pocos animales domésticos y practicaban una agricultura muy rudimentaria. Su entrada en la historia coincidió con la llegada de grupos y tendencias culturales desde Oriente, gracias a los fructíferos intercambios comerciales. La isla de Creta se convirtió en la cuna de una civilización esplendorosa cuyos destellos iluminaron los rincones más recónditos del mar Mediterráneo. Los arqueólogos han desenterrado palacios en Cnossos, Gurnia, Faistos y Mallia, cuya suntuosidad prueba el poderío alcanzado por quienes los edificaron. A partir de estos vestigios podemos entrever una civilización que se basaba en una economía sólida, dirigida por los propios monarcas y administrada por un gobierno perfectamente estructurado. La sociedad cretense fue de gustos refinados, como vemos en las pinturas murales que se han conservado, el deporte favorito de la aristocracia era una forma de tauromaquia que consitía en saltar por encima de la res, volteando el cuerpo con agilidad en el momento de producirse la embestida.


Las ciudades cretenses fueron edificadas en la cima de las colinas de la isla. En la cúspide se alzaba el palacio, morada del rey, de la corte y de los funcionarios que trabajaban para la administración. Este palacio se rodeaba de terrazas en las que se plantaban cipreses y olivas, y contaba también con graneros para almacenar trigo. La población artesana y mercantil vivía en casas de uno o dos pisos, agrupadas en barrios que se desparramaban por la ladera de la colina. Las fachadas de las casas eran muy simples y presentaban una decoración formada porfranjas de colores oscuros. En cada área de la ciudad se agrupaban los trabajadores de una profesión determinada (barrios de campesinos, de mercaderes, de artesanos). El núcleo urbano estaba cercado por un recinto de murallas, al exterior de las cuales, en la llanura se extendían campos de cultivo, viñedos y olivares.


Conocemos muchos elementos de la religión cretense, pero muy poco acerca de su significado. Se han hallado numerosas figurillas de toros, imágenes femeninas y hachas de doble filo. Lamentablemente desconocemos los significados que los habitantes de la isla daban a tales representaciones. Lo que si parece seguro es que los cretenses adoraban a una diosa madre, de la cual dependía la fertilidad de los campos y la continuidad de la especia humana. Se trataba de una religión naturista propia de un pueblo de pastores y campesinos que buscaban ganar el favor de un ser supremo y conseguir así la prosperidad. En los ritos cretenses, el culto tenía un papel fundamental la sacerdotisa, cuya imagen fue plasmada por pintores y escultores de Creta. En la lámina podemos ver a una mujer que realiza extrañas ceremonias empuñando en cada mano una serpiente, animal que al igual que la paloma y el toro se consideraba sagrado.


El cretense, como el del retrato, obligado por las circunstancias, llevaba una vida nómada y aventurera. Gran parte de la población de la isla estuvo encuadrada en el ejército real y tomó parte en numerosas campañas que tuvieron por escenario los territorios del mar Egeo. Los griegos del siglo V mantenían vivo el relato de sus gestas, Tucídides escribe: “Minos es el personaje más antiguo conocido por la tradición. Tuvo una flota poderosa con la que conquistó casi todo el mar que hoy es grigo, estableció su dominio en las Cícladas y fundó colonias en ellas, expulsó a los carios y puso como jefes de los territorios conquistados a sus propios hijos. Trabajó con todas sus fuerzas para purgar el mar de piratas y asegurar así la recogida de sus impuestos”. El guerrero cretense, especialista en el combate naval y la lucha en tierra firme, recorrió todas las islas egeas y las sometió a la voluntad de su rey.


La talasocracia – o dominio del mar – establecida por los cretenses les abrió todos los puertos comerciales del antiguo Oriente y les proporcionó pingües beneficios a través del fluido intercambio comercial de los productos. Los navíos mercantes arribaban frecuentemente a los puertos egipcios en la época del Imperio Nuevo, y a cambio de vino, aceite, cerámica y metales labrados, los cretenses obtenían papiro, vasos de alabastro, esclavos, plantas medicinales y objetos de adorno personal, como collares, brazaletes o diademas con las que se engalanaban las mujeres de la aristocracia.


