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martes, 19 de mayo de 2026

TEODORICO EL GRANDE, REY DE RÁVENA.




Occidente ha caído, Roma se tambalea y Rávena coge el testigo. El rey Teodorico está decidido a embellecer, aún más, la ciudad, y consolidarla como centro de su poder. El ostrogodo tiene personalidad suficiente para mirar a los ojos al emperador de Oriente. En palabras del célebre medievalista Le Goff “es el más logrado, el más seductor de los bárbaros romanizados”. 




Su nombre era Teuderico, onomástica habitual entre los godos, helenizado como Theuderijos, pero para la mayoría de las historias modernas, Teodorico. Su figura se transformó en una leyenda dentro del mundo germano. Por ejemplo, su nombre aparece, junto a un elogio escrito en islandés antiguo, en la Piedra de Rök (c. 800), en Suecia, probablemente la patria original del pueblo godo.



Los miembros de una tribu se consideran descendientes de un antepasado dibujado con tintes míticos, un personaje que cabalga entre la historia y la leyenda, y Teodorico formaba parte de la estirpe de Amal, semidios en un país de brumas y aguas violentas. Los escaldos cantaban la genealogía de Amal, un linaje que después de trece generaciones desembocaba en Teodorico. En la cosmovisión goda, los descendientes de Amal, los Amalos, eran reyes por su ascendencia divina. Entre los Francos, Meroveo, y sus descencientes, los merovingios, encarnaban ese mismo concepto. 



Cuando Teodorico llegó al mundo, Atila, azote de dios, ya lo había abandonado y los ostrogodos habían recobrado su independencia tras la victoria en el campo de batalla de su tío Valamiro (hermano de su padre) frente a los hunos. Teodorico era hijo del rey ostrogodo Teodomiro y su concubina preferida.  Para mantener las buenas relaciones con el Imperio, Teodomiro tuvo que dejar marchar al Teodorico niño como rehén a Constantinopla. 


Así que Teodorico es entregado como rehén por los godos y es llevado a la ciudad de Constantinopla ante el emperador León, y como era un niño agradable se ganó el favor imperial. (Jordanes, Gética, LII). 

 


Estaba entre ellos el hijo del rey. Se llamaba Teodorico, que significaba «jefe de pueblos», y tenía siete años; era un hermoso niño rubio con grandes ojos de color azul claro. Su madre, Erelieva, había sido concubina de Teodomiro, que la había conocido en el campamento de Atila. Así, el pequeño Teodorico creció entre guerreros godos. Sabía cabalgar, había aprendido a manejar el arco y era un buen cazador. La espada era su juguete preferido. Dormía, como el padre, bajo la tienda, junto a su caballo. Allí, en las tibias noches de estío, los cantores ambulantes le contaban las antiguas sagas nórdicas y le leían la Biblia traducida por el sabio Ulfilas. El día de la partida hacia Constantinopla, Teodomiro le regaló su puñal y una escolta de godos lo acompañó hasta el Bósforo.

Teodorico siempre había vivido en la pradera, entre carros, rebaños y caballos, y nunca había visto una ciudad. Bizancio era la mayor metrópoli del mundo. Tenía casi un millón de habitantes y su corte era fabulosa. Teodorico quedó deslumbrado por la profusión de oro y mármoles y laabundancia de alfombras y tapices. El emperador León lo recibió en la sala de la corona, sentado en un trono desproporcionado, bajo un baldaquino de damasco, del que pendían dos pájaros mecánicos. (Historia de la Edad Media. Indro Montanelli y Roberto Gervaso). 



Teodorico pasó su niñez en Constantinopla como rehén. Una práctica tradicional a lo largo de toda la historia. Su formación tuvo lugar en el seno del Imperio de Oriente. Aprendió griego y latín, y los modales que se requieren para la vida cortesana. Aprendió también como funcionaba la administración romana y la forma en que se preparaba el ejército romano para la guerra. Como joven inteligente que era, Teodorico no tardó en comprender la situación de debilidad de los emperadores en comparación con los líderes militares. Pero también aprendió una lección muy importante, los no romanos, a pesar de su superioridad en el campo de batalla, necesitaban la tecnología, la moneda y su acuñación, la organización militar y el dominio de la ley y el derecho. En la mente del muchacho empezó a fraguar una idea, unificar lo mejor de ambos mundos. 
 

“Este Teodorico había dejado ya atrás su infancia y había entrado en la juventud, pues acababa de cumplir los dieciocho años. Convocó a algunos de los hombres de confianza de su padre y los unió a otros clientes suyos y gentes del pueblo que lo apreciaban mucho hasta juntar casi seis mil hombres. Sin que lo supiera su padre, cruzó con ellos el Danubio y se dispuso a atacar al rey sármata Babai, que reinaba entonces henchido de orgullo por su victoria sobre el general romano Camundo. Teodorico cayó sobre él, lo mató, tomó como botín de guerra a su familia y sus bienes, y volvió victorioso al lado de su padre. Después conquistó la ciudad de Singiduno, que habían invadido los sármatas, y no se la devolvió a los romanos, sino que la colocó bajo su propia autoridad”. (Jordanes, Gética, LV). 
 

Con unos 18 años el emperador, León II, lo envió de vuelta a la tierra natal, en la Panonia, la región del lago Balatón, donde su padre lo designó sucesor. Uno de sus primeros golpes de mano fue conquistar Singidinum (la actual Belgrado) durante una campaña que lanzó contra los sármatas. Para irritación de las autoridades de Constantinopla se negó a renunciar a ella. (No obstante, los bizantinos recuperaron la ciudad en el 488). Teodorico estaba decidido a materializar su independencia y a comenzó a contar sus años de reinado a partir de esta conquista, probablemente porque fue proclamado rey por sus tropas después de esa victoria. 



