domingo, 18 de octubre de 2015

VINEA




Durante los asedios de ciudades y murallas, uno de los problemas era acercar la infantería a la posición enemiga. Para solucionar (o intentarlo) el problema, los ingenieros militares romanos diseñeron pórticos o vineae.


Era una especie de galería cubierta, que comunicaba la posición del sitiador con la del sitiado, como una especie de túnel que discurre por encima de la superficie. La primera referencia a este ingenio la ofrece Julio César que las nombra como vineae, aggere o vineae proferee.


Tenía la forma de un cobertizo a dos aguas, que se protegía con pieles sin curtir (para evitar incendios), y que solía alcanzar los cinco metros de longitud. Era una estructura muy sencilla construIda con listones, tablas y mimbre entrelazado para cubrir los flancos.

A pesar de ser una máquina estática, se le podían añadir ruedas o rodillos para desplazarla. Incluso era posible levantarla en peso y moverla. Gracias a sus dimensiones una vinea era capaz de albergar en su interior a una veintena de hombres.
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