Mostrando entradas con la etiqueta Murad II. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Murad II. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de diciembre de 2019

PALADÍN GUNDULIC.





En el siglo XV el Mediterráneo Oriental era un hervidero, con Repúblicas de comerciantes buscando constantemente nuevos mercados, al tiempo que los turcos otomanos proyectaban el dominio absoluto de las tierras bañadas por el Mare Nostrum. Paladín Gundulic, Paladino Góndola en italiano, fue uno de los hombres que se movió por el mundo de estos tiempos. 

Paladín Gundulic fue un notable comerciante y diplomático de la República de Ragusa (Dubrovnik). Su familia era de origen italiano – Lucca – y se asentó en la ciudad del Adriático hacia el año 930. Gondola suministraba a Dubrovnik cereales del sur de Italia y Sicilia, gracias a los privilegios que le otorgaron los monarcas napolitanos. 

A lo largo de su vida protagonizó numerosas misiones diplomáticas. En una ocasión escoltó a Erik de Pomerania, gobernante de la Unión Kalmar que regresaba de Tierra Santa y pasó por Dubrovnik. La ciudad equipó una galera y le concedió una escolta, puesta bajo el mando de Gundulic. 

En 1433 el gobierno de la República de Ragusa envió una comitiva encabezada por Gundulic, a felicitar al déspota serbio Brankovic, por el matrimonio de su hija Mara con el sultán Murad II. De paso pidió ayuda al serbio para tratar con el soberano otomano. Más tarde fue nombrado como uno de los supervisores de las obras para el suministro de agua de Dubrovnik. 

Paladin Gundulic se fue ganando la confianza del rey de Nápoles Fernando I (Ferrante I), que lo contrató para mantener una conexión permanente con el señor de la guerra albanés, Skanderbeg.


miércoles, 10 de octubre de 2018

LA REVUELTA ALBANESA DE ANDREA THOPIA Y GERGJ ARIANITI.



Tradicionalmente se considera que la Edad Media echa el telón en 1453, el año en que los turcos de Mehmet II conquistan Constantinopla, sin embargo, como cabe suponer, los ejércitos otomanos llevaban varias décadas pululando por la región. Uno de los territorios que quedó completamente absorbido por el Imperio de la Sublime Puerta fue Albania. El proceso de conquista fue largo y complicado. 

Dos señores locales de rancio abolengo, Andrea Thopia y Gergj Arianiti, lideraron el primer levantamiento serio y generalizado contra los turcos, que acababan de aterrizar en suelo albanés. Fueron cuatro años (1432 – 1436) de escaramuzas, emboscadas, resistencia y guerra abierta. 

Los motivos de este levantamiento contra el invasor no tienen nada que ver ni con el amor a la libertad, ni con el patriotismo, ni con nada parecido a un nacionalismo, que en esta época aún no existía. El verdadero motivo es algo mucho más mundano. A partir de la batalla de Savra (1385) los turcos comenzaron a penetrar y a controlar el territorio albanés, y poco a poco, las autoridades otomanas iban sustituyendo a los señores feudales locales por sipahis otomanos, en su mayoría procedentes de Anatolia. Esta sustitución de la nobleza local por señores afines al todopoderoso sultán, vino acompañada por un incremento de la carga impositiva que debían tributar los campesino y por el devsirne; el reclutamiento obligatorio de jóvenes albaneses para integrar el ejército imperial, una práctica que llevaba consigo, además, la conversión al Islam. 

Los cambios en la administración del territorio y el fuerte aumento de los impuestos creo un vínculo entre nobles y campesinos, imprescindible para llevar a cabo un levantamiento armado frente al invasor. El terreno había sido abonado para que estallase la guerra. 

Andrea Thopia comenzó la revuelta en 1432 derrotando a un pequeño destacamento del ejército turco en el centro de Albania. Esta victoria insufló animos a otros nobles, como Gergj Arianiti, que poseía tierras a lo largo del curso medio del río Shkumbi. Ante la noticia – que después resultó falsa – de la muerte del sultán Murad II, Arianiti levantó en armas a los miembros de su tribu. 

La revuelta era imparable y se extendió rápidamente por toda Albania, desde Vlöre hasta Skodra. En tres años los rebeldes derrotaron a otros tantos ejércitos otomanos, incluido la gran fuerza dirigida por Ishak bey, gobernador otomano de Skopje. 

Aprovechando la coyuntura, Nicolás Dukagjini, recuperó los territoros que habían pertenecido a su familia antes de la llegada de los otomanos, y automáticamente se sometió a la soberanía de Venecia (el otro gallo del corral). Más tarde conquista la ciudad de Dagnum, que también se la cede a la república veneciana. Los venecianos no querían provocar al sultán, y deciden rechazar el ofrecimiento de Dukagjini y rompen relaciones con él. Como muestra de buena voluntad restituyen Dagnum a los otomanos. 

En estos momentos, y llamado por sus familiares para unirse a la rebelión, Skanderbeg, quizás esperando una ocasión más propicia, no hizo nada, permaneció en el este, cumpliendo sus obligaciones con el sultán. 

En 1436, y decididos a acabar de una vez por todas con la revuelta, los otomanos envían un formidable ejército a Albania. La campaña fue salvaje, se masacraron aldeas y se levantaron pirámides con los cráneos de las víctimas. Las tropas también arrasaron algunas regiones del norte del Epiro. 

