miércoles, 11 de julio de 2018

EL MEDIO FÍSICO DEL PRÓXIMO ORIENTE.




La unidad del territorio estriba el encontrarse atravesado por el Tigris y el Éufrates, así como el tratarse de un espacio no excesivamente amplio, unos 2000 Km2. Entre estas regiones existen unas determinadas vías naturales de comunicación, por la que existe un continuo fluir de diferentes culturas. La variedad geográfica viene determinada por la existencia de territorios de marcada personalidad: la península de Anatolia, la cuenca fluvial del Tigris y el Éufrates hasta su desembocadura en el golfo Pérsico, la meseta de Irán, la franja litoral mediterránea y los desiertos de Lut y de Arabia.

En principio los condicionantes climáticos del Próximo Oriente parece ser que no favorecen el asentamiento humano, aunque a pesar de esto, es aquí donde encontramos el origen de la civilización. A pesar de esta realidad física, existen zonas dentro de este medio, predominantemente árido, que sí favorecen la aparición de las primeras civilizaciones; la variedad climática, un relieve diverso y la distribución de la red fluvial y la materia prima.


Dentro de esta amplia región coexisten climas muy diferentes entre sí. Un clima mediterráneo en la costa sirio-palestina, clima de alta montaña en los montes Zagros, en Armenía y en los montes de Anatolia, un clima desértico en los desiertos Arábigo y Lut.

La variedad de relieve la podemos constatar entre el monte Ararat, con unos 5.000 metros, y otros lugares deprimidos con 350 metros bajo el nivel del mar, en la zona del mar Muerto, (se trata de la depresión más profunda de la superficie terrestre).


Zonas densamente pobladas, ribera del Tigris y el Éufrates, y zonas menos pobladas, los desiertos y las altas montañas. Se produce un bagaje cultural que va desde las zonas pobladas a las zonas despobladas, y un trasvase de materia prima de las zonas despobladas a las zonas pobladas.

Los condicionantes del medio físico mesopotámico son Tierra, Agua y Trabajo Humano (capacidad de construir infraestructuras y control sobre la tierra y el agua). Esto va da lugar a la formación de sociedades, primero urbanas, más tarde estatales e incluso algunas imperiales, todo ello debido al control del agua.

Las sociedades potámicas no son exclusivas de Mesopotamia, las encontramos también en Egipto, a lo largo del río Nilo, en la India a lo largo del Indo, y en China a orillas del río Huang-Ho (río Amarillo). Gracias al control sobre un recurso, en este caso el agua, se producen los asentamientos en las ciudades, nos referimos a la llamada Revolución Urbana.

La primera tarea del hombre en esta zona fue la de controlar las aguas del Tigris y el Éufrates. Aunque llovía poco en Mesopotamia, los ríos se desbordaban – tenían crecidas – periódicamente, haciendo patanos de la tierra circundante. El hombre desecaba la ciénaga e irrigaban los desiertos para disponer de mayor superficie de tierra para la agricultura y la ganadería.

Aprendiendo de sus propios errores, crearon toda una técnica de irrigación. Levantaron diques para contener las aguas y dirigirlas a través de un complejo de canales, presas y depósitos. Semejante esfuerzo exigía la contribución de una vasta mano de obra y el trabajo en común de tanta gente hizo posible la edificación de las ciudades.

Podemos imaginar lo que ocurrió; al dominar los ríos aumentó la tierra cultivable y con ella las cosechas; aunque no se utilizaba el dinero como medio de cambio, había alimentos de sobra que se podían permutar en otros pueblos por productos que necesitaran, como madera, metales, minerales y piedras preciosas, que no producían ellos mismos.


El desarrollo de la agricultura lleva consigo un excedente de la producción. Con lo que aumenta la población y el comercio. Para controlar el agua son necesarias obras de ingeniería (canales, diques…), lo que da la posibilidad de regadíos y la necesidad de protección. Se almacena el agua en diques y pantanos y posibilita una agricultura de regadío. El control y la administración del agua → nueva organización política → Estado: los grupos privilegiados asumen las tareas de protección.

