jueves, 12 de marzo de 2020

EL PODER DE LAS SACERDOTISAS




En el Antiguo Egipto el sacerdocio no era exclusivo para los hombres, pues algunos destacados cargos eran ocupados por mujeres. Nos referimos, entre otros, a la Divina Adoradora o la Esposa de Amón. En un principio estos honores recaían sobre los hombros de la esposa del faraón, y su poseedora gozaba de grandes posesiones y poder político.

En cuanto al clero femenino, se tiene constancia de que en el Reino Antiguo se constituyó un grupo de sacerdotisas denominadas hemet que ocuparon cargos de responsabilidad y cuyo culto estaba vinculado tanto a dioses como diosas. Estas, podían oficiar ritos funerarios, por lo que parece probable que pudieron tener el mismo poder que los hombres.
Clara Ramos Bullón
Breve historia de la vida cotidiana del Antiguo Egipto.

Con la finalidad de controlar la región de Tebas desde sus posiciones en el Delta, los soberanos del Tercer Período Intermedio situaron en este puesto a alguna de sus hijas. El recinto sagrado de Amón en Karnak era el lugar donde ejercía su poder la Divina Adoradora. Una de estas adoratrices de Amón fue la princesa cusita Amenirdis, hija del faraón Kashta.

Por otro lado, a lo largo de la historia se fueron creando cargos tan importantes como el que se configuró en el Tercer Período Intermedio que llevaba por título divina adoratriz. Este puesto de carácter religioso asociado al culto de Amón en Tebas, fue ocupado por hijas de faraones, que debían mantenerse solteras para poder pertenecerle a él. Asimismo, este título se heredaba por adopción y estas sacerdotisas llegaron a acumular muchísimo poder, por lo que se encargaban de los ritos de fundación de capillas, entregar ofrendas y de la fiesta de Sed.
Clara Ramos Bullón
Breve historia de la vida cotidiana del Antiguo Egipto.




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