Los otomanos, tan diplomaticos y prácticos como los antiguos romanos, ofrecieron tierras y ciertos privilegios a los nobles que aceptaron su soberanía, mientras, Gergj Arianiti, prosiblemente el albanés que más éxitos cosechó, marchó a las montañas, reunió un grupo de seguidores y continuó con la guerrilla de resistencia antiotomana. Nunca pudo ser sometido y aún estaba activo cuando estalló la gran revuelta de Skanderbeg en 1443.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

ALEXANDRU I ALDEA.




Alexandru I Aldea, hijo del histórico Mircea el Viejo, fue voivoda (o príncipe) de Valaquia entre 1431 y 1436, y desarrolló su gobierno desde la corte de Targoviste. Accedió al poder derrocando a un miembro del clan enemigo de los danesti, concretamente a Dan II, y fue capaz, gracias a su habilidad, de mantener el trono un tiempo relativamente largo, cinco años, una auténtica proeza para los tiempos que corrían.

En su conquista del principado contó con la inestimable ayuda de los turcos, y posiblemente también del voivoda moldavo Alexandru cel Bun (Alejandro el Bueno). Debido a la inestabilidad de la región, Aldea tuvo que hacer un guiño a los húngaros, algo que no sentó nada bien al sultán Murad II . La reacción fue inmediata y Alexandru Aldea no tuvo más remedio que arrodillarse. Acudió a Edirne, rindió pleitesía al sultán, prometió el envío de jóvenes de la nobleza para ser entrenados como jenízaros y aceptó acompañar a los turcos en una campaña por Transilvania y Hungría. 

En 1432 finalizaba la tregua de tres años acordada por Segismundo de Luxemburgo y el gobernante otomano, y el turco aprovechó que el rey de Hungría tenía otros problemas que resolver en Centroeuropa, para eliminar la peligrosa influencia húngara en aquellas tierras. Al valaco no le quedó otra que participar en la expedición de saqueo, pero algunas cartas enviadas a los burgueses de Brasov, hacen suponer su intención de traicionar a los turcos una vez que pisasen suelo transilvano. De cualquier forma terminó despertando los recelos de Segismundo, que tenía en el hermanastro de Alexandru, Vlad (futuro Vlad II ) a su protegido y pretendiente al trono valaco. 

El final de su reinado (¿1435?) hay que ponerlo en relación con una fugaz incursión encabezada por el propio Vlad II que atravesó los Cárpatos y lo venció en batalla. Si los turcos apoyaron a Alexandru en esta ocasión, o no lo hicieron, es algo que nunca sabremos con seguridad. Es cierto que la política otomana en la región fue siempre convertir a los levantiscos voivodas en sus vasallos. Tampoco conocemos con que tropas contó Vlad.

Alexandru I murió en 1436, de muerte natural o de enfermedad, porque cosa rara, no existen rumores sobre envenenamiento o asesinato. A Alexandru le tocó vivir una época turbulenta, Valaquia cambió de príncipe una veintena de veces en cien años, y tuvo siempre que nadar entre dos aguas, Hungría en una orilla, y el Imperio Otomano en la de enfrente. Un hombre más piadoso que político, estuvo siempre preocupado por la salvación eterna, y para congraciarse con el Creador, realizó generosas donaciones a iglesias y monasterios, como al de Cozia o al del Monte Athos. 

sábado, 7 de noviembre de 2015

MEHMET II



Mehmet II Fatih, se consideraba el próximo Conquistador del Mundo. Un auténtico hombre de estado del Renacimmiento, valiente, poco escrupuloso, culto y cruel. Mehmet fue nombrado sultán siendo casi un niño, poco más que un adolescente, cuando su padre Murad II, un tanto agotado de ejercer, decidió abandonar el poder. Sin embargo, para vestir de dramatismo su historia personal, los acuciante problemas obligaron a Murad II a retomar el poder, y a Mehmet solo le quedaba esperar, observar y aprender de la experiencia de su padre. Muerto Murad II, Mehmet puso todo su empeño en someter, de una vez y para siempre, al cuasi eterno Imperio Bizantino.

Tomó Constantinopla, fortaleció el poder turco en Europa y lo gobernó con mano firme. Reorganizó la administración estatal, se apoyó en los jenízaros para reforzar la autoridad imperial y tenía su cabeza un ambicioso proyecto imperial, integrar en un inmenso estado a turcos, mongoles, cristianos y musulmanes.

Después de su éxito en Constantinopla y aprovechando el terrible impacto, anexionó Grecia, completó la conquista de Serbia a pesar de su derrota ante las puertas de Belgrado (cuya defensa dirigió Janos Hunyadi), y sometió con éxito Valaquia (con Vlad III como enemigo y aliado) y Albania (aunque solo tras la muerte de Jorge Castriota “Skanderbeg”). Como colofón proyectó invadir Italia y disponía incluso de una base de operaciones en Otranto, tomada después de una audaz campaña, pero el fracaso en el intento de conquistar la isla de Rodas frustró este ambicioso sueño.

