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domingo, 13 de septiembre de 2026

VENUS DORMIDA

 


La Venus dormida, iniciada por Giorgione y terminada por Tiziano. La sensualidad de la diosa de la belleza y del amor, que muestra su axila y lleva una mano hasta la vulva. Destaca también la importancia del paisaje, un motivo típico de toda la pintura veneciana.

sábado, 27 de junio de 2026

EL PADRE ETERNO SOBRE LA PIAZZA SAN MARCO.

 


El Padre Eterno sobre San Marco (1543/44), Bonifacio Veronese. Venecia como centro universal de la Creación. Durante siglos Venecia se ha concebido a sí misma, como la más increíble y admirada obra de arte realizada por la Humanidad. 

lunes, 8 de junio de 2026

viernes, 8 de mayo de 2026

AMANTES EN POMPEYA

 


Amantes besándose en el triclinium, durante una bacanal. La clebración absoluta de la vida, la pasión, y tal vez, el amor.  Pintura anónima hallada en Pompeya y conservada en el Museo Arqueologico Nacional de Nápoles.

ADÁN Y EVA

 

 


Adán y Eva (1507). Albrecht Dürer. La inocencia perdida. La idea de pecado lo corrompió todo.

SANSÓN Y DALILA.

 


La trampa de la seducción. Sansón y Dalila (1609-1610). Peter Paul Rubens.

DIANA Y ACTEÓN

 


 

Diana y Acteon (1604). Giuseppe Cesari. El joven cazador tuvo la desgracia de contemplar la desnudez de la diosa. La iracunda Artemisa lo transformó en ciervo y le azuzó a los perros que le dieron caza. 

LA PLANTA DE ADONIS

 


 

La planta de Adonis (1815). Katsushika Hokusai. La pintura pertenece al Shunga, género de estampas japonesas que tiene en el sexo su razón de ser. Prohibido en 1907 por el Código penal japonés, probablemente ha servido de inspiración para el desarrollo del Hentai. 

EL BESO

 


 

 

El Beso (1859). Francesco Hayez, pintor veneciano, exponente del romanticismo histórico y del Risorgimento.

LA CHICA DE LA MANDOLINA.

 


 

La chica de la mandolina. Conrad Kiesel. Una estampa exótica y un tanto bucólica. 

SULTANA

 


 

Sultana (c. 1925). La "pin-up" más conocida de Henry O'Hara Clive, creada como ilustración de calendario para la Louis F. Dow Company. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

MICHAEL HUTTER

 


Michael Hutter, o El Bosco reencarnado en un artista del siglo XX. Una pintura de toques surrealistas inspiradas en el gótico de Pieter Brueghel y Hieronimus Bosch. 

 




 

lunes, 20 de abril de 2026

viernes, 10 de abril de 2026

APELES PINTANDO A CAMPASPE.

 


Apeles pinta a Campaspe, concubina de Alejandro Magno, en presencia del rey macedonio. Obra de J.L.David. Campaspe fue la modelo de Apeles para su Venus saliendo del mar. Cuentan que Alejandro comprendió que Apeles estaba enamorado de la muchacha  y se la ofreció al pintor.

viernes, 27 de febrero de 2026

ESTE ES EL ESPEJO QUE NO TE ENGAÑA

  


Los espejos reflejan con fidelidad lo que se sitúa frente a ellos, y devuelven una imagen, una reproducción, y reinterpretación, de la realidad. De un lado una dama lujosamente vestida, rodeada de perfumes, joyas y afeites. Del otro lado un esqueleto vestido con ropa hecha jirones, un cementerio y un paisaje desolador. Óleo sobre tela firmado por Tomás Mondragón en 1856. 


 


Sobre la cabeza, unas manos con unas tijeras, un hilo y las manos, suponemos, de alguna de las Parcas. El hilo que separa dos esferas, dos mundos, las dos mitades del cuadro

miércoles, 28 de enero de 2026

SAN NICOLÁS RESUCITA A UN NIÑO.