La expansión cretense alcanzó la península de los Balcanes, en la que acababan de irrumpir una serie de pueblos procedentes del Danubio, que conocemos por el nombre de Aqueos. Su asentamiento en estas tierras se consiguió a costa de la destrucción de algunas ciudades, utilizando para ello una nueva arma de guerra: el caballo. Hacia el 1800 a.C. cretenses y aqueos compartían pacíficamente la isla de Melos, en la que existían importantes yacimientos de obsidiana. La fusión entre los recién llegados desde Grecia y la población cretense se realizó poco a poco, pacíficamente. Los jinetes aqueos, divididos en diminutos principados, reconocieron la soberanía cretense y comenzaron a admirar los logros de su refinada civilización.


Como no podía ser de otra manera, la coexistencia pacífica entre cretenses y aqueos no fue duradera. Los recién llegados construyeron ciudades fortificadas – como Micenas y Tirinto – y prepararon a toda su población para hacer la guerra. La sociedad aquea estaba dirigida por una aristocracia militar que vivía en palacios fortificados, que incluso poseían un sistema de conducción de aguas. Los artesanos aqueos se especializaron en el arte bélico, y consiguieron perfecionar la espada, dando a su hoja mayor longitus y corte para que pudiera utilizarse como estoque y como sable, y también crearon un poderoso carro de guerra tirado por cuatro caballos. Estos dos elementos dieron a los aqueos la superioridad militar suficiente para acometer la conquista de Creta.


Las circunstancias geográficas del mundo egeo obligaron a sus habitantes a especializarse en las artes de la mar. La hegemonía cretense se basó en una flota bien armada y pilotada por expertos marinos. Por otro lado, en los puertos era necesaria la existencia de astilleros, donde los carpinteros se dedicaban a construir y a reparar navíos comerciales, de pesca y de guerra. Cada tipo de navío tenía características especiales de acuerdo a su función: para el comercio se necesitaban barcos con grandes bodegas, para la guerra bajeles velocres y para la pesca pequeñas embarcaciones que permitiesen fondear en las playas y adentrarse por los estrechos pasos. Tras la destrucción de las ciudades cretenses, el Mediterráneo se convirtió en un mar fenicio.


A través del arte conocemos el aspecto que debían tener algunas ceremonias religiosas. La lámina reproduce una procesión ritual celebrada en el palacio de Cnossos. Un sacerdote que enarbola una palma abre la comitiva, seguido de varios músicos semidesnudos, mientras el público se agolpa en la terraza de palacio. La ceremonia tendría como finalidad festejar la recogida de la cosecha de cereales o de aceitunas. Homero, en la Ilíada describe una de estas ceremonias, a las que tan aficionados eran los miembros de la aristocracia: “Los mancebos y las vírgenes...de las manos cogidos danzaban y se divertían. Ellas iban vestidas con telas sutiles de lino, y ellos con túnicas muy bien tejidas brillantes de aceite; muy hermosas guirnaldas ceñían las frentes de aquéllas, dagas de oro y tahalíes de plata llevaban los jóvenes....”


El habitante de la isla supo sacar el máximo provecho del mar que le rodeaba por todas partes. La pesca fue una actividad económica de primer orden, en la que se especializó buena parte de la población isleña. Se practicó con redes, ya fuera en el litoral o en mar adentro, por medio de embarcaciones de vela y remo, que formaban flotillas muy numerosas. Todas las especies de peces que viven en el Mediterráneo fueron capturadas por los cretenses que aprendieron a adobarlas o salarlas en grandes tinajas, un sistema que aseguraba una conservación prácticamente indefinida. En lugares poco profundos expertos buceadores practicaban la pesca de esponjas.


En sus travesías los barcos cretenses, dominadores del Mare Nostrum, eran seguidos de cerca por bandas de delfines que brincaban sobre las olas mientras esperaban los suculentos desperdicios que los marineros tiraban por la borda. Este espectaculo de cetáceos voladores entusiasmó a los navegantes, que quisieron inmortalizar la escena en los muros de las casas. Los pintores cretenses elaboraron maravillosos frescos policromos en los palacios, reproduciendo con maestría y fidelidad a los delfines en su hábitat. Los delfines que decoran el palacio de Cnossos siguen sorprendiendo por su dinamismo: el delfín en movimiento, con su cola en forma de media luna, la aleta erguida sobre el lomo oscuro y el simpático morro picudo. A los antiguos cretenses estos frescos ejecutados con vivos colores sobre la pared les tuvo que sugerir una imaginaria ventana abierta al mar.


lunes, 5 de octubre de 2015

FENICIOS.

VIDA Y COLOR 2
(Colección de Cromos de 1968).