Este espacio se caracteriza también por la escasez de materias primas imprescindibles que han de ir a buscar a otros lugares, por ejemplo:

  • en Anatolia obtienen metales: hierro y cobre (el cobre junto con el estaño son necesarios para hacer bronce, necesario para fabricar armas).
  • en la isla de Chipre extraían cobre
  • en las llanuras de Mesopotamia predominaban el agua y la tierra para la agricultura
  • de la zona del Sinaí obtenían diorita (el Código de Hammurabi está inscrito en una piedra de diorita)
  • la madera provenía de Siria, Líbano y zona occidental de los Zagros
  • del Cáucaso obtenían hierro y oro
  • en Nubia, al sur de Egipto, comerciaban con oro
  • el estaño lo obtenían de Irán y Afganistán

Para acceder al control de estas materias primas aparecen imperios con vocación netamente comercial. Los circuitos a través de los cuales se accedía a estos lugares fueron tres: Anatólico, Iránico y Sirio-Arábigo. Las ciudades mejor situadas estratégicamente en estos circuitos eran las más ricas.

El medio físico condiciona la cultura y la sociedad, pero no las determinan. En zonas de montaña existen pueblos nómadas (guti, lullubi…), que pueden dar al traste con grandes imperios por culpa de sus incursiones en los territorios de éstos. En las zonas de las riberas de los ríos aparecen grandes estados: Sumer, Babilonia, Asiria.



martes, 10 de julio de 2018

QUE LLEGAN LOS BÁRBAROS.



El pequeño número de los que sobrevivimos no fue gracias a nuestros méritos, sino a la misericordia del Señor. Pueblos innumerables y feroces han ocupado el conjunto de la Galia. Todo el territorio que se extiende entre los Alpes y los Pirineos, el que limita con el océano y el Rin, ha sido devastado por quados, vándalos, sármatas, alanos, hérules, sajones, burgundios, alamanes, etc.. (…)

Maguncia, en otro tiempo ilustre, ha sido tomada y saqueada. En su iglesia, millares de hombres han sido masacrados. Worms ha sido reducida después de un largo asedio. Las ciudades han quedado despobladas por la espada y el hambre. No puedo recordar sin lágrimas a Tolosa (…). Hispania misma, tiembla (…)
San Jerónimo, Carta a Geruchia, siglo V.

lunes, 9 de julio de 2018

BIANZHONG DEL MARQUÉS SU DE JIN.




Un bianzhong es un antiquísimo instrumento musical chino, compuesto por un conjunto de campanas que se colocan en dos o tres filas, colgadas de una estructura de madera. Estas campanas de bronce eran golpeadas con un mazo para hacerlas sonar. El bianzhong ha sido utilizado desde la noche de los tiempos en ceremoniales y rituales.


El museo nacional de antigüedades de Shanghai conserva uno de estos instrumentos procedente de las tumbas de los gobernantes del estado Jin, y se les calcula una antigüedad de tres mil años (siglo IX a.C.). El bianzhong del marqués Su de Jin consta de dieciséis campanas, en las que se grabaron unos 350 caracteres.

domingo, 8 de julio de 2018

SALADAR DE LOS CANO O DE VERA.




En el sudeste peninsular, un rincón olvidado por el frío y el invierno (y habitualmente las lluvias) en el levante de la provincia de Almería, el intrépido alcaudón, la gravemente amenazada malvasía cabeciblanca, el incansable correlimos, el vistoso ánade, el elegante flamenco, la imprescindible gaviota y la omnipresente focha, han encontrado un enclave idóneo para desarrollar, con grandes posibilidades de éxito, todas sus funciones vitales. Este Salar de los Cano (o de Vera), de más de 100 hectáreas, es un humedal natural que ocupa una depresión endorreica cuaternaria, en la desembocadura de una antigua rambla.


La vida brota allí donde hay agua. Un terreno bajo y salino se inunda, y en pocas semanas se convierte en un auténtico vergel, hábitat ideal de plantas halófitas, invertebrados, algunos anfibios y decenas de especies de aves diferente; algunas de ellas se establecerán aquí y construirán sus nidos, mientras muchas otras, simplemente, estarán de paso.


