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lunes, 11 de noviembre de 2019

CAVERNAS



Las estalactitas cuelgan del techo. Las estalagmitas crecen desde el suelo. 
Todas son frágiles cristales, nacidos de la transpiración de la roca, en lo hondo de las cavernas que el agua y el tiempo han excavado en las montañas. 
Las estalactitas y las estalagmitas llevan miles de años buscándose en la oscuridad, gota tras gota, unas bajando, otras subiendo. 
Algunas demorarán un millón de años en tocarse. 
Apuro, no tienen.

Eduardo Galeano Espejos. 
Una historia casi universal

viernes, 21 de septiembre de 2018

CUEVA DE POSTOJNA.




La cueva de Postojna, en Eslovenia, es un maravilloso regalo, y espectáculo, de la Naturaleza, y una de las atracciones turísticas más antiguas de Europa. Fueron abiertas al público en 1819 por el emperador austríaco Fernando I.


Estalactitas y estalagmitas te acompañan a lo largo de un sugestivo paseo a través de millones de años de evolución geológica. Un paso cadente por las entrañas de la tierra, la fría piedra, el agua, las galerías y una extraña criatura endémica de estas profundas cavernas, el Olm (Proteus anguinus)

domingo, 14 de junio de 2015

DE LA CUEVA AL TEMPLO.



Desde un principio, mucho antes de la historia escrita, el ser humano encontró refugio en la cueva. Mientras desarrollaba su cotidianidad, pronto dicha oquedad se convirtió en un lugar mágico, centro de iniciación, en la que los artistas supieron plasmar en sus paredes rocosas ese día a día pero también ceremonias y rituales. Cuando el hombre pasó del nomadismo al sedentarismo, dando nacimiento a la agricultura, ya poseía un desarrollo de conciencia suficiente para usar el símbolo como representación de sus conocimientos. Conceptos e ideas trascendentes, culto a los muertos y una visión personal de cuanto le rodeaba.

Pronto floreció el Megalitismo. Dólmenes, menhires, cromlechs, sepulcros de corredor y más tarde construcciones ciclópeas fueron el testimonio que nos legaron. La importancia del culto a la piedra se pierde en la noche de los tiempos. El propio Platón utilizó la caverna como arquetipo cósmico y como símbolo ético y moral. Esa cavidad en las entrañas de la tierra representaba el útero o la matriz materna. Para dicho filósofo, la visión de la cueva era como la representación del purgatorio donde la luz solo se percibe como reflejo y los seres solo como sombras, esperando su conversión para la ascensión del alma hacia el mundo de las ideas. Mircea Eliade, consideraba a la cueva como una representación del yo interior y del yo profundo del inconsciente, materialización del Regresus ad uterum.

A imagen del cosmos, el suelo corresponde a la Tierra y su bóveda al Cielo. Para los taoístas, la montaña sagrada de K'uenLuen, centro del mundo, contiene una cueva secreta por la que se regresa al estado primordial antes de la salida hacia el cosmos. En la arquitectura tradicional de la India, cuando el templo se halla esculpido en la roca posee en su interior un stupa, cuyo monumento posee a su vez en sus entrañas, reliquias que son consideradas sagradas. La caverna de Abu Ya'qûb es la caverna primordial, conocida en el esoterismo islámico como Tawîl o regreso a la sustancia central. El Templo de Osiris en Egipto, lugar conocido únicamente por los grandes iniciados, estaba tallado también en la roca y formado por una gran sala que se abría a las criptas subterráneas. Los propios esenios se reunían en una gran cavidad en el interior de la montaña, en la que se encontraba una gran mesa con asientos de piedra. Poseía dos entradas; una para los iniciados y otra para los maestros. En las Escrituras, Génesis, capítulo XXI, versículo 29, el moribundo Jacob ruega a sus hijos para ser enterrado en la «doble cueva» del campo de Efron Hetheén.