Mehmet II, una mente inquieta, poseía una educación excepcional, era políglota (era capaz de hablar árabe, persa, hebreo, griego y latín), cultivaba por igual aficiones literarias e intereses científicos, y encargó la construcción de un lujoso palacio, Topkapi. Poco después del revés en Rodas, el sultán conquistador murió, posiblemente envenenado, por su médico Yakub Pasa, que trabajaba para los venecianos. Como castigo fue linchado por los fieles jenízaros. En el momento de su muerte, Mehmet era el sultán más grande de su glorioso linaje.


jueves, 5 de noviembre de 2015

MURAD II



Murad II preparó el terreno, colocó un yunque, y su hijo Mehmet II golpeó con su martillo, conquistó Bizancio y ganó la gloria. Hijo de Mehmet I , Murad II fue uno de los grandes sultanes turcos de finales de la Edad Media (una Edad Media que entre él y su hijo se encargaron de finiquitar). Actuó siempre con contundencia contra los estados critianos en general y contra Bizancio en particular.

Enfadado con el emperador bizantino puso sitio a la ciudad (1422) en lo que creemos entrever un ensayo para la conquista definitiva de la capital. Tras meses de infructuoso asedio, Murad II se retiró, no sin antes firmar las paces con el emperador. Una paz que le daba la tranquilidad suficiente para lanzarse hacia occidente.

Plantó cara a todos los ejércitos cristianos y desbarató todas la cruzadas (mal) organizadas por unos reyes que no tenían ni la más remota idea de como combatir a los turcos. Tras aplastar en Varna (1444) la última cruzada cristiana, hastiado del poder, y quizá demasiado cansado, un anciano Murad abdicó en su joven (e inexperto) hijo Mehtmet II. Sin embargo, una serie de contratiempos le obligaron a retomar el poder. Eso sí, con su hijo siempre a su lado, aprendiendo todo lo necesario para convertirse en un gran conquistador.

La última gran victoria de Murad II fue la conocida como segunda Batalla de Kosovo (1448), pues murió un poco después (1451), tras sufrir un varapalo en el sitio de Krujë. Y es que fue en Albania donde Murad II cosechó su único fracaso militar frente a la heroica resistencia de Skanderbeg, al que nunca consiguió someter.


domingo, 1 de noviembre de 2015

MEHMET I



Al sultán Mehmet I le tocó bailar con la más fea y capear el temporal que se precipitó sobre el Imperio Otomano tras la desparición de Bayaceto I. Pero el joven Mehmet I fue capaz de superar todas las dificultades. A la muerte de su padre Bayaceto, luchó contra sus hermanos (y sus respectivos aliados) en una cruenta guerra civil que se prolongó durante casi una década, los venció y se encumbró el poder.

Desde el trono imperial acabó con la crisis interna, recompuso la unidad quebrada por las flechas mongolas e inició el nuevo engrandecimiento del Imperio de la Media Luna. Con un ánimo más pacífico que guerrero, Mehmet I mantuvo la paz hasta su muerte en 1421. Y como colofón a su reinado designó como sucesor a uno de los grandes conquistadores otomanos; su hijo Murad II.

miércoles, 21 de octubre de 2015

EL DEVSHIRME.



El “devshirme” era una institución turca otomana desarrollada en época de Murad II, encaminada a crear una guardia de corps completamente leal al Sultán y a la Sublime Puerta. El devshirme se basaba en el reclutamiento forzoso de jóvenes cristianos destacados, hijos de vasallos y de príncipes, de señores y de campesinos sometidos, originarios principalmente en los Balcanes. Estos jóvenes cristianos eran separados de su familia, trasladados a territorio turco, convertidos al Islam, instruidos e incorporados al ejército. Algunos de ellos ganaron gran reputación luchando, paradójicamente, contra el turco, como el infame Vlad el Empalador , o el señor albanés Jorge Castriota "Skanderbeg" .... otros por el contrario prestaron grandes servicios al Imperio. Obligados a jurar fidelidad vitalicia, eran utilizados para contrarrestar el creciente poder de la abolenga aristocracia turca. Mehmet II, sin ir más lejos, se apoyó en ellos para enfrentarse a sus enemigos íntimos, y de paso fortalecer su poder. 

Cada cinco años, los muchachos cristianos entre diez y quince años debían presentarse ante los funcionarios que realizaban la selección en la zona europea. Los más cualificados eran elegidos para el servicio, y el número solía oscilar entre 2.000 y 12.000, de acuerdo con las necesidades del momento. Los chicos seleccionados eran sometidos a un durísimo programa de integración total. Eran desvinculados de sus familias, aprendían turco, y según sus aptitudes (y actitudes) podían acceder a cualquier puesto de la corte, incluido el de Gran Visir. La mayoría se alistaban en el cuerpo de los jenízaros y pasaban a formar parte de la infantería más reputada de toda Europa.


sábado, 29 de agosto de 2015

EL HÉROE ALBANÉS SKANDERBEG SEGÚN LA PLUMA DE EDWARD GIBBON.



En punto a heroísmo se suelen emparejar Juan Huniades y Scanderbeg, y ambos se hacen acreedores a nuestra recomendación, empleando colmadamente las armas otomanas, fueron dilatando el vuelco del Imperio griego.