Junto a las aguas poco profundas proliferan carrizos, juncos y cañas, creando el ambiente propicio para agachadizas, zampullines, alcaravanes, porrones, bisbitas, cigüeñelas, además de sus potenciales depredadores como el aguilucho lagunero. Todo un complejo ecosistema situado a escasos metros del mundo moderno y urbanizado (y lamentablemente urbanizable).


En las zonas próximas a las concurridas playas de Vera surge el Saladar de los Cano, un hervidero de animales y plantas, donde reverbera la vida en todas su múltiples formas y adaptaciones.

sábado, 7 de julio de 2018

LA MUERTE DE ROLDÁN EN EL TEXTO DE LA CHANSÓN.



La muerte de Roldán es el pasaje más dramático, y a la vez emotivo, del cantar de gesta francés más conocido “la Canción de Roldán”.

Siente Roldán que se aproxima su muerte. Por los oídos se le derraman los sesos. Ruega a Dios por sus pares, para que los llame a Él; y luego, por sí mismo, invoca al ángel Gabriel. Toma el olifante, para que nadie pueda hacerle reproche, y con la otra mano se aferra a Durandarte, su espada. A través de un barbecho, se encamina hacia España, recorriendo poco más que el alcance de un tiro de ballesta. Trepa por un altozano. Allí, bajo dos hermosos árboles, hay cuatro gradas de mármol. Cae de espaldas sobre la hierba verde. Y se desmaya nuevamente, porque está próximo su fin.

Altas son las cumbres y grandes los árboles. Hay allí cuatro gradas, hechas de mármol, que relucen. Sobre la verde hierba el conde Roldán ha caído desmayado. Y he aquí que un sarraceno no cesa de vigilarlo; ha simulado estar muerto y yace entre los demás, con el cuerpo y el rostro manchados de sangre. Se yergue sobre sus pies y se aproxima corriendo. Es gallardo y robusto, y de gran valor; su orgullo lo empuja a cometer la locura que lo perderá. Toma en sus brazos a Roldán, su cuerpo y sus armas, y dice estas palabras: -¡Vencido está el sobrino de Carlos! ¡Esta espada a Arabia me la he de llevar! Al sentirlo forcejear, el conde vuelve un poco en sí.

Roldán siente que lo quieren despojar de su espada. Abre los ojos y exclama: -¡Tú no eres de los nuestros, que yo sepa! Tiene aún en la mano el olifante, que no ha querido soltar; con él golpea al infiel sobre su yelmo adornado con pedrerías y recamado de oro. Rompe el acero, el cráneo y los huesos, hace rodar fuera de la cabeza los dos ojos y ante sus pies lo derriba muerto. Después le dice: -Infiel, hijo de siervo, ¿cómo tuviste bastante osadía para apoderarte de mí, fuera o no tu derecho? ¡Todo aquel que te lo oyera decir te tendría por loco! He aquí quebrado el pabellón de mi olifante; el oro y el cristal se han desprendido.

Roldán siente que se le nubla la vista. Se incorpora, poniendo en ello todo su esfuerzo. Su rostro ha perdido el color. Tiene ante él una roca parda; da contra ella diez golpes, lleno de dolor y encono. Gime el acero, mas no se rompe ni se mella.

-¡Ah! -exclama el conde-. ¡Socórreme, Santa María! ¡Ah, Durandarte, mi buena Durandarte, lástima de vos! Voy a morir, y dejaréis de estar a mi cuidado. ¡He ganado por vos tantas batallas campales, por vos he conquistado tantos anchos territorios que ahora domina Carlos, el de la barba blanca! ¡No caeréis jamás en las manos de un hombre que ante su semejante pueda darse a la fuga! Durante largo tiempo pertenecisteis a un buen vasallo; jamás habrá espada que os valga en Francia, la Santa.

