sábado, 13 de junio de 2015

LA GRAN MORAVIA.UNA SÍNTESIS



Instalado entre el mundo germano (representado en estos momentos de la historia por la Francia Orientalis) y el Imperio Bizantino, las dos potenticas de la época (Alta Edad Media), se desarrolló la Gran Moravia (Velká Morava/Magna Moravia), el primer estado medieval eslavo de cierta relevancia y proyección, conquistador y heredero del Principado de Nitra. Con el objetivo de contrarrestar la influencia franca (y frenar su expansión), Moravia basculó hacia Oriente, buscando el apoyo de Bizancio, a través de la evangelización de los apóstoles Cirilo y Metodio.


Sin el ruido de los ávaros, el estigma de los hunos, la belicosidad de los godos o la ferocidad de los magiares, fueron llegando, poco a poco, los eslavos, que casi imperceptiblemente ocuparon el centro y el oriente de Europa. No queremos decir con esto que los eslavos fuesen pacifistas empedernidos, ni que no tuvieran que recurrir a la fuerza y a la guerra para afianzar el territorio. Es más, el primer estado eslavo se forjó a golpe de espada y utilizó como aglutinante la Biblia. Ratislav, siguiendo el ejemplo de Clodoveo y Recaredo varios siglos antes, quiso utilizar la religión para dotar a su estado de unas bases sólidas y un elemento de cohesión.

Génesis.


La historia de la Gran Moravia, un efímero estado (tribal) eslavo, que se desarrolló entre carolingios y magiares, con las manos (suplicando ayuda) tendidas hacia Bizancio, es muy compleja, y sus orígenes no están, todavía, suficientemente documentados.

Un antiguo centro de civilización celta sobre el que se asentó el pueblo germano de los cuados , fue recibiendo desde el siglo V (tras el colapso del Imperio Romano), la llegada de diversos grupos eslavos. Establecidos en gran número, los eslavos le otorgaron el nombre de Moravia a esta tierra, pues por ella fluía un río llamado Morava. Estas tribus o familias dispersas se fueron agrupando alrededor de determinados caudillos o príncipes (knez) como Pribina o Samo. Más tarde, y en referencia al topónimo en cuestión, los bizantinos bautizaron este estado como Gran Moravia.

Como la mayoría de los estados medievales, y aún posteriores (y por supuesto anteriores), la guerra tuvo una importancia crucial en la formación de la Gran Moravia, forjada a hierro y fuego. A partir del siglo VI el solar de la futura Moravia era sometido al despiadado ataque de los ávaros, a los que el Reino (o Principado) de Samo opuso, una tímida, y por momentos, insuficiente resistencia. Serían los francos los que precipitaron el derrumbe del poder ávaro en la región tras vencerlos en el 769.

Menos de un siglo más tarde, en el año 833, Mojmir I somete al Principado de Nitra (proyecto frustrado de estado eslavo), aglutinando por vez primera a diversos grupos tribales eslavos, checos, eslovacos, bohemios, moravos, alrededor de un único estado, reuniendo toda la región bajo un mismo trono, cuyo primer ocupante fue el propio Mojmir.

Pribina, legítimo príncipe de Nitra, logra huir con su familia, y consigue del rey franco un pequeño feudo a orillas del Lago Balatón (en la actualidad una referencia turística en Hungría).

Ratislav y la consolidación.


Mojmir puso los pilares y Ratislav añadió cemento para consolidar los cimientos del edificio moravo, contando para ello con la aquiescencia (más o menos interesada) del Imperio Bizantino.

Después de dar varias vueltas a libros y a la red de redes, no me queda muy claro como llegó Ratislav a sentarse en el trono de la Gran Moravia. Una posibilidad es que este Ratislav, nieto de Mojmir, derrocase al soberano con la ayuda de Luis el Germánico. La otra opción es que simplemente murió Mojmir y el alemán favoreció la coronación de Ratislav. De una u otro manera, el quid de la cuestión está en el apoyo del rey Luis, totalmente convencido de que Ratislav aplicará en sus nuevos dominios una política favorable a los intereses francos. Craso error.

Tan pronto como se aposentó en el trono, y a pesar de deber parte de su corona a Luis, Ratislav consiguió consolidar su independencia, y ante el inminente peligro que suponían los francos (que además se habían aliado con los siempre incómodos ávaros), estrechó lazos con Oriente. Con la intención de materializar esta ventajosa alianza con Bizancio, solicitó al emperador Miguel III que le enviase algún misionero que evangelizara a sus súbditos y de paso, eliminar el monopolio de los obispados francos en la región. De esta manera llegaron a Moravia los apóstoles Cirilo y Metodio , cuya obra resulta decisiva en la configuración posterior de las culturas eslavas, la formación de una identidad propia y su autonomía con respecto a Occidente.

Las fortalezas.


Además de lograr fortalecer su reino, Ratislav inició una serie de campañas militares que le llevaron a extender sus dominios hasta el Vístula y el Oder. Para defender su territorio puso en marcha una política de construcción de fortalezas, entre las que destacan Devin, Nitra y Bratislava.

Como norma general se utilizaron estructuras preexistentes; protohistóricas en Devin o romana en Bratislava. Los castillos se edificaban en colinas, rodeados por empalizadas de madera y fosos, siguiendo los modelos imperantes en otros lugares de Europa.

Svatopluk I. Apogeo y canto del Cisne de Moravia.


Bajo el gobierno de Svatopluk I , cuya estatua ecuestre preside un lugar privilegiado en la pequeña plaza que se abre frente a la entrada del Castillo de Bratislava , la Gran Moravia alcanzó su cénit y la máxima expansión territorial de su no muy larga historia. Pero también comenzó su declinar.

