lunes, 9 de marzo de 2015

GYULA DE TRANSILVANIA.



La historia está plagada de personajes semilegendarios (o pseudohistóricos), que existen en la memoria colectiva gracias a la tradición (más que a las pruebas documentales). A pesar de no poder demostrar su existencia (ni lo contrario) ni verificar sus acciones, son imprescindibles para escribir la historia de un país, forjar una identidad y crear un sentimiento de nación. Gyula de Transilvania era hijo de otro caudillo legendario, Töhöton, que integró el grupo de los Siete Jefes Magiares que fundaron Hungría.

El jefe tribal Gyula viajó a Constantinopla y se bautizó según el rito ortodoxo, adoptando de esta manera la fe cristiana. Fue el primer pasao de un largo proceso culminado cincuenta años más tarde por su nieto Esteban , cuando fue bautizado y coronado primer rey de Hungría. Esto sí, según el rito católico occidental. Gyula y el emperador Constantino VII Porfirogénita se hicieron buenos amigos, y cuando regresó a Hungría, Gyula se hizo acompañar por un obispo griego Hierotheos, que comenzó el proceso de evangelizació en la corte principesca que el jefe húngaro había instalado en Esztergom.

Los cronistas húngaros medievales más importantes, Anónymus y Simón de Keza, escribieron que Gyula era el padre de Sarolta , esposa del Gran Principe Geza , y madre, por tanto, de Esteban I el Santo.

"El hijo de Töhötöm fue Horka, y Horka tuvo a Gyula y a Zombor. Gyula tuvo dos hijas: Karold y Sarolta. Sarolta fue la madre del rey San Esteban I. El hijo de Zombor era Gyula el joven, padre de Bolya y Bonyha, jefe tribal que fue sometido por el rey San Esteban, terminando así con la independencia que gozaban algunas tribus húngaras y era inaceptable en el nuevo marco de Estado medieval que se estaba gestando. San Esteban hizo llevar atado a Gyula el joven hasta las tierras húngaras que él dominaba y ahi lo mantuvo en prisión el resto de su vida".


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