Dos milenios antes del nacimiento de Cristo, la llanuras de la Costa Sirio-Palestina comenzaron a poblarse densamente y nacieron pequeñas ciudades autónomas rodeadas por campos de cultivo. Los habitantes de estas tierras eran cananeos, y los griegos les dieron el nombre de Fenicios. Ante la creciente inestabilidad política de la región que provocaban las invasiones que asolaron Próximo Oriente, surgieron en el país ciudades edificadas en lugares fáciles de defender, en islas próximas a la costa, como Tiro, o en promontorios, como Biblos y Sidón. El cotidiano contacto de sus moradores con el mar Mediterráneo insufló en los fenicios una clara vocación marinera y aventurera. Poco a poco la primitiva navegación de cabotaje se fue transformando en una arriesgada navegación de altura, que llevó a los fenicios a dominar todo el Mediterráneo hasta el estrecho de Gibraltar. Es muy probable que aprovechasen la decadencia de los pueblos que habitaban las islas del Egeo y los micénicos, para controlar los mercados de Egipto, Chipre y Asia Menor, y lanzarse a fundar factorías en el Norte de África, la Península Ibérica y las islas del Mediterráneo Occidental. 


A pesar de las prosperidad de sus ciudades, los fenicios carecieron de un arte con personalidad propias. No obstante la continua acumulación de riqueza hizo posible contratar a múltiples artistas extranjeros – arquitectos, pintores o escultores -. Por otro lado, los dinámicos marineros fenicios, acostumbrados como estaban a visitar países diversos, aprendieron a apreciar las artes de otros pueblos, en especial las de Egipto y Chipre. En definitiva el arte que podemos considerar propiamente fenicio se nutrió de una serie de variopintas influencias. 


Las casas estaban decoradas por pinturas murales ejecutadas con tonos vivos, como muestra la lámina y reproducían motivos ornamentales complicados y caprichosos. Un adorno compuesto por volutas coronadas por una especie de flor de loto que recuerda las obras egipcias. Los faraones egipcios importaban cedros de los Montes del Líbano en grandes cantidades y pagaban las mercancía con oro u otros objetos artísticos. Tanta fue la influencia egipcia que era frecuente que los personajes importantes se enterrasen en bellos sarcófagos de piedra tallados en el país del Nilo.


Este personaje con su barbita recortada y mirada avispada es un comerciante fenicio que sabe escribir con unos signos muy simples mediante los cuales puede extender recibos de la mercancía vendida, sellar contratos o listar todo cuanto posee. La forma de escribir de los fenicios fue imitada en muchos puntos del Mediterráneo y de ella deriva nuestro abecedario. A los fenicios se debe uno de los descubrimientos más trascendentales para la historia de la Humanidad: el alfabeto. 


La mujer fenicia presenta bellas facciones, grandes ojos oscuros y labios carnosos. Su cabello era moreno, y según la Biblia, las mujeres cananeas tenían costumbres disolutas y adoraban a una gran multitud de dioses paganos. Un de estas mujeres, que pertenecía a la realeza, huyó de su país al ser asesinado su esposo Aquerbas y fundó la ciudad de Cartago, que al correr del tiempo se convirtió en la capital de un próspero emporio comercial. 


Las empresas marineras de los fenicios nunca tuvieron un carácter militar. Su interés en tierras extrañas se limitaba a la fundación de una factoría comercial, emplazada normalmente en un lugar aislado que fuera fácil de defender y desde la que se pudiesen realizar intercambios de productos indígenas. Las operaciones de intercambio se hacían mediante el comercio silencioso: los fenicios depositaban en la playa sus mercancías y se retiraban. Luego los aborígenes las observaban y ponían junto a ellas la cantidad de oro, o cualquier otro metal precioso, que consideraban justo. Si los fenicios veían que el trato era satisfactorio, recogían los bienes y los embarcaban en sus naves para transportarlos a nuevos mercados. 


La necesidad de una gran flota comercial obligó a los fenicios a disponer de numerosos artilleros en los que trabajaban miles de carpinteros. La materia prima, es decir la madera, la obtenían de los cercanos bosques de cedros situados en las tierras del Líbano. Tal era la calidad de esta madera, que se exportaba en ingentes cantidades a Egipto, a Judea y a otros estados del mundo antiguo. Los carpinteros navales fenicios ganaron merecida fama, pues sus barcos, soportaban fácilmente las tempestades. Por otra parte la flota fenicia participó en numerosas campañas militares, normalmente como aliados o como mercenarios de otros reinos. 