Estos enclaves iniciáticos eran el lugar del nuevo nacimiento y de la regeneración. El adepto era recibido, moría en su vida material, abandonaba lo sensible para salir completamente trans formado y lleno de una nueva vida, la vida del iniciado. Era una transformación de conciencia, una catarsis, una muerte simbólica y un renacimiento hacia un nuevo estado del ser. Estas tradiciones ancestrales que se llevaban a cabo por la vía de la tradición oral, pronto se vieron relegadas con la imposición de la nueva religión imperante, el Cristianismo. El culto a las piedras se vio combatido por el Concilio de Arles. A pesar de la prohibición, el ser humano siguió con la tradición de sus antepasados. Solo existían dos soluciones: destruir los megalitos o recuperarlos para sí. Algunos fueron destruidos, pero finalmente se optó por la segunda de ellas. Se esculpieron cruces, se construyeron iglesias en sus cercanías e incluso encima de ellos. Prueba evidente de su sacralidad.

Con el paso de los siglos, ermitas, iglesias y catedrales, éstas últimas en época de máximo apogeo de la Edad Media, conservaron en su iconografía aquellos conceptos considerados secretos, ocultos, procedentes de ceremonias, ritos e iniciaciones ancestrales que quedaban en la memoria del acervo popular y que las nuevas imposiciones eclesiásticas no lograron borrar con sus dogmas y credos. Los templos venían a tener el mismo significado ancestral. El suelo enlosado era la Tierra y las nervaduras, contrafuertes y demás elementos arquitectónicos que sostenían la bóveda representaban al Cielo.

Los lugares llamados actualmente «de poder», en el que confluyen las denominadas fuerzas telúricas y que estudia la moderna Geobiología, poseen una larga tradición como enclaves sagrados en los que el hombre unía la tierra con el cielo y que aparecen en todos los pueblos y culturas del planeta. Pinturas y grabados de todos los tiempos han representado esas fuerzas que el ser humano ha aprovechado para ir en pos de su trascendencia y en las que erigió megalitos, templos, y más tarde, con el paso de los siglos, ermitas, iglesias y catedrales.

Corrientes de aguas subterráneas, fuentes, manantiales, cuevas prehistóricas, castros y un sinfín de asentamientos humanos se edificaron en estos enclaves o en sus cercanías, aprovechando esas fuerzas de la Madre Tierra, denominadas como las venas del dragón por el Feng Shui o Wouivres por los celtas. Fuerzas que empiezan a ser investigadas actualmente y con resultados sorprendentes.
Xavier Musquera. Ocultismo Medieval.
Introducción.


jueves, 24 de octubre de 2013

ALTAMIRA

la Capilla Sixtina del Arte Rupestre 


Altamira o la Capilla Sixtina del Arte Rupestre, hace unos 30.000 años, en lugares como este, en la franja francocantábrica, nació el arte. En las entrañas de la tierra, en las más profundas paredes de cuevas y cavernas los primeros seres humanos plasmaron figuras de animales, manos y antropomorfos dando con ello origen al arte;  lástima que nos tengamos que conformar con visitar la Neocueva, una especie de réplica de las pinturas de Altamira. En la Neocueva podemos disfrutar de fieles representaciones de los famosos bisontes, aunque carece de la magia de la caverna.  

Para algunos paleoantropólogos, el desarrollo de la mentalidad simbólica, representada en este caso por las manifestaciones artísticas, marcó la diferencia fundamental, que hizo que el Homo sapiens sobreviviese y el Hombre de Neandertal se extinguiese.

Podemos considerar la capacidad para el arte, una de las características que nos hizo humanos, y nos separó definitivamente del resto de los homínidos que nos precedieron, y uno de los más maravillosos ejemplos de esas primeras manifestaciones artísticas, se encuentra en las paredes y techos de la Cueva de Altamira, en Santilla del Mar, en Cantabria. 