Juan Castriota , padre de Scanderbeg , era un principe hereditario de un distrito reducido del Epiro o Albania, en las serranías cercanas al mar Adriatico. Ajeno de contrarrestar el poderío del sultán, Castriota tiene que avenirse a las condiciones violentísimas de paz tributaria, entregando sus cuatro hijos por prendas de su lealtad; y aquellos jóvenes cristianos, tras padecer los rigores de la circuncisión, tienen que imbuirse en la religión mahometana, y luego militar entre los turcos, según su sistema y disciplina. Los tres hermanos mayores andan revueltos en el tropel de la servidumbre, y no cabe comprobar la certeza o falsedad del veneno a que se atribuyen sus muertes. Mas queda desvanecido aquel recelo con el trato paternal que logra Jorge Castriota, el cuarto hermano, quien a los asomos de su mocedad, descuella con el brío y la superioridad de todo un soldado. El vuelco seguido de un tártaro y dos persas que osan retar a la misma corte turca, le granjea la privanza de Amurates, y el apellido turco de Scanderbeg (Iskender Beg) o el señor Alejandro, es un recuerdo perpetuo de su nombradía y servidumbre. Queda el principado de su padre constituido en provincia, compensandole aquel quebranto con la jerarquía y dictado de Sangiak, que es el mando de cinco mil caballos, y el arranque fundamental para ascender a los empleos supremos del Imperio. Sobresale en las guerras de Europa, y de Asia; y no podemos menos de sonreírnos del artificio o credulidad del historiador, quien da por supuesto, que en toda refriega se desentendía de los cristianos, abalanzándose con brazo fulminante sobre los enemigos musulmanes. La gloria de Huniades centellea sin asomo de vituperios batallando mas y mas por la religión y la patria; pero los émulos de su competidor, encareciendo su patriotismo, lo apodan apostata y traidor. Para el concepto de los cristianos, suena Scanderbeg en rebeldía con los agravios de su padre, la muerte confusa de sus tres hermanos, su propio desdoro y la servidumbre de su país, al paso que idolatran el afán caballeroso, aunque tardío, con que acudió aclamado y engrandeciendo la fe y la independencia de sus antepasados. Mas desde la edad de nueve anos, vive empapado en las doctrinas del Alcoran, desconoce el Evangelio; la autoridad y la costumbre labran la religión de toda soldadesca, ni cabe alcanzar como y con que iluminación repentina pudo a los cuarenta aparecersele el Espíritu. Mas acendrados e inexpugnables a todo embate de interés o venganza fueran sus motivos, si estallara su cadena desde el primer trance de imponerle su esclavitud: pero media largo olvido y desdora su derecho fundamental, y por cada ano la obediencia y ascensos se va estrechando de nuevo el vinculo mutuo entre el sultán y el súbdito. Si Scanderbeg abrió de antemano la creencia del cristianismo y el animo de su rebeldía, todo pecho pundonoroso abominara del rastrero disimulo, que sigue viviendo ruinmente para luego desmandarse, prometiendo únicamente para perjurarse , y hermanándose eficazmamente con el empeño de perder temporal y espiritualmente tantos miles de sus desventurados compañeros . Elogiaremos por ventura la correspondencia reservada, mientras esta mandando la vanguardia del ejercito turco? . Disculparemos aquella deserción alevosa que brinda con la victoria a los enemigos de su bienhechor? En la revuelta de un descalabro, clava la vista en el reis effendi, o secretario principal, y con la daga al pecho le arrebata el firman, o la patente del gobierno de Albania, y matando al notario y los suyos, precave el resultado de quedar el golpe descubierto. Se escudo con denodados compañeros, a quienes comunica su intento, huye de noche, y arrebatadamente marcha y se resguarda en las serranías paternas. Presenta el mandato regio en Croya y se le franquean las puertas, y apenas se posesiona de la fortaleza, Jorge Castriota arroja la máscara de tanto disimulo, abjura del Profeta y el sultán y se pregona a si mismo, como vengador de su alcurnia y de su patria. Al eco de religión y libertad, estalla una rebelión general, los albanos, casta guerrera, se aferran unánimes en vivir y morir con su príncipe hereditario, y las guarniciones otomanas tienen que avenirse a la alternativa del martirio o el bautismo. Se juntan los estados del Epiro y nombran a Scanderbg caudillo de la guerra turca, comprometiéndose los aliados a acudir con su cuota respectiva de gente y caudales. Contribuciones, posesiones patrimoniales y las salinas de Selina rinden anualmente hasta doscientos mil ducados, y el todo, con un leve cercen para el lujo indispensable, se aboca a las urgencias publicas. Es popular en sus modales, pero severísimo en la disciplina; en sus reales no tiene cabida el menor vicio; su ejemplo robustece la autoridad militar; y bajo su mando son los albanos invencibles en su propio concepto, y sobre todo en el de sus enemigos. Acuden al eco de su nombradia los prohombres mas esclarecidos para sus aventuras, en Francia y en Germania, y solicitan entrar a su servicio; su ejercito permanente se reducía a ocho mil caballos y siete mil infantes; menguados eran los cuadrúpedos para los jinetes diestrísimos; y desde luego se hizo cargo de los inconvenientes y ventajas de sus muchas serranías, y al resplandor de señales muy combinadas, la nación entera tenia que acudir a sus respectivos puntos. Contrarresta Scanderbeg, con armas tan desiguales, por espacio de veintitrés años todo el poderio otomano, y el rebelde burla, perseguido con menosprecio y con sana implacable, el embate de dos emperadores, Amurates II y su hijo mayor. Entra Amurates en Albania acaudillando sesenta mil caballos y cuarenta mil jenízaros, logra ir asolando el país abierto, ocupar luego las poblaciones indefensas, trocar las iglesias en mezquitas, circuncidar a los niños cristianos, y matar a los adultos pertinaces que cautiva: pero todas sus conquistas se limitan a la escasa fortaleza de Sletigrado, y aun la guarnición siempre invicta se rindió con un ardid vulgarísimo, y por un escrúpulo supersticioso. Retirase Amurates con vergonzoso quebranto de los muros de Croya, y de su castillo, residencia del soberano; este sigue al enemigo, quien ya en el mismo sitio, ya en su retirada, le hostiliza día y noche, y desaparece y embiste casi invenciblemente, y aquel desengaño acibara, y tal vez acorta, los postreros días del sultán desesperado. Remuerde también el mismo gusano el pecho de Mohamed II, quien rebosando de triunfos, tiene que avenirse a negociar por medio de sus lugartenientes una tregua, y entretanto el príncipe albano logra la suma nombradia de campeon certero e incontrastable de la independencia nacional. El entusiasmo de la religión y de sus proezas caballerescas lo ha endiosado con los dictados de Alejandro y Pirro, ni se ruborizaron estos de reconocer por compañero a su gran paisano; pero su menguado señorío, y apocadas fuerzas lo rezagan a larguísima distancia de aquellos prohombres antiguos triunfadores, ya de Oriente, ya de las legiones romanas. Sus brillantísimas hazanas, los bajaes que dio al través, los ejercito que arrollo, y los tres mil turcos que degolló con su propia mano, todo tiene que pesarse en la balanza de una critica desconfiada.

