domingo, 12 de junio de 2016

ECOSISTEMA MEDIEVAL.



En un biotopo que se extiende desde el mar Mediterráneo a la región septentrional de Laponia, y desde el océano Atlántico a la difusa frontera que marcan el Cáucaso, los Urales y el antiguo Ponto Euxino (entiéndase mar Negro), un medio físico donde se alternan cordilleras, valles y lagunas, costas llanas y suaves con litorales acantilados, recortados y abruptos, se configura un hábitat formado por prados, bosques, ríos, lagos, castillos, ciudades y monasterios, donde conviven un variopinto número de animales políticos, religiosos, y por supuesto muy sociales (un todo integral explicado por el simple, irreal e inflexible modelo de los Tres Órdenes), organizados a partir de diferentes ideas y criterios (todo lo contrario de la inapetente globalización) y todos juntos conforman el riquísimo ecosistema de la Civilización del Occidente Medieval, magistralmente detallada por Jacques Le Goff: monarquías feudales (Francia e Inglaterra), el Sacro Imperio Románo Germánico y el Papado, ciudades libres, párrocos de pueblo, jerarcas de la iglesia (arzobispos y obispos), vasallos de vasallos (duques, condes y marqueses), hansas de comerciantes, gremios de artesanos, cofradías de trabajadores, mestas de ganaderos, hermanos canteros, repúblicas oligárquicas (Venecia y Génova), doctores de la Universidad junto a estudiantes, tunantes y goliardos, mercenarios catalanes, navarros o suizos, piratas vikingos y berberiscos, cruzados y órdenes militares (templarios, teutónicos y hospitalarios), movimientos heréticos (valdenses, cátaros, husitas), jinetes esteparios (mongoles, magiares, turcos) frailes mendicantes (franciscanos, dominicos), monjes reformadores (Cluny, Císter), peregrinos, meretrices, pordioseros y buhoneros....

Nunca en la historia de Europa (ni futura ni pretérita) existió tal variedad de formas organizativas, pero llegó el Renacimiento y todas quedaron sepultadas bajo los inamovibles cimientos del estado moderno; monarquía autoritaria, hacienda, burocracia, funcionariado y ejército. El mundo medieval no era estático, era mucho más dinámico y abierto de lo que los académicos e historiadores anquilosados se encargaron de ilustrar. Un mundo sencillamente diferente del nuestro y en muchos aspectos desconocido e incomprendido. Las guerras y las persecuciones religiosas son algo posteriores, y el siglo XX, con los nacionalismos extremos, totalitarismos, limpiezas étnicas a gran escala y guerras santas más destructivas que nunca, han demostrado que la oscura Edad Media de los libros no han concluído. La perfección del Humanismo e Ilustración ensombrecieron una Europa mucho más brillante y diversa de lo que se atrevieron a pensar.


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