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domingo, 1 de junio de 2025

PUERTOS ATLÁNTICOS

 




Fui músico de jazz en Nueva Orleans, 
interpreté fado en Lisboa, canté tangos a orilla del río de la Plata 
y fui cantaor de flamenco 
en una tasca de Cádiz con olor a vino fino. 

Las aguas del Océano 
repartieron su melancolía 
entre las viejas ciudades portuarias.

martes, 12 de febrero de 2019

MARQUÉS DE POMBAL.




De las ruinas de una Lisboa arrasada por un terremoto (1 de noviembre de 1755) el marqués de Pombal levantó un encantadora y hermosa capital, al tiempo que sentaba las bases del estado moderno portugués.

Bastian José de Carvalho e Melo, flamante marqués de Pombal y primer ministro del rey José I, influido por las corrientes del pensamiento ilustrado, diseñó un ambicioso plan para modernizar Portugal.

Entre las medidas que puso en marcha podemos citar la fundación de la compañía vinícola del Alto Duero para romper el el monopolio inglés sobre los caldos de Oporto, prohibición de exportar moneda, reorganización de la flota y mejora de los puertos, fomento de la exportación, creación del Banco Real, apoyo a la creciente burguesía, concesión de libertad para los indios y expulsión de la Compañía de Jesús de todo el territorio. Todas estas medidas contaron con la fuerte oposición de los grupos privilegiados. Al marqués no le tembló el pulso e inició una dura represión. Por todo ello esta época es conocida como Dictadura Pombalina.


martes, 22 de enero de 2019

EL CÉFIRO Y LAS YEGUAS LUSITANAS.




Los caballos que nacen libres en tierras de Lusitania, son muy difíciles de capturar, pero merece la pena el esfuerzo, no existen en toda Iberia caballos semejantes, en velocidad y bravura. Cuentan que en un promontorio cercano a Olisipo (la actual Lisboa), las yeguas pacen libres por las verdes praderas y que es el propio viento Céfiro quién se encarga de fecundarlas, dando a luz a estos extraordinario caballos. Un ejército montado en estos caballos sería prácticamente invencible.

domingo, 13 de enero de 2019

DIGESTIONES.



Potosí, Guanajuato y Zacatecas comían indios. Ouro Preto comía negros. En suelo español, rebotaba la plata que venía del trabajo forzado de los indios de América. En Sevilla, la plata estaba de paso. Iba a parar a la panza de los banqueros flamencos, alemanes y genoveses, y de los mercaderes florentinos, ingleses y franceses, que tenían hipotecada la corona española y todos sus ingresos. Sin la plata de Bolivia y de México, puente de plata que atravesó la mar, ¿habría podido Europa ser Europa? En suelo portugués, rebotaba el oro que venía del trabajo esclavo en Brasil. En Lisboa, el oro estaba de paso. Iba a parar a la panza de los banqueros y los mercaderes británicos, acreedores del reino, que tenían hipotecada la corona portuguesa y todos sus ingresos. Sin el oro de Brasil, puente de oro que atravesó la mar, ¿habría sido posible la revolución industrial en Inglaterra? Y sin la compra y venta de negros, ¿habría sido Liverpool el puerto más importante del mundo y la empresa Lloyd's la reina de los seguros? Sin los capitales del tráfico negrero, ¿quién hubiera financiado la máquina de vapor de James Watt? ¿En qué hornos se hubieran fabricado los cañones de George Washington?

Eduardo Galeano. 
Espejos. Una historia casi universal.

lunes, 7 de enero de 2019

LA POBLACIÓN EUROPEA EN EL SIGLO XVIII.




A lo largo del siglo XVIII (y en especial durante la segunda mitad) la población europea experimentó un rápido crecimiento demográfico, pasando aproximadamente de 115 a 190 millones de habitantes (un aumento del 65%). Este cambio de tendencia fue debido al descenso de la mortalidad a causa de la menor virulencia de las epidemias, la mejora de la dieta y la menor incidencia de la guerra sobre la población civil.

