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miércoles, 24 de octubre de 2018

AUSONES.



El tiempo cuenta la vieja historia de los amores de Ulises y la ninfa Calipso, y del fruto de esta unión, Ausón. Al igual que su padre, Ausón había nacido con el espíritu aventurero marcado a fuego en sus entrañas, y abandonando la isla puso rumbo a otros confines. Su barco naufragó en un península del mar Mediterráneo donde instaló su hogar. Sus descendientes recibieron el apelativo de Ausones y fundaron su propio país. Más tarde las legiones de Roma conquistaron las tierras de los Ausones y poco a poco, la historia olvidó su nombre. Mas la sensible pluma del poeta nunca escribió Italia, sino Ausonia.  

domingo, 9 de diciembre de 2012

OLISIPO



Cuenta una leyenda que Lisboa fue fundada por el astuto e intrépido Ulises, una vez finalizada la guerra de Troya y antes de regresar a Ítaca. La ciudad tomó el nombre de Odiseo, en este caso Olisipo. El héroe de la Odisea bien pudo desembarcar en una de la arenosas orillas del río Tajo en su interminable periplo marítimo.

sábado, 20 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO



1       El conjunto de la Germania está separado de los galos, los retos y los panonios por los ríos Rin y Danubio; de los sármatas y dacios, por el recíproco miedo o por montañas; el resto los ciñe el Océano, que forma grandes penínsulas y abarca enormes extensiones de islas. Son conocidos desde hace poco algunos de sus pueblos y reyes, con los que nos ha puesto en contacto la guerra. El Rin, que nace en un pico escarpado e inaccesible de los Alpes Réticos, tras desviarse suavemente hacia el oeste, une sus aguas con el Mar del Norte. El Danubio se difunde a partir de una altura de poca elevación y perfil suave del monte Abnoba y recorre muchos pueblos, hasta que rompe en el Mar Póntico por seis bocas; una séptima queda absorbida por lagunas. 

2      Estoy casi convencido de que los germanos son indígenas y que de ningún modo están mezclados con otros pueblos, bien como resultado de emigraciones, bien por pactos de hospitalidad, pues quienes en otros tiempos querían cambiar de lugar, no lo hacían por tierra, sino por mar, y desde nuestro mundo son escasas las naves que se adentran en un Océano inmenso y, por así decirlo, hostil. Además, aparte del peligro de un mar temible y desconocido, ¿quién va a dejar Asia, África e Italia para marchar a Germania, con un terreno difícil, un clima duro, triste de habitar y contemplar si no es su patria?.

Mediante antiguos cánticos, única forma de crónica e historia que hay entre ellos, conmemoran al dios Tuistón, nacido de la tierra; le atribuyen un hijo, Manno, origen de la raza, y, como fundadores, otros tres a Manno, de cuyos nombres provienen los ingevones, que son los más próximos al Océano, hermiones los de la zona central e istevones los restantes. Algunos, amparados en la libertad que da lo antiguo, afirman que fueron más los nacidos del dios y añaden más nombres de pueblos: marsos, gambrivios, suevos, vandilios; afirman que éstos son los nombres auténticos y antiguos; que, por el contrario, el de Germania es reciente y su empleo es nuevo, puesto que a los primeros que, tras atravesar el Rin, expulsaron a los galos y ahora se llaman tungros, antes se les conocía como germanos; que, por tanto, el nombre de un pueblo, no de toda la nación, era el que había llegado a imponerse de tal manera que todos se llamaron germanos con un nombre prestado, tomado primero por el vencedor para infundir miedo y utilizado después de ellos mismos.

3      Hablan de que entre ellos hubo también un Hércules y, cuando van a entrar en combate, lo ensalzan en sus cantos como el más valiente entre los valientes. Tienen también otros, con cuya entonación, que llaman "baritum", enardecen los ánimos, y con el mismo canto predicen la suerte de la próxima lucha, pues causan terror o se atemorizan según el griterío de los guerreros, y parece aquel no tanto armonía de voces como de valor. Se busca, sobre todo, aspereza de sonido y ruido entrecortado, colocando los escudos junto a la boca para que la voz, repercutida, aumente y salga más grave y más llena. 

Por otra parte, algunos opinan que también Ulises, arrojado hasta este Océano en aquel largo y legendario vagar suyo, fue a parar a las tierras de Germania y fundó y dio nombre a Asciburgio, situada a orillas del Rin y habitada aún hoy; insisten en que se encontró tiempo ha un altar consagrado a Ulises en el mismo lugar, con el nombre de su padre Alertes, y que todavía existen ciertos monumentos y túmulos con inscripciones en caracteres griegos en los confines de la Recia y la Germania. No está en mi ánimo el confirmar con argumentos ni refutar todo esto; que cada cual le quite o dé crédito según su criterio. 
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