Svatopluk era sobrino del rey Ratislav, del que había recibido el título (y dominio) de Príncipe de Nitra. El joven y ambicioso Svatopluk, educado en la corte real estaba totalmente convencido de se capaz de hacer las cosas mucho mejor que su tío. Para hacerse con el poder se alió con los francos, hizo prisionaro a Ratislav y lo entregó a sus enemigos.

Parece ser que la lealtad no era frecuente en esta corte eslovaca (si se me permite utilizar el término), pues Ratislav traicionó a Mojmir y Svatopluk a Ratislav, convencidos de que no extía manera más directa y segura de acceder al poder.

Svatopluk gobernó con mano de hierro su reino, expulsó a los francos, repelió a los búlgaros y contuvo las primeras oleadas de los magiares. Se proclamó "Rex de Magna Morava" y llevó a su imperio a las cotas más altas de expansión territorial, abarcando Chequia, Eslovaquia, y áreas de Hungría, Rumanía, Polonia, Austria, Alemania, Serbia, Eslovenia, Croacia y Ucrania. La Gran Moravia tuvo presencia en prácticamente todos los estados eslavos actuales.

A pesar de todo lo conseguido, la muerte de Svatopluk significó el principio del fin para la Gran Moravia.

Una capital fantasma.


Constantino VII, emperador de Bizancio se refiere con el nombre de Moravia a la capital de la Gran Moravia. En la actualidad todavía no ha podido ser identificada, aunque la principal candidata es Mikulcice. Las ciudades moravas, como todas a los largo del tiempo, marcan una clara división entre los poderosos y los oprimidos; viviendas de madera para la gente común y resistentes edificios de piedra para la nobleza.

Mikulcice fue fortificada en el siglo VII y años más tarde se había convertido en una importante aglomeración con un castillo, varias aldeas y una población de unas dos mil personas. Además de capital política, Milkulcice fue un centro religioso de influencia en la región, donde se construyeron, utilizando la piedra, las primeras iglesias del país.

No obstante, y siguiendo la práctica de otros reinos, la corte era itinerante, y también se establece temporalmente en otras sedes como Nitra , segundo centro del Imperio y dominio del príncipe heredero, Devin o Bratislava , cuya función más importante era defender la frontera con los francos.

Ejército.


Como hemos señalado, el ejército fue parte importante en el origen, el desarrollo y la consolidación de la Gran Moravia, aunque a decir verdad contamos con pocas fuentes sobre los primeros ejércitos eslavos.

El grueso de la tropa estaba formado por una infantería pesada armada con lanzas y hachas, cuyo aspecto debía ser temible. Un frente compacto de robustos hombres decididos a quebrar cráneos a golpe de hacha. Sin embargo a la caballería se le dio poco uso, lo que significó una gran desventaja ante los rápidos y efectivos jinetes magiares.

Los caudillos contaban con un grupo selecto, que era a la vez guardia personal y cuerpo de élite, el "druzhina". Los jefes moravos eran más partidarios de las escaramuzas, las emboscadas y la guerra de guerrilla, antes que plantear batallas campales. La red de fortalezas servía para replegar las tropas tras los rápidos ataques.

Los hijos de Svatopluk y el final de la Gran Moravia.
La Gran Moravia acosada en sus amplias fronteras y debilitada por las inevitables luchas internas no fue capaz de resistir las acometidas de un pueblo que venía cabalgando desde las estepas. Morir Svatopluk (894) y comenzar la decadencia del imperio fue una misma cosa. Sus sucesores se vieron incapaces e impotentes ante el avance de los magiares.

Los hijos de Svatopluk se repartieron el poder, el territorio y la influencia, el mando quedó dividido y el estado entró en barrena. Mojmir II será rey de la Gran Moravia y Svatopluk II Príncipe de Nitra. Enfrascados en luchas intestinas (tan humanas) comenzaron a perder los territorios periféricos; sufrieron la invasión de los francos, los checos comienzan a rebelarse y en el área oriental se desgaja la futura Polonia.

Los húngaros aprovecharon esta debilidad para ir penetrando y arrebatando territorios en la cuenca del Danubio y en los Cárpatos. En el año 902 destruyeron a un ejército moravo y para el año 907, fecha de la Batalla de Bratislava , en la que los húngaros derrotan a los bávaros, la Gran Moravia era sólo un recuerdo (las fuentes no mencionan la presencia de tropas moravas en el choque). A partir de ese momento se produce en la región una profunda fusión entre eslavos y magiares.

Legado.
El principal legado de la Gran Moravia surge a partir de la obra de los apóstoles Cirilo y Metodio, determinante en la formación de las culturas eslavas. El recuerdo de este imperio de corta vida revivió en los siglos XIX y XX, durante la oleada romántica que recorrió Europa y que provocó numerosos levantamientos en el seno del Imperio Austrohúngaro y en los posteriores intentos de crear una identidad nacional conjunta con la que dotar un proyecto de estado, Checoslovaquia. La unión quedó rota amistosamente en 1993 mediante la Revolución de Terciopelo.


La Edad Media es una época complicada para ser estudiada y aprehendida en su totalidad. Cuando creo comprender algo, cuando me parece que he entendido el proceso de formación de un estado (ciertamente alejado en el tiempo y el espacio), me asaltan cincuenta dudas más, descubro cien datos nuevos que tengo que colocar en algún lado y que la mayoría de las veces no logro encajar. Y cuando me centro en el mundo eslavo, mi cabeza siente naufragar en un maremágnun de datos, a lo mejor confusos, a lo peor contradictorios. Con la Gran Moravia hice lo que pude, rastreando datos aquí y allá y ensamblándolos como buenamente he podido.


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