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miércoles, 6 de marzo de 2019

EL LEÓN DE LUCERNA.



El León de Lucerna obra del escultor neoclásico B. Thorvaldsen, es un sentido homenaje a los mercenarios suizos caídos en la defensa de las Tullerías cuando se produjo el asalto en 1792. Para el escritor Mark Twain es "la roca más triste y emotiva del mundo".

miércoles, 27 de mayo de 2015

ANTIGUA CONFEDERACIÓN SUIZA.



Suiza es, teniendo en cuenta su organización política y administrativa, uno de los estados más originales de la Vieja Europa, hay incluso quien afirma, sin rubor, que es el estado más extraordinario del continente. El origen de su característica estructura cantonal hay que buscarlo en la Edad Media, en la Antigua Confederación, cuando poblaciones rurales de campesinos y centros urbanos sedes de artesanos y comerciantes, decidieron romper los mecanismos feudales clásicos que les hacían depender de poderosos linajes aristocráticos y crear una forma diferente de organizar su sociedad, su economía y su política. Su aparición entre los siglos XIV y XV fue una auténtica sorpresa e innovación política para la época.

En el territorio de lo que hoy es Suiza, en el corazón de la cordillera más elevada de Europa, los Alpes, se sucedieron cazadores recolectores del Paleolítico, trabajadores del metal del Neolítico, diversas tribus celtas como retios y helvecios, invasores germanos como cimbrios y teutones, todos ellos sometidos por el fuerte brazo de Roma, el reino altomedieval de los burgundios y los señores carolingios. Y desde el 1037 el territorio de la Suiza moderna se hallaba en el interior de los límites del Imperio. Parecía que el destino de esta tierra y de sus gentes, iba a depender de las energías e intereses de unas pocas familias aristocráticas.

Durante el siglo XII, época del renacer urbano, el número de ciudades suizas pasó de 16 a 80, de tal manera que la vida económica del país se desarrolló a un ritmo vertiginoso, especialmente gracias a las rutas entre el Rin y el Norte de Italia a través del paso de San Gotardo, que abrieron el acceso a la Suiza central por vez primera en la Historia.

Hacia mediados del siglo XIII el rey Rodolfo I de los Habsburgo, extendió sus dominios por la Meseta Suiza, al mismo tiempo que se iba imponiendo a marchamartillo el régimen feudal, pero sus ambiciones imperiales le distrajeron de los asuntos suizos. Un hecho que los suizos se apresuraron en aprovechar.

Las comunidades de los bosques, que se querían libres e independientes, Waldstatten , fueron las primeras en agruparse, dando lugar, con el tiempo, a la Antigua Confederación, una férrea alianza concretada por las poblaciones que habitaban los valles centrales de la cordillera alpina. De la misma manera que en el siglo XX, los maltrechos estados europeos destrozados durante la Segunda Guerra Mundial, estas comunidades de los bosques aunaron una serie de intereses comunes, como el libre comercio y el asegurar la paz, la seguridad y la viabilidad de las principales rutas mercantiles que atravesaban las montañas.


En el año 1291, pocos meses después de la muerte de Rodolfo I, las comunidades suizas quisieron dar oficialidad a su unión, como cuando contraen matrimonio dos personas que llevan veinte años compartiendo sus vidas, y firmaron la Carta o Pacto Federal (Bundsbrief). Este documento que suscribieron las comunidades rurales de Uri, Schwyz (de donde procede el nombre de Suiza) y Unterwalden, está considerado el acta fundacional de la Ewiger Bund, la Liga Eterna. Estos primitivos cantones, cuyo objetivo más inmediato era sacudirse las injerencias extranjeras y oponerse a los soberanos austríacos, estaban compuestos por campesinos, siervos y ciudadanos, tanto nobles como burgueses, y con la firma de este tratado se juraron fidelidad y socorro mutuo.


Para consolidar su posición buscaron el apoyo de los rivales de los Habsburgo, como Adolfo de Nassau o Enrique VII de Luxemburgo, que no tardan en reconocer a la Confederación.