En el año  488 se firma un pacto entre Teodorico y el emperador Zenón. La diplomacia oriental consiguió de nuevo desviar el peligro germano hacia Occidente. Zenón tenía a los ostrogodos de Teodorico asentados en los Balcanes, y campando a sus anchas, a pesar de ser aliados (foederati). Saqueaban territorio del imperio y amenazaban Constantinopla. Aunque también es cierto que Teodorico no tenía las fuerzas suficientes para asaltar la ciudad. Los ostrogodos de Teodorico sufrían penalidades y necesitaban tierras para cultivar. A Zenón le molestaba la presencia Odoacro en Italia que reinaba a su bola. El pacto no fue ni más ni menos, que el permiso de invadir Italia. Teodorico tenía vía libre para invadir Italia en nombre del emperador como magister militum. Si lograba vencer reinaría en Italia hasta que el emperador pudiese acudir en persona.  Desde sus bases en Mesia (actual Rumanía) emprendió la larga travesía del abrupto territorio de los Balcanes hasta llegar a los Alpes, cruzarlos y penetrar en Italia por el nordeste. Teodorico llegó a Italia no como invasor, sino como representante de la autoridad imperial romana. 

Odoacro, dueño de Italia, se conducía de una manera cada vez más independiente. Zenón no lo ignoraba. Pero no le pareció oportuno marchar contra él en persona a la cabeza de sus tropas y decidió castigarle por medio de los ostrogodos. Éstos, a partir de la disgregación del Imperio de Atila, vivían en Panonia, desde donde, conducidos por su rey Teodorico, ejecutaban incursiones devastadoras en la península balcánica, amenazando la misma capital del Imperio. Zenón logró desviar la atención de Teodorico hacia las ricas provincias de Italia. Así daba dos golpes con una piedra, desembarazándose de sus peligrosos enemigos del norte y resolviendo, con ayuda de una fuerza extranjera, las dificultades suscitadas por el indeseable gobernador de Italia. En cualquier caso, Teodorico era menos peligroso en Italia que en los Balcanes.(Historia del Imperio Bizantino. Alexander A. Vasilliev). 

    Año 489 mientras Odoacro reina en Rávena, un gran contingente de godos, guerreros, mujeres y niños, avanza desde la llanura panónica hasta el Norte de Italia, a través de los Alpes Julianos. Al frente su rey Teodorido. El pueblo errante, el éxodo de los godos. Teodorico conduce a su pueblo a la tierra prometida. Análogo a Moisés. 
 


En la gran migración de los godos de Teodorico participaron 20.000 guerreros, y cerca de 80.000 familiares. Por supuesto estas cifras son únicamente aproximadas. Este enorme contingente debía desplazarse con lentitud por el terreno. Avanzar despacio por los Balcanes siguiendo el curso del río Danubio. Viajaban con el permiso del emperador que veía con tranquilidad como tan formidable ejército se alejaba de Constantinopla. Tras un enfrentamiento con los gépidos Teodorico ordenó levantar un campamento para pasar el invierno. Cuando el tiempo era propicio los ostrogodos continuaron la marcha hacia el norte siguiendo el Sava y posteriormente giraron hacia el oeste, atravesar los Alpes Julianos y penetrar en Italia durante el verano del 489.     
 


Odoacro le salió al encuentro, con un ejército igual de formidable pero menos homogéneo que el de su rival. La batalla tuvo lugar en el río Isonzo, en el límite actual entre Eslovenia e Italia. Esta fue la primera prueba de fuerza entre los dos potentes adversarios. Teodorico cruzó el río por sorpresa para tomar a su enemigo por la espalda, logrando una victoria sangrienta y abrumadora.
 

Teodorico había cruzado el Soncino. Ahora ya no interceptaba su camino ningún otro río de nacimiento tempestuoso entre montañas y de curso tortuoso a lo ancho de comarcas inundadas, sino algunas ciudades fortificadas, las primeras de las cuales eran Verona, Ticino y Mediolánum... y finalmente, Ravena. Teodorico tenía que contar con guarniciones fuertes, grandes unidades de tropas y un sistema avanzado de defensa. Pero había ganado la primera batalla... y el abandonado campamento de Odoacro fue el primer importante botín de guerra en Italia, que sirvió de compensación de muchas penalidades. (Rávena fue la tumba de Roma. László Passuth). 

    Tras las derrota del Isonzo. Odoacro se replegó hacia Verona, y hasta allí lo persiguió Teodorico, obligándolo a huir de nuevo. El dominio de Odoacro sobre el Véneto había finalizado. Odoacro se dirigió a Rávena mientras Teodorico continuaba sometiendo el Norte de Italia, incluyendo la ciudad de Mediolanum. El duelo se debía resolver en Rávena. 

    Ravena estaba protegida por el mar, los pantanos y los bosques de pinos. Una única y estrecha calzada la comunicaba con la tierra firme propiamente dicha, que en la época de la crecida era el único camino transitable. Odoacro tenía aún los guerreros suficientes para defender este camino en cualquier momento. Desde cualquier otro sitio, Ravena era inexpugnable. En Classis, el puerto militar, estaban anclados los barcos suficientes para impedir un desembarco. Dos gigantes que se amenazaban mutuamente, eran víctimas del hambre. El asedio había entrado en su tercer año, y de haber contado Odoacro con víveres abundantes, el fin aún no hubiera podido preverse.(Rávena fue la tumba de Roma. László Passuth). 


    Teodorico la sometió a un largo asedio, las defensas repelían los asaltos, y la ciudad era abastecida por mar, mientras que Odoacro realizaba continuas incursiones de castigo sobre el campamento de los ostrogodos. Teodorico recibió barcos de los vándalos y  pasó a dominar el Adriático, cortando los suministros que llegaban a Ravena. Situación de bloqueo. 



Cuando lo ve Odoacro, se atrinchera en el interior de la ciudad y desde allí acosa al ejército godo con frecuentes salidas por sorpresa durante la noche. Y esto no lo hizo una vez ni dos, sino muy regularmente por espacio de tres años. Pero sus esfuerzos eran en vano, porque toda Italia reconocía como señor a Teodorico y todo aquel Estado obedecía a su voluntad. Tan sólo él, con unos pocos adláteres y algunos romanos que lo acompañaban, sufría a diario refugiado en Ravena por causa del hambre y de la guerra. Y como vio que no conseguía nada envió una embajada pidiendo perdón.
    Teodorico se lo concedió en un primer momento, pero después le quitó la vida. Y así fue como al tercer año de su entrada en Italia con el consentimiento del emperador Zenón, Teodorico se quitó la vestimenta de hombre particular y miembro del pueblo y recibió el ilustre manto real que lo acreditaba como rey de godos y romanos. (Jordanes, Gética). 

