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viernes, 29 de marzo de 2019

MUNIADONA DÍAZ.




La dama Muniadona Díaz – o Mumadona Días en su versión portuguesa – participó en la fundación de Guimaraes, una de las ciudades más nobles y antiguas del Reino de Portugal. Muniadona fundó un monasterio en la citada ciudad, y para proteger el edificio y la congregación que allí vivía (y profesaba) mandó construir un castillo sobre una cercana colina. En la actualidad el Castillo de Guimaraes sigue siendo uno de los más visitados del país y uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

La señora Muniadona era la esposa del conde Hermenegildo González y juntos gobernaban el condado portucalense, el germen del estado portugués. A la muerte de su esposo la condesa quedó al frente de la administración de todos sus territorios.

sábado, 28 de octubre de 2017

GUIMARAES.



La condesa Mumadona Dias, una vez viuda, construyó un monasterio y un castillo, fundando, de esta manera, la ciudad de Guimaraes.


El castillo de Guimaraes que fue construido para proteger el monasterio que se encontraba a los pies de la colina.



Plaza de Santiago, lugar para reponer fuerzas y calentar el alma con un vaso de vino. Cuenta la leyenda, que el propio Apóstol Santiago depositó una imagen de la Virgen en un santuario pagano que se ubicaba en este lugar.


La ciudad siempre aparece asociada a la figura de Alfonso Enriquez y por tanto a la fundación misma del Reino de Portugal.


En definitiva, Guimaraes es la cuna de la nación portuguesa. Todos los nacionalismos europeos que vieron la luz en el siglo XIX, hundieron sus raíces en la Edad Media.


Los edificios religiosos han terminado convirtiéndose en símbolos distintivos de las ciudades que los cobijan.


Guimaraes es un paseo silente, no hay ruidos en sus calles, únicamente paz y tranquilidad, ideal para perderse del mundo, escapar del día a día, de lo cotidiano, vivir unas vacaciones auténticas, dejando en casa horarios y responsabilidades (muchas de ellas autoimpuestas), y abandonamos a ese personaje que hemos creado, y volvemos a ser - al menos durante unos días - nosotros mismos, redescubrimos nuestra auténtica esencia. . . y entonces, vivimos la vida con plenitud.




sábado, 5 de abril de 2014

CASTELO DE SAO JORGE



Domina desde la altura la enorme boca del Tajo. Vigila la ciudad. Nos parapetamos tras sus murallas para protegernos de propios y extraños. Desde la Edad Media los castillos cumplieron función de defensa, de residencia, de símbolo del poder nobiliario y en ocasiones articuladores del territorio y centros de comercio . Paseando entre sus murallas es fácil imaginar a nobles y reyes viviendo aquí, dentro de su burbuja, totalmente ajenos a la realidad de su propio pueblo. Con cierta tristeza compruebo que en algunas cosas no hemos avanzado nada en los últimos siglos.


El Castelo de S. Jorge forma parte de la ciudadela medieval o alcazaba, junto a las ruinas del antiguo palacio real y la zona residencial para las élites de Lisboa.


La fortificación construida por los musulmanes a mediados del siglo XI, era el último reducto defensivo para el alcaide, cuyo palacio se encontraba en las inmediaciones, y las clases superiores de la ciudad. 


El 25 de octubre de 1147, Alfonso Henríquez, primer rey de Portugal, conquistó Lisboa. Desde ese momento y hasta el siglo XVI, el castelo vivió su época de mayor esplendor, como espacio cortesano. Los espacios islámicos fueron adaptados para alojar al rey, la corte, el obispo y para instalar el archivo real. Los reyes portugueses del siglo XIII los transformaron en palacio real. 


El centro de la explanada principal, un precioso balcón con vistas al océano, está dominado por una estatua de Alfonso Henríquez. Se trata de un réplica de la que se encuentra en Guimaraes. 


El castillejo es de época islámica, construido en el siglo IX en la zona de más difícil acceso de la colina, aprovechando las escarpas naturales al norte y al oeste. 


La función del castillo era alojar a la guarnición militar, y en caso de asedio, acoger a las élites que vivían en la alcazaba. Por tanto, lo que es el castillejo no tenia función residencial como ocurre en otros castillos de Europa. 


Conserva once torres, entre las que podemos citar,  la Torre del Homenaje, la Torre de Ulises, la Torre del Palacio, la Torre de la Cisterna y la Torre de San Lorenzo.


Patio de Armas.


El acceso a las torres y al adarve (también llamado camino de ronda) se hace a través de tres tramos de escaleras adosados al parapeto de la muralla.


El palacio real situado en el recinto sufrió en sus propias carnes (o piedras) los efectos del devastador terremoto de 1735.


Un camino de ronda en pendiente comunica el castillo con la Torre de San Lorenzo que domina una de las laderas. Esta torre servía para asegurar el acceso a un poso de agua situado fuera del recinto. 


