sábado, 24 de octubre de 2015

ROBERTO EL FRISÓN.



Los ayuntamientos de Flandes son un árbol genealógico en piedra, reyes, emperadores, condes y duquesas aparecen esculpidos con esmero en sus magníficas fachadas góticas. Roberto I Conde de Flandes - Robrecht I (de Fries) van Vlaanderen – observa con atención a los transeuentes desde una hornacina del ayuntamiento de Gante.

Roberto I, apodado “el Frisón” por su matrimonio con Gertrudis de Sajonia (viuda del conde de Frisia) era el hijo menor de Balduino V, Conde de Flandes, por tanto su hermano, también llamado Balduino – gobernó como Balduino VI – le antecedía en la línea sucesoria. 

Murió su padre, murió su hermano, y quedó como legítimo conde su sobrino Arnulfo III, bajo la protección (y regencia) de su madre, Richilda. El ambicioso Roberto no dudó en reclamar para sí mismo los derechos de sucesión y la regencia. Protagonista en su juventud de campañas militares, Roberto aprovechó la ocasión para hacerse con el condado.

Richilda se apoyó en un noble normaando, que le proporcionó un pequeño ejército, y en el rey de Francia, Felipe I. Roberto aprovechó el descontento de los flamencos con el gobierno tiránico de Richilda. Arnulfo III y Roberto dirimieron sus diferencias en la batalla de Cassel. Arnulfo murió en combate y Roberto se convirtió en Conde de Flandes. 

Richilda levantó tropas para vengar la muerte de su vástago, pero Roberto la volvió a derrotar. Para expiar los pecados de esta victoria, y de la usurpación del condado, peregrino a Jerusalén. Cosas buenas de la fe católica, no importa cuanto mal puedas hacer, Dios siempre está dispuesto a perdonar (si el arrepentimiento es sincero). 

Con el tiempo las rencillas con el rey de Francia dieron paso a cierta colaboración. Felipe I reconoció a Roberto legítimo Conde de Flandes, y éste entregó a su hijastra Berta (hija de Gertrudis en su anterior matrimonio) como flamante esposa.

Nunca olvidó Roberto Oriente y partió a Tierra Santa a luchar en las cruzadas, y aunque obtuvo algunas victorias, no pudo culminar ningún gran éxito. En otra ocasión envió quinientos caballeros a petición del emperador Alejo I Comneno para defender territorio bizantino. 

Roberto y Gertrudis tuvieron cinco hijos que engendraron a varios futuros titulares del condado. Adela se casó con el rey de Dinamarca Canuto IV y de este matrimonio nació Carlos el Bueno . Roberto II sucedió a su padre al frente del condado (ya le había dado esta responsabilidad cuando partió para Tierra Santa), y Gertrudis de Flandes, casada en segundas nupcias con Teodorico II de Lorena, fue la madre del legendario Teodorico de Alsacia.

Un hombre es hijo de su época y hace lo que de él se espera. La guerra y la piedad (vaya contradicción) eran los faros que guiaban a los nobles cristianos al inicio del segundo milenio. Roberto el Frisón no quiso ser menos que nadie, dedicó su vida al combate y a la peregrinación.
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