En febrero de 493 el obispo Juan de Rávena conseguía un solución diplomática, Teodorico y Odoacro ocuparían la ciudad y reinarían juntos sobre Italia. Unos días después Teodorico asesinaba con sus propias manos a Odoacro, tal vez ordenó a alguno de sus esbirros que lo hiciera.  Nuevamente Teodorico se adelantaba a su rival. 

    Teodorico marchó sobre Italia, batió a Odoacro, se apoderó de Ravena, principal plaza fuerte del vencido, y, a la muerte de Zenón, fundó en la península itálica un reino ostrogodo con capital en la misma Ravena. La península balcánica se había desembarazado definitivamente de los ostrogodos. (Historia del Imperio Bizantino. Alexander A. Vasilliev). 

    


Desde Rávena, Teodorico se dedicó a reconstruir el Imperio Romano de Occidente, siempre bajo la autoridad (al menos teórica) de Constantinopla.  Se rodeó de consejeros romanos, Liberio, Casiodoro, Símaco y Boecio, que le auxiliaban en las tareas de gobierno, consiguiendo que Italia conociera una nueva edad de oro. Con cuarenta años, Teodorico, sentado en el trono de Rávena, gobernaba sobre un extenso territorio: dueño de Italia, teórico soberano de Roma, señor del sur de Italia y de la isla de Sicilia, además de partes de Istria, el sur de la Galia y Dalmacia. Teodorico hizo ostentación de todos los elementos simbólicos de autoridad regia; autodenominándose Rex y Princeps, acuñando moneda y utilizando en ellas dichos títulos. 
 


El único retrato que existe de Teodorico es un sólido triple conmemoratico acuñado en Roma. El rey aparece con ropajes y pose imperiales y el peinado típido godo. Figuran sus títulos; Príncipe piadoso y siempre invencible de un lado, y vencedor de los bárbaros en el otro. En las monedas también puede leerse el lema Feliz Ravenna. 
 


Un líder no romano novedoso, completamente diferente de todos los líderes que habían gobernado Italia desde principios del siglo V.  Dominaba el latín y el griego lo suficiente para poder entender lo que decían y escribían los senadores y romanos cultos, pero seguía siendo un líder germano que se dirigía a su pueblo utilizando su misma lengua. Comprensivo y tolerante, a pesar de su fe arriana, nunca intentó nada contra la comunidad católica ravanesa. Soldados godos en particular, y germanos en general, formaban la guarnición militar de la ciudad, mientras que encontró un importante apoyo entre los sacerdotes arrianos. Sin embargo los puestos de la administración quedaron en manos de los romanos. Bajo su reinado Rávena se convirtió en un destacado centro cultural.

 
 

La corte de Teodorico en Rávena se convirtió en un centro de mecenazgo que atrajo a intelectuales  sabios, artistas y constructores. Incorporó a varios funcionarios y diplomáticos cualificados que ya había colaborado con Odoacro. El médico era el diácono Elpidio, Liberio fue un comandante romano de gran experiencia que entre otras acciones, gestionó el establecimiento de los godos en Italia, Casiodoro el Viejo y su hijo Casiodoro el Joven, principal portavoz del rey Teodorico. La figura más relevante, desde el punto de vista cultural, fue Boecio, traductor de Platón, Pitágoras, Aristóteles, Ptolomeo, Nicómaco, Euclides y Arquímedes del griego al latín. La presencia de estos sabios que rodeaban a Teodorico, distinguieron a Rávena de otros centros de poder germánico. 


 


    La corte de Teodorico era también el centro de una intrincada red de conexiones diplomáticas que se extendían por toda la mitad occidental del mundo romanogermánico. Utilizó los enlaces matrimoniales como medio para reforzar alianzas, compromisos y evitar la guerra. Teodorico se casó con la hija o la hermana del rey franco Clodoveo, y casó a sus hijas y hermanas con nobles de otros pueblos germanos.  La red familiar de Teodorico mejoró su estatus y le ayudó a evitar algunas guerras, pero no era infalible. No pudo frenar a su cuñado Clodoveo sus ansias expansivas sobre visigodos y alamanes.

    El poder de Teodorico era tal que llegó a nombrar a un papa, Félix IV. Había accedido al solio ponfificio gracias a la mediación de Teodorico que intervino en una disputa por la elección. 

    Impresionado por los retratos imperiales de la iglesia de San Juan Evangelista, colocados allí por expreso deseo de la emperatriz Gala Placidia, Teodorico ordenó levantar una basílica aún más grande, en las proximidades de su palacio. Hablamos de San Apolinar Nuevo. 

    Pero como Teodorico había llegado ya a la vejez y se daba cuenta de que dejaría pronto este mundo, convocó a los condes godos y a los más notables de su reino y proclamó rey a Atalarico, que era todavía un niño que no había cumplido los diez años, hijo de su hija Amalasunta y huérfano de su padre Eutarico. (Jordanes. Gética). 

     A su muerte fue sucedido por su hija Amalasunta que gobernó en calidad de regente. 


    Teodorico, rey políglota, un germano educado en la corte bizantina, mitad guerrero, mitad erudito, su largo reinado permitió integrar los elementos bárbaro y romano en un crisol llamado Rávena. Las tres claves de su éxito se basaron en su eficacia como comandante, su clarividencia política y la su profunda comprensión de los ideales romanos. 


    Teodorico, una vez consolidada su posición en Rávena, hizo gala de su capacidad diplomática y se convirtió en mediador y referente del nuevo mundo germánico. Los bárbaros de Occidente se habían alarmado con la victoria de Teodorico; pero cuando vieron que estaba satisfecho con su conquista y ansiaba la paz, el temor se transformó en respeto, y se sometieron a su poderosa mediación, encaminada al elevado propósito de zanjar sus reyertas y civilizar sus costumbres. Los embajadores que llegaban a Ravena desde las regiones más distantes de Europa se admiraban de su sabiduría, magnificencia y cortesía; y si a veces aceptaba esclavos, armas, caballos blancos o animales extraños, sus regalos —un reloj de sol o de agua, un músico— mostraban a los príncipes de Galia la maestría de sus súbditos italianos. Las alianzas familiares —su mujer, dos hijas, una hermana y una sobrina — emparentaron a su familia con los reyes de los francos, los borgoñones, los visigodos, los vándalos y los turingios, y contribuyeron a conservar la armonía o, por lo menos, el equilibrio de la gran república de Occidente. (Edward Gibbon. Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano. Tomo III). 

martes, 5 de mayo de 2026

MAUSOLEO DE TEODORICO

 


Teodorico, rey de los ostrogodos, y casi emperador de Italia. Rávena fue el centro de sus dominios y en Rávena duerme el sueño eterno. 




