jueves, 11 de febrero de 2016

LLOTJA DE MERCADERS.



La Lonja de los Mercaderes está considerada el más emblemático y significativo del gótico civil valenciano. El símbolo de la riqueza comercial de la ciudad, obra del maestro Pere Compte y de Joan Ibarra, comenzó a construirse en 1483, por iniciativa del Consell General de la Ciutat. En estos años la burguesía mercantil estaba poniendo las bases de una nueva Europa, que se había sacudido el excesivo control de la nobleza, estrechando lazos para ello con la corona.


El edificio está compuesto por tres cuerpos claramente diferenciados; la Sala de Contratación, el Torreón y el Pabellón del Consulado del Mar. En la planta principal se encuentra la gran Sala de Contratación, junto a la capilla y el tribunal del comercio.


Columnas trenzadas alzan las bóvedas que cubren el gran salón, donde mercaderes y comerciantes traían el género y cerraban sus negocios. Sobriedad gótica sin demasiados artificios, el Mediterráneo era aragonés, y estos edificios simbolizan esa talasocracia.


De estilo renacentista es el Pabellón del Consulado del Mar en la primera planta, que se comunica por medio de una escalera de caracol con el Torreón. Un torreón de tres pisos y planta cuadrangular que ilumina toda la estructura.


La lonja en sí pretende ser una especie de plaza, pero completamente cubierta. En el sótano, cámara acorazada de la época se custodiaba el tesoro y los dineros.



El gótico es el triunfo definitivo de la burguesía sobre una anquilosada nobleza que se negaba a progresar. Valencia imita a Flandes, aunque con una centuria de retraso.



Y junto a la lonja abre sus puertas, el enorme mercado de abastos.


Después de visitar Lonja y Mercado de Abastos, puedes comprar el género que más te satisfaga y acercarte al “Trocito de Enmedio” dónde por un módico precio de lo cocinan y te lo sirven. La mejor manera de conocer Valencia.


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