jueves, 2 de junio de 2016

LAS LÁGRIMAS DE ZENOBIA.



Tras gobernar el próspero reino de Palmira, dar forma a un interesante imperio que se extendía hasta Egipto y plantas cara a los implacables romanos, la otrora orgullosa Zenobia desfiló derrotada, encadenada y humillada, como una muñeca rota, en el desfile triunfal del emperador Aureliano. Mirada baja y lágrimas de tristeza, rabia e impotencia, surcan las exóticas mejillas de la Reina del Desierto.

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