martes, 10 de marzo de 2015

HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA.



"Todo fluye", cuanta razón tenía el filósofo de Éfeso, conocido como el Oscuro, Heráclito. Incluso los materiales más inertes, como las rocas, también cambian, "también fluyen". Los procesos geológicos, en su mayoría, son lentos, demasiado lentos como para poder apreciarlos en toda una vida humana. Afortunadamente contamos con los geólogos, que estudian y explican los cambios operados en la superficie de nuestro planeta. Intentaremos exponer brevemente, y de forma sencilla la evolución del relieve de la Península Ibérica. 


El relieve de la Península Ibérica tal como lo conocemos hoy, imprescindible conocerlo para entender con máxima complejidad la Historia de nuestro país, es fruto de una larga evolución geológica de millones de años; lo que en la actualidad es el fondo marino fue un día una abrupta sierra, y las cumbres más elevadas de nuestros montes, pasaron millones de años cubiertos por las aguas del océano. En este continuo proceso de transformación se fueron alternando fases de gran dinamismo (orogénesis) con fases de calma relativa (erosión y sedimentación). Los dos momentos claves en la configuración de la Península Ibérica sucedieron a finales del Paleozoico y a lo largo del Terciario. 

Precámbrico o Era Arcaica (4000 - 600 m.a.). Del mar emergió una banda montañosa arqueada de Noroeste a Sureste, formada por pizarras y neis,que se corresponde con la Galicia actual. También surgieron algunos puntos aislados del Sistema Central y los Montes de Toledo. Este antiguo Macizo Precámbrico fue erosionado y sumergido, casi totalmente, bajo los mares paleozoicos. 


Paleozoico o Era Primaria (600 - 225 m.a.). Durante esta etapa, hace aproximadamente unos 300 millones de años, tuvo lugar la Orogénesis Herciniana.Como resultado de esta orogénesis, emergió el Macizo Hespérico como un enorme titán, de los mares que cubrían la mayor parte de las tierras de la futura Iberia. Estas cordilleras hercinianas estaban compuestas por silicatos, como el granito, la cuarcita y la pizarra. Cuando finalizaron los plegamientos, la acción erosiva arrasará a lo largo del Carbonífero estos nuevos relieves del Macizo Hespérico transformándolos en penillanuras.

En el mismo proceso aparecen también los macizos de Aquitania, Catalano-Balear y del Ebro en el Noreste, y el macizo Bético-Rifeño en el Sureste. En la etapa siguiente fueron arrasados y convertidos en zócalos. 

El Macizo Hespérico, conocido también como Macizo Ibérico o Meseta Ibérica, es el núcleo más antiguo de la Península, y se trata de un zócalo endurecido sobre el que se asienta buena parte de la superficie peninsular actual. Se formó al quedar adosados los nuevos sistemas montañosos a los viejos núcleos del precámbrico. 


Era Secundaria (225 - 68 m.a.). La Era Secundaria fue una época de relativa calma y sosiego geológico sin grandes cataclismos. Predominan la erosión y la sedimentación que seguirán desgastando los viejos relieves hercinianos. Los materiales calizos fueron depositados en dos zonas cubiertas por el mar: el borde oriental de la Meseta y las fosas marinas situadas en las actuales regiones pirenaica y bética. El mar de Thetis separaba las dos grandes masas continentales que existían en la Tierra, Laurasia y Gondwana. 


Era Terciaria (68 - 1'7 m.a.). Si la era Secundaria fue tranquila, la era Terciaria fue todo lo contrario. Una etapa caracterizada por la actividad geológica y la complejidad. El hecho trascendental fue la Orogénesis Alpina, que produjo profundas transformaciones que van configurando poco a poco el aspecto actual de la Península Ibérica. 

* Se levantan las impresionantes cordilleras alpinas, al plegarse los materiales depositados en las las fosas pirenaica y bética entre los macizos antiguos. El Pirineo surge entre los macizos de Aquitania, el Hespérico y el del Ebro, que acabó hundiéndose. Los Sistemas Béticos lo hacen entre el macizo Hespérico y el Bético-Rifeño. 

* Se forman las depresiones prealpinas que van a discurrir de forma paralela a las nuevas cordilleras, la depresión del Ebro que corre paralela al Pirineo y la del Guadalquivir que hace lo propio con las Cordilleras Béticas. 

* La Meseta también sufrió las consecuencias del plegamiento alpino. Basculó ligeramente hacia Occidente jerarquizando de esta forma la red hidrográfica peninsular; los ríos más importantes, excepción hecha del Ebro, a saber, Miño, Duero, Guadiana, Tajo y Guadalquivir, fluyen de Este a Oeste, y desembocan en el Océano. Se forman los rebordes montañosos orientales (región oriental de la Cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico) y meridionales, el propio empuje de las Cordilleras Béticas eleva un escalón; Sierra Morena.

* El zócalo de la Meseta, que estaba formado por materiales rígidos y quebradizos del Paleozocio sufrió fracturas y fallas. Las fallas originaron una estructura constituida por bloques levantados y bloques hundidos. Los bloques levantados formaron el reborde montañoso del norte de la Meseta (Macizo Galaico y región occidental de Cordillera Cantábrica) y las sierras interiores (Sistema Central y Montes de Toledo). Los bloques hundidos dieron lugar a las depresiones interiores, la del Duero en la submeseta norte, y las del Tajo y el Guadiana en la submeseta sur. Las mismas fallas produjeron cierta actividad volcánica en algunas zonas del Campo de Calatrava, Olot, Ampurdán y Cabo de Gata. 

* El Estrecho de Gibraltar se cierra y el Mediterráneo queda aislado durante un millón de años. Transcurrido este tiempo volverá a abrirse separando definitivamente África y Europa (España).

* En otro lugar del Atlántico, la orogénesis alpina abre el fondo marino del que van a emerger rocas volcánicas que estarán en la génesis de las Islas Canarias. 

Cuaternario(1'7 m.a. - actualidad). Durante esta última etapa los fenómenos más destacados son el glaciarismo y la formación de terrazas fluviales, ambos relacionados con las oscilaciones de la temperatura global terrestre.

El glaciarismo afectó a las más altas cordilleras; Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sierra Nevada, originando glaciares de circo, que cuando se fundieron formaron pequeños lagos, y los glaciares de valle, auténticos ríos de hielo.



Las terrazas fluviales, franjas planas y elevadas acumuladas en los márgenes de los ríos, originadas, también, por la alternancia climática del Cuaternario. En época de frío glacial, el caudal del río es escaso, pierde fuerza erosiva y va depositando aluviones en su cauce. En épocas cálidas, aumentan tanto el caudal del río como su capacidad de erosión, de tal forma que ahonda su cauce, dejando suspendidas en los márgenes los aluviones depositados en la fase anterior. Estos aluviones constituyen las terrazas.
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