Hiere Roldán las gradas de sardónice. Gime el acero, mas no se astilla ni se mella. Al ver el conde que no puede quebrarla, comienza a lamentarse para sí: -¡Ah, Durandarte, qué bella eres, qué clara y brillante! ¡Cómo luces y centelleas al sol! Hallábase Carlos en los valles de Moriana cuando le ordenó Dios por intermedio de un ángel que te donase a uno de sus condes capitanes: entonces te ciñó a mi lado, el rey grande y gentil. Por ti conquisté el Anjeo y la Bretaña, por ti me apoderé del Poitou y del Maine. Gracias a ti lo hice dueño de la franca Normandía, de Provenza y Aquitania, de Lombardía y de toda la Romana. Por ti vencí en Baviera, conquisté Flandes y Borgoña, y la Apulia toda; y también Constantinopla, de la que recibió pleitesía, y Sajonia, donde es amo y señor. Por ti domeñé Escocia e Inglaterra, su cámara, según él decía. Por ti gané cuantas comarcas posee Carlos, el de la barba blanca. Por esta espada siento dolor y lástima. ¡Antes morir que dejársela a los infieles! ¡Dios, Padre nuestro, no permitáis que Francia sufra tal menoscabo!

Hiere Roldán la parda roca, y la quiebra de un modo que no os podría decir. Rechina la espada, mas no se astilla ni se parte, y rebota hacia los cielos. Cuando advierte el conde que no podrá romperla, la plañe, para sí, con gran dulzura: -¡Ah, Durandarte, qué bella eres, y qué santa! Tu pomo de oro rebosa de reliquias: un diente de San Pedro, sangre de San Basilio, cabellos de monseñor San Dionisio y un pedazo del manto de Santa María. No es justicia que caigas en poder de los infieles; cristianos han de ser los que te sirvan. ¡Plegué a Dios que nunca vengas a manos de un cobarde! Tantas anchurosas tierras he conquistado contigo para Carlos, el de la barba florida. Por ellas alcanzó el emperador poderío y riqueza.

Siente Roldán que la muerte arrebata todo su cuerpo: de su cabeza desciende hasta el corazón. Corre apresurado a guarecerse bajo un pino, y se tiende de bruces sobre la verde hierba. Debajo de él pone su espada y su olifante. Vuelve la faz hacia las huestes infieles, pues quiere que Carlos y los suyos digan que ha muerto vencedor, el gentil conde. Débil e insistentemente, golpea su pecho, diciendo su acto de contrición. Por sus pecados, tiende hacia Dios su guante.

Roldán siente que ha llegado su última hora. Está recostado sobre un abrupto altozano, con el rostro vuelto hacia España. Con una de sus manos se golpea el pecho: -¡Dios, por tu gracia, mea culpa por todos los pecados, grandes y leves, que cometí desde el día de mi nacimiento hasta éste, en que me ves aquí postrado! Enarbola hacia Dios el guante derecho. Los ángeles del cielo descienden hasta él.

Recostado bajo un pino está el conde Roldán, vuelto hacia España su rostro. Muchas cosas le vienen a la memoria: las tierras que ha conquistado el valiente de Francia, la dulce; los hombres de su linaje; Carlomagno, su señor, que lo mantenía. Llora por ello y suspira, no puede contenerse. Mas no quiere echarse a sí mismo en olvido; golpea su pecho e invoca la gracia de Dios: -¡Padre verdadero, que jamás dijo mentira, Tú que resucitaste a Lázaro de entre los muertos, Tú que salvaste a Daniel de los leones, salva también mi alma de todos los peligros, por los pecados que cometí en mi vida!

A Dios ha ofrecido su guante derecho: en su mano lo ha recibido San Gabriel. Sobre el brazo reclina la cabeza; juntas las manos, ha llegado a su fin. Dios le envía su ángel Querubín y San Miguel del Peligro, y con ellos está San Gabriel. Al paraíso se remontan llevando el alma del conde




viernes, 6 de julio de 2018

COPENHAGUE, LA REINA DE DINAMARCA.



La bulliciosa gran metrópoli de Escandinavia, ubicada en la isla de Selandia, es una ciudad moderna y animada, que a finales del siglo XV arrebató a Roskilde la capital de Dinamarca. Copenhague debe su desarrollo a su privilegiada situación entre el mar Báltico y las prósperas ciudades alemanas de la Hansa.



Den lille Havfrue. La pequeña sirenita de Andersen símbolo universal de los cuentos europeos.




Músicos de otros tiempo hacen sonar sus lures de bronce frente al ayuntamiento de la ciudad.



