jueves, 1 de octubre de 2015

LOS LAPONES

VIDA Y COLOR 2
(Colección de Cromos de 1968).




En los extremos septentrionales de la Vieja Europa, en el territorio que se extiende por las actuales Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia, habitan, desde tiempos inmemoriales los saamis, llamados también lapones, un pueblo de pastores, que siguen conservando (aunque cada vez menos) sus tradicionales formas de vida. La mayoría de ellos viven por encima del Círculo Polar Ártico, donde son frecuentes las temperaturas inferiores a los 40ºC bajo cero, y la falta de luz solar durante largos períodos, hacen la vida extremadamente dura. Los saamis, al igual que otros pueblos que habitan tierras hostiles, han desarrollado una cultura perfectamente adaptada al medio, basada fundamentalmente la cría y el pastoreo de renos. Además según la zona en que viven practican otras actividades como la pesca o la caza de animales como el zorro o el castor.


Tradicionalmente, y debido a su vida nómada, los saamis no construían casas fijas, sino que se limitaban a confeccionar tiendas que fuesen fáciles de montar, desmontar y transportar. Las más simples de estas tiendas constan de un poste central en el que se apoyan una serie de postes que se disponen en círculo. Sobre este armazón se dispone la cubierta, generalmente hecha con pieles de reno. Otro tipo de vivienda, algo más compleja, se construye con cuatro ramas flexibles hincadas en el suelo por ambos extremos, y sobre la cúpula que forman se colocan los demás postes, sobres los que se extiende la cubierta. En el centro de la tienda se coloca el hogar, construido con carias piedras, mientras que los humos se escapan por un agujero que se deja justo encima.


El reno, un animal herbívoro y migratorio, es el principal recurso económico para estos pueblos que habitan el lejano Norte. En estado salvaje forman grandes rebaños que en invierno buscan cobijo en las zonas boscosas y se alimentan de ramitas y matojos, y cuando llega el deshielo de la primavera, se trasladan a las heladas planicies árticas, encontrando en la tundra su alimentos favorito. Además lejos de los bosques están a salvo de los molestos mosquitos que eclosionan con el aumento de las temperaturas estivales.


El origen de los saamis siguen siendo un misterio, aunque lo que parece claro es que forma un grupo cultural propio, dentro de los pueblos europeos.


Los niños son los miembros más vulnerables de esta sociedad nómada, por ello son protegidos con gran cuidado para evitarles cualquier daño, abrigándoles del terrorífico frío que reina en Septentrión. Una cunita cómoda, caliente y segura construida a partir de un abedul vaciado, recubierto de pieles y con pequeño tejadillo, es el lugar donde los niños pasan los primeros meses de vida.


La cultura y la economía de los lapones gira en torno al reno, que constituye la principal fuente de alimento. Como la carne de este animal es bastante dura, el pastor acostumbra a sacrificar únicamente a los miembros más jóvenes, conservando la carne ahumada. También utilizan la leche de las hembras con la que pueden elaborar quesos y mantequilla. También emplean la piel para vestidos, mantas, correas, sacos y coberturas para las tiendas. Los tendones sirven de cuerdas, y con las astas y los huesos fabrican herramientas y utensilios de todo tipo: cucharas, recipientes, chuchillos.... Además el artesano lapón, talla durante las largas noches de invierno figurillas de animales en asta y hueso.


La cría, cuidado y pastoreo de los renos requieren de un considerable esfuerzo por parte de los lapones que deben realizar una tarea dura y constante. Debemos tener en cuenta que el reno es un animal semidomesticado, que no acepta fácilmente la guía y la compañía de los hombres. En muchas ocasiones solo obedecen al dueño a cambio de la sal que le ofrece, que constituye una golosina y una necesidad.


Antiguamente los lapones vestían trajes confeccionados enteramente de pieles y cosidos con tendones de reno, estos trajes eran muy parecidos a los que utilizaban en la Edad Media por los vecinos pueblos escandinavos, ya que fue en aquella época cuando comenzaron los contacto entre los saamis y el resto de pueblos europeos, especialmente con los suecos y noruegos.


Al parecer, los lapones no siempre se han dedicado a la cría de renos, sino que en una etapa primigenia, se debían limitar a cazar renos salvajes con lanzas y flechas, sin llegar a domesticarlos. Es probable que descubrieron los métodos de domesticación hacia el siglo X.


El lobo de las nieves es el animal más temido y el rival más importante con el que cuentan los lapones en los bosques boreales. Estos feroces y resistentes cánidos forman grandes manadas que acosan a los rebaños de renos y son capaces de seguirlos y acosarlos durante muchos kilómetros.



Los saamis también utilizan al reno como bestia de carga y animal de transporte. Un macho adulto puede llevar sin dificultad hasta 75 kgs de peso, y además cuenta con unos cascos seguros para moverse por terrenos rocosos y cenagosos. Es además un animal muy resistente capaz de caminar 80 kms en un sólo día. El trineo de los lapones es muy grande y está construído con madera y pieles, sujetando las piezas con correas y tendones de reno.  
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