domingo, 15 de marzo de 2020

SPIRIDON LOUIS. UN HÉROE PARA EL SIGLO XX.




En el año 490 a.C los hoplitas griegos de la ciudad de Atenas derrotaron al poderoso ejército persa del rey Darío I en las playas de Maratón. Finalizada la batalla, Filípides, corrió 42 kilómetros hasta Atenas, para comunicar la noticia. 2386 años después, en la misma Atenas, Spirodon Louis, emuló la hazaña, convirtiéndose en el primer campeón olímpico de la Maratón moderna.

En 1896 se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna en la ciudad de Atenas, los griegos se las prometían muy felices, ya que se consideraban los descendientes de los grandes atletas de la Antgüedad. Sin embargo llegaba la última prueba del programa de atletismo y los helenos no habían ganado ninguna medalla, se sentían decepcionados y heridos en su orgullo patrio. En la ínea de salida 17 corredores, doce de ellos griegos. El resto un húngaro (Gyula Kellner, medalla de bronce), un australiano, un estadounidense y un francés. El gran favorito era Kharilaos Vasilakos, primer hombre en ganar una Maratón (en los juegos panhelénicos), pero la gloria aguardaba a un completo desconocido.

El coronel Papadiamantopoulos fue designado como seleccionador de los atletas griegos, y entonces recordó a Spirodon y su excepcional resistencia, al que había tenido bajo su mando mientras realizaba el servicio militar. Spirodon Louis era un joven humilde que trabajaba con su padre como aguador, transportando agua potable para los vecinos de un pequeño pueblo, Masouri, convertido hoy día en un barrio de Atenas.

El diez de abril los 17 elegidos para la gloria comenzaban a correr en Maratón tras oír el pistoletazo de salida. Mensajeros en bicicleta o a caballo iban informando de la evolución de la carrera. Las noticias que corrían de boca en boca eran que los extranjeros ocupaban las primeras posiciones, aunque dos griegos peleaban por meterse en cabeza. Pero una maratón es muy larga y exigente, y en el kilómetro 32 el francés Albin Lermusiaux sufrió un desmayo, y poco antes de llegar al estadio Panathinaiko, Spirodon consigue adelantar a un fatigado Teddy Flart, que se mantenía en cabeza a duras penas y que no pudo concluir la carrera.

Spirodón Louis encaró la última recta en solitario, el estadio estalló de júbilo, y entre el griterío de sus compatriotas y la inmensa alegría de la familia real, traspasó la línea de meta después de estar corriendo durante 2 horas y 58 minutos. El primer campeón olímpico en la prueba de Maratón tenía nombres y apellidos. La leyenda cuenta que el avituallamiento del triunfador de aquel día incluyó un vaso de vino, leche, cerveza y zumo de naranja. Así cualquiera gana una carrera. El historial deportivo de Spirodon Louis es cuanto menos curioso: una carrera, una victoria, y es que después de acariciar al gloria olímpica, volvió a su barrio y continuó viviendo su vida humildemente.

Aquiles, el de los pies ligeros, guerrero de Troya, Filípides, el primero de una larga estirpe de corredores de fondo y Leónidas, abnegado rey que se sacrifica por su pueblo, Grecia, una tierra acostumbrada a ver nacer a grandes héroes, competa este póker de ases con el humilde Spirodon Louis.


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