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jueves, 2 de febrero de 2017

SANCHO GARCÍA, CONDE DE CASTILLA.



Sancho García era hijo del conde castellano García Fernández, y por tanto, nieto de Fernán González. A la muerte de su padre Sancho García se convirtió en el nuevo conde. Como todo buen gobernante Sancho García se movió entre la guerra y la diplomacia, y de esta manera concertó una tregua con Almanzor, que ya se las tuvo tiesas con su predecesor.

La tradición, que bebe directamente de la leyenda, sostiene que Sancho García participó junto a Sancho III de Navarra y Alfonso V en la histórica batalla de Calatañazor, donde se cuenta, Almanzor perdió su tambor.

Tras la muerte del invencible caudillo musulmán y aprovechando la descomposición del Califato, Sancho se hizo con las plazas fuertes de San Esteban de Gormaz, Osma, Atienza y Sepúlveda, consolidando la frontera del Duero. También consiguió extender sus tierras hacia el oeste, a expensas de su sobrino el rey Alfonso V de León.


Sancho García es conocido como “el de los Buenos Fueros” por la cantidad de privilegios que concedió a numerosas poblaciones de Castilla. Su fundación más importante fue el Monasterio de San Salvador de Oña, siendo enterrado allí mismo.


Se casó con Urraca Gómez. Su hijo García Sánchez le sucedió en el condado, Tigridia fue abadesa de Oña y a las otras dos les buscó dos matrimonios provechosos, Sancha se casó con el conde de Barcelona Berenguer Ramón I y Muniadona fue la esposa del monarca navarro Sancho III el Grande.  

jueves, 22 de enero de 2015

URRACA FERNÁNDEZ.



A menudo las mujeres de la nobleza eran utilizadas para sellar alianzas y conseguir determinadas influencias mediante matrimonios, pero en ocasiones, esas mismas mujeres demostraban un gran conocimiento y una eficiente capacidad para los asuntos de gobierno: Urraca Fernández, tres veces reina, es un claro ejemplo de ello.

Hija del conde Fernán González y de Sancha de Pamplona, descendiente por tanto de una estirpe de grandes mujeres, como su abuela la reina Toda o su bisabuela Onecca Fortúnez . En un intento de acercarse al Reino de León, su padre la casó sucesivamente con Ordoño III y Ordoño IV, pero como quiera que la alianza no dio los frutos deseados, el conde Fernán González la ofreció en matrimonio a Sancho Garcés II Abarca , rey de Pamplona en el año 962, convirtiéndose en reina por tercera vez. De este matrimonio nació García Sánchez II .

Tras la muerte de su último marido heredó el trono su hijo, cuyo reinado fue demasiado breve, pues la parca se cruzó en su camino. Viuda y con la tristeza de haber perdido a su hijo García, Urraca utilizó todo lo aprendido durante años recorriendo las diferentes cortes cristianas, para ayudar a su nieto, Sancho Garcés III a convertirse en el monarca más poderoso de su tiempo. Durante la minoría de edad del joven Sancho, la actuación de su abuela fue decisiva para consolidarlo en el trono. Al menos eso es lo que opinan la mayoría de los historiadores.

¿Sepulcro de Urraca en Nájera?
Uno de los enigmas relacionados con Urraca Fernández es su lugar de enterramiento, puesto que tanto el Monasterio de Santa María la Real de Nájera y la Colegiata de Covarrubias, dicen custodiar los restos mortales de la reina.

Imaginamos a un joven Sancho recibiendo los sabios consejos de su abuela y no podemos dejar de preguntarnos ¿cuán importante fue la ascendencia de Urraca sobre su nieto en la configuración del podersoso estado navarro configurado por el rey Sancho?

viernes, 16 de enero de 2015

SANCHO GARCÉS II ABARCA



Existen determinados individuos que incluso antes de nacer tienen bien marcado su destino, y hagan lo que hagan, no pueden escapar de él. Para algunos puede significar una oportunidad para brillar y alcanzar un elevado grado de realización personal. Pero para otras personas, se convierte en una auténtica tortura. No tengo muy claro si Sancho Garcés II, de sobrenombre Abarca, era de los primeros o de los segundos. De lo que no me queda duda alguna, es que a este rey de Pamplona comenzaron a marcarle el camino que debía seguir desde edad muy temprana.