El mausoleo está levantado con bloques de piedra traídos desde la cercana Istria y se utilizó una técnica constructiva denominada “seca” que no hace uso de ningún tipo de mortero ni argamasa para unir los bloques. La piedra se corta con gran precisión, para que encajen unas con otras y se engarzan entre sí utilizando grapas de hierro. 


    El edificio está formado por dos niveles y es rematado con una enorme monolito cortado a modo de cúpula. Las plantas de ambos niveles tienen forma de dodecágono, siendo el nivel superior más estrecho que el inferior. Esto le confiere a la estructura una sensación de ser demasiado pesada en su base. En su interior, la roca se muestra completamente desnuda, tal y como la parió la madre naturaleza. El nivel superior, carente de escalera, era el lugar donde se ubicaba el cuerpo del rey, dado el carácter de inviolabilidad, probablemente en el interior de la gran bañera de pórfido rojo que aún se conserva en el lugar. 





    El rey había encargado que le enviasen mármol blanco de Istria para levantar su mausoleo. El mausoleo entronca con la tradición romana anterior a la cristianización del imperio. Siguió el modelo del siglo IV de los sepulcros imperiales romanos , que eran edificios con cúpulas circulares. Inspirado tal vez en el de Diocleciano en la ciudad de Split, a orillas del Adriático. Recuerda lejanamente a los impresionantes mausoleos de Augusto y de Adriano en Roma. 


    Teodorico pasa la eternidad en completa soledad. A media tarde, si te acercas suficiente puedes oír sus pensamientos que llegan desde el más allá. Teodorico falleció en 526, con unos setenta años, había gobernado en Rávena durante treinta y tres. Tras el entierro de Teodorico, su hija, Amalasunta, se hizo cargo del estado en nombre de su hijo Atalarico, que contaba diez años de edad. Otra vez una mujer al frente de Rávena, y otra vez gobernando en nombre de un hombre. 



    A mediodía, con el Sol en todo lo suyo, chicharras y urracas acompañan al sueño eterno del rey ostrogodo. A lo lejos, el incesante zumbido de automóviles y motocicletas. Animales de la Naturaleza y animales humanos porfiando por los mismos espacios.

 

TRES HERMANOS Y UN REINO. TRIUNVIRATO OSTROGODO.


 



Muere Atila y rápidamente se descompone su inestable imperio. Los ostrogodos recuperan la autonomía. Tres hermanos, Valamiro, Teodomiro y Videmiro reinan conjuntamente sobre su pueblo. Los ostrogodos pasaron de ser vasallos de los hunos a dueños de un reino propio con base territorial en Panonia. 


    “Durante ochenta años, los ostrogodos habían estado bajo la dominación de los hunos y habían combatido al lado de ellos, particularmente en la batalla de los Campos Cataláunicos. Al derrumbarse el imperio huno después de la muerte de Atila, los ostrogodos recuperaron su libertad. Se convirtieron al cristianismo arriano y se establecieron al sur del Danubio, donde un siglo antes sus primos visigodos habían morado, y donde ahora ellos, como antes los visigodos, eran una constante amenaza para el Imperio de Oriente”. (Isaac Asimov)


    Muere Atila y su frágil imperio se desmorona como un castillo de naipes. Los vasallos germanos se rebelan y los hunos intentan aplastar la rebelión. Uno de los hijos de Atila, Elak al frente de los hunos, y con el incondicional apoyo de los alanos,  se enfrenta a una coalición formada por los gépidos de Ardarico, los godos de Valamiro y Teodomiro, además de hérulos, rugios y suevos. La poderosa caballería huna se estrelló contra la formidable infantería pesada germana en la batalla de Nedao (454).  La muerte de Elak en batalla provocó la desbandada de los hunos. 


    “Correspondiente a la división entre los tres hermanos Amali, los ostrogodos se asentaron en tres distritos. Valamir era considerado rey y era el señor soberano de todos ellos. El área de asentamiento godo real probablemente se extendía —en forma de media luna— desde el extremo suroccidental del lago Balatón hasta el río Drava, desde allí río abajo hasta la desembocadura del Karasica-Aqua Nigra al oeste de Mursa-Osijek, y llegando finalmente a Sirmium-Sremska Mitrovica al oeste del río Scarniunga-Jarcina. El más occidental de los tres subreinos era gobernado por Teodomiro; la sección más débil era la del hermano menor y estaba situada en el centro. Valamir, como el más fuerte de los hermanos, se hizo cargo de la parte más amenazada en el este. En términos modernos, Teodomiro habría tenido la parte central y meridional del condado de Somogy, así como el noreste de Croacia, mientras que Vidimiro habría tenido la alta Eslavonia y Valamir la baja. En aquellos días, se habría hablado de partes de las provincias de Pannonia I, Savia y Pannonia II (Sirmiensis). Valamir y sus hermanos probablemente comandaban cerca de dieciocho mil guerreros”. (History of the Goths. Herwig Wolfram).




    El mayor, Valamiro, líder militar, derrotó a los descencientes de Atila en batalla y consigue la independencia para su pueblo. Teodomiro, asumió el poder tras la muerte de Valamiro.  Videmiro, el menor de los tres, dirigió campañas militares en la zona del Danubio. Dirigió contingentes godos hacia la Galia e Hispania y su linaje acabó diluyéndose entre los visigodos. Los ostrogodos se asentaron en Panonia como federados de Roma pero con una autonomía real. Para asegurarse que los germanos no rompieran el pacto, el emperador León I, exigió a Teodomiro que enviase a Constantinopla a su hijo Teodorico como rehén.  Teodorico el Grande fue el artífice del próspero reino ostrogodo de Rávena. 

jueves, 28 de marzo de 2019

GESALEICO.