 

 


San Nicola che resuscita il bambino strozzato dal demonio, es uno de los cuatro paneles que forman la Storie de San Nicola de Ambrogio. Lorenzetti.  Ambrogio Lorenzetti, pintor del Trecento de la escuela de Siena, que se formó en el taller de Duccio di Buoninsegna, pintó varios paneles con la vida de Nicolás de Bari. Los hilos de la vida surgen del Santo Nicolás, y por mediación divina, resucita a un niño cuando aún estaba siendo velado. En la esquina inferior el Ángel de la Muerte arrebata la vida al joven infante. 

viernes, 19 de diciembre de 2025

POEMA DEL ATLÁNTICO DEL PINTOR NÉSTOR

 

 


Las leyendas del Atlántico, el sueño de Platón, los viajes del capitán Nemo, visitar esos regios palacios habitados por delfines. El poeta pisa la arena de la playa, los pies mojados, la sal pegada a la piel, escudriña el horizonte. Descubrir las maravillas ocultas en el fondo oceánico, la llanura abisal es la última frontera, inaprehensible. Sueña con regresar a la Atlántida, al origen de todo. Los pinceles componen un poema dividido en dos estrofas, de cuatro versos cada una, los momentos del día y los estados de la mar. 

    El Poema del Atlántico formaba parte de un magnífico proyecto inconcluso, el Poema de los Elementos (agua, tierra, aire y fuego). La temprana muerte del artista nos privó de conocer la obra completa. Tierra quedó sin acabar. Aire y fuego ni siquiera pudieron ser iniciados. 

        Pintor modernista y simbolista, después de recorrer Europa, y entrar en contacto con los círculos artísticos de su época, regresó a Las Palmas de Gran Canaria, junto al mar encontró la inspiración definitiva para realizar la más celebrada (y conocida) de sus obras. Mi prima Aida me lo presentó una tarde, verano del 2000. Néstor promotor de la cultura y la identidad Canaria. Nunca olvidaré el impacto que me produjo contemplar su obra en el corazón del Pueblo Canario. Aquella visita me hizo conectar con mis raíces canarias. 

    Néstor de la Torre jugaba con un interesante concepto esotérico con fuertes influencias masónicas (algunas hipótesis sostienen que Néstor era masón), la cuaternidad. Una manera de ver, organizar y concebir el Cosmos; cuatro edades del hombre, cuatro momentos del día, cuatro puntos cardinales, cuatro estaciones y por supuesto, cuatro elementos esenciales. Para los masones el cuatro simboliza el orden, la estabilidad y la totalidad. El cuatro es lo material, mientras que el triángulo representa lo espiritual. Juntos el cuatro – lo material – unido al triángulo – lo espiritual – representan la totalidad del Cosmos. El Poema es puro simbolismo, ocho lienzos divididos en dos grupos de cuatro, Néstor, a través de la pintura, consigue poetizar el Cosmos. El pintor grancanario recitaba poemas con sus pinceles. 


    Enormes y desproporcionados peces comparten el espacio con jóvenes desnudos suspendidos por hilos etéreos sobre las aguas, una visión un tanto irreal, fantástica y onírica, donde conviven la angustia y el sosiego, el sueño y la pesadilla, la fantasía y la realidad. Glamour y misterio, Eros y Thanatos, y el Cielo Eterno como claves de la vida. El color es el elemento esencial de una obra llena de ritmo, armonía y cierta musicalidad. Frente a ella podemos oír los sonidos del mar en los distintos momentos del día y en las diferentes estaciones del año. 

    Ocho lienzos cuadrados (126 x 126 centímetros), de nuevo la cuaternidad, organizados en dos series de cuatro: Las Horas (1912 – 1918) y Los Aspectos (1921 – 1923). 

