domingo, 1 de marzo de 2020

RENÉ LACOSTE, EL COCODRILO.




El tenista francés René Lacoste ganó durante su carrera deportiva siete títulos de Gran Slam (época pre-Open), pero es conocido mundialmente por su visión empresarial y por fundar la compañía textil que lleva su apellido. Nos situamos en los Locos Años '20, la bolsa de Nueva York aún no ha hecho crack y los espectáculos de masas empiezan a proliferar por todo el mundo. Lacoste fue una de las primeras estrellas del deporte.

René no estaba dotado de un talento especial para el deporte el suyo fue el triunfo de la inteligencia, la constancia, el esfuerzo, el trabajo y el afán de superación. Sus entrenamientos, a diferencia de los otros tenistas de su época, era integral, e incluía la gimnasia y la preparación física.


Lacoste fue una de las grandes figuras del deporte europeo en el período de Entreguerras, y entre los años 1926 y 1927 estuvo considerado, sino el mejor de forma exclusiva y absoluta, el mejor tenista del momento. René formó parte de la exitosa generación de tenistas franceses conocida como los Mosqueteros, junto a Henri Cochet, Jean Borotra y Jacques Brugnon, el equipo francés de Copa Davis que levantó seis ensaladeras de manera consecutiva. Lacoste disputó dos de aquellas finales (1927 y 1928). Su palmarés lo completa con tres títulos de Roland Garrós, dos de Wimbledon y otros dos del US Open.

René Lacoste fue apodado el Cocodrilo por un periodista estadounidense, debido a su tenacidad en la cancha. Y el cocodrilo se convirtió en su símbolo identificativo. Entrenaba con gran dedicación, sin descanso, para mejorar la concentración y sus prestaciones en el juego. René es un revolucionario, y diseña ropa cómoda que se adapte al deportista (y no al revés). Acortó las mangas de la camiseta tradicional del tenista, con la idea de hacerla más cómoda para la práctica del deporte. Acababa de diseñar el polo. El famoso cocodrilo nace en 1927, de la mano del estilista Robert George, que lo borda en la camiseta de Lacoste.

El siguiente paso fue convencer a amigos y conocidos para que usen sus diseños, sus polos, en las competiciones internacionales. Los cimientos de la marca deportiva estaban echadas. Mas la creatividad de Lacoste no se detuvo aquí, además de escribir un libro, Tennis, donde explicaba su método de entrenamiento, inventó la máquina que disparaba pelotas para que el tenista pudiera entrenar en solitario.

Intuición, creatividad, concentración y capacidad de trabajo, son las cualidades que convirtieron a Lacoste en un campeón en la cancha y en un innovador fuera de ella. En la actualidad es imposible concebir la práctica deportiva al margen de zapatillas, camisetas y demás equipamento. Lacoste fue un visionario que ya intuyó todo esto hace una centuria.



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