Además del comercio, los fenicios destacaron en la metalurgia. Sus expediciones les proporcionaron grandes cantidades de mineral en bruto de calidad: la isla de Chipre y el desierto del Negev suministraban cobre, de Asia Menor, la Península Ibérica y ls islas Casitérides, obtenían estaño, oro y plata. La fundición de todos estos metales, y su aleación se realizaban en enormes factorías que poseían hornos, crisoles y almacenes donde se custodiaban los lingotes. Estos lugares eran vigilados con celo y su existencia se mantenía en el mayor de los secretos. Los artesanos fenicios transformaban estas materias primas en objetos manufacturados que alcanzaban altos precios en los mercados. Los broncistas de la ciudad de Tiro gozaban de fama y reputación.


Además de los trabajadores del metal y los constructores de barcos, Fenicia contaba con numerosos artesanos que fabricaban los objetos destinados al consumo interior o a la exportación. Todos ellos llevaban una existencia sedentaria entre sus casas y sus talleres, en ciudades y aldeas. Las cerámicas eran muy cotizadas en todo el mar Mediterráneo. 


Sobre el trabajo del marfil también ejercieron los fenicios su monopolio. La materia prima les llegaba desde muy lejos, tras pasar por las manos de múltiples intermediarios, encareciéndose siempre, y recorrer miles de kilómetros por los medios de transporte más variados. Los colmillos de elefante procedían del África Negra, de las lejanas regiones del sur del Sudán. Debido a la dificultad con que se obtenía, el marfil era un producto de lujo sólo al alcance de los bolsillos de los más potentados. Los escultores elaboraban pequeñas placas decoradas con figuras de animales o de dioses que se colocaban en las paredes de las viviendas aristocráticas.


El pavo real, de la familia de los faisánidas, una de las aves más espectaculares del mundo, por su plumaje suntuoso y multicolor era muy apreciado entre los fenicios. Éstos los utilizaron para decorar los jardines de sus palacios, convirtiéndola en ave doméstica, de tal forma que pronto se convirtió en una lucrativa actividad económica, encaminada a la venta de sus vistosas plumas. 






lunes, 15 de septiembre de 2014

LEÓN FUNERARIO



A griegos y romanos les gustaba hacerse acompañar de leones en su morada definitiva. También honraban a sus dioses con imágenes de felinos. Este ejemplar, expuesto en la Gliptoteca de Munich está datado hacia el 520 a.C. 


Bien podría tratarse de una escultura funeraria o una figura votiva de un santuario. Esculturas de felinos aparecen por toda el Mediterráneo Antiguo: Micenas, Iberia, Roma....

martes, 23 de abril de 2013

ENIALIO



Enialio es un dios guerrero prehelénico, anterior a la configuración de la Hélade, atestiguado en tablillas micénicas del siglo XIV a.C., y que con posterioridad terminaría asimilándose al más apuesto, famoso y popular, dios del Olimpo, Ares.

Jenofonte, en su relato sobre la "Expedición de los Diez Mil" lo cito en un par de ocasiones, con motivo de las arengas, cántivos e invocaciones previas al combate.

"[...] todos prorrumpieron el grito de guerra, como profieren el alarido guerrero en honor de Enialio, y todos su pusieron a correr".
Jenofonte. Anábasis I, 8, 18.

miércoles, 30 de enero de 2013

LA ISLA DE CHIPRE

durante el Calcolítico y la Edad del Bronce 
(3000 a.C. - 700 a.C.)


El nacimiento de la Civilización prehistórica de Chipre se remonta al Neolítico, hacia el 7000 a.C. Los restos más antiguos son los hallados en el yacimiento de Khirokitia, a escasos kilómetros de Nicosia. 


Reconstrucción de viviendas de Khirokitia 
El número de chozas de Khirokitia debió de ser abundante, pudiendo dar cabida a más de un millar de personas. Sobre una basamento circular de piedra, se disponían paredes de adobe, cubiertas por un techo en forma de cúpula. Sus habitantes criaban ovejas, cabras y seguramente cerdos, y practicaban la agricultura. 

Los inicios del III milenio a.C. se corresponden con la expansión del Calcolítico, particularmente en el suroeste de la isla, donde se produjeron importantes evoluciones culturales. 