    Las Horas vienen a simbolizar Las Edades del Hombre y podemos incluso asimilarlas a las cuatro estaciones; Amanecer/Primevera, Mediodía/Verano, Tarde/Otoño, Noche/Invierno. Si nos centramos en el simbolismo del agua podemos comprender el por qué Néstor comenzó su poema por el mar; es el elemento primordial del que surge la vida en todo su esplendor. 


 


Amanecer. La noche se ha retirado, el sol empieza a levantarse lentamente sobre la superficie del mar en calma. Tres peces y tres niños. El tres simboliza lo espiritual, la divinidad misma, el número capaz de superar la dualidad. El nacimiento del hombre, comienzo de la vida. El Sol está presente, aunque nos llegar de forma indirecta, a través de la luminosidad del alba.



Mediodía. La infancia, dos niños cabalgando alegremente sobre un pez tamboril, una etapa de la vida caracterizada por la alegría y la curiosidad. En esos momentos no lo sabemos, pero durante la edad adulta, las echaremos de menos. 



La Tarde. Alcanzamos la edad adulta pocas horas después del mediodía. La vuelta atrás no es posible. El ser humano se aferra al pez, a la existencia misma, tratando de retrasar (en lo posible) lo inevitable. 



La Noche, el final del camino, la muerte. ¿Tal vez el inicio del siguiente?. Los dientes afilados de las morenas nos avisan del destino cierto, el que no es posible retrasar por más tiempo. 

    En la segunda serie Néstor pintó la famosa playa grancanaria de Las Canteras, en cuatro aspectos. 


Bajamar. Una bajamar al amanecer. El pintor muestra al espectador la zona de la barrera de la playa de Las Canteras, completamente invisible durante la pleamar. Aunque el mar no pierde presencia es el cuadro donde la tierra adquiere mayor protagonismo. Tres niños,  entre el sueño y el despertar. Mientras uno de ellos se despierta y saluda al nuevo día, los otros dos continúan durmiendo. 

 

  

Pleamar. El mar se llena de ondas y movimientos, y el cuadro de música. Todo vibra, todo tiene vida. La fuerza pletórica del mar. 

 


Borrasca. Una lucha, un torbellino, los niños y los peces envueltos en el torbellino, parecen danzar, querer escapar del mar, del cuadro, de la realidad. La furia del dios Océano, el agitado mundo marino de vientos y tempestades. 



Mar en reposo. Como en el ciclo del eterno retorno, el continuo nacer y morir, después de la tempestad siempre regresa la calma. El propio Néstor aparece en la escena, junto a su amante Gustavo Durán, un sueño idílico, que juega a buscar la eternidad, atrapar la vida en un suspiro. Los amantes exhaustos, tal vez, parecen levitar sobre el placer derramado. Como un espejo, el mar, separa dos mundos, el humano y el animal. ¿Duermen plácidamente o simplemente se dejan arrastrar por las complejas corrientes de la vida?. 

Quise encontrar el camino hacia la Atlántida mirando estos cuadros . . . (verano del año 2000). 



domingo, 23 de noviembre de 2025

UN MERCENARIO LEAL Y UNA ESTATUA ECUESTRE FICTICIA.

 



En el Renacimiento hubo mucho arte y mucho humanismo, pero también fue una época de ambiciones políticas, diplomacia y guerra. Las grandes levas en masa aún no se habían inventado (será necesario esperar a la Revolución Francesa) y las pequeñas ciudades estado italiana tenían que recurrir a ejércitos mercenarios para librar esas batallas, de las que en ocasiones dependía su propia supervivencia. El mercenariado es tan antiguo como la propia guerra, pero en la Italia medieval y renacentista vivió una auténtica edad de oro, se trata de los famosos condotieros, muchos de los cuales lograron amasar una fortuna. Condotiero deriva de condotta, término que se refiere al contrato que firmaba el capitán de los mercenarios y el gobierno que pagaba por sus servicios. El inglés John Hawkwood, o Giovanni Acuto, como era conocido en Italia, era uno de los soldados mercenarios de Florencia más célebres a finales del siglo XIV. Al contrario que muchos otros compañeros de armas, Acuto sirvió a la ciudad fielmente y rara vez renegó de sus contratos de servicio (práctica habitual entre algunos mercenarios). Gracias a su actitud, su eficacia en el campo de batalla y como incentivo para los otros condotieros que trabajaban para Florencia en el siglo XV, la ciudad encargó al pintor Paolo Ucello pintar en el interior de la Catedral de Santa María del Fiore un monumento ecuestre ficticio (la escultura de bronce hubiese sido demasiado cara).