507, batalla de Vouillé, los godos son derrotados por los francos. En medio del desastre destacó un general de nombre Gesaleico. Siguiendo la costumbre de elegir al siguiente monarca en el mismo lecho de muerte del anterior, Gesaleico fue proclamado rey ante el cuerpo de Alarico II. No fue una elección acertada, pues eligieron a alguien cuya única experiencia se circunscribía a la guerra y la milicia; en un momento que era necesaria una persona con mayores habilidades políticas (el poder visigodo corría el peligro de derrumbarse definitivamente).



Los ostrogodos de Italia estuvieron poco contentos con esta elección y auparon a su propio candidato, Amalarico. Gesaleico no puedo afrontar los problemas derivados de la derrota y acabó sólo, aislado y sin aliados en Barcelona. Teodorico el Grande, rey ostrogodo, envió a un ejército para deponerlo.



Entonces Gesaleico huyó al norte de África al reino vándalo, después se refugio junto a su antiguo enemigo el merovingio Clodoveo, que le ayudó a reunir un pequeño ejército para plantar batalla a los ostrogodos. Fue derrotado y ejecutado. Isidoro de Sevilla le dedicó un epitafio: Primero perdió el honor, después la vida.




domingo, 20 de enero de 2019

CASIODORO.



Destacado hombre de estado de Teodorico el Grande el cuasi emperador de los Godos, fue además historiador, aunque buena parte de su producción literaria se perdió bajo las arenas del tiempo. Escribió una “Historia de los Godos”, hoy perdida, en la que les atribuye un origen divino y los emparente, nada más y nada menos, que con Hércules y con Teseo.

De joven había estudiado gramática y ornitología, y con noventa años aún disfrutaba en su finca criando canarios y otros pájaros. En cierta ocasión tuvo que dirigir un brindis por el rey, y lo hizo con tanta gracia, ingenio y desparpajo, que Teodorico lo nombró su secretario personal.

lunes, 15 de octubre de 2018

FÉLIX IV.




Félix IV, papa entre 526 y 530, fue impuesto por el todopoderoso rey ostrogodo Teodorico el Grande. Durante su breve pontificado consagró a San Cosme y a San Damián el antiguo templo pagano situado en el foro y dedicado a Rómulo y Remo.

sábado, 21 de julio de 2018

LIBERIO.



Petrus Marcellinus Félix Liberius compañero de Odoacro al que permaneció fiel hasta el final. Más tarde ocupó el cargo de Prefecto del Pretorio durante el reinado del ostrogodo Teodorico. Se convirtió en ministro de finanzas y promovió la reforma agraria: dos tercios de la tierra para los romanos y un tercio para los godos, que para algo eran los únicos que la defendían bien. Esa es una política de inmigración integradora y lo demás son tonterías.

viernes, 22 de diciembre de 2017

BOECIO.



Filósofo latino que colaboró con Teodorico “el Grande”, emperador casi de ostrogodos y visigodos. Boecio realizó estudios en Roma y después en la clásica Atenas sobre los textos de Euclides, Arquímedes y Ptolomeo. Tradujo el “Organon” de Aristóteles que sirvió de modelo a toda la filosofía medieval. También escribió un tratado de teología en el que intentó demostrar que la fe triunfaba sobre la razón.

Enfrentado con Teodorico por defender a Albino, Boecio fue condenado a muerte, acusado de traición y de practicar la magia y el espiritismo. En 524 fue ejecutado. Los verdugos le ataron una cuerda en la frente y le apretaron tan fuerte que los ojos saltaron de sus órbitas.


En la celda, mientras esperaba su muerte, escribió su obra maestra “Consolatio” un best seller de la Edad Media.  

martes, 19 de septiembre de 2017

ELPIDIO RUSTICO.



Elpidio Rustico – o Rusticus Helpidius en versión latinizada – fue un eminente médico italiano que vivió en el siglo VI y trabajó en la corte del rey ostrogodo Teodorico el Grande. Vivió en Arlés, fue diácono en Lyon, además de cultivado poeta (aunque solo nos legó dos pequeñas obritas).

viernes, 1 de abril de 2016

TEODORICO EL GRANDE



Teodorico el Grande – Thiudoric – rey de los ostrogodos, supo pescar en las aguas que bajaban revueltas de las cenizas humeantes del Imperio Romano de Occidente. Hijo de Teodomiro, Teodorico, que nació en la región de Panonia pasó parte de su niñez y adolescencia como rehén en Constantinopla, recibiendo una esmerada educación en la cultura grecolatina, con el alano Aspar como profesor, y estrechando lazos con personajes poderosos. Cuando volvió junto a los suyos combatió con éxito a todos los vecinos molestos, gépidos, suevos, alamanes, sármatas, y no tuvo demasiadas dificultades para convertirse en rey de los ostrogodos.


Siempre presto a socorrer al emperador Zenón, el ambicioso Teodorico se lanzó a conquistar Italia que estaba en poder de Odoacro, al que aplastó con su ejército y asesinó con sus propias manas después de invitarle cordialmente a un banquete. Teodorico de proclamó Rey de Italia, convirtió Rávena en el centro de su poder y procedió a embellecerla, restauró las instituciones romanas y gobernó como un César auténtico. Además se dedicó a proteger y mantener los antiguos edificios romanos, siendo uno de los primeros personajes históricos preocupados por conservar el patrimonio. Más tarde se convirtió en regente del reino visigodo de Hispania en nombre de su nieto Amalarico. En estos momentos controlaba un enorme territorio que abarcaba las dos penínsulas (italiana e ibérica), la Galia meridional y la región del Danubio.

Mermado por la vejez, los últimos años de su reinado estuvieron marcados por la desconfianza y la brutalidad con la que se empleo, ejecutando a cualquier sospechoso de traición. En su lecho de muerte, carcomido por los remordimientos, designó sucesor a otro nieto,  Atalarico.


domingo, 30 de marzo de 2014

TEODORICO Y LA CULTURA EN EL REINO OSTROGODO



Los ostrogodos hacen su fulgurante aparición en Occidene a finales del siglo IV, en torno al año 490, se sitúan en el Norte de Italia y se constituyen como reino. 

Durante estos primeros años destaca un monarca por encima de todos los reyes coetáneos, hablamos de Teodorico (493 - 526). Teodorico realiza una política en la que una de sus facetas es la protección de sabios y poetas, de alguna manera protege a los intelectuales de su reino. Muchos de ellos estaban educados en las escuelas clásicas romanas. 