En yacimientos como Kissonerga-Mosphilia (el mayor yacimiento Calcolítico de la isla) y Lemba-Lakkous, aparecen asentamientos dotados de estructuras circulares, algunas con más de diez metros de diámetro. 

El Cobre natural se utilizaba para fabricar pequeñas herramientas y adornos; y es que las transformaciones sociales y económicas que experimentó la isla, estimuló la faceta creativa y artística de la población.


Cerámicas decoradas con pinturas en tonos rojo y negro, y especialmente, las vasijas antropomorfas y zoomorfas denotan una gran imaginación y destreza por parte del artesano que las confeccionó. 




Se practicaban ritos relacionados con la fertilidad y el parto, como parece demostrar el hallazgo en tumbas, santuarios y otros lugares sagrados, de figurillas de mujeres embarazadas e incluso algunas dando a luz. 


Hacia el 2.300 a.C. comienza en Chipre una fase cultural (y material), la Edad del Bronce. Cronológicamente se divide en Bronce Antiguo (2.300 - 1900 a.C.), Bronce Medio (1.900 - 1.600 a.C.) y Bronce Final (1.600 - 1050 a.C.) 

Durante el Bronce, los chipriotas empezaron a explotar extensivamente los recursos cúpricos de la isla y a producir bronce de estaño. 


De la primera época tenemos importantes restos en la bahía de Morfu, en Nicosia y en Sotira-Kaminoudhia, edificios con paredes rectilineas, cerámicas afines a las de Anatolia y cementerios situados a las afueras de los asentamientos. 


En las necrópolis se disponen tumbas de cámara que cuentan con un rico, y variado ajuar; herramientas y armas de bronce, pendientes de oro y de plata (que recuerdan a los tipos anatólicos), cuencos y figurillas que simbolizaban a divinidades de la fertilidad. 




En algunas tumbas, se ha encontrado maquetas de arcilla que representan santuarios. Se trata de santuarios circulares a cielo abierto, donde una serie de personajes masculinos, celebran una ceremonia ritual en honor a dos divinidades representadas por un toro y una serpiente. Estos rituales se han relacionado con la vida y la muerte.


El Toro, como símbolo religioso, procede, casi con total seguridad, de Anatolia. 


La Edad del Bronce Medio fue un período breve de tiempo, en que la isla estaba considerablemente poblada, con importantes asentamientos diseminados por todo el territorio. 

Los habitantes de Chipre habitaban en viviendas formadas por un número variable de habitaciones dispuestas alrededor de un patio abierto; un tipo de construcción típicamente mediterránea. 


Si aceptamos la equivalencia Chipre = Alashiya, la primera mención que tenemos de este próspero reino data del siglo XVII a.C. en un documento hallado en el Palacio de Mari. Alashiya aparece como un importante centro productor de cobre, que viviría su máximo esplendor durante esta época, antes de desaparecer con la irrupción de los Pueblos del Mar. (No obstante no queda muy claro - ni para arqueólogos, ni para historiadores - que Alashiya se refiera a Chipre). 


Chipre fue un importante enclave comercial; en la isla aparece cerámica cretense y mercancías procedentes de Egipto. Y de la misma manera, los productos chipriotas, como la cerámica, llegaron hasta Oriente Medio, Egipto y Creta. 



Durante el Bonce Medio ocurrieron una serie de agitaciones, de las que conocemos sus origen y desarrollo, que obligaron a fortificar diversas zonas de la isla. La construcción de estas fortalezas pudo deberse a la necesidad de protegerse de peligros extrainsulares, o tal vez estuvo motivada por antagonismos locales entre las diferentes regiones de la isla. 


Figurilla femenina del Bronce Final 
El Bronce Final coincide en el tiempo con el clima de paz que vivía el Mediterráneo tras las expulsión de los hicsos de Egipto, y que trajo consigo la intensificación del comercio y los intercambios culturales. 

Por otro lado, la riqueza de cobre de la isla sirvió para estrechar los lazos comerciales de Chipre con el mar Egeo, con Creta y con Ugarit, situada en la costa sirio-palestina, justo enfrente de la Isla de Afrodita. 


En Chipre se adoptó una de las escrituras alfabéticas cretenses, usada para transcribir su propia lengua y que conocemos como escritura chiprominoica; lamentablemente aún no ha podidoser descifrada. 


El gran desarrollo de la economía y el comercio, propició el establecimiento de importantes núcleos urbanos, especialmente destacados los de Enkomi, Kalavassos y Maroni, cerca de las costas Este y Sur. 