No obstante, este crecimiento de la población no fue uniforme. Mientras en Reino Unido, Prusia y Rusia el crecimiento fue muy alto, en Francia, España y la península Ibérica fue más modesto. En otras áreas, como las Provincias Unidas, se produjo un estancamiento.

Durante esta centuria el 90% de la población seguía viviendo en el campo, aunque la población urbana aumentó mucho su tamaño. Las principales ciudades europeas eran Londres (que alcanzó la cifra de 800.000 habitantes) y París (con 600.000), las dos metrópolis más destacadas de Europa Occidental. Otras urbes importantes eran Moscú, Nápoles, Viena, Madrid, Lisboa, Milán y Roma, que contaban con poblaciones entre 100.000 y 500.000 habitantes.

En el siglo XVIII se produjeron grandes oleadas migratorias. El flujo de emigrantes europeos hacia los imperios coloniales fue constante. Además de América y Asia, nuevos territorios comenzaron a incorporarse a este flujo, como Australia que comenzó a poblarse a finales del siglo XVIII con presos de las cárceles británicas. El tráfico de esclavos se intensificó y supuso el desplazamiento forzado de millones de africanos hacia el continente americano.


domingo, 25 de febrero de 2018

NUNO ÁLVARES PEREIRA.



Las naciones se nutren de los mitos, el pueblo se identifica con ellos, y al final la leyenda termina devorando al hombre.



Extraordinario militar portugués, amigo de la infancia de Juan, Maestre de la Orden de Avis y el hijo del rey Pedro I. Cuando Juan se convirtió en rey de Portugal, Nuno Álvares Pereira fue nombrado condestable del reino. Juntos consiguieron consolidar la monarquía portuguesa, acabar con la influencia de Castilla y fundar una nueva dinastía en Portugal.


La enorme estatua de Nuno Álvarez Pereira trata de ensombrecer el Monasterio de Batalha, construido por Juan I, para conmemorar la victoria (definitiva) sobre los castellanos en la batalla de Aljubarrota (año 1385). Ese día Nuno, que se enfrentó con su hermano que luchaba en el bando castellano, diseñó la estrategia y guió a las huestes portuguesas al triunfo. Un José Mourinho de la Edad Media; disciplinado, táctico y obstinado.



Años después, al quedar viudo, aburrido de las intrigas palaciegas y cansado de los campos de batalla, renunció a sus títulos y posesiones, e ingresó en la Orden Carmelita, retirándose al Convento do Carmo lisboeta, que él mismo había fundado. Allí esperó pacientemente la llegada de la muerte. 


sábado, 23 de julio de 2016

PRAÇA DO COMERCIO.



Praça do Comercio, porticada como las plazas castellanas, pero abierta al mar, al mágico lugar donde el Tajo fenece en el interminable océano, centro del comercio con las Indias Orientales, África y Brasil.


Viandantes europeos, africanos y americanos confluyen en este hermoso lugar, refrescado por el viento marino, emblema de una Lisboa cosmopolita, hermosa, entrañable espacio de ensoñación, con el cielo sobre nuestras cabezas, donde la vista se pierde en el horizonte azul, donde despedimos a los aventureros, futuros descubridores, navegantes intrépidos que en un momento determinado de la historia quisieron agrandar el mundo.


Este espacio estuvo ocupada a lo largo de doscientos años por el Palacio Real que fue destruido en el devastador terremoto de 1755. La plaza actual fue proyectada por el Marqués de Pombal.






Viriato, Nuno Álvares Pereira, Vasco da Gama y el propio Marqués de Pombal, coronan el arco por el que la Rúa Augusta desemboca en la Praça do Comercio.


La Praça do Comercio se abre al océano Atlántico, de la misma manera que San Marcos vive a orillas de la Laguna. Mientras los venecianos abandonaban Constantinopla a su suerte, los marineros del infante don Enrique buscaban nuevas rutas para llegar a las Indias, las maravillosas tierras desde las que llegaban a Europa la seda y las especias. Medio siglo antes que Cristobal Colón, los aventureros y exploradores portugueses comenzaron las Era de los Descubrimientos. Lisboa se convirtió en un puerto internacional al que arribaban naves procedentes de todos los mundos posibles: América, Asia y África. El café, la pimienta, el cacao o el tabaco comenzaron a llenar almacenes y tiendas ultramarinos. De aquella época quedan algunos platos en la cocina portuguesa, como las samosas, y especialmente el gusto por el buen café; sus famosas bicas.


