viernes, 9 de octubre de 2015

CARACTERIZACIÓN DE LA PLENA EDAD MEDIA.



Esta etapa abarca los siglos clásicos del Medievo, del XI al XIII. Durante la Plena Edad Media asistimos al desarrollo de determinadas realidades políticas, que englobamos dentro del nombre genérico de Monarquías Feudales. Básicamente y ciñéndonos a sus características (teóricas) en Occidente fueron Francia e Inglaterra.

Al frente de este sistema monárquico se sitúa el rey, que no obstante, encuentra su poder limitado debido al desarrollo de los grandes señores, de los que el monarca únicamente es un “primus inter pares” (el primero entre los iguales). Estos grandes señores, duques, condes y marqueses dependen institucionalmente del rey, en virtud de las relaciones feudovasalláticas. En ocasiones un vasallo podía ser más poderoso que el propio rey. Esto fue lo que ocurrió entre el rey de Inglaterra, Enrique II que era vasallo del monarca francés, pero era más poderoso, al menos territorialmente. Enrique II era vasallo de su homólogo francés porque tenía propiedades en suelo francés.

El desarrollo de la autoridad real, primitiva etapa de las Monarquías Autoritarias, se produce a partir de la segunda mitad del siglo XIII, cuando los reyes empiezan a ir asumiendo más poder, en detrimento de los señores feudales.

Junto a las monarquías feudales, en la Plena Edad Media continua vigente la idea imperial, heredada de los imperios romano y carolingio, y siguen existiendo emperadores. En la Plena Edad Media, el denominado Sacro Imperio Romano Germánico, está focalizado en la zona de Alemania, la antigua Francia Orientalis, cuyo primer emperador fue Otón I.


Una tercera realidad política que se va a desarrollar, con gran éxito por cierto, en el Occidente Cristiano durante la Plena Edad Media, son las ciudades estado, especialmente en la península italiana; Venecia, Pisa, Florencia... que deberán su prosperidad, en gran medida, las actividades comerciales. Precisamente los beneficios obtenidos por el comercio le ofrecen la posibilidad del autogobierno.

Un cuarto poder fáctico lo constituye el Papado, como autoridad religiosa suprema, pero también como un influyente agente temporal. Será en el siglo XIII cuando el Papa Inocencio III en el IV Concilio de Letrán (1215) elabore la teoría de la Teocracia Pontificia, en virtud de la cual, el poder espiritual está por encima del poder del Emperador.


Desde un punto de vista estrictamente económico, la Plena Edad Media se caracteriza por el desarrollo y auge que se manifiesta en todos los aspectos de la sociedad y la economía. La roturación de nuevas tierras es la materialización de los nuevos tiempos. Estas tierras se dedicaban fundamentalmente al cereal (trigo y cebada) y al viñedo. Los productos que se obtienen de ellos, pan, cerveza y vino constituirán la base alimenticia de la población, pero también tenían una carga simbólica en las ceremonias eclesiásticas (excepto la cerveza, claro está).


En ese sentido, la fundación de monasterios exigía un desarrollo paralelo de campos de cultivo para la vid y el cereal, es decir, para obtener el pan y el vino necesarios para celebrar la Eucaristía.

Por otro lado, la ganadería tendrá también un papel notable en la época, pero secundario con relación a la agricultura.

Todo este proceso de roturación provoca cambios en el paisaje, los bosques van retrocediendo, lo mismo que las zonas pantanosas. En cualquier caso, agricultura, ganadería o zonas incultas, la tierra sigue siendo la fuente principal de riqueza en la Plena Edad Media.


Paralelo a este crecimiento económico agropecuario, también se produce un creciente desarrollo comercial centralizado en el mundo urbano, a partir de la celebración de mercados y ferias, y la aparición de la banca y las letras de cambio, todo ello en estrecha relación con la ciudad.
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