A partir del siglo XIV a.C. se hacen más intensas aún las relaciones con el Egeo, a partir del momento en que los micénicos sustituyeron a los minoicos como "dueños" del comercio con Oriente. Mercancías micénicas llegaban a la isla y los estilos artísticos micénicos inundaron Chipre. 


En yacimientos como Kalavassos y Maroni aparecen palacios monumentales construidos con grandes bloques de piedra, y que serían centros que regulaban las relaciones comerciales marítimas. 




Hacia el 1.200 a.C. Chipre sufrirá las consecuencias (culturales y políticas) de las agitaciones que sacudieron todo el Mediterráneo Oriental, cuyos principales protagonistas fueron los misteriosos Pueblos del Mar. Muchos de estos pueblos terminaron asentándose en Asia Menor y en la Costa Siria, y algunos de ellos arribaron a las soleadas playas chipriotas. Muchos centros de la Edad del Bronce fueron destruidos y abandonados. 

Un par de siglos más tarde, 1050 a.C. aproximadamente, llegaron a la isla nuevas oleadas desde el Egeo. Algunas ciudades fueron reconstruidas incorporando elementos típicos de los recién llegados. A partir de esta fecha, Chipre inició su progresiva helenización, pues los elementos griegos que llegaron en esta época (lengua, tradiciones, formas de vida), arraigaron profundamente y ya jamás abandonaron la isla. 


La población chipriota incorporará costumbres funerarias micénicas y la escritura griega, en concreto el dialecto arcadio. La prueba más antigua de este tipo de escritura es una inscripción sobre una estela de bronce del siglo XI a.C. 


La tradición oral, y mítica, recoge historias de héroes griegos que fundan ciudades en Chipre tras la caída y destrucción de Troya. 


El periodo comprendido entre 1050 a.C. y 700 a.C. es conocido, para el ámbito del Egeo, como Dark Age; pues bien, para Chipre, gracias a las relaciones comerciales que había sido capaz de establecer, esta época, no tuvo nada de oscura. 

A finales del IX a.C. entran en acción los intrépidos navegantes fenicios, que comienzan su expansión hacia el lejano y tenebroso Occidente y van a establecer en Chipre su primera factoría comercial, Kitión. Desde el mismo momento de su fundación, Kitión se convirtió en un hito obligatorio en el camino desde Tiro hasta las Columnas de Hércules. 


La influencia fenicia se hizo patente en el arte de la isla, aunque las poblaciones más conservadoras, del interior principalmente, preservaron el fondo de una cultura muy antigua. 


En la costa este destacó la ciudad de Salamis (o Salamina), de gran importancia estratégica, amplias riquezas y un alto grado cultural, cuyos primeros hallazgos arqueológicos datan de la Edad del Bronce. 


viernes, 23 de noviembre de 2012

LOS PUEBLOS GRIEGOS


 Gentes de diversas procedencias frecuentaban el Egeo, y después del cambio de milenio, hacia el 2.000 a.C., el grupo indoeuropeo alcanza los Balcanes, se establecen en Grecia y en las Islas Cícladas. Los diversos grupos colonizadores se suelen dividir en tres grandes ramas: Eolios, Jonios y Dorios.

AQUEOS
Pueblo antiguo de transición entre la leyenda y la historia, genéricamente Homero designa con este nombre a los griegos que se embarcaron en la legendaria expedición contra la ciudad de Troya. Según la mitología, eran descencientes de Aqueo. Habitarían en la región de Acaya, al note del Peloponeso. De todas formas, Aqueos, es más bien una licencia poética, más que una realidad etnográfica.
EOLIOS.
Descencientes, como su nombre parece indicarnos con cierta claridad, del dios Eolo, establecidos en la zona de Tesalia, Beocia y Etolia. Con la llegada de los dorios, una buena parte de ellos emigró a la costa de Asia Menor, donde fundaron varias ciudades y colonias. Además, el dialecto eolio, normalmente se considera una de las primeras formas de la lengua griega.
JONIOS.
Parece ser que estos descencientes de Ion, hermano de Aqueo, fueron uno de los primeros pueblos de habla griega, que alcanzaron las tierras de Grecia Central. Poblaron Ática y Eubea, la mayor parte de las islas del Egeo, fundaron numerosas colonias, y formaron en Asia Menor la Liga Jonia de 12 ciudades, como Éfeso, Samos, Mileto.....y que tenían como lugar común el templo llamado Panionio (Pan-Ionio =común a todos los jonios), en un promontorio en Mycala. Y es en las colonias jonias de la costa minorasiática donde verá la luz la filosofía griega.
DORIOS
Mucho se ha debatido, y aún se continuará debatiendo, sobre la llegada, a hierro y fuego, del pueblo dorio a Grecia, originarios tal vez del valle del Danubio, y cuyo héroe epónimo fue Doro, su conocimiento del hierro le otorgó una superioridad militar ante los otros pueblos de Grecia. Llegaron hacia el 1.200 a.C., siguiendo la estela de los Pueblos del Mar, parece que dieron el golpe de gracia a Micenas, ocuparon Creta, Argólida, Corinto, parte de Asia Menor y el sur de Italia, y en Esparta convirtieron a sus súbditos en Ilotas (esclavos, sin ningun tipo de derechos). Sin embargo, en otros lugares se produjo una fusión gradual con los conquistadores.

