lunes, 6 de junio de 2016

DEVÓNICO, UN VERGEL BAJO LAS AGUAS.




El ser humano en su infinito afán por conocer, define, clasifica, caracteriza y sistematiza toda realidad aprehensible, y divide el tiempo (geológico e histórico) en eones, eras, periodos y edades, para facilitar (en lo posible) su comprensión. El devónico es el cuarto periodo de la Era Paleozoica, entre el silúrico y el carbonífero, comenzó hace unos 408 millones de años y finalizó hace 360 m.a. Su nombre procede del condado de Devon, ubicado en Cornualles (Suroeste de Inglaterra).

Geológicamente es una época de incesante actividad tectónica. A principios del periodo la colisión de las placas Laurentia y Báltica, elevaron el continente de Laurasia (o Euramérica), mientras que el macrocontinente Gondwana dominaba el sur del globo. Por otro lado, en todo el mundo tiene continuidad el clima benigno que caracterizó al periodo anterior (el silúrico).




Las aguas del enorme océano llamada Panthalassa, y pequeños mares (como el que daría origen a Tethys) cubrían la mayor parte del planeta. Estos mares del devónico eran auténticos vergeles, habitados por multitud de criaturas de todo tipo: corales, esponjas, algas, estrellas de mar, trilobites cada vez más vistosos, braquiópodos que alcanzan ahora su mayor éxito, gasterópodos, cefalópodos, como los ortocerátidos con su típica concha alargada, se diversifican los moluscos, florecen los arrecifes y aparecen los primeros ammonites.




En estas nutritivas aguas saladas surgen, por evolución y no por generación espontánea, varias especies de peces: los acorazados placodermos, como el temible dunkleosteus, los tiburones, los sarcopterigios de los que derivan los vertebrados terrestres, como dipnoos (peces pulmonados) y celacantos, y los actinopterigios, grupos de vertebrados que en la actualidad dominan mares, ríos y lagos.

La tierra firme es un reflejo de lo que ocurre en los mares y a lo largo del devónico se desarrollan las primeras especies de plantas vasculares, que en adelante dominarán la flora terrestre. Como consecuencia de este desarrollo se van a formar los primeros bosques y van a surgir sus principales comensales; los insectos. Más adelante comienzan su existencia otros vegetales, como por ejemplo los helechos.



Las plantas vasculares van a propiciar otro acontecimiento trascendental, la formación de cadenas tróficas complejas y el éxito de los vertebrados pioneros de la vida terrestre; los anfibios, entre ellos el famoso Ichthyostega. Los primeros fueron los tetrápodos, anfibios de cuatro patas que debieron evolucionar a partir de peces de agua dulce que eran capaces de sobrevivir un tiempo fuera del líquido elemento.

Arañas, ácaros, escorpiones y otros artrópodos siguen su curso de manera imparable, la vida se va haciendo cada vez más rica, compleja y diversa, a lo largo de un fascinante viaje a través del tiempo.

El final del periodo viene marcado por una gran crisis provocada por la masiva extinción de miles de especies (una más en la larga cadena de la evolución) que afectó más a las aguas que a los continentes; los grandes perjudicados, los corales, que habían dominado los fondos marinos, así como los placodermos que fueron fulminados.
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