sábado, 17 de octubre de 2015

ONAGER LIGERO.



Roma crea un desierto y lo llama paz. Para construir esa paz, basada en la destrucción de pueblos y ciudades, eran necesarias las máquinas de asedio. Una de las más populares en época imperial romana era el onager.


En el siglo IV se sustituyó la honda empleada en el brazo de los modelos anteriores por una cuchara de hierro (o bien de madera). De esta forma resultaba más sencillo cargar la máquina, posibilitando una mayor cadencia de disparo.



Además se le añadieron cuatro ruedas, que convirtió al onager en una máquina de asedio móvil, a pesar de su elevado peso. No obstante era la menos maniobrable de las piezas de artillería, pero también la que causaba un efecto más devastador en las defensas enemigas.
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