Valkyria, omnipresente hija de Odín, se materializará en el momento preciso de mostrar al guerrero el camino al Walhalla.



En tiempos remotos, esos de los que no existe documento escrito, Copenhague era una humilde aldea de pescadores que vivían afanosamente en las orillas del estrecho de Oresund (ese que separa Dinamarca de Suecia).




En el siglo XII (más o menos) los piratas vendos asolaban la región, y el obispo Absolón, cuya estatua ecuestre, hacha en mano, domina la concurrida y animada Hojbro Plads, se puso al frente de los habitantes de la futura ciudad y construyeron un fuerte (Slotsholmen) para defenderse.



Las ruinas de la fortaleza se encuentran en los cimientos del Parlamento danés. Los historiadores locales fechan la fundación de su ciudad en 1167.



Alrededor del antiguo puerto, Nyhavn, se fue desarrollando una próspera población llamada a convertirse en la gran metrópoli de Escandinavia.



Si hacemos caso de la etimología, ciertamente fiable, Kobenhavn significa “puerto” (havn) para “comprar” (koben), por tanto, queda clara desde su origen la dedicación de sus vecinos.



La ciudad fue creciendo hacia el oeste de Slosthomen, y parte de la riqueza procedían de las voluminosas capturas de arenques, que obtenían los experimentados pescadores locales que conocían estas aguas a la perfección.



El rey Cristian IV convirtió Copenhague en capital del reino, condición de la que había gozado la histórica Roskilde, siendo transformada en una impresionante urbe durante el Renacimiento.



Marmorkirken – la iglesia de mármol – o iglesia de Federico – levantada en el siglo XVIII, intenta emular el panteón de Agrippa. En la entrada nos recibe Ansgar, el evangelizador de los daneses.



Los canales insuflan vida a esta preciosa ciudad. El verano en esta tierra es maravilloso, sin temperaturas asfixiantes, ni piel constantemente impregnada en sudor.



Rathaus. A un paso del famoso parque de atracciones, Tívoli, el ayuntamiento de Copenhague, un vistoso edificio de ladrillo cocido, es un homenaje a la propia historia de la ciudad, y a algunos de los daneses más ilustres, como Anderssen o Bohr.



Una estatua dorada y ricamente ornamentada de Absalón preside la fachada principal del ayuntamiento de la ciudad. 



Cuando era niño para mí Dinamarca, cuna de Hans Christian Andersen, era la tierra de los cuentos.



Canales y magníficos edificios, plazas y altas torres terminadas en punta, turistas y vecinos comparten el espacio y llenan de alegría sus calles. Aunque he de decir, que antes de venir esperaba una ciudad más tranquila y con menos ajetreo.



La cúpula de los dragones que entrelazan sus colas, simbolizan a Dinamarca, Suecia y Noruega, naciones integrantes de la Unión Kalmar.



La Fuente de Gefión, un ejemplo más de que nos encontramos en una ciudad de tintes legendarios. 




jueves, 5 de julio de 2018

AMBULOCETUS.




Hace unos 60 millones de años algunos mamíferos volvieron al mar, aquellas aguas de donde habían salido los primeros anfibios. Esos mamíferos primitivos evolucionaron hasta transformarse en los cetáceos modernos. Ambulocetus, que significa “cetáceo que camina” fue uno de ellos.


Su aspecto recuerda al de un cocodrilo, podía moverse con gran habilidad tanto en tierra como bajo el agua (tanto dulce como salada), carnívoro, era un cazador oportunista. Ambulocetus es una ballena primitiva y sus dientes son similares a los de los primeros cetáceos.


Cazaba en aguas poco profundas donde esperaba pacientemente a sus presas a las que daba muerte con su fuerte mordida.

miércoles, 4 de julio de 2018

ALFONSO II DE ASTURIAS “EL CASTO”.




Desde los tiempos de Pelayo y Alfonso I, Asturias no había tenido un rey tan enérgico como este Alfonso II, hijo de Fruela, al que Bermudo el Diácono convirtió en protegido y (posteriormente) en rey. Quedó huérfano de padre muy pronto y pasó su juventud de un lado para otro, educado en el monasterio gallego de Samos y refugiado en Álava de su tío Mauregato, hasta que finalmente fue llamado a la corte por Bermudo. Durante su reinado se consolidó el Reino de Asturias y se situó en el mapa de la Cristiandad Occidental.


