domingo, 8 de marzo de 2015

PIACENZA, UNA CITTÁ DA SCOPRIRE.



Piacenza no se incluye habitualmente entre las ciudades más famosas y turísticas de Italia, sin embargo, un trazado medieval de gran atractivo, bien merecen una visita. Así como un recorrido por su dilatada historia. 

La ciudad fue funda en el 218 a.C. con el nombre de Placentia y el recuerdo de su pasado como colonia romana se hace patente en el centro histórico dividido en calles ortogonales dando forma a una especie de tablero de ajedrez. Un trazado que los griegos conocían como hipodámico. 

Con el advenimiento del Cristianismo, se consagra la primera basílica, la de San Antonio, dedicada al patrón y mártir de la ciudad, mientras la creación del complejo episcopal da lugar a una nueva sede del poder religioso. 

La guerra gótica y el dominio lombardo, terminaron de hacer efectiva la desintegración del mundo romano y propició una reorganización de la vida urbana, que fue promovida posteriormente por los obispos y favorecido por los reyes carolingios. A partir del 997 la ciudad se verá beneficiada por el continuo fluir de peregrinos y comerciantes que llenaban sus calles de vida. La excelente posición estratégica propiciará además un renacer demográfico y económico. 


Durante el Concilio celebradro en la ciudad en 1095, el Papa Urbano II ya manifiesta su voluntad de ofrecer ayuda a los cristianos de oriente. Una voluntad que se materializó en la convocatoria de la Primera Cruzada.  

En 1126 Piacenza se convirtió en municipio libre, y unas décadas más tarde se unió a la Liga Lombarda para combatir a Federico Barbarroja. Precisamente, después de varias derrotas de las tropas imperiales, firmando en la iglesia de San Antonio, los preliminares de la paz de Constanza (1183).

Los siglos de la Comuna Municipal, son testigos de profundos cambios urbanísticos, asociados a cambios politicos e institucionales. La ciudad se expande, se convierte en un centro de producción intensiva, especialmente en el sector textil, y de intensas actividades comerciales y financieras. Además se propició el asentamiento de las órdenes mendicantes que edificaron aquí sus iglesias.


A finales del siglo XII, la política está en manos de la facción güelfa, dirigida por Alberto Scoto, que seguía las directrices de los Visconti y los Sforza.

A principios del Cinquecento, momento de dominio papal, se construyen las murallas de la ciudad, conservadas en parte, y en 1545 el papa Pablo III Farnesio, incluye Piacenza en el Ducado de Parma, cedido a su hijo Pier Luigi Farnesio.


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