En 1353 a los tres cantones originales (y fundacionales) se habían sumado otros dos cantones, Glaris y Zug, y las ciudades estado de Lucerna , Zurich y Berna (que siguen estando entre las más destacadas e importantes del país), y todos juntos dieron vida a la Antigua Confederación, compuesta ahora por ocho estados, que con el tiempo fue incrementando sus miembros y que pudo existir hasta los convulsos años revolucionarios de finales del siglo XVIII.


Lucerna, Berna y Zurich se fueron uniendo a la confederación por diferentes intereses, aunque algunas de estas ciudades no habían roto su relación con los Habsburgo. En un momento de debilidad de la dinastía imperial, Lucerna intentó apoderarse de ciertas tierras de los Habsburgo, y Leopoldo III reaccionó armando un ejército dipuesto a someter a los levantiscos suizos. El choque entre ambos ejércitos tuvo lugar en 1386 en la batalla de Sempach , donde los helvéticos volvieron a demostrar sus habilidades como combatientes. El propio Leopoldo III murió en batalla.


Para el siglo XV la pujante confederación controlaba gran parte de los territorios al sur y al oeste del Rin, hasta los Alpes, en 1476 derrotaron a Carlos el Temerario en la batalla de Morat y en 1499 la victoria suiza sobre la Liga Suaba y la Casa de Habsburgo en la celebrada batalla de Dornach , dio como resultado la independencia de facto del Sacro Imperio.

Con esta victoria la Confederación reafirmó su reputación de invencible, pero no siempre se puede ganar, y en 1515 la expansión suiza fue frenada en seco, tras sufrir una derrota en la batalla de Marignano. Tras la batalla suizos y franceses firmaron una paz perpetua, (lejano origen de la neutralidad suiza), que marcaba además el final de la expansión de los confederados, que prácticamente no volvieron a participar en ninguna guerra continental. Solo como mercenarios.


Sin embargo la Confederación carecía de instituciones comunes, aunque se había adquirido la conciencia de remediar este defecto durante las siguientes centurias. A veces los intereses de las ciudades entraban en conflicto con los valles, de ahí que en el fondo no existieran motivos para perseguir un gran objetivo político. Y esto último quizá salvó a Europa de ser dominada por Suiza. La fama de gente pacífica de la que gozan los suizos en la actualidad, nada tiene que ver con la imagen de los montañeses helvéticos del siglo XV, prácticamente imbatibles en el campo de batalla. El carácter local de su gobierno cantonal, sin excesivos intereses imperialistas, ancló sus ambiciones dentro de unos límites geográficos determinados.




lunes, 8 de diciembre de 2014

FRITSCHI, ESPÍRITU DEL CARNAVAL DE LUCERNA.




La Fritschibrunnen en Lucerna es un homenaje a Fritschi, un legendario personaje vinculado al famoso carnaval de la ciudad. Su esposa, hijo y algunos criados también son representados en la fuente.


Fritschi, que porta una bandera con los colores de la ciudad, es el líder imaginario y legendario del "Safran Cofradia" el más antiguo gremio de Lucerna, y es desde el siglo XV, el protagonista del Carnaval. Posiblemente en origen, un pelele que simbolizaba la corporación gremial.



Toda la familia Fritschi al completo - Fritschne la esposa, Fritschikind el hijo - protagonizan un desfile, en el que antaño predominaban los aspectos patrióticos y folklóricos, mientras que en la actualidad son cómicos y satíricos, como todo carnaval que se precie.  


sábado, 8 de noviembre de 2014

BATALLA DE SEMPACH



En 1386 los caballeros del duque Leopoldo III de Austria se enfrentó a la infantería confederada suiza armada con largas lanzas, en Sempach, a unos 15 kilómetros de Lucerna. Infantes de Uri, Schwyz, Unterwalden y Lucerna, dirigidos por Petermann von Gundoldingen (natural de Lucerna) obtuvieron una importante victoria frente al ejército de los Habsburgo, formado por tropas de los ducados de Austria, de Carintia y de Estiria, dirigidas por el propio Leopoldo III. Tras una maniobra de distracción el grueso del ejército suizo cargó contra uno de los flancos austriacos, cogiendo desprevenidos a sus enemigos y provocando una auténtica masacre, que acabó con la muerte de muchos nobles, incluyendo la del duque Leopoldo. La obstinación de los suizos forjó su identidad nacional victoria tras victoria. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

BATALLA DE DORNACH.