Contra enemigos idiotas, y allá en las lóbregas soledades del Epiro, sus biógrafos parcialísimos, pueden a su salvo y a sus anchuras novelar hasta lo sumo; pero aquellas patrañas quedan expuestas a la luz de la historia italiana, y su relación fabulosa de expedición a Nápoles, tramontando el Adriático al frente de ochocientos caballos para sostener a su monarca, tan solo redunda en desconcepto de todo el contenido de sus hazañas. Pudieran confesar, sin desmán para su nombradia, que por fin el poderío otomano vino a postrarlo, y en su trance apuradísimo acudió al papa Pio II para refugiarse en el Estado eclesiástico, y exhaustos quedaban sus recursos, puesto que Scanderbeg feneció como fugitivo en Liso, perteneciente al territorio veneciano. Vencedores los turcos atropellaron su sepulcro; pero los jenízaros engastando los huesos en sus brazaletes, manifestaron con aquel desvarío supersticioso, su acatamiento involuntario al desventurado heroísmo. El exterminio ejecutivo de su patria podrá arrancar su realce a la gloria del prohombre; mas si se dedicara a contrapesar las resultas de la sumisión o de la resistencia, un verdadero patricio quizás se desentendiera de contrarresto tan inasequible, y cifrado con todo en la vida y el desempeño de un solo individuo. Esperanzo tal vez Scanderbeg equivocadamente, que el papa, el rey de Nápoles y la República veneciana acudiría al socorro de un pueblo cristiano, antemural de la costa britanica y del estrecho transito de Grecia a Italia; pero en fin su hijo tierno se salva del naufragio nacional; logran los Castriotas la investidura de un ducado napolitano, y su sangre campea todavía en las primeras alcurnias del reino. Una colonia de albanos fugitivos plantea su morada en Calabria, conservando todavia ahora mismo el habla y las costumbres de sus antepasados.

Dilatadísima es mi carrera de la decadencia y ruina del Imperio Romano . . . .
(Historia de la Decadencia y
la caída del Imperio Romano.

Tomo IV).

viernes, 29 de mayo de 2015

ALBANIA MEDIEVAL SEGÚN ENEAS SILVIO.



Eneas Silvio Piccolomini (1405 - 1464), que se convirtió en papa adoptando el nombre de Pío II, fue uno de los humanistas más destacado de su tiempo, preocupado por la situación política, económica, religiosa y cultural que vivía el continente Europeo en los años finales de la Edad Media. Autor de una obra denominada "La Europa de mi tiempo" donde realiza un profundo análisis de la situación geopolítica del continente, prestando especial atención al peligro que representaba el Imperio Otomano. 

Sobre Albania, territorio situado entre Dirraquio y Apolonia. 

"Lo que ahora se llama Albania fue antaño  la porción de Macedonia que mira a occidente. Hemos revelado que se halla entre Dirraquio y Apolonia, ciudades nada oscuras en los primeros siglos. La lengua de este pueblo no la entienden ni griegos ni ilirios. Pensamos que esta raza vino antaño desde Albania la que dicen que está junto a la Cólquida en la Escitia asiática, pues con frecuencia invasiones bárbaras se han asentado en provincias de Grecia e Italia.

En este territorio fue poderoso Camusa, que pese a haber nacido de padres cristianos, se mostró poco constante en la fe católica y se desvió hacia la locura de Mahoma. Pero menospreció la religión mahometana tan frívolamente como había abandonado la cristiana. Volvió en efecto a la creencia de sus padres y, a pesar de haberse burlado de ambas religiones sin ser leal con ninguna, prefirió morir como cristiano antes que como turco. Falleció de enfermedad poco después del desastre de Constantinopla.