Al mismo tiempo, Teodorico, antes de ser rey, había estado un tiempo en Constantinopla como rehén, y esa estancia le permitió conocer el funcionamiento de la corte y ponerse en contacto con círculos intelectuales de la Segunda Roma. 

Durante su reinado no se realiza una política tendente a fusionar a las dos comunidades. Teodorico defendió una división de funciones entre ambas comunidades, los ostrogodos se encargarian del ejército y la población italorromana se dedicaría a los aspectos civiles.

Durante el reinado de Teodorico van a destacar dos intelectuales, Boecio y Casiodoro. 


Boecio procedía de una familia aristocrática, recibiendo una sólida educación en ciudades como Atenas y Alejandría. Participó en la actividad política del Reino Ostrogodo, fue escalando peldaños para al final caer en desgracia, acusado de traición y es encarcelado. Su obra más importante "Consolación de la filosofía", dividida en cinco libros, describe el itinerario seguido desde la ignorancia hacia la sabiduría. Sabiduría que no se presenta sola, sino que se presenta junto al amor divino, se asocia el concepto de filosofía con el concepto de Divinidad. La obra tuvo una gran repercusión porque se convierte en modelo interpretativo de la conversión al cristianismo. Y en esta época se fueron produciendo muchas conversiones al catolicismo. Evidentemente lo que subyacía detrás era la idea de que el pagano era ignorante, y que alcanzaba la sabiduría y el amor divino tras el bautismo. 


Casiodoro también trabajo en la corte de Teodorico, sin embargo, llegará un momento en que abandone la carrera política y funde un monasterio en Vivarium. En el scriptorium de ese monasterio se va a copiar a los autores clásicos y también a los autores cristianos. Toda esa copia se hará siguiendo los parámetros vistos en otras entradas del blog; el escrito pagano sirve si es para interpretar y relacionarse con dios. Además Casiodoro destaca por una serie de obritas en las que abordaba las Sagradas Escrituras y el pensamiento de los clásicos. Lo que se reflejaba era un resumen del pensamiento clásico y de las Sagradas Escrituras. Eran opúsculos dirigidos fundamentalmente a los reyes y a las clases más altas. Tuvieron un gran éxito porque ponían al alcance de mucha gente las nociones básicas del cristianismo y del paganismo. 

domingo, 6 de octubre de 2013

LA FUSIÓN ENTRE ROMANOS Y GERMANOS II: LA RELIGIÓN



En líneas generales, las comunidades romanas eran católicas, y lo eran desde el siglo IV. Por su parte las comunidades germanas las podemos dividir en dos grupos; unos eran paganos y otros cristianos arrianos. A partir del momento en que comienza la convivencia entre germanos y romanos se hacía necesaria la conversión desde un solo punto de vista religioso. 

Las comunidades romanas eran cristianas desde el año 313 con el Edicto de Milán, que prohíbe la persecución a los cristianos. En el 325, durante la celebración del Concilio de Nicea se dibuja lo que va a ser la ortodoxia católica, y todo aquel que estuviera fuera de esta ortodoxia sería considerado un hereje. Finalmente en el 381 el cristianismo, por obra y gracia de Teodosio, se convierte en la Religión Oficial del Imperio Romano. 

Por todos estos hechos, el siglo IV supone un hito importante, no sólo para el cristianismo, sino también para el Imperio Romano. En ese sentido se produce la convergencia entre cristianismo y romaneidad. Por este motivo, las comunidades romanas occidentales eran cristianas católicas.


En el Concilio de Nicea del 325 también se condenan las ideas de Arrio. Según Arrio, Jesús Hijo, no era consustancial con el Padre, carece de la misma esencia, y por supuesto, este punto de vista fue condenado en Nicea.

La trascendencia del pensamiento de Arrio va a venir de la mano del obispo Ulfilas, que va a predicar su cristianismo arriano a los godos cuando éstos se encontraban asentados a orillas del río Dniéster. Además se encargó de traducir los textos cristianos a la lengua goda. 

De tal manera que cuando visigodos y ostrogodos se asientan en Occidente, estas comunidades portan una religión cristiana también, pero distinta a la de los romanos. 

Mientras que otros grupos, como fue el caso por ejemplo de los Francos, seguían conservando sus costumbres y rituales paganos, donde los seres sobrenaturales gozaban de gran preeminencia. 

Por todos estos motivos, la religión se convertía en un elemento diferenciador entre las comunidades germanas y las romanas. A partir de este momento se va a buscar un punto de unión entre ambos pueblos, y ese punto de unión, ese nexo se encontró justamente en la religión. Concretamente en la conversión al Catolicismo, tanto los que eran paganos, como los que eran arrianos. De esta forma los reinos germanos se fueron conviertiendo paulatinamente a la religión católica, siendo ejemplos paradigmáticos los francos y los visigodos. 

jueves, 23 de mayo de 2013

EL IMPACTO GERMANO Y LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO



El Imperio Romano era una estructura política, dominando un territorio determinado y con unas fronteras claras. Éstas fueron fluctuando a los largo de los siglos, pero desde el siglo II d.C, prácticamente no se movieron. 

Las citadas fronteras estaban constituidas por accidentes geográficos; grandes ríos, Rhin y Danubio, mares, como el Mar Negro y el Océano Atlántico, y grandes desiertos, como el Sahara. Estas fronteras, llamada "limes", marcaban, delimitaban el territorio del Imperio Romano, más allá de ellas  moraban los diferentes pueblos bárbaros. 

Muchos de estos pueblos eran nómadas, formados por distintas tribus, que a su vez se desglosaban en diversos clanes. Estas sociedades tribales oscilaban entre dos polos; los jefes y los guerreros. La relación entre ellos se basaba en la vinculación personal que unía la vida, incluso el destino, del guerrero con su jefe. Este tipo de relación tendrá importantes repercusiones en época medieval. 



A partir del siglo III se comenzó a producir una fuerte presión, por parte de estos pueblos, sobre el limes, que terminarían traspasando para asentarse en el mismísimo Imperio Romano, siendo una importante agente que contribuyó a su disolución. Buscar el por qué de esa presión ha sido uno de los grandes temas de debate de la historiografía. 