Hoy día la Plaza de Comercio, en la orilla del Tajo, entre el Castillo y el Bairro Alto, la Catedral y las ruinas del Monasterio do Carmo, con melodías de fado y brisa marinera, siempre bulliciosos y alegre, recuerda ricamente el esplendor comercial de Lisboa.


Un lugar que empieza a ser cotidiano para mí.




sábado, 11 de abril de 2015

TORRE DE BELEM.



En el lugar donde el Tajo fenece nace Lisboa, y para proteger ciudad y río se eleva la famosa Torre de Belem, una auténtica obra de arte de la fortificación.


La Torre de Belem o de Sao Vicente fue construida en tiempos del rey Manuel I, entre 1514 y 1519 en homenaje a San Vicente, para proteger el Tajo y defender la ciudad de Lisboa. El proyecto original para esas defensas fue obra de Joao II. El diseño de la torre está inspirado en la moda italiana de la época, y las tradicionales fortificaciones marítimas de la Edad Media. 


Francisco de Arruda, (+ 1547) arquitecto que diseñó la torre pertenecía a un ilustre linaje de arquitectos asentados en Évora. Las obras quedaron en manos del maestro de obras del reino, Diogo de Boitaca, que también dirigía las obras del cercano Monasterio de los Jerónimos. 


Las fortificaciones pueden ser extremadamente hermosas y proporcionadas. La belleza y delicadeza no está reñida con la fortaleza, la efectividad y la funcionalidad. La Torre de Belem combina dos modelos de arquitectura militar: la torre medieval y el baluarte moderno con dos niveles para los disparos de artillería. 


Desde esta torre se oteaban nuevos horizontes, vientos lejanos que habían dejado en Europa tiempos de cambios, el Renacimiento corría como la pólvora,la Humanidad se había hecho más grande y el mundo más pequeño. 


El cargo de gobernador de la torre era un prestigio y una distinción real. Para la residencia se construyó un palacio en sus inmediaciones. En 1517 Gaspar de Paiva, miembro destacado de la corte y familiar de Magallanes, fue designado primer gobernador,


En 1513 desembarcó en Lisboa un rinoceronte llegado de la India, que el rey Manuel I ofreció al papa León X en la embajada de Tristao. La embarcación que lo trasladaba naufragó, pero sorprendentemente el rinoceronte sobrevivió y pudo ser rescatado. Su efigie está labrada en una de las aristas de la torre. Hay quien piensa que este rinoceronte pudo servir a Durero como modelo para su grabado. 


Miríadas de turistas, cámara en mano, la toman cada día al asalto. Cuando se cierran sus puertas, los muros silentes archivan en su memoria las vivencias de cada visitante, y le hacen un huequecillo en el libro de su dilatada historia. 


Enhiesta asiste al funeral del Tajo, en el lugar y momento de su muerte en el Océano.

jueves, 9 de abril de 2015

PEDRO NUNES.



Los grandes descubrimientos geográficos de portugueses y castellanos durante los siglos XV y XVI hubieran sido menos sin el trabajo científico de gente como Pedro Nunes. Cosmógrafo, geografo y matemático portugués de ascendencia judía, aunque sus primeros estudios versaron sobre filosofía y medicina, cuyas aportaciones a la cartografía fueron determinantes para la formación del Imperio Maritimo que Portugal estaba creando, convirtiéndose en 1529 en Cosmógrafo Real. Su momento de gloria llegó cuando gracias a sus cálculos se puso fin a las discusiones sobre la posición exacta de las Islas de las Especies (las Molucas), que eran reclamadas por España, que argumentaba que estaban situadas en la zona del mundo que caía bajo su soberanía. 

sábado, 5 de abril de 2014

CASTELO DE SAO JORGE



Domina desde la altura la enorme boca del Tajo. Vigila la ciudad. Nos parapetamos tras sus murallas para protegernos de propios y extraños. Desde la Edad Media los castillos cumplieron función de defensa, de residencia, de símbolo del poder nobiliario y en ocasiones articuladores del territorio y centros de comercio . Paseando entre sus murallas es fácil imaginar a nobles y reyes viviendo aquí, dentro de su burbuja, totalmente ajenos a la realidad de su propio pueblo. Con cierta tristeza compruebo que en algunas cosas no hemos avanzado nada en los últimos siglos.


