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jueves, 22 de marzo de 2018

REY MIDAS.




a. Midas, hijo de la Gran Diosa del Ida y de un sátiro cuyo nombre no se recuerda, era un rey amante de los placeres de Bromio, en la Macedonia, donde gobernaba a los brigios (llamados también mosquios) y tenía sus célebres jardines de rosas. En su infancia se observó una procesión de hormigas que transportaban granos de trigo por el costado de su cuna y los ponían entre sus labios mientras dormía, prodigio que los adivinos interpretaron como un presagio de la gran riqueza que acumularía; y cuando creció le instruyó Orfeo.

b. Un día, el libertino y viejo sátiro Sueno, que había sido pedagogo de Dioniso, se extravió del cuerpo principal del bullicioso ejército de Dioniso cuando éste pasaba de Tracia a Beocia y lo encontraron durmiendo su borrachera en los jardines de rosas. Los jardineros lo ataron con guirnaldas de flores y lo llevaron ante Midas, a quien hizo un relato maravilloso de un continente inmenso situado más allá del océano —completamente separado de la masa conjunta de Europa, Asia y África— y en el que abundaban las ciudades magníficas, pobladas por habitantes gigantes, felices y de larga vida y que gozaban de un notable sistema legal. Una gran expedición —de por lo menos diez millones de personas— se puso en otro tiempo en camino desde allí a través del océano para hacer una visita a los Hiperbóreos; pero al ver que el suyo era el mejor país que podía ofrecer el viejo mundo, se retiraron, asqueados. Entre otras maravillas. Sueno mencionó un remolino espantoso más allá del cual no puede pasar ningún viajero. Dos arroyos corren por las cercanías y los árboles que se alzan en las orillas del primero dan el fruto que hace llorar, gemir y desfallecer a quienes lo comen. Pero el fruto que dan los árboles que se alzan junto al otro arroyo renuevan la juventud incluso de los muy ancianos; en realidad, después de pasar hacia atrás por la edad madura, la juventud y la adolescencia, vuelven a ser niños y luego infantes, ¡y por fin desaparecen! Midas, encantado con las fábulas de Sueno, le agasajó durante cinco días y sus noches y luego ordenó que un guía le acompañara hasta la residencia de Dioniso.

c. Dioniso, que había estado preocupado por la suerte de Sueno, mandó que preguntaran a Midas cómo deseaba que se le recompensase. Midas contestó sin vacilar: «Te ruego me concedas que todo lo que toque se convierta en oro.» Pero no sólo las piedras, las flores y los muebles de su casa se convertían en oro, sino también, cuando se sentaba a la mesa, los alimentos que comía y el agua que bebía. Midas no tardó en suplicar que le eximiesen de su deseo porque se moría de hambre y de sed; Dioniso, muy divertido, le dijo que visitara la fuente del río Pactólo, cerca del monte Tmolo, y se lavase en ella. Midas obedeció e inmediatamente quedó libre del tacto de oro, pero las arenas del Pactólo siguen siendo doradas y brillantes aún en nuestros días.

d. Midas entró así en Asia con su séquito de brigios y le adoptó el rey frigio Gordias quien no tenía hijos. Cuando sólo era un campesino pobre, Gordias se sorprendió un día al ver a un águila real posarse en la vara de su carro de bueyes. Como parecía dispuesta a permanecer allí todo el día, condujo la yunta hacia Telmiso, en Frigia, ahora parte de Galacia, donde había un oráculo, digno de confianza, pero en la puerta de la ciudad se encontró con una joven profetisa que, cuando vio al águila todavía posada en la vara, insistió en que él ofreciera inmediatamente sacrificios a Zeus Rey.
—Déjame que vaya contigo, campesino —dijo ella— para estar segura de que eliges las víctimas apropiadas.
—No faltaba más —contestó Gordias—. Pareces ser una joven juiciosa y considerada. ¿Estás dispuesta a casarte conmigo?
—Tan pronto como hayas ofrecido los sacrificios —replicó ella.