Ubicó su capital en Oviedo y puso en marcha una política encaminada a reproducir (o reinventar) toda la grandeza del desaparecido (y nunca olvidado) Reino Visigodo; puesta en marcha de instituciones civiles y culturales en su capital, con la idea de configurar por una réplica de Toledo y creación de una memoria histórica de la monarquía al construir un panteón regio. La posterioridad convirtió la figura de Alfonso II en un modelo a imitar como ejemplo perfecto de “Príncipe Cristiano”. Para Juan Ignacio Ruiz de la Peña: “representa un hito fundamental en el proceso de institucionalización de la realeza asturiana y en su definición como realeza católica”.

Alfonso II veía en Al Andalus a un peligroso enemigo y como tal se relacionó con él, bien en la guerra, bien en la paz, cosechando éxitos y fracasos. Ensanchó las fronteras hacia el sur, aproximándose al río Duero, pero por contra los musulmanes fueron capaces de saquear Oviedo.


Vivió 82 años y reinó durante 51. Se le llamó el Casto por su reticencia a yacer con dama alguna, incluida su esposa Berta, una dama franca. Esta castidad ha sido objeto de mofa y origen de todo tipo de comentarios. La crítica más mordaz lo ha tachado de homosexual (como si fuese algo negativo), impotente, apático sexual e incluso pichacorta.

Quería usar a su hermana Ximena como instrumento político, pero la chica encontró el amor en los cálidos brazos de un tal conde Nepociano. Alfonso montó en cólera, encerró a su hermana en un lóbrego convento y se enseñó violentamente con el desdichado cuñado; lo encerró en una mazmorra después de arrancarle los ojos.


A pesar de todo, el hecho más destacado del reinado de Alfonso II fue el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago acaecido en los años iniciales del siglo IX. Alfonso II ordenó levantar una pequeña basílica de piedra y arcilla dando partida de nacimiento a Santiago de Compostela y un transitado camino de peregrinación cristiana.

Desde el primer momento esta tumba se convirtió en un símbolo de la resistencia cristiana frente a los vecinos musulmanes del sur. El nuevo reino de Asturias que se configuró en época de Alfonso II era una comunidad política organizada bajo el patronazgo del Apóstol Santiago. Si Oviedo era una réplica de Toledo en lo político, Compostela se reveló como una sede rival en lo religioso.

La Crónica Sebastianense dice que Alfonso II murió en el 842 “tras hacer gobernado casta, sobria, inmaculada, piadosa y gloriosamente por 52 años el reino”.


martes, 3 de julio de 2018

LA EUCARISTÍA DE LAS BRUJAS.