El Castelo de S. Jorge forma parte de la ciudadela medieval o alcazaba, junto a las ruinas del antiguo palacio real y la zona residencial para las élites de Lisboa.


La fortificación construida por los musulmanes a mediados del siglo XI, era el último reducto defensivo para el alcaide, cuyo palacio se encontraba en las inmediaciones, y las clases superiores de la ciudad. 


El 25 de octubre de 1147, Alfonso Henríquez, primer rey de Portugal, conquistó Lisboa. Desde ese momento y hasta el siglo XVI, el castelo vivió su época de mayor esplendor, como espacio cortesano. Los espacios islámicos fueron adaptados para alojar al rey, la corte, el obispo y para instalar el archivo real. Los reyes portugueses del siglo XIII los transformaron en palacio real. 


El centro de la explanada principal, un precioso balcón con vistas al océano, está dominado por una estatua de Alfonso Henríquez. Se trata de un réplica de la que se encuentra en Guimaraes. 


El castillejo es de época islámica, construido en el siglo IX en la zona de más difícil acceso de la colina, aprovechando las escarpas naturales al norte y al oeste. 


La función del castillo era alojar a la guarnición militar, y en caso de asedio, acoger a las élites que vivían en la alcazaba. Por tanto, lo que es el castillejo no tenia función residencial como ocurre en otros castillos de Europa. 


Conserva once torres, entre las que podemos citar,  la Torre del Homenaje, la Torre de Ulises, la Torre del Palacio, la Torre de la Cisterna y la Torre de San Lorenzo.


Patio de Armas.


El acceso a las torres y al adarve (también llamado camino de ronda) se hace a través de tres tramos de escaleras adosados al parapeto de la muralla.


El palacio real situado en el recinto sufrió en sus propias carnes (o piedras) los efectos del devastador terremoto de 1735.


Un camino de ronda en pendiente comunica el castillo con la Torre de San Lorenzo que domina una de las laderas. Esta torre servía para asegurar el acceso a un poso de agua situado fuera del recinto. 


Gracias a su emplazamiento, el Castillo de San Jorge sobresale entre todos los miradores lisboetas. 


Mirador de Sao Pedro de Alcantara, cubiertas a dos aguas de tejas rojizas y fachadas de colores, celadoras de cientos de historias, guardan tras de sí inconfesables secretos familiares.


Mirador de Santa María de la Graça, en ocasiones, a lo largo de nuestra vida hay que alejarse, subir a las alturas para tomar perspectiva y contemplar desde arriba lo siempre y sencilla que es nuestra existencia terrena. El Castelo observa a los lisboetas y les susurra historias de otros tiempos. 

viernes, 25 de octubre de 2013

MONASTERIO DO CARMO



En el Corazón de Lisboa muestra orgulloso el Monasterio do Carmo, las terribles heridas que le causó el devastador terremoto que asoló la ciudad en 1755. Mas ahí sigue, en pie, imperturbable, viendo pasar el tiempo, escondiendo tras sus muros la tristeza y la alegría de la capital portuguesa. 


El condestable del reino, Dom Nuno Álvares Pereira, inició su construcción en 1389, quedando el edificio concluído en 1423. El célebre guerrero portugués residió en este monasterio, bajo el nombre de Fray Nuno de Santa María, hasta el año de su muerte en 1431. Se cuenta que la fuerte personalidad del caballero Nuno impregnó no solo el monasterio, sino también sus alrededores.


Visibles desde cualquier punto del centro lisboeta, las ruinas del monasterio atestiguan el inexorable girar de Cronos, pero también la resistencia a ultranza ante cualquier forma de eventualidad. Ya se sabe, lo que no te mata te hace más fuerte. 
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