Las aves que
moran en las cumbres precisan de fuertes vientos para planear, y de
paso aprovechar para ejecutar espectaculares acrobacias aéreas entre
las cimas de las montañas. Entre todas esas aves destaca por encima
del resto, el majestuoso Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus),
una de las aves de mayor tamaño de cuantas viven en el continente
europeo.
Se ha dicho
en alguna ocasión, tal vez con motivo, que el Qebrantahuesos es una
acertada mezcla de águila y buitre, pues su aspecto tiene algo de
ambas rapaces, precisamente las más emblemáticas de nuestros
cielos. Su nombre científico Gypaetus, hace referencia a esta idea,
pues Gyps se buitre en griego y aetós, águila.
Un buitre
territorial y monógamo, conocido también como águila barbuda por
un mechón de plumas negras que le crece alrededor del pico. Ave
carroñera con una depurada técnica para aprovechar hasta el tuétano
de los huesos: los lanza desde el aíre contra las rocas para que se
quiebren y se rompan. De ahí su sonoro nombre.
Una especie
eminentemente montañera, muy ligada a las sierras, macizos y
cordilleras, su hábitat depende de la existencia de grandes paredes
rocosas, donde sitúa sus nidos en cuevas o repisas entre 600 y 2000
metros de altitud, y a la presencia de ungulados domésticos y
silvestres. Habita las montañas de Europa, África y Asia Central y
el Himalaya. En Europa Occidental actualmente existen tres núcleos
de población autóctona; Pirineos, Creta y Córcega, además de una
población reintroducida en los Alpes.
El magnífico
Quebrantahuesos pasa en el aíre mucho más tiempo que el resto de
buitres, incluso es capaz de volar durante el crepúsculo, en
ausencia de corrientes de aires, batiendo sus poderosas alas. En
invierno vuela en las condiciones meteorológicas más adversas. Su
estilo de vuelo, sus maneras y forma, recuerdan mucho al campeón del
vuelo a vela, el Albatros viajero.
En el
territorio de una pareja de Quebrantahuesos se distinguen tres áreas:
el nido y su área inmediata, el área próxima al nido, que suele
ser un valle con ramificaciones y los macizos rocosos que los
envuelven y el área de influencia de la pareja, que se superpone a
la zona de influencia de otras parejas.
Esta es una
rapaz de sorprendentes facetas del comportamiento. Actúa como un
pirata del aire, aprovecha su velocidad de vuelo para perseguir a un
águila real que ha capturado una presa, cuando le da alcance la
acosa y con fuertes aletazos hace que el águila abandone su presa,
que es capturada por el carroñero oportunista.
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