e. Entretanto, el rey de Frigia había muerto repentinamente, sin sucesión, y un oráculo anunció: «Frigios, vuestro nuevo rey se acerca con su novia, sentado en un carro de bueyes.» Cuando el carro entró en la plaza del mercado de Telmisa, el águila llamó inmediatamente la atención popular y Gordias fue aclamado unánimemente rey. En agradecimiento, dedicó el carro a Zeus, juntamente con su yugo, que había atado a la vara de una manera peculiar. Un oráculo declaró que quien descubriera cómo se podía desatar el nudo se convertiría en el señor de toda Asia. En consecuencia, el yugo y la vara fueron depositados en la acrópolis de Gordión, ciudad que había fundado Gordias, donde los sacerdotes de Zeus los guardaron celosamente durante siglos hasta que Alejandro de Macedonia cortó petulantemente el nudo con su espada.

f. Cuando murió Gordias, le sucedió en el trono Midas, quien promovió el culto de Dioniso y fundó la ciudad de Ancira. Los brigios que habían venido con él se llamaron en adelante frigios y los reyes de Frigia se han llamado alternativamente Midas y Gordias hasta el presente; por lo que al primer Midas se le ha llamado equivocadamente hijo de Gordias.

g. Midas asistió al famoso certamen musical entre Apolo y Marsias, arbitrado por el dios fluvial Tmolo. Tmolo concedió el premio a Apolo, quien, al ver que Midas discrepaba del veredicto, lo castigó con un par de orejas de asno. Durante largo tiempo Midas se las arregló para ocultar esas orejas bajo un gorro frigio, pero a su barbero, que se enteró de la deformidad, le fue imposible mantener el secreto vergonzoso, como le había ordenado Midas bajo pena de muerte. En consecuencia, cavó un hoyo en la orilla del río y, asegurándose antes de que no había nadie en los alrededores, murmuró: «¡El rey Midas tiene orejas de asno!». Luego llenó el hoyo y se alejó, en paz consigo mismo, hasta que brotó de la orilla una caña que susurraba el secreto a todos los que pasaban. Cuando Midas se enteró de que su desgracia era de conocimiento público, condenó a muerte al barbero, bebió sangre de toro y pereció miserablemente.
Robert Graves.
Los mitos griegos.


domingo, 15 de diciembre de 2013

SAPEOS



Tracios es el nombre de un conjunto de pueblos, vecinos de los griegos, que habitaban regiones septentrionales de la Hélade, y aún más al norte, en territorios que en la actualidad pertenecen a Bulgaria. Uno de estos pueblos tracios eran los Sapeos. 

"He aquí los pueblos tracios por cuyos territorios [Jerjes] prosiguió su marcha: los petos, los cicones, los bistones, los sapeos, los derseos, los edonos y los satras"
Heródoto VII, 110



Los sapeos habitaban la cuenca inferior del río Nesto, cerca de su desembocadura en el golfo de Tesalónica, muy cerca de la isla de Tasos.

"[...] hasta el río Mesto que discurre al pie del monte Pangeo, entre los haletos, diobesos y carbilesos, y después los brigas, sapeos y odomantos"
Plinio el Viejo. Historia Natural IV, 11. 

El geógrafo griego Estrabón, al que tantos y tantos datos debemos, y con el que nunca podremos saldar la deuda, recoge una versión, según la cual un pueblo tracio llamado sayos, que se podrían identificar con sapeos, habrían dado su nombre a la isla de Samos. 

"Algunos, sin embargo, afirman que fue llamada así por los sayos, un pueblo tracio que la habitó anteriormente y que también ocupaba el territorio continental situado enfrente, pueblo que se identificaría bien con los sapeos o con los sintos (a los que el poeta llama sinties), bien con otros".
Estrabón. X, 2, 17 

domingo, 9 de junio de 2013

TINFEOS



Los tinfeos eran un pueblo griego que habitaba el monte Tinfe (o Timfi), en el Epiro. Este pueblo, como otros de la zona, recibirían influencias, y las visitas, de los ilirios. 