Artista anónimo, representa fielmente al bisonte, al caballo y a la cierva, en el lugar donde no llega la luz, el rincón profundo y propicio para la realización de ritos propiciatorios, su impronta quedó grabada en techos y paredes, donde durmieron miles de años, para despertar de su sueño en pleno siglo XX. 


Las excavaciones realizadas en la Cueva de Altamira han proporcionado una sucesión de niveles arqueológicos (y de ocupación) formados entre hace 18.500 y 14.000 años . . 

Altamira ¿un lugar de agregación?, las amplias dimensiones del yacimiento, la riqueza de los objetos decorados, así como la importancia de su arte rupestre, han servido para plantear la hipótesis que la cueva de Altamira fuera para los habitantes de una amplia zona, un punto de reunión al que acudirían periódicamente para celebrar ritos, alianzas o matrimonios; es decir, lo que la ciencia prehistórica conoce como Lugar de Agregación.



lunes, 25 de febrero de 2013

¿CUÁNDO COMENZÓ EL INTERÉS POR LA PREHISTORIA?


EL PALEOLÍTICO
a los ojos de un historiador de la Grecia Antigua


¿Cuándo comenzó el estudio de la Prehistoria? Hace dos mil años, los elocuentes sabios griegos (paradigma de la erudición) ya se preguntaban como habría sido la vida humana en tiempos remotos. Uno de esos griegos fue Diodoro Sículo, un historiador griego del siglo I a.C. que escribió una obra llamada Biblioteca Histórica. 

Biblioteca Histórica pretendía ser una Historia Universal desde los orígenes. En el libro primero de tan magna obra, Diodoro hace una descripción de las formas de vida de los hombres primitivos, y sorprendentemente, coincide en algunos puntos, con todo lo que sabemos hoy sobre la prehistoria de la Humanidad. 

"Y acerca de la primera génesis del universo, tales cosas hemos compilado; pero dicen que los primeros hombres llevaban un modo de vida desordenado y bestial, marchaban dispersos para buscar el pasto y alimentaban de las hierbas más tiernas y de los frutos que nacían espontáneamente de los árboles. Cuando eran atacados por las bestias, se ayudaban unos a otros instruidos por el interés, y al reunirse por el miedo comenzaron a reconocerse entre ellos poco a poco por sus características físicas. Al principio articulaban las palabras de modo ininteligible y confuso, poco a poco fueron colocando articulación a las palabras, y tras acordar señales entre ellos a cada uno de los objetos, comenzaron a realizar una comprensión de todas las cosas. Después de haber surgido estos grupos por toda la tierra habitada, no todos tenían el mismo lenguaje, sino que cada cual ordenaba sus palabras al azar. Por esta razón, surgieron muy diversos tipos de lenguaje y los primeros grupos formados se convirtieron en origen de todas las razas. Pues bien, los primeros hombres vivían de manera penosa ya que no habían encontrado ninguna de las cosas útiles para la vida: desnudos, sin conocimiento de la casa y del fuego y sin idea del alimento cultivado. Al desconocer la recolección de frutos silvestres no consiguen almacenar nada de los frutos en caso de necesidad y por eso muchos de ellos morían en los inviernos por el frío o la ausencia de alimento. Pero poco a poco fueron enseñados por la experiencia a refugiarse en las cavernas durante el invierno y a guardar los frutos que eran capaces de almacenar. Tras conocer finalmente el fuego y las restantes cosas útiles, inventaron de manera progresiva las artes y todo lo demás capaz de favorecer la vida en común. En resumen, la necesidad misma se convirtió en maestra de todo para los hombres y mostró el camino de manera de todo para los hombres y mostró el camino de manera conveniente en el aprendizaje de cada cosa para este noble animal, que tuvo como ayudantes en todas las circunstancias a las manos, la palabra y la agudeza de espíritu"
Diodoro de Sicilia I,  8.
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