La fiesta va a empezar: se ha ensayado tres veces a la semana durante todo el año. Aquelarres gozosos, sí, y presididos por Dionisio, pero con el perfil de los brujos inflexiblemente vuelto hacia ese día de agosto en que la Virgen Madre y la Madre Venus se confundirán ante sus súbditos como un Jano bifronte tallado en el doble misterio de la Asunción y la Lascivia. Ya comienza el de profundiis, ya el Ángel de Luz asoma por la embocadura de la cueva con su disfraz tradicional de sátiro cornudo. Temerosa y emocionada se aproxima la clientela para besar su príapo. Enderézase éste y rompen la noche los primeros campanillazos de la misa negra. Será la gran ceremonia, el mayor espectáculo del mundo. Todos los sacramentos van a mezclarse y agitarse en la marmita de la execración con aliño de promiscuidad. Aquí bisbea sus pecados una rijosa mientras el confesor la muerde y dos monaguillos la sodomizan. Allí un miscantano con liguero de tanguista compone el ademán eucarístico invocando el descendimiento del Señor sobre una escupidera llena de orines. Apetitosos castrados entonan pangelinguas y tantunergos en cocoliches sacrílegos que alborozan a los feligreses. Sobre una sintaxis de jadeos van abriéndose los muslos de las casadas, la bragueta de los varones, la ingle de las mozuelas y el lomo núbil de los rapaces. Es la hora del tribalismo y la fellatio, la hora de los sollozos, el derreniego y el rechinar de hímenes. Revuelan las casullas, arrúganse las enaguas, se desborda el vino y a cuerpo desnudo garabatean las meigas y cabrones su caligrafía de lujuria, arrebujándose en una confusión de gallos muertos, dalmáticas pisoteadas, vinajeras rotas, escapularios inmundos, sangre de menstruo, acezos de pederasta en clímax y rumor de sochantres tripones instalados a pelo y jumentillas sobre el gelatinoso tafanario de monjas menopáusicas, húmedas, diarreicas, pestilentes, mamonas y salaces. Pero cata que no dura el temporal, que mengua la fiebre, que se arría el ímpetu, oscurécense las gargantas, se apoltronan las lenguas, hacen mutis las uñas, distáncianse los orgasmos, y ya todo el aquelarre es solamente reposo del guerrero. Exhaustos y en mísero montón yacen iniciados y neófitos, aprendices y principales, legos y jesuitas, lesbianas y desvirgadores. A paso quedo desfilan entonces por el campo de batalla demonios de humilde rango que se inclinan sobre los cuerpos para imprimir en cada hombro la huella de una garra y en cada pupila izquierda la imagen de un sapo. Será éste el duende familiar de su respectivo brujo, al que vestirá, calzará, obedecerá, proporcionará ungüentos y puntualmente despertará minutos antes de que empiece el aquelarre. A nadie olvidan los diablos estampilladores en su despacioso circular. Y mientras tanto, el padre Lucifer, atusándose las cerdas en el trono de la gruta, contempla el carnaval y devora con incontenible apetito un frangollo de sesos y ternillas provenientes del cadáver de un ahorcado....
¿Fantasías? En modo alguno. Simple aderezo literario....


Fernando Sánchez Dragó. Gárgoris y Habidis.  

lunes, 2 de julio de 2018

ENCRUCIJADA



Caballero ruso que regresa al hogar después de la batalla. Cabalga por campos desolados y ante la encrucijada de su vida se yergue una estela en la que puede leerse: si vas a la izquierda, perderás el caballo. Si vas a la derecha, perderás la cabeza. 

Una pintura de Viktor Vasnetsov. 

domingo, 1 de julio de 2018

SAINT JEAN PIED DE PORT, PUERTA DE LOS PIRINEOS.



Puerta de Navarra, punto de partida para miles de peregrinos y entrada a los Pirineos, Sain Jean pied de Port – Donibane Garazi – en la región histórica de la Baja Navarra es (ha sido y será) un enclave estratégico por su condición de paso de montaña, localidad vinculada al control y defensa de la vía que atraviesa la cordillera. Una preciosa ciudad con todos los aires de la típica villa de frontera.



El rey de Navarra fundó la ciudad en el siglo XII y desde el principio se convirtió en una población clave en las tierras del Norte, pues desempeñaba múltiples funciones: plaza fuerte, guarnición militar, núcleo comercial e hito de paso en la peregrinación jacobea.



A caballo entre dos estados, en la embaucadora Saint Jean es fácil encontrar lo mejor de cada país; carnes, frutas, pescados, vinos, verduras y sidras procedentes de ambas vertientes de los Pirineos. San Juan (perdón Saint Jean) tiene un poco de vasca, otro poco de aquitana (francesa) y otro poco de navarra, de esta rica confluencia surge, precisamente, su originalidad. Lo mismo te sirven sidra vasca que sidra bretona.




sábado, 30 de junio de 2018

MEGALADAPIS, EL LEMUR KOALA.




Cuando los primeros navegantes europeos llegaron a la isla de Madagascar en los albores de la Edad Moderna, fueron sorprendidos por extraños animales, como aves de tres metros o lemures gigantes. Megaladapis edwardsi era una de las numerosas especies de lemures gigantes que habitaban la isla africana. Tradicionales leyendas malgaches describen al “Tretretre” como una criatura terrible, animal monstruoso con el cuerpo del tamaño de una ternera y cara humana. La fascinación alimentando miedos y leyendas.

