lunes, 8 de junio de 2026

ITALIA'90. ARGENTINA 0 - CAMERÚN 1.

  


8 de Junio de 1990. Partido inaugural y primera sorpresa del mundial. Argentina 0 - Camerún 1 (Oman Biyick). Grupo B.

 


 

Todos los focos apuntan hacia el mismo jugador, millones de espectadores en todo el mundo deseando que el balón eche a rodar.  

 


Los cameruneses se emplearon con excesiva dureza. El delantero Caniggia lo sufrió en sus propias carnes. El futbolista argentino sustituyó a Ruggeri, que se retiró lesionado,  para ofrecer más velocidad y mordiente a la vanguardia albiceleste. 

 


Un encuentro muy físico que cayó del lado africano. Diego Maradona apenas entró en juego.

 


Bilardo repitió la apuesta de México 86, con un plantel bien conjuntado al servicio de Maradona, concentrando en el medio del campo todos los jugadores posibles. Para el técnico argentino esa es la zona donde se ganan los partidos, de ahí su obsesión por controlarlo. Fue tal la acumulación de hombres en el centro del campo que en más de una ocasión se estorbaron entre ellos. Nepomnyashchy armó una auténtica tela de araña alrededor del Pibe de Oro. Neutralizar a Maradona y cortocircuitar el juego de la selección argentina.

 


La soledad del delantero centro. En principio, y de salida, Bilardo prefiere jugar con un único delantero con Maradona como lanzador. Un hombre que debe estar en constante movimiento, atento a los desplazamientos del "10" y preparado para cualquier balón que llegue al área. 

 


El once que alineó Bilardo para el debut de la albiceleste en Milán. Batista, Pumpido, Sensini, Simon, Fabbri, Ruggeri, Maradona,Burruchaga, Balbo, Basualdo y Lorenzo. Cinco de ellos jugaron cuatro años antes la final frente a la RFA. 

 


Solo cinco supervivientes de México participaron en el début mundialista en Italia. 

 


La caricatura de Guerin Sportivo del gol de la victoria camerunesa.

 

 

Los cameruneses corrieron más, sudaron más y pegaron mucho. 

 


Argentina decepciona en su debut.

 


Falta lateral y balón al área, Francois Oman-Biyick se eleva por encima de cuatro defensores argentinos y conecta un cabezazo, que bate con cierto suspense, a Nery Pumpido. Primera sorpresa. Los Leones Indomables de Camerún comenzaban a rugir.  


Espectacular salto y espectacular imagen, una de las fotografías históricas de la Copa del Mundo. Momento imborrable en la memoria de millones de aficionados al fútbol de todo el mundo. Aquella tarde todos pendientes del césped de un remodelado Giusseppe Meazza. En la previa, el seleccionador de Camerún, el soviético Nepomniaschi, ya advirtió que "Argentina está avisada, seremos la auténtica sorpresa del Mundial".

 


Las selecciones africanas suelen aparecer en las grandes citas rodeadas de polémicas y rumores sobre presiones y manipulación por parte de la clase política del país. En la previa todos los focos estaban centrados en su delantero Omán Biyik. 

 


Maradona, y su lugarteniente Jorge Burruchaga, rodeado de futbolistas africanos. Los cameruneses no se arrugaron ante el Pelusa y los suyos.

 


El defensor Sensini disputa el balón con Makanaky, que se convirtió en una de las grandes sensaciones del verano italiano.

 


Todos contra Diego, por lo civil o por lo criminal. Esa fue una de las consignas en el vestuario camerunés. Destruir el juego en la media cancha y buscar las bandas con la velocidad y la verticalidad de Makanaky y M'Fede. Camerún funcionó como un auténtico equipo, que acabó el partido con nueve jugadores y consiguió derrotar al vigente campeón. El equipo africano disputó su cuarto partido en un mundial y seguía invicto (tres empates en España '82 y esta victoria frente a Argentina). 

 


Las obsesiones de Bilardo. El debut argentino fue como un bandoneón desafinado interpretando un triste tango. Tras el partido el Narigón dejó caer una frase significativa de lo que suponía la derrota "es lo peor que me ha pasado en la vida, es una derrota que no me esperaba". Eso sí en ningún momento quiso reconocer que su planteamiento había sido erróneo. 

 


En el otro banquillo, el seleccionador de Camerún se mostraba eufórico y orgulloso del triunfo. Y aún vaticinaba futuros éxitos a su equipo. 

 

Amo a Maradona porque es un hombre, no un hipócrita. Hipócritas, mezquinos, lameculos, todos aquellos que, bajo la luz del Meazza, pitaron el himno nacional de Argentina. Sí, los aficionados deberían besar la tierra por donde pasa Maradona; por los defectos humanos que pueda tener, siendo de todo menos un santo, pero por el jugador que es. En cambio, le cayeron trombas de silbidos. Deberían habérselos tragado. Y estallar junto a ellos de vergüenza. ¿Pero qué saben estos antiguos asistentes de grada, hoy inmerecidamente ascendidos a tribuna numerada, qué saben de la Argentina cuyo himno pitaron? ¡Por cada italiano digno de ese nombre, cuánto desgarro de amor une a los abuelos que se quedaron allá con la Italia de la que partieron siendo muchachos, con los zapatos rotos y el hambre en la panza! (Vladimiro Caminiti).

 


Brazos al cielo, mirada al infinito, carrera hacia la gloria. Así se celebra un gol. El delantero camerunés brilló más que el astro argentino. Visten de verde y en el centro económico del mundo, llevan sobre los hombros la representación del África Negra, el continente más pobre del mundo.  ¡Qué grande es el fútbol!.

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