Sancho Garcés era el hijo de García Sánchez I , rey de Pamplona, y de Andregoto, heredera única del condado de Aragón. Antes de alcanzar la mayoría de edad se le encomendó la tenencia de del citado condado, aunque bajo la paternal supervisión del rey. A la muerte de éste, en el 970, se convirtió en Rey de Pamplona, manteniendo la autoridad sobre Aragón.

El reinado de Sancho Garcés II coincidió en el tiempo con la dictadura militar del azote de los cristianos Almanzor, victorioso una y otra vez en el campo de batalla. Comprendiendo Sacho que con las armas no podía detener al musulmán, él mismo encabezó la embajada del reino y se personó en Córdoba cargado de regalos, para rendir vasallaje al invencible caudillo. Anteriormente, y con la misma intención de evitar los continuos ataques que Almanzor lanzaba sobre tierras cristianas, entregó a su propia hija Urraca al caudillo moro. Urraca adoptó el nombre árabe de Abda, y fue la madre del famoso Abderramán Sanchuelo.


Sancho fue el tercer esposo de una de sus primas hermanas, Urraca Fernández, la hija del conde Fernán González. De este matrimonio nacería García Sánchez II, el siguiente rey de Pamplona. En el 994 falleció Sancho Garcés Abarca, y sus restos descansan junto a otros reyes navarros en el panteón del Monasterio de Santa María la Real de Nájera. Según la información que ofrece dicho monasterio, su esposa, Urraca Fernández yace allí también. Sin embargo, en otro galimatías de la historia (intencionado o no), la reina Urraca tiene su sepultura en el monasterio de Covarrubias al lado de su padre.

El sobrenombre Abarca procede de la costumbre de calzar a sus tropas con abarcas de cuero para caminar sobre la nieve del Pirineo. Según las mismas tradiciones, gracias a este calzado consiguieron los pamploneses sorpresivas victorias que de otra manera hubiesen resultado imposibles.  

miércoles, 14 de enero de 2015

TODA, REINA MADRE DE NAVARRA



Esposa, madre y nieta de reyes, tía carnal del Califa Abderramán, octagenaria y vitalista, casamentera experimentada, diplomática avispada, exigente y amorosa abuela, comandante de ejércitos y una de las mujeres más destacadas de su época. Una auténtica Reina Madre de Navarra.

Nieta del rey Fortún Garcés , hija de Onecca y Aznar Sánchez, y esposa de Sancho Garcés I , el noble que destronó a su abuelo. Su enlace con el nuevo rey navarro fusionó definitivamente las dinastías Arista (o Íñiga) y Jimena, a través del fruto de su seno, García Sánchez I . Además fue abuela de dos reyes de León, Sancho el Gordo y Ordoño el Malo, y además suegra de Fernán González, el poderoso Conde de Castilla.

Al morir su esposo, Toda peleo contra todo, y contra todos para asegurar el trono a su retoño. Nunca dudó en pactar con León o con Córdoba según las necesidades del momento. De la misma manera que nunca que le tembló el pulso para faltar a lo pactado.

Medió, cual adelantada Celestina en los matrimonios de su progenia, casando a sus hijas con lo mejor de cada casa y asegurando la influencia navarra en los principales estados del momento, fraguando decisivas alianzas. A Sancha la casó sucesivamente con Ordoño II de León, con el conde de Álava, Herreméliz, y finalmente con Fernán González. A Oneca con Alfonso IV de León y luego con un emir de Córdoba, y a Urraca con el hermano y rival de Alfonso, Ramiro II.

Tía carnal del gran califa Abderramán III, en ocasion de una razzia andalusí que se dirigía hacia Pamplona, Toda invocó a los antepasados y a la importancia de los lazos sanguíneos para obligarle a renunciar a su presa. Cuando se presentó en el campamento musulmán para rendir vasallaje fue recibido con altos honores de Reina.