Muchas nacionalidades (por no decir todas) se han forjado a golpe de mandoble. Suiza, un estado que hunde sus raíces en la turbulenta Edad Media no iba a ser menos. Un día de verano de 1499 un pequeño ejército de la confederación suiza (6000 hombres) derrotó, cerca de la localidad de Dornach, al poderoso ejército imperial formado por 13.000 soldados. Esta batalla rubricó la independencia de Suiza (y aunque no fue ni la primera ni la última es una de las más recordadas). En Lucerna, en Hirschenplatz, un impresionante y colorista mosaico recuerda la hazaña del valeroso ejército confederado.


En el contexto de un conflicto de mayor alcance, las Guerras de Suabia, se produjo esta batalla entre el ejército imperial de Maximiliano I y el eficiente ejército suizo. Las tropas enviadas por el emperador avanzaba hacia el castillo de Dorneck, cerca de Donach, y una vez allí, comenzaron a colocar las piezas de artillería para comenzar el asedio. Un emisario consiguió romper el cerco y consiguió que los suizos, que ya se dirigían hacia el castillo, aumentasen el ritmo.


La mañana del 22 de julio la artillería austriaca comenzo a abrir fuero sobre el castillo. Cuando llegaron los contingentes de Berna y Zurich se abalanzaron sobre el campamento enemigo tomándolo por sorpresa. Animados, los suizos siguieron avanzando y se toparon con otro cuerpo del ejército sitiador, y no les quedó más remedio que replegarse. Al caer la noche llegaron unos mil hombres de refuerzo, que venían de los cantones de Zug y Lucerna, obligando a los austriacos a retirarse.


El ejército suizo estaba formado mayoritariamente por tropas del cantón de Berna, unos 5000 hombres. Zurich aportó 400 y el resto de cantones, Uri, Zug, Lucerna, Soleura y Unterwalden, enviaron pequeños destacamentos hasta llegar a los 6.000 valientes que consiguieron la decisiva victoria.


Los suizos se hicieron con cañones y un cuantioso botín, los ecos de la victoria corrieron como la pólvora, había sido la última batalla de la Guerra de Suabia. El 22 de septiembre se firmó la paz de Basilea, consiguiendo la Confederación una mayor independencia del Sacro Imperio. No obstante siguió formando parte de la entidad imperial hasta la paz de Westfalia de 1648, cuando consiguió la independencia plena.



LA FUENTE DEL MERCADO DEL VINO.



Pocas cosas hay en la Vieja Europa más típicas que una céntrica plaza presidida por una fuente. Muchas veces plaza y fuente están íntimamente relacionadas con la propia historia de la ciudad. En el centro del mercado del vino en el casco histórico de Lucerna se eleva una fuente, cuyo original data de 1400. 


El famoso arquitecto Konrad Lux diseñó esta fuente gótica, rematada con la figura de San Mauricio el Tebano (Santo al que también estaba dedicada la catedral de la ciudad), acompañado por seis guerreros medievales. 


Indicar que la fuente es una réplica de un original que estaba situada en el mismo lugar y que actualmente se expone en el Museo de Historia de Lucerna.

domingo, 14 de septiembre de 2014

WASSERTURM



La Wasserturm (Torre del Agua), ubicada en el centro del río Reuss y unida al Puente de la Capilla, completaba el entramado defensivo de Lucerna, formando una auténtica obra de arte de la ingeniería medieval. 


