El peregrino busca (y encuentra)
refugio y consuelo en el vino. También calma los dolores del cuerpo
y atempera el sufrimiento del espíritu. Además el Camino Francés
discurre por deliciosas comarcas vinícolas. Aquí lo realmente
complicado es encontrar un caldo de mala calidad.
La criatura del deseo. Andrea Camilieri
Hace 11 horas


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