CIVILIZACIÓN DEL EGEO


 A lo largo de toda la historia el mar Egeo se convertirá en el articulador del espacio y principal vía de comunicación de todo el ámbito griego. Con el nombre de Civilización del Egeo nos referimos en conjunto a las culturas prehelénicas antecedentes de lo que será el Mundo Griego. Durante más de mil años se van a suceder la Cultura Cicládica, la Cultura Minoica y la Civilización Micénica; se trata de tres de las culturas históricas plenamente europeas más antiguas.


Los rapsodas y poetas griegos, y más adelante los escritores de la Grecia Clásica, hacían referencia una y otra vez a un legendario pasado remoto, la "Edad de los Héroes", para referirse a estas Civilizaciones del Egeo. Mas no será hasta finales del siglo XIX, cuando gracias a excavaciones y hallazgos arqueológicos, de lugares hastas entonces legendarios, como Troya, Micenas, o Cnossos, empecemos a tener datos más concretos y fidedignos de este período prehelénico.


Gracias a la arqueología se han conseguido pruebas materiales de una progresión cultural en la zona, que iría desde los últimos siglos del Neolítico hasta la Edad del Bronce, que comienza aproximadamente hacia el año 3000 a.C., y de la que podemos indicar tres fases:


Bronce Primitivo.
Hacia el 3000 a.C. aparecen en el Egeo pueblos que procedían del Asia Menor y portaban armas y objetos de bronce, poblando Creta y las Cícladas.


Bronce Medio
Entre 2200-1800 a.C. otra ola de pobladores indoeuropeos se asentaron en la zona, dando origen en Creta a la Civilización Minoica.


Bronce Final.
Durante el bronce final se desarrolló la floreciente Civilización Micénica.


Poco después del año 1.200 a.C. se produjo el derrumbe definitivo de la Civilización Egea, con la caída de Micenas, multitud de estudios e hipótesis intentan explicar el fenómeno, siendo la invasión de los dorios y algunos desastres naturales, como erupciones volcánicas, las más aceptadas hasta la fecha. Personalmente no creo que un acontecimiento de tales magnitudes sea debido a un único factor explicativo, más bien es un cúmulo de causas, llegada de los dorios, comienzo de la Edad del Hierro, problemas internos, competencia económica, los propios desastres naturales, etc... las que provocaron el fin de la Civilización del Egeo, y el comienzo de la "Dark Age" - Edad Oscura - en Grecia.

jueves, 21 de enero de 2010

ABANTES

Con parte de la cabeza afeitada, pero dejándose una larga trenza, los guerreros abantes, primitivos habitantes de la Grecia Ilírica, fueron uno de los muchos contingentes que participaron en el sitio de Troya, y tras la guerra, desgajándose en pequeños grupos, acabaron por desaparecer de la historia.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y DESCRIPCIÓN DEL TERRITORIO.

Los Abantes habitaban la isla griega de Eubea. Es una región muy montañosa, con alturas superiores a los 1.300 metros, situada en el mar Egeo y separada de la Grecia continental por el Golfo de Eubea. A pesar de estar atravesada por montañas, entre ellas se extienden fértiles llanuras aptas para el cultivo. El propio nombre de la isla deriva del de este pueblo los abantes, que fueron los primeros habitantes conocidos de la isla.

