miércoles, 4 de noviembre de 2026

OTOÑO. TIEMPO DE GRULLAS.

 

  

Nuestra lengua tiene vocablos de gran belleza estética, otoño es uno de ellos.

 


Acaba el árido y tórrido verano, de largas tardes de insolación, comienza el otoño, y poco a poco, la tierra vuelve a respirar. 

 


 

Llegan desde el lejano Septentrión, de más allá del Círculo Polar Ártico, después de varias semanas de vuelo, a los humedales manchegos. Sus organizado vuelo y su peculiar trompeteo llenan de felicidad los cielos. 

 


Si transitas por los senderos de la Mancha volverás a encontrar al Caballero de la Triste Figura, y sin saber como, ni porque, acabarás convertido en su escudero. 

 



El embrujo de las carreteras secundarias. 

 


Cruzamos el histórico Campo de Montiel, las viejas tierras de los caballeros de la Orden de Santiago.

 


Calles onduladas, rocas centenarias que custodian la memoria (interpretable) de la Historia. Aquellas almenas, y los merlones que las habitaron, fueron testigos del desenlace de una guerra que enfrentó a dos hermanastros.

 



Escenario de un enfrentamiento residual en el gran conflicto de una época, que embarcó a tres generaciones, la Guerra de los Cien años en tierras de la Mancha. 

 



Enrique II derrotó y dio muerte a su hermanastro Pedro I, legítimo rey castellano. Comenzaba el reinado de los Trastamara en Castilla. 

 

 

La misa dominical, el Viernes Santo, Corpus Christi y Pentecostés. No ha mucho tiempo la cruz y la campana marcaban los ritmos vitales, establecían y diseñaban rituales y ofrecían un lugar apropiado para la reunión y el encuentro social. 

 


Villanueva de los Infantes, la Plaza Mayor del Campo de Montiel. 

 


"Y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. Y era la verdad que por el caminaba." (Capítulo 2). 

 


La bota de vino,el queso en el zurrón, la dulce algarroba, y a la hora del almuerzo,compartir las migas con los pastores. 

 



 

Parajes dorados, incendiados al atardecer. Las Tablas de Daimiel te regalan un infinito caleidoscopio de paisajes y colores. 

 


Sosegado paseo de una soleada mañana de Domingo. Un día pensado y diseñado para el descanso del cuerpo, y a ser posible, también del alma. 

 



Mucho Más, un vino de las tierras de la Mancha.

 



 

Tradición y modernidad. El lugar para nuestro yantar en Daimiel. 

 


Hemos visto las grullas surcando los cielos, despegando y aterrizando sobre suelos terrosos. Las avutardas no han levantado el vuelo. Sigue siendo una tarea pendiente. 

 

 


Me tocó ser caballero andante, sin montura ni corcel, de esos que caminan a pie, en silencio, sin alboroto y con los cinco sentidos en el camino. Cinco décadas (año arriba, año abajo) en que caminar y ser, son una misma cosa. 

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