Cuentan ciertas crónicas ultrapirenaicas, que durante la Batalla de Simancas , celebrada victoria cristiana sobre el Islam, la misma Toda, montada a caballo, empuñó la espada que dirigó las mesnadas cristianas hacia el triunfo en la lid.

Abuela exigente y amorosa, con casi ocho décadas de vida, no dudó en obligar a su nieto Sancho I el Craso, depuesto rey de León a consecuencia de su sobrepeso, a viajar a Córdoba para someterse a una cura de adelgazamiento con los especialistas médicos del califato. Después de la convalecencia, con el apoyo de Abderramán se dirigó a León y recuperó el trono para Sancho.


Murió la reina Toda en el año 958, satisfecha de haber vivido una vida plena y haber sido protagonista en los principales teatros de su época.  

martes, 13 de enero de 2015

GARCÍA SÁNCHEZ I DE PAMPLONA



A la temprana edad de seis años heredó la corona del Reino de Pamplona tras la muerte de su padre Sancho Garcés I . Su tío Jimeno Garcés, y especialmente su madre, la Reina Toda, se ocuparon de la regencia y de que el joven García se hiciese un hombre sentado en el trono.

Tres hermanas del rey estuvieron casadas con reyes leoneses; Urraca con Ramiro II, Sancha con Ordoño II (antiguo aliado de su padre) y Oneca con Alfonso IV, de tal manera que se consolidaron los lazos fraternales entre ambos reinos. En todas estas uniones tuvo un destacado papel como casamentera la reina Toda. Esta influencia Navarra en León obligó al monarca de Pamplona a intervenir en los continuos conflictos y guerras civiles que sufría un inestable Reino de León.

Por otro lado, García Sánchez se casó con Andregoto, hija del conde de Aragón Galindo Aznar II, un matrimonio que posibilitó la futura unió de los dos reinos. Más tarde la unión fue declarada nula por motivos de parentela, puesto que los contrayentes eran primos. No obstante la disolución matrimonial no pudo anular la unión dinástica y el hijo de ambos, Sancho Garcés II Abarca, recibió la doble herencia: Pamplona y Aragón. Más tarde, García Sánchez contrajo matrimonio con Teresa Ramírez, la hija de Ramiro II de León.

Posiblemente la acción más destacada de este rey fue su intervención, junto a Ramiro II de León y el conde Fernán González, en la famosa Batalla de Simancas , donde una coalición cristiana obtuvo una celebrada victoria, cuyos ecos resonaron más allá de los Pirineos, sobre las poderosas tropas del califa Abderramán III, primo del rey navarro.

Motivado por los lazos familiares y la habitual colaboración entre reinos, en el 961 intervino en las disputas entre el Reino de León y el Condado de Castilla, apresando incluso a Fernán González. A pesar de todo, hizo oídos sordos a la petición de Alhakén II de que le entregase al levantisco conde castellano, y poco después lo dejó libre.

Fernán González, además de poderoso aliado en el campo de batalla, fue primero cuñado de García Sánchez, al contraer matrimonio con su hermana Sancha, y más tarde yerno, pues cuando hicieron las paces, se casó con Urraca Garcés, hija del navarro. A esta nueva alianza, respondió el califa enviando a su ejército a tierras navarras, y tras varias derrotas, el rey García mandó un embajada a Córdoba solicitando el cese de las hostilidades y la firma de la paz.


En el 970, el mismo año que Fernán González, fallecía García Sánchez I. Simultáneamente los dos estados cristianos quedaban huérfanos de sus líderes, y aunque Navarra iba cimentando su hegemonía sobre los territorios cristianos, el Califato había reforzado su supremacía absoluta.  

miércoles, 22 de octubre de 2014

BATALLA DE SIMANCAS.



En el año 939 cerca de Simancas, provincia de Valladolid, tuvo lugar una trascendental batalla para la evolución posterior de las relaciones de fuerza entre cristianos y musulmanes en suelo ibérico.

Abderramán III, el Califa, partió de Córdoba con un numeroso y poderoso ejército con el firme objetivo de propinar un golpe definitivo a los molestos reinos cristianos del Norte. Las fuentes árabes de la época hablaban de esta campaña como "la Campaña de la Omnipotencia" - Gazat al qudra. Pero, cosas de la vida, sucedió más bien al contrario. 

