jueves, 8 de octubre de 2015

FINLANDIA, HISTORIA DEL PAÍS DE LOS MIL LAGOS.



En los confines boreales de Europa se extiende Finlandia, la Tierra del Fin del Mundo, cuyo territorio ha sido históricamente un campo de batalla, donde las potencias regionales (Suecia y Rusia) han dirimido, con frecuencia, sus diferencias. Un país que siempre ha pretendido desligarse tanto de Escandinavia como de Rusia.


Cuentan que sus primeros habitantes fueron los saamis, también conocidos (mal llamados dicen) como lapones, que basaban su existencia en la caza, la pesca y el pastoreo de renos. A comienzos de la Era Cristiana fueron desplazados a las regiones más septentrionales por la progresiva penetración de los fineses que procedían de Estonia. En el siglo XI se produjeron algunos choques violentos con los vikingos que comerciaban en el golfo de Finlandia, y en esa misma centuria fue introducida la religión cristiana, que poco a poco lograba alcanzar los puntos más inaccesibles de Europa.


En 1150 el rey de Suecia Erik IX lanzó una cruzada contra los fineses, cuya consecuencia fue la ocupación sueca de Finlandia. A partir de ese momento Finlandia se convirtió en la disputada frontera entre los suecos y el principado ruso de Novgorod, y por tanto, en el escenario de continuas luchas, que concluyeron en 1323 con la victoria sueca y la conversión de Finlandia en un Ducado.


En el siglo XV se extendió por el país la Reforma protestante, y en 1527 Gustavo Vasa, monarca sueco, extendió sus dominios en Laponia y fundó Helsinki (1550), transformándose en Gran Ducado. A finales del siglo XVI ese Gran Ducado fue suprimido, la nobleza local diezmada y Finlandia totalmente sometida a Suecia. Y en esas estaba cuando el zar Alejandro I conquistó el país en 1809. Desde ese momento y hasta finalizada la Segunda Guerra Mundial, Finlandia, más o menos vinculada y/o sometida a Rusia, no consiguió la independencia plena.


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