Fue su sucesor y heredero Jorge Scanderbeg, hijo de familia noble, que pasó casi la vida entera luchando en defensa de la cristiandad y derrotó y aplastó a muchos y nutridos escuadrones turcos. Fue el único en cierto modo que mantuvo aquella comarca dentro de la religión de Cristo, aunque hoy dicen que después de tantos ataques enemigos se encuentra en su mayor parte desierta. El rey Alfonso envió soldados muchas veces a Albania y defendió contra los turcos la ciudad de Croia cuando cayó en su poder. Un sobrino de Scanderbeg, hijo de un hermano suyo y partidario de los turcos, conspiraba contra él, fue descubierto, enviado ante el rey Alfonso y encarcelado. También el pontífice romano Calixto llegó a enviar no pocas ayudas pecunarias a Scanderbeg. Valona es una ciudad de Albania no muy grande, situada en un puerto de mar, desde donde la travesía hasta Italia es muy corta. El primero de los turcos que la ocupó fue Bayaceto. Cuando se sublevó la reconquistó Amurates. No sé qué desastres amenazan a Italia".

jueves, 30 de abril de 2015

MARA BRANKOVIC.



Mientras las mujeres de las clases populares y humildes tenían como función social ser madre y mantener el hogar, las féminas de la aristocracia eran utilizadas para forjar alianzas, sellar pactos indisolubles y firmar la paz después de la guerra. Mara Brankovic - conocida también como Sultana Marija , hija del déspota serbio Durad Brankovic y la bizantina Irene Cantacucena contrajo matrimonio con el sultán Murad II, para asegurar las fronteras y la estabilidad del débil principado de su padre. Probablemente el matrimonio no se consumó y tras la muerte de su esposo, Mara formó parte activa de la corte de su hijastro Mehmet II, actuando incluso en embajadas ante la República de Venecia.  

martes, 28 de abril de 2015

BATALLA DE TORVIOLLI.

La primera victoria de Skanderbeg.



La batalla de Torviolli, también conocida como batalla de Dibra, fue el primer enfrentamiento significativo entre el Imperio Otomano y las tropas de la Liga de Lezhë comandadas por el albanés Skanderbeg  . La Liga de Lezhë fue una especie de confederación tribal formada por todos los señores y líderes albaneses que se oponían a la conquista turca de sus territorios. Hay quien ha querido ver, sin mucha fortuna quizá, en esta organización "the first all-Albanian state".

La batalla de Torviolli sucedió algunos meses después de las victorias del húngaro Janos Hunyadi contra los otomanos durante la "Campaña Larga" (1443-1444). Precisamente el movimiento de resistencia albanés, encabezado por Jorge Castriota Skanderbeg, comienza justo después de la cruzada húngara, concretamente tras las Batalla de Nis.

Para castigar la deserción de Skanderbeg y sus trescientos albaneses, el sultán - Murad II - envió un ejército de 20 - 25.000 hombres dirigidos por Alí Pasha. La columna otomana penetró en territorio albanés siguiendo el curso del río Drin, desde el Norte hacia el Sur, dirigiéndose a la importante región donde se alzaba la fortaleza de Krujë. Las fuerzas albanesas, unos 10 - 15.000 hombres reclutados entre los miembros de la Liga de Lezhë estaban comandados por Skanderbeg, que contó con su sobrino Hamza Castrioti y su inseparable Vrana Konti, como lugartenientes.

La valerosa infantería albanesa plantó cara al superior ejército otomano en la llanura de Domosdovi, al sureste de Albania. En la mañana del 29 de Junio de 1444 los albaneses se dividieron en tres grupos y pretendieron que los otomanos fuesen penetrando en las gargantas de Torviolli, simulando una fuga, retirándose a las montañas y bosques circundantes. Ali Pasha pensó que el enemigo huía aterrado ante la presencia de su poderoso ejército, y envió a su caballería seguro de la victoria. Los albaneses se reagruparon y atacaron a los turcos desplegados en la garganta, el frente albanés aguantó la embestida, los flancos fueron reforzados por la caballería y desde los bosques y riscos los guerreros de Skanderbeg cayeron por sorpresa sobre los envalentonados turcos. La trampa había funcionado y en un corto lapso de tiempo los otomanos fueron completamente derrotados.


La victoria de Skanderbeg en Torviolli sirvió para confirmar su autoridad sobre la Liga de Lezhë, impulsó la confianza albanesa en su desigual lucha contra la Sublime Puerta y animó a los príncipes occidentales y al Papado a organizar una nueva cruzada contra el Turco. Torviolli fue la primera gran victoria de Skanderbeg, a partir de la cual comenzó a forzar su leyenda de general invencible, pues muchos fueron los enfrentamientos con el Imperio Otomano, y pocas las derrotas.  

jueves, 19 de febrero de 2015

DURAD BRANKOVIC



Durad Brankovic - o Jorge Brankovic - intentó por todos los medios posibles conservar la cultura serbia ante el empuje destructivo de los otomanos. Durad fue hijo de Vuk Brankovic y Mara Lazarevic (hija del Zar Lazar ), y sucedió a su tío Esteban Lazarevic al frente del Despotado Serbio, los últimos despojos del gran Imperio Serbio medieval. Cuando los turcos conquistaron Krusevac, mudó su capital a Smederevo, cerca de Belgrado, donde logró reunir una importante biblioteca con textos en lengua eslava, en latín y en griego, convirtiéndola en un importante centro de cultura serbia.