Torre octogonal de piedra y unos treinta metros de altura. Además de función defensiva ha sido prisión y sala de torturas. Ambos, torre y puente, datan del siglo XIV (hacia el 1300) y junto a la muralla y el Spreuerbrücke formaban la fortificación medieval de la ciudad.



sábado, 13 de septiembre de 2014

LUCERNA, ALPINA Y MEDIEVAL.



Lucerna es una pequeña joya alpina situada a orillas de un lago, en una zona poco profunda del Reuss, justo en el punto donde el río abandona el lago. Las aguas del río, que divide la Ciudad Nueva y de la Ciudad Antigua, son cruzadas por vetustos puentes medievales de madera. Una ciudad que prosperó entre las cumbres alpinas de los cercanos montes Pilatus y Rigi y el inmenso lago de Vierwaldstättersee (el Lago de los Cuatro Cantones). Y es que los suizos llevan siglos luchando contra la naturaleza y adaptando sus ciudades a las montañas.


Tras la desaparición del poder romano en la región, los germanos fueron incrementando paulatinamente su presencia e influencia en todo el territorio de la actual Suiza. Hacia el 750 fue fundado el monasterio benedictino de  San Leodegardo, y mediados el siglo XI fue adquirido por la abadía de Murbach de Alsacia. El nombre latino "Luciaria" aparece por vez primeros en registros históricos del año 840. En 1178 Lucerna adquiera su independencia de la jurisdicción de la Abadía de Murbach y de ese mismo año data la fundación de la ciudad.


Con la apertura de la ruta comercial y el puerto de San Gotardo, Lucerna pasó de ser una pequeña aldea de pescadores a adquirir cierta importancia como villa de paso, y en 1290 ya era una ciudad de talla importante, autosuficiente y con una población de unos 3000 habitantes. En esta misma época, el rey Rodolfo I de Habsburgo obtuvo la autoridad sobre el monasterio de San Leodegar y sus posesiones, incluida la propia Lucerna. Los habitantes no estaban dispuestos a aceptar la influencia, ni las arbitrariedades, de los Habsburgo, se negaban a que su destino estuviese en manos de ningún señor extranjero. Para librarse de la tutela Imperial se aliaron con pueblos vecinos para lograr la independencia de la dinastía.


Como toda ciudad medieval Lucerna también contaba con elementos defensivos, entre los que por supuesto se contaba el río Reuss. El núcleo urbano estaba defendido por una muralla en el flanco norte, y por los puentes Spreuerbrücke y Kapellbrücke, que cruzaban el río por su flanco oriental. La torre Wasserturm, junto al Kapellbrücke, con funciones defensivas y de vigilancia, complementaba el tramado fortificado de la Lucerna medieval.


El 7 de Noviembre de 1332 firmó una alianza con los tres cantones originales, Uri, Schwyz y Unterwalden, con la que se dio forma a la Eidgenossenschaft (Confederación). Más tarde las ciudades de Zurich, Berna y Zug se sumaron a la alianza. Con la ayuda de los aliados el dominio Habsburgo en la zona llegó a su fin. La victoria de Lucerna y sus aliados en la batalla de Sempach (1386) contra los Habsburgo, fue el comienzo de una época de expansión, que coincide mayoritariamente con el territorio actual del cantón. En 1415 Lucerna obtuvo ciertos privilegios de manos del emperador Segismundo del Sacro Imperio Romano Germánico y logró convertirse en uno de los miembros fuertes de la Confederación suiza. La ciudad consolidó sus infraestructuras, desarrolló su economía, implantó sus propios impuestos, se encargó de formar sus propios oficiales y las riquezas obtenidas tenían su reflejo en el propio urbanismo.


El León de Lucerna....homenaje a los mercenarios suizos caídos defensores de las Tullerías cuando se produjo el asalto en 1792....para el escritor Mark Twain es "la roca más triste y emotiva del mundo"


viernes, 12 de septiembre de 2014

KAPELLBRUCKE, EL PUENTE DE LA CAPILLA.




El puente de la capilla, que cruza en diagonal el río Reuss, es el puente medieval de madera más largo y mejor conservado de toda Europa, y la seña de identidad de Lucerna. Habitantes, turistas y visitantes lo cruzan constantemente durante todo el día. Debe su nombre a la cercana capilla de San Pedro.