Hasta hace relativamente poco, se trataba de dar explicación a partir de una única causa. Actualmente se piensa que un fenómeno tan complejo, y cargado de tantos matices, no es posible comprenderlo, ni explicarlo, por un solo motivo. La suma de una serie de causas nos permitirá establecer una explicación más razonable de esta presión. 

La primera de estas causas fue la debilidad del Imperio Romano a partir del siglo III; un bajo nivel demográfico, una mala administración y un cierto malestar social. Luis García Moreno afirma que "a todo esto habría que añadir la falta de solidaridad con los elementos dirigentes del estado imperial". 

A partir de los siglos III y IV varias ciudades cobran gran importancia, ya no va a ser Roma la única ciudad que capitalice el poder. A inicios del siglo IV Constantino funda una nueva ciudad en Bizancio, una segunda capital para el imperio, que bautizará con su nombre. Constantinopla se transforma en una Nueva Roma, con lo que el Imperio comienza a polarizarse entre Oriente y Occidente. Esta realidad se hace patente en el año 395, cuando Teodosio divide el imperio entre sus dos hijos, Honorio y Arcadio, en Imperio de Occidente e Imperio de Oriente, cada uno con su propia capital. 

De forma paralela otras ciudades fueron adquiriendo mayor entidad. Gracias a las Constituciones Imperiales sabemos que, por ejemplo, Milán o Tréveris fueron ejerciendo funciones de capitalidad. En los citados documentos aparece no solo el emperador que las emite, sino también el lugar dónde son emitidas. Muchas de ellas señalan Milan y Tréveris, por lo que poco a poco se van convirtiendo en cabeza de la administración. La capitalidad adquiere cierto tono itinerante, allí donde se encuentre el emperador, se hallará la capital. 

Ante problemas acuciantes para el Imperio, no se adoptaba una solución única para todo el territorio. Mas bien, proliferaban discursos distintos, no existía un proyecto político común. Se constata una ausencia absoluta de solidaridad entre los diferentes territorios imperiales. 

En cada lugar, o ciudad, se podía opinar, y actuar de manera contradictoria, tal y como sucedió en el siglo IV. Los visigodos hostigaban continuamente la región de los Balcanes, un problema que corresponde atajar a la capital de Oriente, Constantinopla. La solución adoptada será desviar el problema hacia Occidente, concretamente hacia Occidente. Por lo tanto el problema no desaparece, únicamente va a cambiar de ubicación. Constantinopla se deshace del marrón y le pasa la papeleta a Roma. 



Peter Brown apunta que la aristocracia romana, y también la Iglesia, cada vez con mayor frecuencia, optan por negociar acuerdos personales con cada uno de los jefes y reyezuelos de los pueblos germánicos. Poder temporal y poder espiritual se iban desentendiendo de la posibilidad de una política común para todo el ámbito imperial. Un ejemplo claro lo constituyen los grandes terratenientes del sur de Francia, que pactaron el asentamiento de los visigodos sin contar con Roma. 

Hemos analizado la situación interna de Roma, vamos a intentar ahora acercarnos a la realidad exterior. El fenómeno invasor no fue algo aislado, ni de aparición súbita. El peligro de los germanos estuvo ahí desde siempre, desde el mismo momento en que Roma comenzó su expansión y fue anexionando nuevos territorios. Mas esta presión se va haciendo insostenible a partir del siglo IV, relacionada con la necesidad de mejorar que tenían estos pueblos (una constante universal, iniciar migraciones para mejorar las condiciones de vida). 

Factores climáticos, demográficos y sociales nos ayudan a explicar este aumento de la presión sobre el limes.  Oscilaciones y empeoramiento del clima en algunas zonas de Asia provocaron que los grupos humanos buscaran espacios más templados. El aumento demográfico de determinadas tribus hizo que parte de la población se desplazase en búsqueda de más y mejores tierras para asentarse. 

A las oscilaciones climáticas y el crecimiento demográfico hay que sumar los cambios sociales. Entre los siglos II y III los germanos experimentan un desarrollo de su estructura político-social, el desarrollo de determinadas explotaciones agrarias y el fortalecimiento de una clase dirigente, una incipiente aristocracia. Estos cambios provocan la aparición de nuevas reglas para ordenar la vida cotidiana de estos pueblos. Los señores fueron acaparando cada vez más poder político, asentado en el control económico de un determinado territorio. 

En el momento en que estamos, no se puede seguir manteniendo la "Hipótesis del efecto dominó". Según esta hipótesis los movimientos de estos pueblos seguían un efecto dominó. Se argumentaba que existía un movimiento primario que desencadena el resto, empuja a otros pueblos hacia el limes. Como acabamos de señalar, esta hipótesis ya no se sostiene. Los diferentes pueblos se van acercando al limes en distintos momentos y por diferentes causas. Para abordar estos temas es necesario realizar estudios más locales. 



Miles de personas van a traspasar el limes, van a intentar establecerse en el Imperio y la solución que adopta Roma ante esa avalancha será, en principio, de naturaleza jurídica. Buscará una fórmula jurídica que le permitiese asumir la presencia de estos pueblos dentro del Imperio. Esta fórmula es el "foedus". 

El "foedus" es un tratado firmado entre el estado romano y un pueblo germano. A través de este tratado el pueblo se convierte en federado y aliado de los romanos y queda instalado dentro del Imperio. 

Una vez asentados dentro del Imperio Romano se produce un reparto de las propiedades entre la población romana y la población germana. Este reparto se hace de la siguiente manera, dos tercios del ager (zonas en cultivo) para el germano y el tercio restante para el romano. Mientras que del saltus (zonas incultas, bosques, marismas) queda la mitad para cada uno. 

En el 418 se firma un foedus entre Roma y los visigodos, en virtud del cual, quedan instalados en el sur de la Galia, entre Toulouse y el Atlántico. En este espacio la población romana residente, tendría que convivir con los recién llegados. 

Entre el 395, año de la división del Imperio, y el 476, cuando Roma desaparece como estructura política, se firmaron más de cien foedus, entre Roma y diferentes pueblos germanos. Bien es cierto, que un pueblo germano podía firmar más de un foedus. 



De alguna manera Roma pretendía asumir a estos pueblos, incorporarlos a su realidad, hacerlos romanos, y que participasen en la defensa del Imperio. Y por supuesto que iban a hacerlo, en tanto en cuanto que estos germanos ya tenían unas propiedades, y había que defenderlas. Roma lanzó a unos germanos contra otros. 