jueves, 20 de noviembre de 2025

LOS VIAJES DE ALEJANDRO MAGNO




Un conquistador de territorios y de personas, que quiso abrir nuevos horizontes, agrandando el mundo conocido. A lomos de su caballo Bucéfalo protagonizó la más grande epopeya del Mundo Clásico (a la par con Odiseo). Una vida legendaria, donde la anécdota, lo improbable y la leyenda, conviven fielmente con el frío dato histórico y el apunte del cronista. Sus viajes han inspirado a eruditos y novelistas por igual. Veinticuatro siglos después, aún sigue maravillándonos.




En el siglo IV a.C. las polis griegas estaban exhaustas después de una larga etapa de enfrentamientos entre ellas. Su vecino del Norte, al que consideraban un pueblo bárbaro e incivilizado, el Reino de Macedonia, aprovechó la coyuntura para derrotar a los atenienses y lanzarse a conquistar el resto de la Hélade. Filipo II “el Tuerto” organizó un eficiente ejército basado en la falange, y protagonizó la primera fase de la expansión macedónica.




Alejandro, hijo de Filipo II y de Olimpia, continuó y engrandeció la obra de su padre. Filipo, que se preocupaba mucho por la educación de su hijo, buscó al mejor de los maestros posibles, Aristóteles. 





“Filipo envió a buscar a Aristóteles, el más ilustre y sabio de los filósofos. Le encargó la educación de su hijo y le dio espléndidas recompensas.

Alejandro no recibió tan solo una educación moral y política, Aristóteles le inculcó el gusto por la medicina. Llegó incluso a ir a visitar a sus amigos que habían caído enfermos y les prescribía tratamientos para curar sus males.

También le inculcó un gran amor por las letras y la lectura. Consideraba la Ilíada como el modelo de valores de un soldado y tenía siempre un ejemplar del libro junto a él. También amaba las tragedias de Eurípides, de Sófocles y de Esquilo, y sentía una gran pasión por la filosofía”

Plutarco, Vidas Paralelas.





Cuando Filipo II murió Alejandro apenas tenía 20 años, heredó la corona y completó la conquista de toda la Hélade, a la que unificó bajo su monarquía. Todo el poder se concentraba en sus manos y se apoyaba en la fuerza arrolladora de su ejército. Pero Alejandro quería más y se embarcó en su proyecto más ambicioso, la conquista del enorme Imperio Persa, que le llevó hasta donde ningún otro griego había estado antes. Entre el 334 a.C. y el 323 a.C. Alejandro Magno viajó desde la Grecia continental a la India.




Asia Menor.

En el año 334 a.C. el general macedonio derrotó a los persas en Gránico, ese día su amigo Clito el Negro le salvó de una muerte casi segura, asedió Tiro y conquistó toda la costa oriental del Mediterráneo. Las prósperas ciudades jonias, cunas de la filosofía occidental, cayeron irremediablemente bajo el yugo macedonio.




“Alejandro cruzó el Helesponto con su ejército para pasar de Europa a Asia. Él mismo navegó hasta Troya con 60 barcos de guerra. Fue el primer macedonio en saltar a tierra y declaró que recibía Asia como un bien entregado por los dioses.

Después de honrar la tumba de Aquiles y los otros héroes de la guerra de Troya, e hizo sacrificios en su honor”.