Plinio los incluye entre los pueblos etolios, en el Norte del Epiro, muy cerca del monte mencionado. 

"Los pueblos etolios son los atamanes, tinfeos, éfiros, enienses, perrebos, dólopes, maraces y átreces, de cuya  región procede el río Átrace"
Plinio el Viejo. Historia Natural IV, 2

También Estrabón nos ofrece noticias sobre ellos.

"Epirotas son asimismo los anfílocos, así como las gentes que están situadas por encimas de éstos colindando con las montañas ilirias, y que ocupan un terreno agreste: molosos, atamanes, étices, tinfeos y orestas"
Geografía VII 7, 8

El mismo geógrafo griego nos da el nombre de una ciudad de los tinfeos.

"Cidras era la ciudad de los brigios, mientras que Eginio era la ciudad de los tinfeos"
Estrabón. 
Geografía  VII, 7, 9.


Al parecer los tinfeos estaban en disputa con los tesalios, por controlar las aguas del río Peneo, actualmente Salamavrias. Controlar estas aguas era necesario, bien para regar o bien para administrar su distribución entre los pueblos de la zona. 

"[..] las fuentes del río Peneo, que son disputadas tanto por los tinfeos como los pos tesalios asentados al pie del Pindo."
Estrabón.
Geografía VII, 7 , 9




domingo, 24 de febrero de 2013

PARTENIOS



Partenios, pueblo ilirio, que podemos identificar quizás con los Partinos que cita Estrabón y que habitaban en el Epiro.


"De ellos descienden los taulantios, perrebos, [...], partenios . . "
Apiano. Sobre Iliria 2. 

De cualquier forma, partenios o partinos, estaban asentados en la zona donde confluye lo griego con lo ilirio, y como sucede muchas veces, no es posible discernir con claridad donde comienza lo uno, y donde termina lo otro. 

"Con dichos pueblos están mezclados los pueblos ilirios que se encuentran en la parte meridional de la región montañosa, así como los que viven por encima del golfo Jónico. De hecho, residen por encima de Epidamno y Apolonia hasta los montes Ceraunios los biliones, taulantios, partinos y brigios."
Estrabón VII, 7,8

Como tantos otros pueblos de la zona, los partenios no pudieron resistir el avance romano y tuvieron que ofrecer sumisión a Roma, momento que recoge Polibio en el siguiente pasaje. 

“Aquí se hallaron con embajadores de diferentes partes, entre otras de los pártenos y atintanos que habían venido a ofrecer su obediencia”
Polibio. 
Historias II, 11, 11



lunes, 21 de mayo de 2012

BRIGES (O BRIGOS)



 Poblaciones frigias, que cedieron ante el empuje de los tracios y se convirtieron en los últimos restos frigios en Europa, en la zona de los Balcanes, concretamente en Macedonia Occidental. 

 "Los frigios se llamaron siempre briges mientras convivieron en Europa con los macedonios. Pero luego se trasladaron al Asia, con el país cambiaron también el nombre".
Heródoto VII, 73. 

Los feroces briges causaron graves daños al potente ejército persa, antes de ser sometidos por Mardonio. 

"A Mardonio y a su ejército de tierra, acampado en Macedonia, lo atacaron de noche los tracios brigos, que le causaron muchas bajas, e hirieron al propio Mardonio. A pesar de todo, ni tan siquiera ellos lograron eludir que los persas los sometieran. [...]...en la lucha los brigos habían inflingido duras pérdidas a su tropas de tierra".
Heródoto VI, 45.

Posteriormente, los briges, formaron parte del inmenso ejército persa que pretendía invadir Grecia.

Plinio los llama brigas y los sitúa en el valle del Erigón, actual Cerna Reka.   

  

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