domingo, 22 de febrero de 2015

ARCOS DE LA FRONTERA



Mita mora, mitad cristiana, mitad campiña, mitad serrana. Arcos se eleva como gerifalte de otro tiempo, guardiana de una extensa frontera entre dos mundos. El pastor y el guerrero, el campesino y el constructor. 


La leyenda relaciona la fundación de Arcos con uno de los hijos (o descendientes) de Noe. La historia sitúa la partida de nacimiento en época musulmana. Arkus fue uno de los enclaves de asentamiento bereber que llegaron a crear una efímera taifa, asimilada por el rey de la Taifa de Sevilla al-Mutamid en 1068. Muy poco tiempo después, en 1086, Arcos quedó vinculada a los almorávides hasta que en el siglo XIII fue conquistada por los castellanos tras la caída de Jerez de la Frontera. 


La población, enclavada en uno de los meandros del río Guadalete sobre una ondulada topografía,  recibe su nombre a la frontera de Castilla con el Reino de Granada, que se prolongaba por parte de la serranía gaditana. Desde su conquista ha tenido un papel fundamental en los sucesivos enfrentamientos con mudéjares, meriníes y nazaríes. 


A partir de 1440 quedó incorporada a los dominios de los Ponce de León (Duques de Arcos) convirtiéndose en pieza clave en la Guerra de Granada. 


Los árabes trazaron el actual entramado de calles estrechas y empinadas, y la configuración de viviendas edificadas alrededor  de un patio central en el que se abría un pozo para suministrar agua a todos los vecinos. 


Arcos cuenta con un valioso patrimonio artístico y arquitectónico, resultado de diferentes influencias de Sevilla, de la bahía de Cádiz y de la cercana serranía de Ronda. 


La Iglesia de San Miguel fue una antigua fortaleza árabe transformada en ermita durante el siglo XV. 


El palacio del Conde del Águila, precioso ejemplo de arquitectura civil, con una preciosa fachada gótico-mudéjar del siglo XV. 


La Basílica Menor de San María de la Asunción es el principal edificio religioso de Arcos, tras un largo litigio con la Iglesia de San Pedro, recibió en el siglo XVIII el título de Iglesia Mayor, más Antigua, Insigne y Principal de Arcos. Sobre restos de una mezquita árabe, comienza a edificarse el templo cristiano entre los siglos XIII y XIV. 


La fachada principal es de gótico plateresco.


Otra fortaleza árabe transformada en iglesia cristiana. Iglesia de San Pedro. La torre de San Pedro lleva centurias porfiando con la torre de la Asunción.


El castillo de Arcos de la Frontera también tiene pasado árabe, pues sobre el alcázar musulmán, se construyó el edificio actual a partir del siglo XV. Fue residencia de los Duques de Arcos. 


Una ciudad de ensoñada belleza, con callejones que quieren acariciar el cielo y te precipitan a balcones abierto en el vacío. Andalusí y castellana, mudéjar y renacentista, señorial y plebeya. Una de las pequeñas joyas que guarda la provincia de Cádiz; un mundo en miniatura. 
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