Gracias a su emplazamiento, el Castillo de San Jorge sobresale entre todos los miradores lisboetas. 


Mirador de Sao Pedro de Alcantara, cubiertas a dos aguas de tejas rojizas y fachadas de colores, celadoras de cientos de historias, guardan tras de sí inconfesables secretos familiares.


Mirador de Santa María de la Graça, en ocasiones, a lo largo de nuestra vida hay que alejarse, subir a las alturas para tomar perspectiva y contemplar desde arriba lo siempre y sencilla que es nuestra existencia terrena. El Castelo observa a los lisboetas y les susurra historias de otros tiempos. 

jueves, 6 de febrero de 2014

IGREJA DE SAO MIGUEL DO CASTELO



Iglesia - casi mejor Ermita -  de San Miguel del Castillo en Guimaraes, entre el Castillo y el Palacio de los Duques de Braganza. Gruesos muros románicos que guardan en su interior la pila bautismal donde recibió el primer sacramento Alfonso Henriques, que llegaría a convertirse en primer rey de Portugal como Alfonso I.


Aunque una tradición quiere que en el interior de este pequeño templo fue bautizado el futuro monarca portugués, es algo totalmente imposible, ya que la iglesia se construyó algún tiempo después. Lo que si parece más claro es que en su interior aún se conserva la pila testigo del sagrado sacramento.

miércoles, 5 de febrero de 2014

PAÇO DOS DUQUES DE BRAGANÇA



El Palacio de los Duques de Bragança se encuentra en la histórica ciudad portuguesa de Guimaraes, dominando el entorno desde la "Colina Sagrada".. Construido en el siglo XV por Alfonso I de Braganza, hijo bastardo del rey Joao I de Portugal y primer Duque de Braganza. 


Este exquisito palacio, cuya arquitectura anuncia ya formas renacentistas, fue residencia habitual de los Braganza, especialmente de Constança de Noronha, la segunda esposa de Alfonso. 


Se trata de una residencia fortificada, una auténtica casa fortaleza, que sin perder las comodidades de un hogar, desarrolla en efectivo paramento defensivo. 


No podía falta un lugar para la oración


Sala de armas.


Menudos banquetes y fiestorros debían celebrar entre estas paredes. 



Nobleza obliga. . . menuda parafernalia para dormir

jueves, 7 de noviembre de 2013

BEATO GONÇALO DO AMARANTE

PONTEADOR Y ARQUITECTO.


San Gonzalo es un personaje muy vinculado al Camino Portugués a Santiago, y junto a otros santos como Domingo de la Calzada o Juan de Ortega, es considerado uno de los arquitectos de la Ruta Jacobea medieval y cristiana. 


En lo más hondo, de un profundo valle de la serranía portuguesa, discurre el impetuoso Támega, en una de sus orillas, cobijada por una frondosa vegetación, surge, como de la nada, Amarante

Tras consagrarse como sacerdote peregrina a Roma y Tierra Santa, y cuando regresó a la Península Ibérica se instalo en Amarante, donde lleva una vida de ermitaño y dedicado a la evangelización. Además inició la construcción de un templo en honor a María Virgen. 


Años más tarde entra en contacto con la comunidad de dominicos que se había establecido a Guimaraes. Allí mismo tomó los hábitos. Y de vuelta a Amarante, conmovido por las dificultades de los peregrinos que se dirigían a Compostolea,  para vadear el río, decide construir un puente sobre el Támega. 


Río Támega. 


Cuando muere en 1259 su tumba se convierte en un célebre centro de peregrinación. Era tanto la devoción que despertó, que tan solo veinte años después la iglesia ya se conocía con el nombre de Sao Gonçalo. 

domingo, 28 de abril de 2013

CASTILLO DE GUIMARAES



Un sencillo castillo, formado básicamente por la Torre del Homenaje y un cerco de piedra, una muralla bien defendida por cuatro grandes torreones. 


Se trata de una de las siete maravillas de Portugal. 


Esta fortificación está íntimamente relacionada con Alfonso Henríquez, el primer rey de Portugal.


El Castillo de Guimaraes, del siglo X, fue erigido por la condesa Mumadona Dias, una vez que quedó viuda, para proteger el monasterio que también había fundado a los pies de la colina.


Panel informativo, donde se resume la historia del lugar.


Placa conmemorativa del octavo centenario. 



Un alto torreón de planta cuadrangular.


Un camino unía castillo y monasterio, la calle de Santa María, a su alrededor, a los pies de la colina y protegida por la fortaleza fue creciendo la ciudad de Guimaraes.


La estatua de Alfonso Henríquez con el castillo de marras al fondo. 



Una vuelta a la Edad Media, otro viaje al pasado medieval europeo. 
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