Este precioso puente cubierto cumplía una doble función; unía ambas orillas del río Reuss, como cualquier puente y además hacía las veces de muralla defensiva, cerrando el paso a través del río. Se construyó en 1365, tiene una longitud de 204 metros y conecta el casco histórico con la ciudad nueva. Un incendio lo dañó y destruyó un segmento.


Una serie de pinturas en su techo ilustran escenas de la historia de Lucerna.



El Puente de la Capilla formaba parte del entramado defensivo de la ciudad, ya que protegía los ataques procedentes del lago y además controlaba el paso por el río.


En el centro del río el puente se une con la Torre del Agua o Wassertum, que complementaba la fortificación y defensa del río. Ambos, torre y puente, dibujan una de las estampas más bellas de la Europa Alpina.


Finalmente, y por el oeste, el otro puente medieval de la ciudad, el Spreuerbrücke termina de cerrar el cerco defensivo de Lucerna.





martes, 9 de septiembre de 2014

WEINMARKT. EL MERCADO DEL VINO DE LUCERNA.



En contraste con el medio rural, surgen (o renacen) los burgos y ciudades medievales. Mientras el campo se dedica a las actividades agropecuarias, los habitantes urbanos se dedican a la artesanía y el comercio. Era común instalar los mercados en plazas y espacios abiertos determinados. En Lucerna, uno de los mercados era el del vino (Weinmarkt), celebrado en una céntrica plaza del casco antiguo. Una fuente gótica, la Weinmarktbrunnen, preside el lugar, rodeada de magníficas casas y edificios gremiales.

Además la Weinmarkt es un lugar histórico, ya que en este lugar la ciudad juramentó su alianza con los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden. 

sábado, 6 de septiembre de 2014

SPREUERBRÜCKE.



En Lucerna los puentes cumplían una función defensiva, además de su cometido primigenio de unir dos orillas. El spreuerbrücke complementaba el sistema de fortificación de la ciudad formado por la muralla, la Torre del Agua (Wasserturm) y el Puente de la Capilla (Kapellbrucke). 


Este puente de madera, cubierto, cruza el río Reuss desde el extremo oeste del casco antiguo y cierra completamente el paso por ese lugar. Se construyó en 1408 y posee una pequeña capilla. 


Entre 1626 y 1635 Kaspar Meglinger pintó los paneles del techo con una secuencia que tiene su inicio con la Danza de la Muerte (orila norte) y culmina con el triunfo de Cristo (orilla norte).


lunes, 11 de agosto de 2014

ST. LEODEGAR IN HOF - LUZERN.



La Iglesia de San Leodegardo y San Mauricio, también conocida como Hofkirche, es la iglesia parroquial y colegiata de San Leodegardo en Lucerna. A pesar de su aspecto barroco, su historia se remonta a mucho más atrás. En el siglo VIII fue un pequeño convento benedictino, cuya iglesia se consagró a San Mauricio. En el año 1135 el convento pasó a formar parte de la jurisdicción del monasterio de Murbach en Alsacia y consagrado a San Leodegardo. En 1291 volvió a cambiar de manos, pues el abad de Murbach se lo vendió a los Habsburgo. Y cuando Lucerna se unió a la Confederación Suiza recuperó algunos territorios en poder de los Austria, incluyendo el área del convento. Un terrible incendio destruyó el templo el día de pascua de 1633 y poco después, en 1645, comenzó su reconstrucción.


Arcángel Miguel vencedor de Satanás.


San Mauricio y San Leodegardo, los dos santos a los que está consagrado el templo, en un relieve situado sobre la puerta principal de la Iglesia.


Relicario y altar de San Mauricio. 


San Leodegardo.


San Mauricio el Tebano, en la portada del templo.


San Clemente


Anunciación.


San Nicolás. También en la portada de la Iglesia.


San Pedro con las llaves que abren las Puertas del Cielo.


San Benito de Nursia, organizador de la vida monacal.

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