Hace unos doscientos años el ferrocarril revolucionó los transportes y cambió la vida de millones de personas. El mundo , poco a poco, se iba haciendo más pequeño. Los seres humanos dejamos de caminar y empezamos a esperar.
Aeropuertos y estaciones , concebidos y diseñados como no lugares. Lugares malditos, pero necesarios, abismos que se tragan el tiempo. En demasiadas ocasiones llenamos nuestras vidas con esperas estériles e intrascendentes.




No hay comentarios:
Publicar un comentario