Los turcos la ocuparon en 1439 y Durad comenzó un largo peregrinar que le llevó a Zagreb , a Budva, a Zeta y a Dubrovnik . Los otomanos exigieron a los senadores de Ragusa la devolución de Brankovic, a lo que estos se negaron alegando dos poderosas razones: Dubrovnik era una ciudad libre que aceptaba a cualquiera,  y que era mejor que Durad permaneciese allí, ya que de esta manera no intentaría nada contra los intereses turcos. 


Se alió con los húngaros y acompañó a Janos Hunyadi en su Campaña Larga, participando por ejemplo en la Batalla de Nis . Hizo de embajador ante Murad II, al que ofreció su propia hija, Mara Brankovic como esposa, contribuyendo a la firma de la Paz de Szeged entre cristianos y turcos. Una paz demasiado breve. Como recompensa el sultán devolvió a Durad su capital, Smederevo.

Durad Brankovic intentó estar presente en todos los frentes: se casó con Irene Cantacucena, una de las nietas de Juan VI Cantacuceno, en 1430 envió a uno de sus hijos a luchar junto al albanés Gjon Kastrioti, y viendo que se avecinaba el desastre cristiano se negó a participar en la fracasada Cruzada de Varna. 

A partir de ese momento se alineó en el bando de su yerno y en 1448 cuando Hunyadi regresaba a Hungría tras ser derrotado en la Segunda Batalla de Kosovo, fue retenido por el déspota serbio. Se cuenta además que Durad Brankovic cortó el camino a los albaneses de Skanderbeg que pretendían participar en la batalla al lado de los húngaros.

Y lo que son las cosas, precisamente Hunyadi con su brillante victoria sobre los turcos en el cerco de Belgrado, posibilitó que Durad Brankovic recuperase buena parte de su territorio, tras la consiguiente retirada del sultán turco a Edirne. En diciembre de ese mismo año, 1456, a los 79 años de edad, murió el déspota Brankovic, dejando a su querida serbia en una estado de agonizante fragilidad frente al Turco. 

jueves, 12 de febrero de 2015

BATALLA DE NIS

El día que Skanderbeg se quitó el turbante. 


Cada día cuenta. Cada acontecimiento que nos ocurre (seamos o no el protagonista) marca nuestra existencia. A veces pasan desapercibidos y no somos capaces de comprender su alcance. Con la historia sucede lo mismo, hechos que parecen insignificantes, olvidados por la mayoría, tuvieron gran trascendencia para mucha gente, pero raramente alguien los recuerda. Esto es lo que sucede con la batalla de Nis. 

La batalla de Nis es una más de la larga lista de victorias del paladín transilvano Janos Hunyadi , en este caso concreto, circunscrita a la denominada Campaña Larga. En realidad se incluyen cinco choques armados entre el ejército cristianos y tres cuerpos diferentes del ejército turco. En el primer envite fue tomada la exigua guarnición de Nis. Nis, transliterada a veces en la forma de Nish, es una ciudad serbia ubicada sobre el río Nisava, famosa por ser el lugar de nacimiento del emperador Constantino el Grande. Una de las ciudades más antiguas de los Balcanes, una puerta entre Oriente y Occidente, situada en un cruce de autopistas que unen Europa con Asia Menor.

A continuación se producen tres choques sucesivos contra otros tantos ejércitos otomanos, que avanzaban desde diferentes posiciones. Y finalmente una batalla frente a los restos de los tres ejércitos derrotados que se habían recompuesto a duras penas. 

En esta campaña larga, el comandante húngaro estuvo asistido por el representante papal Giuliano Cesarini, el rey de Hungría y de Polonia, Vladislao III Jagellón, por Nicolás Ujlaki , y por el serbio Durad Brankovic. Por parte de los turcos sus principales oficiales fueron Kasim Pasha, Turakhan de Beg, Isak Beg y Skanderbeg. 

El 3 ó 4 de noviembre de 1443 el ejército cristiano (20000 húngaros, 5000 polacos y 8000 serbios) desbarataron al ejército otomano (12000 jinetes pesados y un número desconocido de soldados fronterizos) obligándoles a retirarse (momentaneamente) de los Balcanes.

Las consecuencias de la victoria cristiana fueron inmediatas: Murad II cede el trono a su joven hijo Mehmet II, se detiene el avance turco, además se liberan algunos territorios que ya habían sido controlados, Durad Brankovic consigue restaurar temporalmente el despotado de Serbia y la euforia cristiana propició la convocatoria de una nueva cruzada el año siguiente (acabó con el Desastre de Varna). Para los albaneses significó el comienzo de la resistencia y el nacimiento de un símbolo eterno: Skanderbeg .

En la confusión de la derrota, algunos caballeros extranjeros que formaban parte de la hueste otomana, aprovecharon la coyuntura para desertar del ejército turco y volver a su tierra natal, y recuperar las viejas posesiones de su familia; uno de ellos fue Jorge Castriota, Skanderbeg.

Jorge Castriota era el hijo de un noble albanés, Gjon Kastriota, que había pasado buena parte de su vida como rehén de los trucos, una costumbre habitual en la época. Los sultanes se aseguraban la lealtad de sus vasallos manteniendo a sus vástagos como rehenes. Al parecer, según fuentes y opiniones, Castriota fue educado en la fe musulmana y pronto se convirtió en un magnífico militar, que combatía para la Media Luna. Pero todo cambió la noche del 3 al 4 de noviembre. 