ORIGEN

Es posible que los abantes procedieran de Tracia siendo la ciudad Abes (Abae) su patria de origen. De todas formas algunos autores los hacen descender de un héroe epónimo; Abante, hijo de Metanira y Celeo fue convertido en lagarto por burlarse de Deméter.


ALGO DE HISTORIA

Uno de los príncipes de los abantes gobernaba sobre siete principados, amén de ser tributario de Micenas. Los veremos combatiendo en la guerra de Troya a favor de los griegos, para posteriormente disgregarse en pequeños grupos y desaparecer de la Historia.

PERSONAJES CONOCIDOS.

Homero nombra a Elefenor Calcodontíada (hijo de Calcodón) como caudillo de los bravos abantes, descendiente de Ares y que comandaba cuarenta naves negras. Pero que perdió la vida combatiendo en Troya.

LA GUERRA

Los abantes eran valientes y arrojados guerreros.

CIUDADES.

Homero cita siete ciudades de los abantes en la isla de Eubea, a saber; Calcis, Eretria, Histiea en uvas abundosa, Cerintio marítima, Dio ciudad excelsa, Caristo y Estira.

COSTUMBRES.

Una de sus costumbres más conocidas, es la de raparse la cabeza pero dejándose una larga trenza. Pensamos que puede tratarse de algún tipo de ritual relacionado con la actividad bélica.

SELECCIÓN DE TEXTOS

"Los abantes de Eubea, que residían en Calcis, Eretria, Histiea en uvas abundosa. Cerinto marítima, Dio, ciudad excelsa. Caristo y Estira, eran capitaneados por el magnánimo Elefenor Calcodontíada, vástago de Ares. Con tal caudillo llegaron los ligeros abantes, que dejaban crecer la cabellera en la parte posterior de la cabeza: eran belicosos y deseaban siempre romper con sus lanzas de fresno las corazas en los pechos de los enemigos. Seguíanle cuarenta negras naves".

Homero , Ilíada: Canto II 536.

La Muerte de Elefenor.

"Fue Antíloco quien primeramente mató a un teucro, a Equepolo Talisíada, que peleaba valerosamente en la vanguardia: hirióle en la cimera del penachudo casco, y la broncínea lanza, clavándose en la frente, atravesó el hueso, las tinieblas cubrieron los ojos del guerrero y éste cayó como una torre en el duro combate. Al punto asióle de un pie el rey Elefenor Calcodontíada, caudillo de los bravos abantes, y lo arrastraba para ponerlo fuera del alcance de los dardos y quitarle la armadura. Poco duró su intento. Le vio el magnánimo Agenor e hiriéndole con la broncínea lanza en el costado, que al bajarse quedara en descubierto junto al escudo, dejóle sin vigor los miembros. De este modo perdió Elefenor la vida y sobre su cuerpo trabaron enconada pelea teucros y aqueos: como lobos se acometían y unos a otros se mataban".

Homero; Ilíada; Canto IV 457

"Era entonces costumbre que los que salían de la edad pueril fuesen a Delfos y consagrasen a Apolo en primicia su cabellera; pasó a Delfos, Teseo, y dicen que el lugar de la ceremonia de él se llama hasta el día de hoy Teseia. Afeitóse solamente la parte anterior de la cabeza como de los Abántidas lo refiere Homero, y este modo de afeitarse también por él se llamó Teseide. Fueron los Abantes los primeros que así se trasquilaron: no por haberlo aprendido de los Árabes, como creen algunos, ni por imitar a los de Misia, sino a causa de que eran guerreros amigos de combatir de cerca, e inclinados más que otros algunos a venir a las manos con los contrarios, según que en estos versos lo atestigua también Arquíloco:

No en el tender del arco, o de las hondas
en el crujir frecuente, se señalan;
sino en el campo, cuando el crudo Marte
para herir con el hierro más se ensaña:
que en esta lucha los gloriosos hijos
de la Eubea prez ilustre alcanzan:

trasquílanse, por tanto, para no dar a los enemigos el asidero de los cabellos. Y con esta misma idea se dice que Alejandro de Macedonia dio orden a sus generales para que hiciesen rasurar las barbas a los Macedonios, porque eran para los contrarios una presa que les estaba muy a la mano".


Plutarco; Vidas Paralelas; Teseo V

FUENTES.

Aparecen citados en la Ilíada y en la obra de Hesíodo. También encontramos menciones de ellos en Heródoto, Aristóteles, Estrabón, Pausanias Plutarco.

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