sábado, 8 de noviembre de 2014

HERACLIO, BASILEUS DE BIZANCIO



Del Norte de África surgió el general Heraclio, hijo del exarca de la provincia, que en un momento de inestabilidad y crisis a todos los niveles, se personó en Constantinopla en el 610 y con ayuda de Prisco consiguió hacerse con el poder. El mismo pueblo bizantino se encargó de deponer a Focas y proclamar emperador al recién llegado, que fue recibido como un auténtico salvador. Después de la gloriosa época de Justiniano, fue Heraclio un personaje clave en la configuración del Imperio de Bizancio

Heraclio tuvo que resolver problemas en diferentes frentes: los persas amenazaban por oriente, ávaros y eslavos avanzaban desde el norte y en el interior del Imperio reinaba la más absoluta anarquía tras el desastroso gobierno de Focas. Los ávaros conquistaron Grecia y los Persas Siria y Egipto arrebatando a Bizancio su más preciado granero.

El emperador compró la paz con los ávaros entregando grandes sumas de dinero (necesitaba ganar tiempo) y dirigió todas sus energía a combatir a los persas. Se desplazó a Asia Menor, reclutó e instruyó a muchos soldados, consiguió la ayuda de los kázaros y se atrajo a su causa a varias tribus del Cáucaso y cuando estaban preparados los lanzó contra Persia. Los historiadores modernos están de acuerdo en que Heraclio sostuvo tres campañas contra los persas entre 622 y 628 coronadas por brillantes victorias, especialmente destacada la Batalla de Nínive. Y estos éxitos militares en Persia la van valido ser comparado con el gran Alejandro de Macedonia.

Además de sonadas victorias Heraclio consiguió un cuantioso botín, recuperar las provincias perdidas y la devolución de la Vera Cruz, que había sido robada por los persas tras haber tomado Jerusalén.

Esta derrota trajo graves consecuencias para Persia, pues jamás volvió a disfrutar de una estatus destacado, convirtiéndose en un estado débil que pronto cayó bajo las garras del Islam. Una garras que también terminaron arrancando territorios del triunfante Imperio Bizantino. Mientras que Heraclio había convertido a Bizancio en la principal potencia del Cercano Oriente y había recuperado para la Cristiandad la Vera Cruz.

En el año 629 en una emotiva procesión a través de las calles de Jerusalén Heraclio portó la Vera Cruz y la restituyó al lugar donde los fieles la habían venerado durante siglos.

“Hubo mucha alegría aquel día a su entrada en Jerusalén: ruido de lloros y suspiros, abundantes lágrimas, una inmensa llama en los corazones, un desgarramiento de las entrañas del rey, de los príncipes, de todos los soldados y habitantes de la ciudad; y nadie podía cantar los himnos del Señor a causa del grande y punzante enternecimiento del rey y de toda la multitud. El la restableció (la cruz) en su lugar y repuso todos los objetos eclesiásticos cada uno en su sitio, y distribuyó a todas las iglesias y a los moradores de la ciudad presentes y dinero para el incienso”.
Sebeos (historiador armenio)

Mientras Heraclio estaba en campaña el kan de los ávaros rompió los acuerdos de paz y marchó sobre Constantinopla acompañado de contingentes eslavos. Los ávaros chocaron con los enormes muros de Constantinopla y la guarnición de la ciudad consiguió rechazar la acometida de los ávaros. El patriarca Sergio comandó la defensa.

Con Heraclio, el Imperio dejó definitivamente de ser romano, para convertirse en un entidad estatal grecobizantina. Heraclio tomó por vez primera el título de basileo para sustituir el de emperador, y el griego se convirtió en la lengua oficial. Inició la reorganización del imperio en provincial militares conocidas como temas y el asentamiento de soldados como colonos con el objetivo de crear una milicia campesina preparada para defender el territorio. En todos estos esfuerzos Heraclio, que inició una dinastía, contó con la inestimable colaboración de Sergio, el patriarca de Constantinopla. Juntos trabajaron en la reconstrucción del estado bizantino.

Las discusiones religiosas seguían siendo el talón de Aquiles de la estabilidad de Bizancio. Para intentar resolverlas, Heraclio, ideo una doctrina (contando con el apoyo de Sergio) el monotelismo con el objetivo de reconciliar a los católico de occidente y los monofisistas de Egipto y Siria. Aunque como ocurre siempre que se intenta contentar a todo el mundo es que no se satisface a nadie y todos terminan enfadados, tornándose el remedio peor que la enfermedad.

La fulgurante expansión musulmana amargó los últimos años de vida de Heraclio, que agotado contempló impotente como los árabes fueron arrebatando territorios a su Imperio, sin mostrar en ningún momento capacidad de reacción. Persas, ávaros y monofisitas habían exprimido las energías del basileo y la vejez lo sorprendió exhausto e incapacitado para solucionar los problemas del imperio.



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