Su cara alargada, orejas redondeadas, su vida arborícora y una diera basada en hojas, le han valido ser conocido como lemur koala. Megaladapis era un animal territorial y de costumbres solitarias, con unos poderosos caninos para defender su territorio. Lo más probable es que se tratase de un animal tímido y pacífico, aunque muy temido por los nativos.

La agricultura tradicional malgache, basada en gran parte, en la tala y quema de bosques para fertilizar el suelo, y la caza incontrolada de este animal, precipitó la extinción de este animal lento y solitario a mediados del siglo XVI.



viernes, 29 de junio de 2018

LA FURIA NÓRDICA.



Mientras los jutos, anglos y sajones habían ocupado la península que ahora llamamos Jutlandia y las costas situadas al sudoeste, las islas y el extremo meridional de lo que es ahora Suecia estaban habitadas por una tribu germánica conocida como los daneses.

Cuando los jutos, anglos y sajones partieron en gran número hacia Gran Bretaña, en los siglos V y VI, los daneses se expandieron hacia el Oeste, llenando el vacío dejado. Sus descendientes aún viven allí, en la tierra que hoy llamamos Dinamarca.

En la gran península situada al norte de Dinamarca, vivían los noruegos, en la parte que da al océano Atlántico, y los suecos, en la parte que está frente al Báltico. A las tres naciones juntas podemos llamarlas Escandinavia.

Las tres naciones tenían una larga y vital tradición marina, pues poseían extensas costas; en el caso de los, noruegos y los suecos, en particular, el frío clima nórdico hace difícil la agricultura, por lo que la pesca es una fuente primaria de alimentación.

A comienzos del siglo VIII, el océano se convirtió en algo más que una fuente de alimentos para esos «nórdicos». Se convirtió en una ruta que llevaba al saqueo y la aventura. Por qué ocurrió así es algo que sólo podemos conjeturarlo. El aumento de la población hacía difícil para los nórdicos hallar suficiente alimento en su patria, y algunos de ellos naturalmente, buscarían lugares mejores allende los mares. Otra solución era combatir entre sí de modo que una tribu se apoderase de la tierra y los recursos de otra. Entonces, el perdedor (los que sobreviviesen) no tenía más opción que lanzarse a los mares.

Las primeras partidas de saqueo que atravesaron el océano para atacar otras costas hallaron un botín abundante y una resistencia débil. Cuando volvieron con relatos de tal índole, naturalmente estimularon a otros a hacer lo mismo, por ansia de botín, aventura y el mero placer de blandir la espada.

Isaac Asimov. La Formación de Inglaterra.

jueves, 28 de junio de 2018

EOCENO.




El Eoceno – segunda subdivisión del Paleogeno – comenzó hace 56.5 millones de años y finalizó hace 35.4 millones de años. En el Hemisferio Occidental el período Eoceno trajo consigo el alzamiento de las grandes cadenas montañosas que se extienden, como una auténtica columna vertebral, desde el Norte hasta el Sur en el continente americano.


La Tierra vive una época de convulsiones, Laurasia continua desgajándose y las fuerzas que generan las frecuentes colisiones continentales que habían comenzado en el Mesozoico (la era precedente) condujeron al alzamiento de los sistemas montañosos alpinos y el Himalaya.


Mientras, sobre las llanuras del noreste de India corrieron ingentes cantidades de basalto fundido al unirse este subcontinente – recién nacido – desgajado de África durante el Cretácico, a Asia. En el Hemisferio Sur, Antártida y Australia, que habían estado unidas después de fragmentarse de Gondwana (en el Mesozoico), se separaron a su vez, y comenzaron a alejarse una de otra.


La rápida evolución de los nuevos órdenes de mamíferos, que se inicia en el Paleoceno, siguió adelante. En Europa y América del Norte aparecieron al mismo tiempo formas ancestrales del caballo, del rinoceronte y el camello, y otros grupos modernos como murciélagos, primates y roedores similares a la ardilla. Muchas de estas criaturas eran muy pequeñas en comparación con las formas actuales. Los carnívoros de aquella época, los creodontos, son, o fueron, el tronco común del que evolucionaron gatos y perros.


El final de esta época fue testigo de la primera adaptación de los mamíferos a la vida marina, como Ambulocetus. 


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