jueves, 26 de marzo de 2015

CASTILLO DE ORIHUELA.



Aunque hoy solo son ruinas visibles desde algunos puntos de la ciudad, hubo un tiempo en que era capaz de defender a una ciudad entera y simbolizar con sus recios muros, la prosperidad de la comunidad que allí habitaba. 

El Castillo de Orihuela se ubica a 240 metros de altitud en el monte de San Miguel, dominando y protegiendo a la población que vive, duerme, sueña y muere a sus pies.


Esta antigua alcazaba musulmana, construída sobre una fortificación anterior, reformada y ampliada posteriormente por los cristianos, se situaba en un enclave estratégico dentro de la Veda del Segura, desde el que se podía controlar el paso entre Murcia y Alicante. Para el cronista Jerónimo Zurita, era la auténtica llave del Reino de Valencia. Podemos pensar además, que esta fortaleza tendría algún tipo de vinculación con otras del entorno, como la de Monteagudo, y es posible que incluso pudiesen transmitirse señales desde una a la otra.

Si tenemos en cuenta los grabados de algunos cronistas del siglo XV, las dimensiones de la fortaleza debían ser considerables, distribuyéndose en varios círculos concéntricos de murallas, con la parte noble situada en lo más alto. 

Actualmente se encuentra abandonado, y muchos oriolanos miran hacía arriba y suspiran con tristeza ante la soledad de los restos de su historia y la pasividad de los políticos que podrían hacer algo para recuperar ese trozo imprescindible del pasado de Orihuela.
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