lunes, 3 de noviembre de 2014

BATALLA DE DORNACH.



Muchas nacionalidades (por no decir todas) se han forjado a golpe de mandoble. Suiza, un estado que hunde sus raíces en la turbulenta Edad Media no iba a ser menos. Un día de verano de 1499 un pequeño ejército de la confederación suiza (6000 hombres) derrotó, cerca de la localidad de Dornach, al poderoso ejército imperial formado por 13.000 soldados. Esta batalla rubricó la independencia de Suiza (y aunque no fue ni la primera ni la última es una de las más recordadas). En Lucerna, en Hirschenplatz, un impresionante y colorista mosaico recuerda la hazaña del valeroso ejército confederado.


En el contexto de un conflicto de mayor alcance, las Guerras de Suabia, se produjo esta batalla entre el ejército imperial de Maximiliano I y el eficiente ejército suizo. Las tropas enviadas por el emperador avanzaba hacia el castillo de Dorneck, cerca de Donach, y una vez allí, comenzaron a colocar las piezas de artillería para comenzar el asedio. Un emisario consiguió romper el cerco y consiguió que los suizos, que ya se dirigían hacia el castillo, aumentasen el ritmo.


La mañana del 22 de julio la artillería austriaca comenzo a abrir fuero sobre el castillo. Cuando llegaron los contingentes de Berna y Zurich se abalanzaron sobre el campamento enemigo tomándolo por sorpresa. Animados, los suizos siguieron avanzando y se toparon con otro cuerpo del ejército sitiador, y no les quedó más remedio que replegarse. Al caer la noche llegaron unos mil hombres de refuerzo, que venían de los cantones de Zug y Lucerna, obligando a los austriacos a retirarse.


El ejército suizo estaba formado mayoritariamente por tropas del cantón de Berna, unos 5000 hombres. Zurich aportó 400 y el resto de cantones, Uri, Zug, Lucerna, Soleura y Unterwalden, enviaron pequeños destacamentos hasta llegar a los 6.000 valientes que consiguieron la decisiva victoria.


Los suizos se hicieron con cañones y un cuantioso botín, los ecos de la victoria corrieron como la pólvora, había sido la última batalla de la Guerra de Suabia. El 22 de septiembre se firmó la paz de Basilea, consiguiendo la Confederación una mayor independencia del Sacro Imperio. No obstante siguió formando parte de la entidad imperial hasta la paz de Westfalia de 1648, cuando consiguió la independencia plena.



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