Un ejército cristiano inferior, formado por fuerzas coaligadas de Ramiro II de León, la reina Toda de Navarra, y los condes castellanos Fernán González y Ansur Fernández, venció por sorpresa, y contra pronóstico, al imparable rodillo andalusí. Bien es cierto que la profunda crisis interna por la que atravesaba León, impidió a este reino rentabilizar al máximo la victoria. No obstante, la derrota musulmana trajo consigo notables repercusiones en la vida interna de Al Andalus, y gracias a esta victoria, los cristianos lograron consolidar sus posiciones en la Cuenca del Duero. Por primera vez los Reinos Cristianos se erguían con orgullo por encima del omnímodo poder codobés, tornando en agresiva política ofensiva, lo que hasta ese momento fue la resistencia a ultranza de las posiciones defensivas de cada reino. 

El heterogéneo ejército andalusí, formado por reclutas andaluces, militares profesionales, miembros de tribus bereberes, soldados de las provincias militarizadas y voluntarios, inició una expedición de castigo, con el fin de humillar a los cristianos, por las tierras de nadie al sur del Duero. Una vez en las inmediaciones de Simancas las tropas cordobesas acamparon y fueron atacados por sorpresa. Las huestes cristianas estaban dirigidas por Ramiro II y García Sánchez I de Navarra (hijo de la reina Toda), el choque fue violento y se prolongó cuatro días (6-9 agosto). Según las conclusiones de los últimos estudios realizados por Pedro Chalmeta, este primer enfrentamiento terminó en tablas. 

Abderramán decidido a postrar al cristiano, continuó su campaña de saqueo y destrucción, remontando el río Duero. A finales de agosto el ejército andalusí penetró en "abruptos barrancos, tremendos precipicios y escarpados tajos" y los cristianos "gritando desde las cimas de las montañas, bajaron como cabras". Algunos oficiales del ejército musulmán rompieron filas, provocando una desbandada general y la consiguiente masacre. 

El califa no tuvo más remedio que huir y buscar refugio en Guadalajara junto con algunos supervivientes de su ejército. Esta fue la última campaña que Abderramán dirigió personalmente contra los cristianos. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

ILUSTRES PEREGRINOS



En la génesis del Cristianismo confluyen dos elementos escatológicos: el martirio y las reliquias. Ambos influirán de manera decisiva en la personalidad del cristiano, y ambos elementos dibujaron un tercero y decisivo; las Peregrinaciones. Los cristianos devotos de la Edad Media viajarán a los Santos Lugares, visitarán Roma y por supuesto, peregrinarán a Santiago de Compostela

Y entre esos peregrinos, encontramos a gente ilustre y célebre, personajes de la política y de la farándula, gente guapa de la prensa rosa (y amarilla) medieval. El primer peregrino conocido fue Gotescalco, el obispo de Le Puy, al que siguieron Alfonso II el Casto, uno de los urdidores (y cuasi arquitecto) de la Ruta Xacobea, San Francisco de Asís, con la sana intención de transmitir el evangelio mediante la palabra y no a fuerza de Cruzada, Santo Domingo de Guzmán, su rival mendicante, la más legendaria (por obligada) que histórica de el Cid Campeador, el piadoso Felipe II, Thomas Becket, azote y maldición de Enrique Plantagenet, el periodista medieval Aymeric Picaud, autor de la primera Guía del Peregrino, Carlomagno que tuvo que resucitar para hacer coincidir las fechas de su legendaria peregrinación, Isabel la Católica, que a su paso por Cebreiro, regaló a los monjes la Hornacina del Santo Milagro (¿otro Grial?) o el Conde Fernán González, el artífice de la Castilla histórica. Otros más gandules y más henchidos de riquezas, pagaban a algún miserable para que realizase el Camino en su nombre. ¿Qué opinaría el Altísimo de todo esto?. Todos ellos hombres y mujeres conocidísimas sufrieron la fatiga y la dureza, y sintieron el goce de alcanzar la meta, al igual que millones de peregrinos anónimos.
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