A pesar del éxito inicial de esta fórmula, el Imperio Romano terminó desapareciendo. El hecho de la caída del Imperio Romano siempre se ha estudiado poniendo todo el énfasis en las invasiones germanas. Indudablemente el factor más espectacular y llamativo a ojos del historiados decimonónico. Como venimos señalando, esta afirmación ya no se sostiene. En la desaparición del Imperio Romano de Occidente intervinieron algunos elementos más .



Para estudiar el tema de las invasiones se utiliza un concepto de la historiografía alemana, acuñado en el siglo XIX, el Volkerwanderung, literalmente "migración de pueblos". Este concepto iba asociado al análisis de las estrategias militares utilizadas por los germanas para vencer a los romanos. También intentaba explicar la caída de Roma como consecuencia de la llegada de los invasores llegados de más allá del limes. 

Hoy día esta lectura única del concepto volkerwanderung está en tela de juicio y se potencian los estudios regionales que atiendan a una serie de aspectos tales como, el grado de desarrollo sociopolítico de los invasores, las conexiones existentes entre los grupos de dirigentes invasores y las autoridades imperiales, que objetivos subyacían bajo estos movimientos (fusionarse con la población romana o destruirla) y las relaciones entre el gobierno central romano y sus provincias. Muchos germanos actuarán como aliados romanos en la lucha contra otros germanos, independientemente del pueblo al que pertenezcan; los guerreros germanos siguen a su jefe, no a una supuesta nación.

En el año 476, Odoacro, un rey hérulo, depone al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto. El caudillo hérulo coge los símbolos e insignias imperiales y las envió a la nueva Roma, Constantinopla.

Ese 476 tuvo un gran valor simbólico; significaba el final del Imperio Romano de Occidente. Sin embargo, hemos de verlo como un hecho más, ya que en ese momento, el poder político romano era pura ficción.

Durante los siglos IV al VII se va produciendo la llegada y el establecimiento de distintos pueblos. Normalmente este proceso lo estudiamos a través de distintas fases, tres oleadas migratoria. 

La primera fase, entre los siglos IV - V, protagonizada por hunos, visigodos, suevos, vándalos, burgundios, anglos, jutos , sajones provocó los efectos más traumáticos y devastadores. Entre los siglos V y VI, participan pueblos que durante la fase anterior permanecieron en un segundo plano, como los francos y los ostrogodos. 



La tercera fase, siglo VI - VII, se produce el intento de recuperación de la parte occidental por parte del emperador bizantino Justiniano. Para llevar a cabo este proyecto crea un ejército dirigido por los generales Belisario y Narsés, invirtiendo grandes riquezas, para lo que tuvo que realizar un gran esfuerzo económico. Tras algunos éxitos iniciales, recupera el Norte de África, el Levante de la Península Ibérica y algunas zonas de Italia, el intento termina en fracaso. En este ejército participan algunos pueblos germanos aliados de Constantinopla. Uno de ellos es el de los lombardos, que terminará separándose de Bizancio e instalándose en Europa Occidental.

Para finalizar una rápido repaso a los más importantes protagonistas del volkerwanderung. 

HUNOS.



Dirigidos por Atila, no llegaron a establecerse en ningún punto de Occidente. Procedentes de Asia, recorrieron buena parte de Europa y hostigaron a los romanos, especialmente en las Galias y en la Península Ibérica. Al parecer se trataba de una confederación formada por distintos pueblos. 

Esta gran confederación estaba agrupada gracias a Atila, un caudillo militar. Todos sus guerreros dependían dél personalmente. Cuando muerte Atila el peligro huno se difumina, al desaparecer el nexo que los unía. 

VISIGODOS. 

Junto con los ostrogodos pertenecen a una familia mayor, los godos. Los godos estaban situados junto al río Dniéster. Los visigodos empiezan a presionar la frontera oriental del Imperio Romano, sobre todo en la zona de los Balcanes. 

Los problemas originados por los visigodos a Constantinopla, provoca que la corte oriental desvíe el problema hacia occidente, siendo asentados al sur de la Galia. Posteriormente, tras la derrota militar que los visigodos sufren en el 507 en la batalla de Vouillé, a manos de los francos, los visigodos se desplazarán a la península Ibérica, donde se instalarán hasta el 711. 

SUEVOS.




Los suevos procedían de Centroeuropa y se instalan en lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal. 

VÁNDALOS.

Cruzaron la frontera del Rhin en el año 406, recorren parte de las Galias, cruzan la Península Ibérica y se dirigen hacia el norte de África. A través de un foedus, 429, los vándalos son instalados definitivamente en el norte de África. La actitud de este pueblo será bastante hostil hacia las comunidades romanas.

BURGUNDIOS.

Llegaron desde el Centro de Europa y su recorrido será algo más corto. Quedaron instalados en la zona que actualmente se conoce como Borgoña. Este pueblo será anexionado por los francos.

ANGLOS, JUTOS Y SAJONES.

Estos pueblos, aprovechando que las guarniciones del sur de Britania habían sido abandonadas, se dirigen y asientan en la isla. Su hogar original pudo estar en Dinamarca.

En las segundas oleadas llegan a occidente otros pueblos.

FRANCOS. 

El pueblo franco se dividía en francos salios y francos ripuarios. Los salios procedían de Salland (Países Bajos) y los ripuarios estaban asentados más al este, grosso modo, entre la ciudad de Colonia y el mar del Norte. La rama que va a triunfar será la de los francos salios. 

OSTROGODOS. 

Pertenecían a la gran familia de los godos, primos hermanos de los visigodos. En torno al 490, los ostrogodos están instalados en el Norte de Italia, situando su capital en Rávena. 

LOMBARDOS. 

Llegan a Occidente de la mano de las tropas de Justiniano, actuando como tropas auxiliares de Bizancio. Los bizantinos intentaban recuperar la parte occidental del imperio, y en ese contexto conseguirán destruir el Reino Vándalo del Norte de África. 




Durante esos años de reconquista, los lombardos actuaban como tropas auxiliares, hasta que consiguen independizarse de los bizantinos. Una vez liberados de la tutela bizantina, se instalan en Italia, básicamente en la región actual de Lombardía, provocando a su vez, la desaparición de los ostrogodos. 

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