Diodoro de Sicilia.







Las lágrimas de Alejandro.

Alejandro Magno junto a la tumba de Aquiles. Giovanni Paolo Panini. 


Alejandro creció oyendo las hazañas del héroe Aquiles y desde niño soñaba con emularlo. Cuando atravesó el Helesponte en su camino a Asia, se detuvo ante las ruinas de la legendaria ciudad de Troya. Cuentan que lloró ante la tumba de su héroe, el espejo en el que deseaba mirarse.




Faraón en Egipto.

Desde Asia Menor Alejandro siguió la ruta del sur hacia Siria, donde derrotó a Dario III en la batalla de Issos (333 a.C.) y continuó el viaje hasta Egipto, siendo recibido como un héroe. Los sacerdotes del dios Amón no dudaron en proclamarlo faraón.




“Llegado a Egipto, se dirigió al santuario de Amón y el sacerdote le recibió como si se tratase de un hijo del dios Amón. El rey le preguntó si Amón le reservaba el destino de convertirse en rey del Universo. El sacerdote contestó que llegaría a serlo”.

Plutarco, Vidas Paralelas.





En el país del Nilo, en la región del delta fundó la ciudad de Alejandría, que sería la más prospera de los reinos helenísticos, convertida en un auténtico faro de la cultura. En Alejandría se creó la biblioteca más importante del Mundo Antiguo.




En el Corazón de Asia.


Alejandro continuó su victoriosa campaña invadiendo el imperio persa y conquistando Susa y Persépolis, sus grandes ciudades. En el 331 a.C. derrotó definitivamente al rey Darío III en la batalla de Gaugamela. 

 

Tras la conquista de Persia, las falanges de macedonia, dirigidas por su incansable líder, se adentraron en Asia Central, alcanzado las tierras del actual Pakistán. Para consolidar sus conquistas y forjar alianzas con las poblaciones autóctonas, Alejandro contrajo matrimonio con una princesa nativa, Roxana.




“Alejandro se vistió con el traje tradicional de los bárbaros [persas] y así se mostró en público. (…). Quería parecerse a las gentes del país y estimularlos a adoptar costumbres macedonias. Creía que esta mezcla le ayudaría, más que la violencia, a dar estabilidad a su poder cuando él hubiese partido”.

Plutarco.





La India.

La ambición de Alejandro y el espíritu curioso de querer siempre ir un poco más allá no conocía límites. Pero sus hombres estaban exhaustos. Llegados a las puertas de la India su capitanes se negaron a seguir el avance y el ejército inició el viaje de regreso. 
 

“Llegados a la India, Alejandro se dirigió a sus soldados: Las fronteras de nuestras conquistas serán las mismas que los dioses crearon para la Tierra. Pero las tropas respondieron: Debemos regresar a Grecia. Tú podrás, si tú quieres, reemprender la conquista de la India más tarde. Pero serán otros griegos y otros macedonios los que te acompañen”.

Flavio Arriano, Anábasis de Alejandro Magno.





Babilonia.

Las tropas macedonias desandaron el camino andado y hayándose en Mesopotamia, Alejandro decidió parar en la ciudad de Babilonia. Allí se entregó a la bebida y al vicio, contrayendo unas fiebres que terminaron derrotándolo. Alejandro murió con apenas treinta años sin llegar a ver el sueño cumplido de conquistar el mundo entero.




Alejandro es un personaje que levanta pasiones. Tal vez estemos ante uno de los gobernantes y militares más sobrevalorados de la historia. Dos mil cuatrocientos años de propaganda consiguen mucho. Mejor táctico que estratega, más aventurero que estadista. Sus viajes y hazañas seguirán alimentando su leyenda algunos milenios más.


domingo, 16 de noviembre de 2025

LA MAÑANA DESPUÉS



Después de la noche de tormenta viene la calma del amanecer. Copas y botellas vacías, son los restos del naufragio. El día después (1894). Edvard Munch.
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