En medio del caso reinante, con los soldados de Hunyadi masacrando a los pobres turcos, Skanderbeg arrojó el turbante otomano, y acompañado de 300 jinetes albaneses, entre los que se encontraba su sobrino Hamza, abandonó a sus compañeros de armas y fatiga, renegó de la Media Luna y regresó a su tierra natal. Una vez en Albania organizó la resistencia antiturca y mantuvo en jaque a los sultanes de la Sublime Puerta durante dos décadas, prácticamente hasta el día de su muerte. Sin duda alguna, este momento fue clave para la historia posterior de Albania. 

martes, 16 de septiembre de 2014

SKANDERBEG



Jorge Castriota, de familia noble albanesa pasó parte de su juventud en la corte otomana como rehén, aprendiendo el oficio de la guerra, abrazando el Islam y luchando para la Sublime Puerta. Su habilidad en el campo de batalla le valió el título de "Iskender bey" o "Príncipe Alejandro" por comparación con el Magno, en albanés Skanderbeg o Skenderbeu. Regresó a Albania, renegó de la Media Luna, se puso al frente de un grupo de príncipes y ciudades y dedicó su vida a mantener la independencia de Albania frente al Imperio Otomano.



Pero ¿qué sabemos realmente de Jorge Castriota?. De la persona, no del estadista. Del hombre, no del guerrero. Un tipo inteligente que debía conocerse bien a sí mismo, sabedor de sus virtudes y defectos. Nunca dudó a la hora de ceder el mando de fortalezas y plazas fuertes, para mientras tanto, él hostigar al enemigo desde fuera. Un maestro de la defensa móvil. Nunca quiso arriesgarse a convertirse en un roedor dentro de una ratonera.   Durante dos décadas repelió todos los ataques que le mandaba el sultán otomano. Mantenía a sus generales encastrados y él se dedicaba a hostigar a los turcos que trataban de tomar sus fortalezas.





Ni el sultán Murat II, ni su hijo Mehmet II, el Conquistador de Constantinopla, pudieron doblegarle. Guerrero del águila, espada de la Cristiandad, Atleta de Cristo y Caballero admirado en toda Europa (por amigos, por enemigos). Hábil diplomático, estrechó lazos con Venecia y con Ragusa, contactó con Milán, se acercó al Papa, forjó alianza con Alfonso V de Aragón, y prácticamente todas las cortes de Europa recibieron sus misivas y a sus embajadores. Con Janos Hunyadi, Esteban de Moldavia y Vlad III Dracul, martillo de los turcos. Eficiente jinete y excelente estratega, su defensa móvil frustró una y otra vez las acometidas otomanas, retrasando, la menos hasta su muerte, la inevitable conquista y dominio turco sobre Albania. Hoy en día se le considera héroe (y casi fundador) de su país.


Skanderbeg fue durante toda su vida un guerrero, un hombre de acción. No destacó como fundador de ciudades, ni por sentar las bases de un estado, ni nada parecido. Bien es cierto que la ocasión no era era propicia para crear una entidad estatal. En esos tiempos sólo había una prioridad; sobrevivir hoy, para seguir combatiendo mañana. No obstante, el nacionalismo romántico del siglo XIX y el nuevo estado independiente albanés de principios del XX lo convirtieron en un símbolo patrio. Enver Hoxha, hizo el resto, elevando a Skanderbeg a la consideración de Padre de la Patria. 

sábado, 5 de octubre de 2013

CRIÁBASE EL ALBANÉS




     Criábase el Albanés
     en la corte de Amurates,
     no como prendas captivas
     en rehenes de su padre,
     sino como se crïara
     el mayor de los sultanes,
     del Gran Señor, regalado,
     querido de los bajaes,
     mancebo de altos principios
     y de pensamientos graves,
     de esperanzas vinculadas
     con su generosa sangre,
     gran capitán en las guerras,
     gran cortesano en las paces,
     de los soldados escudo,
     espejo de los galanes.
     Recién venido era entonces
     de vencer, y de ganalles
     al Húngaro dos banderas,
     y al Sofí cuatro estandartes.
     Mas ¿qué aprovecha domar
     invencibles capitanes
     y contraponer el pecho
     a mil peligros mortales,
     si un niño ciego lo vence,
     no más armado que en carnes,
     y en el corazón le deja
     dos arpones penetrantes?
     Dos penetrantes arpones,

     que son los ojos süaves
     de las dos más bellas turcas
     que tiene todo el Levante;
     que no hay turquesas tan finas
     que a sus ojos se comparen,
     discretas en todo extremo
     y de gracias singulares.
     No lo defendió el escudo,
     hecho de finos diamantes,
     porque el amoroso fuego
     es al rayo semejante,
     que el duro hierro en sus manos
     lo disminuye y deshace:
     no para en el hierro Amor,
     que, sin errar tiro, sabe
     poner en el alma el hierro,
     y en la cara las señales.
     Fue tan desdichado en paz,
     cuanto, en la guerra, triunfante,
     rendido, en paz, de mujeres,
     siendo en guerra un fiero Marte;
     bien conoció su valor
     Amor, pues para enlazalle
     (por tener sujeto, Amor,
     al que sujetó al dios Marte),
     un lazo vio que era poco,
     y quiso con dos vendalle.


Romance de Luis de Góngora 
sobre el héroe medieval 
albanés Jorge Castriota, 
conocido como Skanderbeg. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...